Encrypted
By Vainiella
Capítulo 13: "Tortura"
SYML – Where's my love
Mimi
Estaba acostada en la cama, viendo de forma distante mi desordenada peinadora mientras Better Alone de Likky Li resonaba en la estancia gracias a mi pequeño equipo de sonido. Sentía las mejillas húmedas por las lágrimas, cuales empezaron a emanar tan pronto sonó la canción. Sabía que no era terapéutico escucharla justo en ese momento, pero fue lo que salió al darle aleatorio y…la verdad es que siempre he sido una masoquista cuando estoy despechada.
Un quejido salió de mis labios al volver a recordar lo ocurrido hace unas noches, y una vez más no pude contener el llanto.
Conocía ya lo que era un despecho, pero esto es otro nivel. Esto es una desgracia. Y con cada día que pasaba era peor. Nada de lo que pudieran decirme me haría sentir mejor, no cuando el chico al que amo me usó de una forma tan sucia y luego fingió que nunca ocurrió, peor aún, haciéndome creer que yo había sido una perra con él y que, por cosas del destino, yo no pueda recordar absolutamente nada.
Por suerte Miyako se había quedado un par de días en mi casa tras lo ocurrido, y a pesar de haber sido la detonante de todo, lo había hecho porque era mi amiga y porque Yamato había sido demasiado cobarde como para sincerarse.
—No te estoy dando mi percepción de lo que ocurrió esa noche, Mimi —me dijo ella ayer, apretando cariñosamente mi mano—. Te estoy contando lo que tú misma me dijiste.
Ahora viene la historia tal como se lo conté yo a ella, supuestamente.
Resulta que desde que tuve quince años tenía un crush por Yamato Ishida un poco infantil y que nadie más sabía. Al parecer estaba consciente de lo que sentía Sora por él y por Tai, y de alguna manera me parecía terreno prohibido. No obstante, cuando mi mejor amiga y Taichi se hicieron novios fue como tener el camino libre, y por esa razón le confesé mis sentimientos a Yamato en el cumpleaños de Tai, creyendo que podía tener una mísera oportunidad.
Que ilusa.
Una cosa llevó a otra y terminamos casi teniendo sexo en la recámara de Yagami. Al principio quise, sí, porque estaba flechada por él, pero era virgen y estaba nerviosa, y sabía que él estaba…ebrio, así que luego dudé, y más cuando lo escuché nombrar a Sora sin ningún tipo de descaro mientras me tocaba.
—¿Qué más te dije?
—Olvídalo, Mimi. Esto no es sano.
—Por favor —Miyako me miró dudosa—. Necesito saber.
Miyako siguió relatándome lo que yo le había dicho. Me contó que para el momento en que Matt se dio cuenta de lo que había hecho ya era muy tarde. Ya me sentía monumentalmente sucia y usada, y más luego de saber que le gustaba mi mejor amiga.
—Y todo quedó ahí. No le dijiste nada a nadie.
Ni siquiera a ella en aquel entonces, aunque ahora lo sepa todo.
Pero cuando Sora y Taichi terminaron semanas después de hacerse novios, detalle de mi pasado que sí recuerdo, ocurrieron una serie de sucesos que lo cambió todo, y es que un par de meses después Sora me había confesado que estaba saliendo en secreto con Yamato, y que nadie más podía saberlo, pues temía herir los sentimientos de Tai.
Lamentándolo mucho Sora jamás supo lo que había ocurrido entre Matt y yo, ni mucho menos que me había gustado de sobre manera, siendo algo que guardé para mí misma. El mismo día que Takenouchi con toda inocencia me contó la noticia fue el mismo día que llamé a Miyako y le conté todo con lujo de detalles, implosionando en lugar de explotar, porque había otra cosa que me hizo sufrir aún más.
—Aún te gustaba —me dijo Miyako con voz triste—. No solamente estabas dolida por lo que te hizo, sino también por el hecho de que aún tenías sentimientos por él, a pesar de todo, y que saliera con Sora sabiendo lo que te hizo fue simplemente una bestialidad de su parte.
¿Cómo Matt pudo ser capaz de hacerme tanto daño?
Y así fue como mi vida se volvió una novela barata, en donde solo cabían conflictos entre Yamato y yo por el recelo que le sentía tanto por lo que me hizo como por haberlo intentado con Sora sabiendo cómo me sentía.
Ahora le podemos agregar la cereza con el hecho de que me había ocultado la verdad en todo este tiempo.
—Mimi.
Entonces volví a la realidad, al ahora, y la puerta siendo abierta reveló a mi madre con una bandeja en las manos. Me traía té, como todos los días, y desde que empezó mi martirio siempre lo hacía cuando estaba cayendo de nuevo al abismo del despecho. Ya saben, tan oportuna como una madre puede serlo.
Me sequé las lágrimas a pesar de que ya me había descubierto. No me gustaba preocuparla, pues mi mamá siempre ha sido una mujer muy sensible, y el hecho de verme llorar sabía que le daba en la tecla. No era justo para ella verme en este estado, así que al llegar a mi lado le sonreí mientras le bajaba el volumen a la música, al mismo tiempo de que ella se acercaba a la cama y dejaba la bandeja con el té sobre ésta.
—Cariño…
Sin embargo, cuando su suave mano acarició mi rostro no pude evitar formar un puchero con mis labios. Me sentí como una niña de 10 años de nuevo.
—Si tan solo me contaras lo que ocurrió.
—No —hipeé. Jamás podría contarle lo que me hizo Yamato.
—¿Sigues sin responder sus mensajes?
Miré mi celular, y me encogí de hombros.
—Ay, lo que es el amor.
No, esto no es amor. El amor duele, pero no destruye, así que aquí había cualquier cosa menos amor. No importa cuantas veces venga a mi casa a pedir perdón, ni cuantas veces me llame al celular o me escriba, nunca me había sentido tan mal, tan rota, que verlo solo empeoraría las cosas.
Que increíble sentirse así por algo que ni siquiera recuerdo.
—Entiendo que estés herida, cielo, pero algo me dice que deberías pensarlo. No vayas a arrepentirte luego.
Pero entonces sonó el timbre, y tanto mi mamá como yo miramos hacia la puerta de mi habitación. Automáticamente me invadió el pánico creyendo que podría ser él de nuevo. Ya había venido ayer por la tarde, siendo recibido por mi mamá y quién con todo tacto posible le dijo que yo no quería verlo. Aún no quiero verlo.
Miré a mi madre con desesperación y tomé su mano.
—Por favor, si es él dile que no estoy.
—Pero, cariño…
—Por favor, mamá. Prométemelo.
Ella pareció preocupada por mi reacción, pero antes de que pudiera decir algo más el timbre sonó de nuevo. Al final asintió y se fue de la habitación, y yo aguardé en silencio, esperando escuchar voces o pasos, sintiendo como se me aceleraba el corazón cada vez que imaginaba a Yamato en la entrada de mi casa. No me atreví ni siquiera en asomarme por la ventana.
Los minutos pasaron, y ya cuando pensaba volver a subirle el volumen a la música escuché pasos aproximándose. Miré hacia la puerta, la cual estaba abierta, esperando verlo a él en cualquier momento. No obstante, al reconocer la figura en el umbral abrí los ojos con sorpresa, y al mismo tiempo alivio.
—Sora…
Mi amiga de cabellos rojizos tenía una expresión acongojada con dos ojeras bajo sus ojos. Apoyó su mano en el picaporte mientras me miraba con pena. La vi tragar y entrar con cautela a mi habitación, como si no lo hubiese hecho un millón de veces antes.
—Hola —me saludó un poco cortada—, ¿Puedo…?
Asentí mientras me incorporaba en la cama, invitándola a sentarse conmigo.
—Te escribí —miró mi celular, al igual que yo—. Quería preguntarte si estaba bien que viniera, pero tu última conexión ha sido ayer, y me preocupé.
—Lo siento —apreté los labios, sintiendo pena por mi amiga.
No, no había visto a Sora desde entonces porque, pese a que la adoraba con todo mi corazón, dadas las circunstancias no tenía ánimos de verla a ella precisamente. Sé que es odioso de mi parte, pues Sora no tenía idea de nada y no es su culpa por cómo se desarrollaron los eventos, pero de igual forma no podía verla, o al menos hasta calmarme un poco.
—¿Cómo estás? —me encogí de hombros ante su pregunta al momento en que se sentaba a mi lado—. Yo…lo lamento, Mimi… —entonces miró el suelo. Una vez más la misma vergüenza de antes invadió su rostro—. Me siento terrible por todo lo que ocurrió, ya sabes, cuando Yamato…
—Sora —la interrumpí—. No lo sabías. No tienes que disculparte por nada.
Me di la vuelta para servirle té de la bandeja que había traído mi madre, y luego nos dedicamos a degustarlo en silencio, encontrando alivio en el sabor, en el aroma y en la compañía.
—No puedo ni imaginar cómo debes sentirte en este momento.
—Creo que el no recordar nada amortigua más el golpe.
Sora hizo una mueca. Seguimos en silencio por unos minutos más, pero entonces ella volvió a hablar.
—Fui tan ciega —mirando de forma distraída el suelo, con su taza en manos—. Estabas enamorada de Matt, pero yo estaba tan ocupada pensando quién de los dos me gustaba más que no me di cuenta. Fui una pésima amiga.
—No, Sora. Siempre has sido una gran amiga —sintiéndome avergonzada—. En primer lugar, yo no tendría que haberme fijado en Yamato, sabiendo que te gustaba.
—Éramos unas adolescentes, Mimi. Las hormonas nos controlaban, no puedes culparte por eso —sonriéndome—. Además, en ese momento…Creí que era mejor intentarlo con Taichi.
Por alguna razón siempre imaginé que Tai y Sora estaban hechos el uno para el otro, o al menos eso creí desde que Yamato fue eliminado de mis recuerdos. Sin embargo, sabiendo que también Sora tenía sentimientos por Matt en aquel entonces me hizo sentir terrible. Pensé que tenía el camino libre y por eso decidí declararme…Por Kami, es como si existieran dos Mimi en mi vida. Hay códigos entre amigas.
Y decir que Matt correspondía sus sentimientos.
Entonces me invadió una duda.
—Bueno, no sabías que Matt gustaba de ti —la miré de reojo, estudiando su reacción, pero mi teoría no parecía ir acorde con ella—, ¿O…Sí? —inquirí, sabiendo que mi condición pudo haber borrado aquel dato de mi memoria.
Ella volvió a mirar su taza de té, solo que su expresión había cambiado a culpa.
—Lo sospechaba, pero él nunca fue muy directo. No lo tenía claro.
—Vaya.
Todo aquello me hacía sentir como una tonta. Tuve que dejar mi taza de té a un lado sin saber cómo procesar dicha información. Ciertamente había ocurrido hace bastante tiempo, pero es como si estuviera pasando todo en ese preciso instante, haciéndome sentir fuera de lugar, como quien hubiese estado atravesado en el camino de alguien o llegado tarde a una importante reunión. Intenté recordar, por supuesto, pero todo era difuso, como siempre suele suceder con cualquier recuerdo que incluye a Yamato. Él y Sora se gustaban mutuamente, ¿Y yo? ¿Qué rayos pintaba yo ahí?
—Cuando Tai se me declaró un día antes de su cumpleaños…Creí que al hacerme su novia todo sería más claro, además de que me gustaba, y entre él y Yamato había sido el único en demostrarlo. Pero al final me di cuenta que Yamato igual me seguía gustando, y no me pareció justo para Tai andar con ese dilema mientras éramos novios.
—¿Por eso terminaste con él? —ella asintió—, ¿Tai lo sabe?
—¡En lo absoluto! —alzando las cejas con espanto—. Se moriría, después de todo Matt siempre ha sido su eterno rival. Imagínate la situación —hice una mueca. Claramente ardería troya—. El cree que fue por otra cosa, más por el tema de amistad. Por eso llevamos la ruptura bien, aunque se distanció de mí por un tiempo. Era de entenderse, supongo.
—Tampoco sabe que estuviste saliendo con Matt.
—No, los únicos que sabían sobre nosotros eran Yamato y tú. Más nadie.
Ugh.
La verdad es que no me sentía nada cómoda con el tema de conversación, por lógica razón. Aquello fue como si me tiraran un balde de agua fría.
Los días en que todos nos preguntábamos qué había ocurrido entre Sora y Tai para que terminaran volvieron a mi mente. Nunca entendimos el porqué. Él no decía nada, y ella menos. La separación duró solo un par de años, en los cuales ambos intentaron seguir con su vida, pero bien sabíamos que tarde o temprano iban a terminar juntos de nuevo, así que volvieron intentarlo hace un año. Y aquí siguen, por fortuna.
—Sé que fue una imbecilidad de mi parte haber salido con Matt —continuó ella, avergonzada—. Pero simplemente pasó. Fue dos meses después de terminar con Tai. Y Mimi, tienes que creerme cuando te digo que no tenía idea de lo que había ocurrido entre ustedes dos —ya lo sabía. Miyako me lo había dicho, o al menos yo se lo había dicho a ella. Sora era incapaz de hacerme daño intencionalmente—. Y para serte franca, no significó nada —dijo cabizbaja—. Pensé que todo encajaría, pero cuando estuvimos saliendo…se comportaba raro, no lo sé, como distante. Nunca intentó nada conmigo, parecíamos dos amigos saliendo y ya. Y al principió creí que se sentía culpable por Tai, como yo, pero de igual forma era confuso, así que terminé acudiendo a ti por un concejo, porque de verdad no sabía que hacer. Ahora que sé lo que sentías por él me siento horrible.
—Sora... —apreté su mano con cariño, animándola a seguir—, ¿Qué te aconsejé?
—Que me diera mi lugar —sonriendo con tristeza—. Que si él quería estar conmigo lo demostrara.
Vaya concejo el mío.
Intenté imaginarme en aquella situación, y la verdad es que sentí pena por mí misma.
—Así que eso hice. Fui con él y lo encaré. Al principio me dijo que quería ir con calma, que no quería que nadie más supiera. Entonces le conté que tú eras la única que sabía lo nuestro y…Uff, se enfadó muchísimo, Mimi —entonces llevó su mano a su frente, masajeándosela—. No entendí su actitud. Al final terminamos discutiendo y me dijo que lo dejáramos, que en ese momento no estaba preparado para tener una relación conmigo y mucho menos por Tai, pero... —suspirando—. En realidad fue por ti.
—¿Por mí? —negando con la cabeza—. No te vayas por ahí, Sora. Terminó contigo porque era un idiota, pero no por mí.
—A pesar de lo que te hizo, le importabas mucho, Mimi. No quería herirte aún más.
—¿Cómo lo sabes?
—Matt me lo dijo… —la miré confundida—, Ayer.
Automáticamente me tensé.
—¿Qué?
—Matt vino a mi casa —se me desencajó el rostro— Espera, no es como tú crees. Estaba desesperado y necesitaba un concejo, así que…Hablamos y le pedí que me contara su versión de las cosas.
—Por Kami, ¿Para qué rayos querrías saber su versión?
—Porque necesitaba comprobar que él no sabía lo que hacía —mirándome cautelosa—. Mimi, Yamato estaba ebrio, todos lo estábamos ese día.
Sentí como se me desfiguraba el rostro con lo que acababa de decir.
—¡Eso no lo justifica! —solté indignada—, De igual forma Yamato se aprovechó de mi estado de ebriedad para quitarse las ganas… —quería decirle incluso lo otro que me había dicho Miyako, que Yamato había imaginado a Sora en mi lugar mientras me tocaba, me desnudaba, pero me contuve. Sora no tenía que saber tal barbaridad, y más cuando ya se sentía culpable por lo ocurrido—, ¿Y yo debo entenderlo porque estaba borracho?
—Solo digo que…no es justo que no le des la oportunidad de explicarse.
—Wait, ¿Yo soy injusta?
—¿Acaso olvidaste lo difícil que eras con él? —fruncí el ceño, y antes de que pudiera refutarle siguió hablando—. Sí, se merecía tu profundo odio, pero le hacías la vida imposible cada vez que estábamos todos juntos, ¡Durante años! Siempre que estaban en el mismo lugar lo ignorabas o lo humillabas. Era horrible.
—Sora, no puedo creer que estés de su lado.
—No es eso, es que no han llevado bien la situación desde el principio, y lo siguen haciendo —frunciendo el ceño—, ¿Sabías que tras lo ocurrido intentó hablar contigo? —la miré confundida. Miyako no me había contado eso—. Sí, Mimi, lo intentó, una y otra vez, pero le hiciste la cruz y caso cerrado. Luego empezamos a salir, porque yo se lo propuse, porque yo tuve la iniciativa, no él, ¿Y la razón por la que se comportó tan distante conmigo? ¿Y de mantener lo nuestro en secreto? Pues, por ti, porque no quería restregarte en la cara nuestra relación.
—Por Kami, ¡Ni siquiera debía haberlo intentado contigo, sabiendo lo que me hizo! ¡Es un monstruo!
—¡Es humano! Cometió un error, intentó enmendarlo, pero no le diste la oportunidad —iba a decir algo más, pero Sora me interrumpió—. De verdad está arrepentido por lo que te hizo. Y de verdad te ama, Mimi. Lo que dijo Miyako, de que te usaba para olvidarme, no es verdad —con lágrimas en los ojos—. Nunca había visto a Matt tan deprimido, tan mal. Está destruido.
Cerré los ojos con fuerza.
—Mimi. Escúchame. Ahora son dos personas adultas, y deben llevar la situación como tal. Matt no es un idiota que conociste en un club y se fue de tu casa a la primera de echar un polvo. Se conocen de toda la vida y, no solamente eso, se aman. Profundamente. Por favor, hablen e intenten solucionar, te lo ruego.
—No…No voy a hablar con él, ¡No!
Entonces empecé a llorar de nuevo, sintiendo como los hombros me temblaban por las lágrimas. Sora volvió a tomar mis manos y me las apretó con fuerza, y aunque quise no pude alejarme de ella.
Al igual que Miyako era mi mejor amiga, y sabía que también intentaba ayudarme.
—No sabes…lo frustrante que es… —solté hipeando—, No puedo recordar nada, ¡Nada! Y…no puedo odiarlo si quiera, porque no recuerdo lo que me hizo. Lo único de lo que estoy segura es que… —entonces se me escapó un llanto, sintiendo un enorme vacío creciendo en mi interior—, Lo amo tanto, y que Miyako jamás mentiría. Si ella dice que sufrí muchísimo por lo que hizo, ¿Cómo puedo fingir que no pasó nada? ¿Y más si no fue sincero conmigo desde el principio?
Sentí como me jalaba hacia ella, abrazándome con cariño.
—Lo que hizo Yamato estuvo mal, y lo hiciste pagar, e incluso ahora está pagando también por ello, pero…Deben hablar y aclarar esto de una vez por todas.
—Sora…
—Mimi, lo digo por tu bien —abrazándome con fuerza—. Lo que estás sintiendo es una tortura. Mereces una explicación.
Sí, ciertamente merecía una.
No obstante, no creo que eso sea suficiente para perdonarle.
Notas de la Autora:
Hello, hello!
People, tengo el FB abandonado porque me he mudado (Por centésima vez) y no tengo internet hasta nuevo aviso. Por suerte ha sido en el mismo edificio, me he mudado de departamento, solamente, pero igual es el mismo rollo y en estos momentos estoy con mil cosas en la cabeza, pero bueno, lo importante es actualizar antes de que me dé un ACV y así no quedan con la intriga.
By the way, el martes 11 de Agosto es mi cumpleaños, por lo que espero que puedan darme mucho amorsh, que me hace falta. Tengo a mi familia muy, muy lejos y eso me tiene un poco depre. Finalmente llego al piso 30 y siento que no he logrado gran cosa en mi vida, pero bueno, apenas tengo un poco más de un año en este país así que todo toma tiempo, supongo.
Leer sus reviews ha sido simplemente WOW, de verdad, y mientras más largos más de locura. Siento que mi historia está siendo realmente apreciada por muchos y eso me hace muy feliz.
Este capítulo ha servido más de aclaratoria que para otra cosa.
Atte.
Vai.
