✫•*˚⁺‧͙⁺˚*•̩̩͙✩•̩̩͙*˚⁺‧͙⁺˚*•̩̩͙✩Distintos Caminos✩•̩̩͙*˚⁺‧͙⁺˚*•̩̩͙✩•̩̩͙*˚⁺‧͙⁺˚*•✫
.·:·.✧IV✧.·:·.
Sasuke podría jurar que casi pudo haberse atragantado con su propia saliva, de no ser porque aquello no era muy digno que se dijera.
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— ¿Embarazado? —preguntó mientras corría tras el otro— ¿Qué quieres decir con eso?
— Pues eso —el otro Sasuke lo miró con fastidio, abriendo la puerta principal de la casa sin problemas— Embarazado del tipo va a tener a nuestro hijo.
— Pe... ¿Cómo? —boqueó, incrédulo—.
— Por favor —reviró los ojos— No irás a decirme que no sabes de dónde vienen los bebés.
— ¡No me refiero a eso! —bramó exasperado— ¿Hablabas en serio cuando dijiste que era tu esposo?
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El Sasuke de cabello largo detuvo su andar, al tiempo que dejaba caer dramáticamente sus hombros e inclinaba la cabeza a un lado, mirándolo con ambas cejas arqueadas.
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— No era broma —respondió casi con aburrimiento— No me hagas pensar que tienes problemas de aprendizaje —bufó— Que hayas resultado ser tan tonto como para haber hecho de Naruto un enemigo, no quiere decir que yo también lo sea... eres la prueba de que sólo puedo ser idiota en un mundo diferente a este —sonrió arrogantemente— Agradezco no ser tú, no podría vivir con semejante vergüenza.
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Y sin más, el ANBU se adentró en la casa, encendiendo el interruptor de la luz, revelando una acogedora sala de estar decorada sin simpleza pero tampoco exageración. El pelilargo se quitó las sandalias y pisó el suelo de madera que comenzó a resonar mientras avanzaba.
Sasuke se quedó de pie aun en la puerta abierta, dejando que el aire frío de la noche se colase al interior de la casa cuya temperatura era agradable. Realmente que no podía creerlo... eso definitivamente terminaba de sobrepasarlo. ¿Cómo diablos es que esos dos habían terminado en semejante situación? La sola idea de pensar que Naruto y él pudiesen tener cualquier tipo de relación que no implicase odio de por medio definitivamente era algo que no era capaz de concebir... ¡Maldita sea! ¿Qué otras desgraciadas sorpresas le iba a dar ese maldito mundo al que fue a dar? Naruto de esposo ¡Y encima embarazado!
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— ¡Oi, Naruto! —empezó a gritar, esperando unos segundos antes de continuar— ¡Naruto!
— ¡Ya te escuché, teme!
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Sasuke se paralizó momentáneamente al oír aquella voz que conocía a la perfección... enérgica, firme y tan llena de vida.
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— ¿Qué quieres?
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Sasuke al instante dirigió su vista rápidamente hacia todas partes en la habitación, hasta que detrás de un pasillo que parecía dar a una escalera se asomó una cabellera rubia... y nada más. Aparentemente Naruto se había quedado de pie, recargado sobre la pared, sin dejar ver ni siquiera su rostro.
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— ¡Tch! No te pongas así, dobe —masculló su contraparte— No tenía planeado esto.
— ¿Qué pasó? ¿Qué hace aquí? —preguntó el rubio aun en su escondite—.
— Decisión de esa ebria... dijo que de ahora en adelante él sería mi misión —se cruzó de brazos— Y me rebajó a jounin, diciendo que tenía planeado hacerlo para que pasara más tiempo contigo. Y aparentemente también puedo usar ese tiempo para vigilar sus pasos —suspiró fastidiado— Por una parte la idea es adecuada, pero no esperaba terminar como su niñera. Quiere que lo tengamos aquí hasta que encontremos la forma de devolverlo.
— ¿Qué rayos le pasa por la cabeza a Tsunade-obaa-chan? ¿No tiene nada mejor que hacer que rebajar de grado a la gente a la una de la mañana? —suspiró— ¿Eso es todo lo que te dijo? ¿No hay más?
— Oh, claro —asintió— Que mandaría a buscar su cabeza si se le ocurre hacer alguna estupidez.
— Que gran alivio... ¿Por qué no me dijiste antes?
— Acabo de enterarme.
— Sí, pero pudiste hacer una invocación, Sasuke, son fáciles de hacer y rápidas —el tono era de claro reproche— Al menos así no me vengo a enterar cuando ya están aquí.
— Para el caso da lo mismo —el ANBU comenzó a parecer fastidiado— No nos queda otra cosa que organizarnos.
— ¿Estás seguro?
— Sí.
— Bien —un nuevo suspiro se dejó escuchar— Si estás seguro... ¡Entonces yo también'ttebayo! —y esta vez el tono era alegre y entusiasta—.
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Y Naruto salió de su refugio contra la pared dejándose ver a mitad del pasillo. Sus pies estaban descalzos y vestía a medias el uniforme de jounin. La camisa negra tenía las mangas sin remangar haciendo que le llegasen casi hasta las muñecas y su frente se veía libre del protector de la aldea.
Sasuke comprobó que era casi idéntico al Naruto que él conocía, la diferencia estaba en que el rubio cabello era más largo y menos desordenado, sus facciones lucían un poco mas maduras... y desde luego, el abultado estomago. Porque efectivamente bajo la camiseta desfajada y holgada, fácilmente se dejaba ver la notoria redondez de su barriga. Sasuke sintió que realmente se le iba el color... porque lo que su copia le había dicho no era una mentira... ¡Sí estaba embarazado! ¡Y encima de él! Bien, no de él precisamente, pero si de aquel Sasuke odioso y de absurdo cabello largo... realmente necesitaba sentarse en ese momento.
El ojiazul llegó al lado del ANBU y prácticamente se escudó a su lado antes de mirar al "prisionero" que todavía se encontraba ridículamente parado en la puerta.
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— ¿Dónde va a quedarse? —preguntó Naruto—.
— Supongo que en una de las habitaciones que tenemos para los invitados —respondió indiferentemente— Y si no le parece hay como cincuenta casas habitables aquí para que escoja una ¿No crees, Sasuke-chan? —le miró de forma burlona—.
— Joh, Sasuke —esta vez el tono del nombre era completamente diferente— No empieces con tus cosas, no quiero que le busques pelea.
— No necesito que me defiendas —escupió entonces el otro—.
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Sasuke había encontrado en ese momento el valor para hablar y recuperar su temple después de la sorpresa que mirar a Naruto le había dado. Aunque obviamente no era el mismo ojiazul que él conocía el sentimiento al verlo había sido el mismo, no importaban las claras diferencias entre ambos rubios.
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— Haz de estar feliz ¿No? Al fin conseguiste a un perdedor que se quede a tu lado, supongo que también esperar usar a ese hijo tuyo como compañía... haz estado tan solo —había burla y mordacidad en sus palabras—.
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Sasuke sentía el mismo enojo, la misma rabia y el mismo desagrado hacia ese Uzumaki que por el otro, eso definitivamente no había cambiado. Se había asegurado a sí mismo en incontables ocasiones que lo odiaba, que lo odiaba tanto que podía matarlo y obtener así el poder para conseguir su preciada venganza que era lo único que importaba. Lo único.
Sin embargo cuando miró cómo Naruto tomaba el brazo del otro Sasuke para detenerlo e impedir que se acercara a él, mientras se llevaba una mano hacia el estomago, sintió las mismas emociones que antes... y algo más que no supo cómo identificar.
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— Pero... —Naruto habló serenamente, como si las palabras del otro no le hubiesen afectado en lo más mínimo— Tú sigues estando solo ¿Verdad?... ¿Quién te está esperando de dónde vienes? ¿Quién se dio cuenta que no estás y te está buscando? Yo tengo a alguien... ¿A quién tienes tú?
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Sasuke había estado a punto de cumplir la advertencia que le hizo al moreno encadenado sobre venir a molestar a Naruto... y realmente pensaba hacerle algo igual de exagerado como cortarle la garganta al escuchar las palabras venenosas que el otro le había dedicado a su pareja, pero el rubio le había apretado del brazo intentando calmarlo, pero fueron las palabras que escuchó después las que consiguieron serenarlo, pues en ocasiones olvidaba que Naruto podía arreglárselas solas.
El otro ojinegro apretó los puños sintiéndose atacado sin saber por qué.
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— ¡Ja! ¿Crees que me importan esas cosas, Naruto? —pronunció su nombre despectivamente como si de un insulto se tratara— Esos estúpidos sentimentalismos no van conmigo, no soy tan patético como ese tonto que tienes del brazo, así que no quieras tratarme como a él —clavó con rabia su mirada sobre el ojiazul— Aun no comprendo cómo es posible que haya llegado tan bajo como para enredaste contigo.
— Y tú no quieras tratarme como al Naruto que tú conoces —se separó del ANBU encarando al otro— No quiero que comencemos a pelear por tonterías... sabemos que no eres bueno pero aun así estamos intentando ayudarte, ero-sennin incluso se ha ido a buscar información en todo el continente, obaachan decidió no dejarte en una celda y Sasuke aceptó tu custodia sin renegar demasiado por lo que veo'ttebayo... así que no seas estúpido y comportante. Todos vamos a tener que tolerarnos si queremos llegar a alguna parte.
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Sasuke permaneció en silencio mirando fijamente al rubio que le sostenía la mirada sin amedrentarse. Entonces el moreno pudo apreciar que aunque semejantes, aquel Naruto era bastante diferente al que conocía; éste Naruto parecía ser de alguna manera más maduro y menos imprudente; el Naruto de su mundo seguramente se hubiese exaltado a la primera, mostrando aquella forma de ser tan impertinente que tenía. Se odio a sí mismo pero por esa ocasión tendría que ceder un poco, ya que realmente no quedaba ningún otro remedio teniendo en cuenta la situación precaria en la que se encontraba.
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— Haré lo que crea conveniente a mis intereses —sentenció de la misma forma que con Tsunade hizo—.
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El rubio pareció darse por satisfecho con eso, así que ignorando al otro Sasuke, se giró hacia el ANBU regalándole una sonrisa bastante radiante.
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— ¿Cuál es el plan?
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Sasuke regresó la sonrisa al ver lo bien que Naruto y él se entendían aun sin palabras y sobre todo, esa manera en que incluso podían adivinar que era lo que el otro quería antes de siquiera dar señas de expresarlo.
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— Supongo que un campo a dúo quedaría bien.
— ¿Hasta dónde debería abarcar? —el rubio le miró con paciencia—.
— Todo el Complejo, no queremos que Sasuke-chan se sienta como bestia encerrada ¿Eh? —dijo de forma socarrona—.
— No tienes remedio —murmuró el ojiazul con una sonrisa— De acuerdo, entonces un campo que cubra todo el terreno.
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El moreno encadenado poco podía entender de qué estaba hablando aquel par pero le parecía imposible no ver la familiaridad con la que se trataban y los tonos de voz tan carentes de rivalidad, desprecio o enojo... que mayoritariamente eran los únicos que había compartido con el otro Naruto. Observó entonces atentamente como ambos se ponían de pie frente al otro y como si se hubiesen puesto de acuerdo, ambos mordieron su pulgar derecho al mismo tiempo, derramando sangre para que luego cada uno extendiese las manos al frente, con Sasuke colocando las palmas hacia arriba, mientras que Naruto ponía encima sus manos con las palmas hacia abajo. A continuación con fascinación contempló como los dos comenzaban a realizar una serie de sellos que jamás había visto en su vida, principalmente porque nunca había visto a nadie realizar sellos utilizando una de sus manos y la mano de alguien más. Por un momento pareció incluso que en realidad estaban jugando a dar palmadas como niños de Academia en lugar de sellos complicados.
La coordinación entre ambos era tan precisa que hacían parecer aquello como si fuera fácil y al realizar el ultimo sello, se agacharon sobre el suelo y colocaron sus palmas en el al tiempo que articulaban palabras de manera muda, sólo moviendo los labios sin que ningún sonido saliese de ellos. En el suelo de madera aparecieron entonces un montón de líneas negras y símbolos que refulgían a intervalos en destellos purpura que se fueron esparciendo como ondulaciones en el agua, borrándose una parte mientras surgía una nueva. Al final, el brote de símbolos se perdió de su vista para seguir seguramente en el exterior de la casa.
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— Perfecto —murmuró sencillamente Sasuke al ponerse de pie, girándose hacia el otro pelinegro— Acabamos de formar un jutsu de prisión, es parecido al que se encontraba en la cama del hospital donde estabas, pero mejor —sonrió arrogantemente— Puedes pasear libremente por donde quieras, pero no puedes salir del Barrio Uchiha a menos de que sea con Naruto o conmigo, puedes intentar escapar pero te felicitaría personalmente si lo consigues.
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Sasuke lo miró con disimulado enojo antes de extender sus puños cerrados hacia el frente, aparentando que la creación de aquel jutsu no le molestaba en lo más mínimo aunque la realidad fuese otra.
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— ¿Ya piensas quitarme esto? —masculló fríamente—.
— Sí, supongo que ya puedo. Naruto —se giró para mirar al rubio— Ve a la habitación, llevaré a Sasuke-chan —de nuevo ahí iba a arrastrar el nombre— A su habitación o en su defecto, a la casa que se le de por infestar.
— De acuerdo —asintió el rubio apenas— ¿Seguro?
— Seguro.
— Bien.
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Y sin importarle si su "gemelo" malvado estaba presente o no, Sasuke tomó el mentón de Naruto levantándolo un poco antes de inclinarse y depositar un beso sobre los labios ajenos. Naruto le sonrió ligeramente, sin olvidar que no estaban solos.
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— No quiero que comiencen a pelearse por tonterías —indicó el jinchuuriki— ¡O harás que me enoje contigo, dattebayo!
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El ANBU únicamente torció una sonrisa mientras reviraba los ojos.
Sasuke ahora sí que no podía creer lo que acababa de ver, porque técnicamente se había visto a sí mismo besando a Naruto... ¡A Naruto! Esa escena era más de lo que se veía en capacidad de soportar y lo peor es que ni siquiera pudo reaccionar para girar la vista en otra dirección. ¡Era algo horrible! Él jamás se atrevería a hacer semejante atrocidad, definitivamente pocas veces en su vida había visto algo tan chocante como eso. No era posible que realmente Naruto y aquel otro patético Sasuke tuviesen semejante relación; era desagradable siquiera el pensarlo, pero verlo ¡Era un peor! Comenzaba a dudar que pudiese llevar bien su estadía en aquel lugar porque no deseaba presenciar más escenas como esas... ni tener que aguantar el hecho de saber que aquellos dos estaban juntos. Y sobre todo, odiaría tener que ver a Naruto estando embarazo con esa sonrisa de estúpido enamorado que ahora estaba mostrando. Definitivamente ese era el infierno.
Pero entonces Sasuke recordó algo muy importante: alguna vez en algún momento del tiempo, aun incluso antes de ser un simple genin que detestaba a su equipo y a su sensei con problemas de puntualidad... odio no era precisamente lo que Naruto le había provocado, pero cualquier sentimiento relativo a eso había quedado atrás porque esos sentimientos no iban a ayudarle con sus propios planes y deseos de venganza.
Y ahora más que nunca era el momento menos adecuado para recordar ese tipo de cosas.
·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .
Cuando Naruto escuchó la puerta de la habitación abrirse, sonrió al ver entrar a Sasuke.
El pelinegro de su parte se dignó a regresarle la sonrisa mientras lo observaba con detenimiento. El rubio estaba sentado en la cama aparentemente esperándolo, vistiendo aquel pijama naranja con tazones de ramen bordados que le desagradaba porque era un absurdo regalo "especial" que le había hecho Hinata hacía poco. El moreno odiaba que fuese un regalo por parte de la Hyuuga, pero le era imposible negar que Naruto se veía irracionalmente adorable usándolo, con su creciente estomago que insistía en asomarse bajo la tela revelándose apenas un poco de piel.
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— ¿Y? ¿Cómo te fue? —preguntó el ojiazul observando como el moreno se desplazaba por la habitación—.
— Es un completo idiota —dijo sencillamente, aproximándose al armario— No me extraña que su vida sea tan miserable.
— ¿Dónde va a quedarse?
— Rechazó la habitación que le ofrecí y después se fue por la primera ventana que encontró... quizás va a intentar romper el jutsu o buscar la casa más alejada de la nuestra.
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Naruto observó como su esposo sacaba al fin un pijama de color azul marino sin ningún tipo de adorno llamativo, salvó el símbolo del clan Uchiha que se encontraba dibujado en la espalda. Casi siempre que veía prendas así, el rubio realmente no podía creer que toda la ropa de Sasuke tuviese ese paipai... lo que le hacía preguntarse de vez en cuando en qué momento le vendría a estampar a él el símbolo de su clan sólo para anunciarle al mundo que le pertenecía.
En silencio el pelinegro se cambió con rapidez, acercándose prontamente hacia la cama, extrañado por el anormal mutismo que estaba presentando el rubio. Subió y se sentó cierta distancia prudente del otro que no lo miraba a él, estando más ocupado examinando sus manos con interés.
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— Oi, ¿Qué te pasa?
— Él... —murmuró— Me hace sentir... preocupado, supongo.
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Sasuke mostró una mueca contrariada levantando una ceja.
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— Por favor, no hablarás en serio, podrías ponerlo en su lugar con sólo mover un dedo. Comparado con nosotros, es un principiante.
— No me refiero a eso, yo...
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El moreno observó como el ojiazul se mordía el labio inferior con algo de ansiedad, antes de mirarlo al fin y le sorprendió notar la tristeza visible en aquellos ojos azules que consideraba como hermosos.
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— No es que tenga miedo, pero... —extendió lentamente su mano hasta rozar suavemente la mejilla del otro— La forma en la que me miró... no soporto esa mirada, no con tus ojos, Sasuke, no en tu rostro.
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Uchiha mostró una mueca de sorpresa antes de que la compresión le cayese por lo que colocó una mano sobre la que tenía en su mejilla y la apoyó contra él con más firmeza.
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— Usuratonkachi —musitó con delicadeza pese al insulto— Sabes cuánto te amo... y lo mucho que te detesto por hacer que comenzara a decírtelo a cada momento que pueda... él no es yo.
— Lo sé, es sólo que... es tu imagen, Sasuke y me recuerda a cuando nos enfrentamos en el Valle del Fin, todo aquel odio que mostrabas hacia mí ¿Lo recuerdas? Cuando me dijiste que ya era tarde y...
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Pero no pudo continuar hablando porque el otro se lo impidió besándolo con suavidad. Pasó una mano tras su cintura y otra tras su espalda para de esta forma obligar al rubio a recostarse en la cama.
De alguna manera Sasuke estaba en lo correcto respecto a que Naruto le había "obligado" a ser más expresivo con sus afectos... aunque lo más correcto sería decir que fue el hecho de verlo al borde de la muerte lo que provocó ese cambio en Sasuke, que empezó a mostrar con más libertad sus sentimientos cuando se trataba de Naruto.
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— No pienses en eso —habló, rozando sus labios con los otros— Estoy aquí... y sabes que nunca podría odiarte, mi vida gira alrededor de la tuya.
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Eso bastó para que cualquier pensamiento desagradable desapareciera de la mente del ojiazul, quedando únicamente las bienvenidas sensaciones que le hacía sentir Sasuke, quien comenzaba a acoplar su cuerpo al suyo de forma diestra; vagamente Naruto se preguntó si a medida que avanzara su embarazo, Sasuke aun tendría esas libertades sobre su figura.
El Uchiha deslizó los labios por su cuello donde comenzó a dar sutiles mordidas en un intento de dejar una de sus típicas marcas, aunque sería una mentira decir que no adoraba marcar partes de aquel cuerpo que prácticamente veneraba.
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— Naruto —susurró con voz sedosa—.
— ¿Qué? —el rubio contestó cortadamente—.
— ¿Estás cansado?
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Sasuke se apartó lo suficiente para mirarlo mostrando una sonrisa que parecía prometer algunas cosas.
El rubio decidió que definitivamente no estaba cansado.
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Continuará...
.·:·.✧Anexo V A✧.·:·.
El sol a primera hora de la mañana iluminaba toda la habitación y a pesar de que aún era demasiado temprano para que sus habitantes comenzaran con su rutina normal de entrenamiento, uno de ellos ya se hallaba de pie, completamente.
No era inusual que Sasuke siempre despertase primero que el rubio y aquel día en especial tenía una razón en específico para madrugar pues la noche anterior había sido de luna llena, así que Uchiha se había levantado con el claro objetivo de comprobar que el agua que dejó a que le diese los rayos lunares fuese tan efectiva como se le había dicho.
Y de hecho, lo era. Sasuke podía decir de manera oficial que Jiraiya ya no tenía razones para seguir obstaculizando el ritmo de su progreso.
Dejando eso de lado, aquella mañana como en muchas otras ocasiones, el pelinegro se encontraba observando con detenimiento la "milagrosa" gema que había resuelto sus problemas con tanta sencillez. A simple viste no parecía que tuviese algo de especial, se veía como algo común y corriente y por más que Sasuke la mirase contraluz, girándola entre sus dedos para ver todos sus ángulos, seguía pareciendo un objeto ordinario.
Fue aquel momento en el que Naruto eligió para despertar finalmente, siendo tan ruidoso a primera hora del día como lo era incluso hasta el anochecer.
Cualquier cosas que el rubio había pretendido decir al ver a Sasuke ya de pie, quedó olvidada cuando su atención se fijó en la roca que estaba sosteniendo entre los dedos por lo alto.
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— Oe ¿Es esa la gema que te dio Hiromu-obasan? —cuestionó lo obvio—.
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Sasuke prefirió ignorar la pregunta por completo, enfocándose de nuevo en observar la piedra, sin embargo dado a que el rostro del rubio -quien se hallaba sentado aun en el futón en el que había dormido- estaba también en su campo de visión, no pudo evitar hacer la comparación accidental entre el color azul de la gema que sostenía y el azul de los ojos de Naruto.
Y quizás era porque estaba relacionando ideas, pero a su mente vino entonces el recuerdo de aquella marioneta que vio durante la obra de teatro a la que asistieron en el país de Lyrian: la Princesa del Sol, con sus ojos brillantes hechos de gemas y su irónicamente cabello rubio a juego también con el de Uzumaki.
La reacción usual de Sasuke probablemente habría sido la de soltar un bufido y revirar los ojos ante tal imagen mental, pero por alguna razón no lo hizo y en cambio, se guardó la gema en el bolsillo de su pantalón y procedió a encaminarse a la puerta con la intención de salir, ignorando también la queja indignada de Naruto que proclamaba que no tenía que comportarse como si quisiera robarle dicha gema.
Y dado a que estaba dándole la espalda, el blondo no vio el tenue atisbo de sonrisa que apareció en los labios de Sasuke.
.·:·.✧Anexo V B✧.·:·.
Se sentía completamente orgulloso de haber obtenido la atención completa de sus alumnos, definitivamente la muestra clara de que era un gran maestro ¡Claro que sí! Para muestra estaba el Yondaime, que había sido su discípulo más destacado... así que esperaba de aquel par grandes cosas.
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— No entiendo'ttebayo.
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Jiraiya quiso golpear a su escandaloso discípulo en aquel momento pero aquello no sería muy ético, así que por esa ocasión decidió dejarlo pasar.
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— Usuratonkachi —dijo con voz fastidiada—.
— Es que no entiendo que tiene que ver una novia con ser un shinobi... ¿Nos vas a enseñar como tener citas, ero-sennin? ¿Es otra de tus pervertidas ideas para los libros que escribes, dattebayo?
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Ahora sí que Jiraiya no tuvo más remedio que olvidarse de la temperancia y darle un buen golpe a Naruto a media cabeza.
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— ¡Claro que no, mocoso! —dijo el hombre— ¡Esto es un punto importante del que debo de hablarles! Así que cállense los dos, o su siguiente fase de entrenamiento será prohibirles comer en un mes.
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La amenaza pareció ser lo bastante efectiva porque Naruto no volvió a quejarse o hacer alguno de sus comentarios inapropiados.
Una vez que observó que de nuevo tenía la atención de los chicos, Jiraiya tosió falsamente y adoptó una pose seria y casi podría decirse, digna.
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— Es importante para un shinobi elegir una pareja cuidadosamente, no estoy hablando de simples romances tontos ¡Que de esos tendrán muchos! —luchó internamente con su deseo de comenzar a narrar situaciones escandalosas sobre sus años de juventud al respecto— Las antiguas costumbres en han cambiado en estos tiempos, ya que ahora las personas se preocupan más por los sentimientos a la hora de pensar en matrimonios que por las ventajas practicas...
— Ero-sennin —intervino finalmente el rubio— No me interesa saber de esas cosas y tampoco me interesa casarme ¡Para eso falta mucho!
— ¡No me interrumpas, Naruto! —dijo ferozmente el hombre, levantando el puño de forma amenazante— Como decía —continuó tratando de recuperar su aire solemne— En su mayoría ahora los matrimonios son más liberales. Antiguamente para los ninjas se acostumbraba buscar una pareja que estuviese a la altura de las capacidades propias, todo esto porque para un shinobi era importante estar emparejado con alguien que fuese su igual. Era importante también porque así una pareja a su altura también le permitía mejorar sus capacidades, fortalecer la línea sanguínea del clan o desarrollar nuevas técnicas. Así que en resumen para los ninjas antiguos, una pareja que fuese su igual era algo sumamente valioso.
— ¿Eso quiere decir para ninjas como tú, ero-sennin? ¡Es que eres tan antiguo'ttebayo! Seguramente nos estás hablando de esto porque tú lo viviste.
— ¡Les estoy dando una clase de Historia Shinobi, mocoso! ¡Es importante para su desarrollo ninja saber de dónde viene la forma en la que vivimos actualmente! No sé ni porque me molesto contigo, Naruto. Eres un necio, un tonto y un malcriado.
— ¡Y tú un pervertido, un mentiroso y un vago, dattebayo!
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Definitivamente que aquel par no tenía remedio cuando se ponían a discutir ¡Eran tan inmaduros los dos!
Sasuke resopló molesto pensando que aquel día estaba siendo desperdiciado porque podría estar haciendo cosas mejores que ver a esos dos pelearse por tonterías. Sin embargo miró de soslayo al rubio que discutía acaloradamente con el otro... ¿Era de verdad importante para un shinobi tener una pareja a su altura? De ser así entonces Sasuke tenía un problema, porque la única persona que podría considerar como su igual en más de un aspecto, no era nadie más que Naruto... ¡Y era obvio que a él no le interesaba enredarse con ese dobe! Ni con nadie más tampoco ya que estaba el tema.
Pero... en el caso de que no existiese opción alguna, tampoco era como si fuese a ser el fin del mundo si tuviese qué hacer de Naruto su pareja. Desafortunada o afortunadamente -dependiendo de cómo se viese- a final del día no existía nadie mejor que él.
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Finalmente, 84 años después, podemos decir que hemos llegado a la parte de los anexos donde Sasuke deja de ser tan obtuso y comienza a aceptar sus sentimientos. Todos dense una palmada en la espalda, la merecemos.
Por otro lado, vuelvo a mencionar el aspecto de que antes de que el manga terminase, solía predecir ciertas cosas en este fic. Lo de Sasuke y Naruto haciendo sellos en conjunto es una de esas cosas.
・:✩*.✩.*✩。"Cualquier muchacho de escuela puede amar como un loco, pero odiar, odiar, amigo mío, odiar es un arte"。✩*.✩.*✩:・
