Encrypted
By Vainiella
Capítulo 14: "Roto"
The Revivalists – It was a sin
Yamato
Al ver nuestra conversación por Whatsapp sentí como se me hacía un vacío en el estómago.
Últ. vez hoy a la(s) 5:53
Joder.
Volví a bloquear mi teléfono con la imagen de mis mensajes recibidos, pero no vistos, en mi cabeza, sintiéndome cada vez más frustrado. Las llamadas dejaron de ser efectivas ya hace mucho, sin embargo, tenía esperanza de que al menos mis mensajes sirvieran de algo, pues sería inevitable para ella leerlos cada vez que aparezcan en su pantalla. Pero tampoco ha servido de nada. Y…ni hablemos de ir a su casa. La tercera vez fue la vencida.
Aún recuerdo a la dulce y amable señora Satoe mirándome con pena mientras me decía que Mimi no podía recibirme. Por un lado, encontraba alivio de que no supiera lo que le hice a su hija, pues creo que el trato sería completamente diferente si fuera el caso, pero por el otro lado me incomodaba su lástima cada vez que me decía que le diera tiempo, como si realmente me dijera que el tiempo ya no era suficiente, y que mejor me olvidara de ella.
¿Cómo pude permitir que todo se saliera de control?
Nada me costaba decirle la verdad desde el inicio. Puede que se molestara, e incluso desconfiara de mí a tal punto de que ya no habría posibilidad de una amistad siquiera, pero aquello era mucho mejor que haberla engañado, permitiendo que creyera que ella había sido la mala, la chica odiosa que se metía conmigo todo el tiempo, y yo la pobre víctima.
No se puede ser más cabrón.
Volví a agarrar mi guitarra, y tras acomodarla en mi regazo empecé a tocar aleatoriamente algunos acordes, encontrando inspiración en lo que sentía en ese momento.
—She lives with a broken man…A cracked polysterene man…
Las palabras empezaron a salir de mi boca a medida que los acordes iban tomando forma.
—…Who just crumbles and burns…
…A medida que mi desgracia se iba formando en melodía.
No obstante, no seguí cantando, pues un sonido hizo que me distrajera, y entonces notara a mi hermano recostado en la puerta de mi habitación.
—Hey.
—¿Cómo entraste? —fue lo primero que pregunté.
—Me quedé con tu llave anoche.
Asentí, y seguí tocando acordes en mi guitarra. La verdad es que no tenía ganas de hablar con nadie en ese momento.
—¿Cómo estás?
Jodido.
—Bien —mentí.
—¿Has hablado con Mimi? —me preguntó, ingresando a la habitación para luego sentarse en la silla de mi escritorio, mirándome preocupado.
—No.
—Vaya mierda.
Sí, vaya mierda.
Podía recordar como si fuera ayer la noche en que Mimi descubrió la verdad, empezando por el inicio, cuando Miyako se había quedado a solas conmigo por unos instantes en la casa de mi novia. Por un momento estaba pensando en cómo empatizar con ella, ya saben, ser simpático, considerando que era una de sus mejores amigas y yo el nuevo novio. No obstante, cuando interrumpió mis pensamientos frívolamente fue como darme una bofetada:
—No sé a qué juegas, Ishida, pero el hecho de que Mimi no recuerde lo que le hiciste no significa que yo lo haya olvidado —me escupió.
Me agarró tan fuera de base que luego solo actué por puro instinto.
—La amo —le confesé con un hilo de voz.
Como si estuviera rogándole piedad.
—Si realmente la amas entonces le dirás la verdad esta misma noche, o si no me veré obligada en hacerlo yo —cruzándose de brazos—. Ya acaba con esta farsa.
No hace falta decir que luego de aquello fue como si me hubiesen privado del aire, sintiendo que practicaba apnea hasta las profundidades de mis propias consecuencias, muy lejos de la superficie como para respirar. Desde que empecé con el engaño jamás se me pasó por la cabeza que alguien más que Mimi supiera lo que ocurrió, subestimando los giros de la vida, que pueden ser muy hijos de puta, y creyendo que podíamos seguir como si nada. Claro está, cuando te colocan entre la espada y la pared, como lo estaba yo en ese preciso momento, la realidad te cae fuerte, muy fuerte, y quedas tan atolondrado por el impacto que no sabes ni por dónde empezar para remediar las cosas.
Y por esa razón la noche seguía, y yo seguía sin abrir la boca. Fui más cobarde que nunca, y cada vez que intentaba hablar con Mimi alguien nos interrumpía, dándome como una especie de tiempo extra que no podía disfrutar por los nervios, ni odiar por el alivio de verme libre de la inminente discusión. Ni sabía cómo abordarla, ¿Cómo hacerlo? Eh, amor, no lo recuerdas, pero hace unos años me aproveché de ti cuando yo te gustaba. Estuvo a punto de quitarte tu jodida virginidad, y de paso me imaginé a Sora mientras lo hacía.
—Hermano.
Tk hizo que volviera al presente, y cuando lo noté me observaba con preocupación. Quizás con un poco de lástima.
No solo me sentía como una plasta por lo que le había hecho a Mimi, también me sentía enormemente avergonzado con que mi hermano menor supiera la verdad, ¿Dónde quedaría ahora la imagen de hermano mayor, ejemplo a seguir? ¿Cómo podría verme ahora, que sabe que fui capaz de hacer algo tan atroz? Volver a esa noche y recordar su rostro lleno de confusión entre los gritos de Mimi y mis intentos por calmarla fue lo que terminó por llevar mis ánimos al piso, incluso me llevé la mano a la barbilla, donde Taichi justamente me había golpeado, como si el dolor volviera con cada recuerdo. Por supuesto, por más que me emputaba el que mi mejor amigo sea tan impulsivo, no podía negar que me lo merecía. Claro que me lo merecía, incluyendo algo más que un golpe que me tire al suelo.
Afortunadamente Sora se fue con él, justo luego de que Mimi desapareciera junto con Kari, Miyako y Ken en el taxi mientras yo seguía sentado en el piso con unas patéticas ganas de morirme. Sino hubiese sido por Koushirou y mi hermano, quienes fueron los únicos en quedarse conmigo porque no sabían a ciencia cierta lo que había ocurrido, quien sabe qué hubiera hecho, pues sin duda alguna lanzarme por un puente fue una de mis opciones.
Al final tuvieron que respetar mis deseos y darme mi espacio, permitiéndome unas cuantas noches alcoholizadas en las que descubrí que tenía un problema de vicios y que estaba muy vuelto mierda para salir por mí solo de aquel profundo cuadro depresivo. Porque los hombres también lloramos, también caemos en drama y también nos dan ganas de morir cuando la persona que amamos nos deja.
Y más si había una culpa que te carcome desde adentro, como la peste negra.
Por supuesto, mi hermano no tardó en enterarse de la verdad a través de Hikari, y quien a su vez también me odió por lo que le hice a Mimi, formando parte de esa muralla china que no me permite acceder a la que fue mi novia. Y entonces todo fue decayendo. El hecho de que mi hermano se enterase de todo por boca de alguien más empeoró más la situación. Al abordarme fue como entrar a terreno minado, y al final la pagué con él, explotando, creando un desastre nuclear de emociones que me partió en mil pedazos y que el pobre de Tk fue el único en recoger las piezas.
Ah, y luego vi Sora.
Sora, mi amor platónico desde que tengo 15 años. Sora, la novia de mi mejor amigo que siempre fue intocable para mí. Sora, la que en un lejano junio había querido intentarlo conmigo, pero yo me sentía demasiado culpable por lo que le había hecho a Mimi, que lo nuestro terminó siendo un fiasco amoroso…De haber sabido que hace una semana me enfrentaría a esa misma Sora, solo que ahora sabría la verdad, hubiese entrado en pánico, ¿Cómo encararla? No obstante, pasó todo lo contrario, y lo que hice fue decirle mi versión de las cosas, cómo, cuándo, por qué, a pesar de que muy probablemente apoyara a Mimi.
—Dale tiempo —dijo entonces mi hermano, repitiendo las mismas palabras de Sora—. Quizás…
—No, Tk —lo interrumpí, sonriendo cínicamente—. Mientras más rápido lo aceptemos, mejor.
—Pero eso no cambia lo que sientes por ella.
Y vaya que no.
—No puedo culparla —solté mientras dejaba la guitarra a un lado, y recostándome mejor en mi cama—. No es solamente lo que le hice esa noche, Tk, sino también el habérselo ocultado.
Miré mis manos con pena. Luego del accidente, cuando no me recordaba, yo solo quería terminar con esa tensión de mierda de siempre, las discusiones, la culpa…Y cuando ella me preguntaba sobre nuestra pasado yo no tenía cara para decirle la verdad. Lo único que lamento es que se haya enterado por alguien más.
Aunque tampoco podía culpar a Miyako.
—Entiendo —la expresión de Takeru fue de pura decepción—, ¿Y qué piensas hacer?
—¿Con qué?
—Yamato, con ese ánimo necesitas hacer algo con tu vida, de lo contrario terminarás pegándote un tiro.
Bien me conocía mi hermano, como para sugerir aquello.
—No lo sé, puedo ir a comprar una escopeta. Ya sabes, estilo Kurt.
—Eres un idiota.
Sonreí.
Luego el silencio se adueñó de la estancia. Nos mantuvimos así por un rato, con un ambiente casi fúnebre, yo meditando sobre mi ahora insulsa vida y mi hermano pensando en cómo ayudarme, a pesar de que esta situación está fuera de sus manos.
Al final volví a agarrar mi guitarra, solo por tener las manos ocupadas y así evitar la tortura de revisar mi celular cada minuto, por si Mimi me había escrito. Intentaba retomar los acordes de hace un rato, justo antes de que llegara mi hermano, cuando en eso su voz volvió a ocupar la estancia.
—¿Qué es esto?
Miré de reojo, notando unas cartas en las manos de Tk.
—Correo —respondí sin más.
—Ya —mi hermano no apreció mi sarcasmo. Me sentía un poco irritado, y honestamente desde hace una semana había colocado esas cartas ahí, sin intenciones de revisarlas—. Lo que me extraña es que te haya escrito la Academia de Música Showa.
Un acorde sonó terrible cuando mi dedo resbaló en la cuerda, y es que hasta le di un golpe a la guitarra con mi rodilla cuando me enderecé de un golpe en la cama tras escuchar las palabras de Tk.
¿La Academia de Música Showa?
—Déjame ver —salté hacia mi hermano, intrigado, ¿Por qué razón me escribirían un correo? Mi hermano me tendió el sobre tan extrañado como yo, y al abrirlo y dar con la carta dentro entendí la magnitud de la situación—. Joder.
—¿Qué? ¿Qué?
—He sido pre-seleccionado —dije al pasear mi mirada con rapidez en cada párrafo de la carta—. Esto debe ser una equivocación, ¿Cómo voy a ser pre-seleccionado? No he mandado nada.
—Pero, Matt, dice tu nombre, ¿No?
Sí, claro que decía mi nombre.
La volví a leer, una y otra vez.
—¿Cómo carajos…?
Entonces escuché una puerta abrirse y cerrarse, y en mi estado de shock no le di mucha importancia, pues bien sabía quién se trataba y con quien en ese momento no estaba en muy buenos términos. Unos segundos después Koushirou caminó por el pasillo pasando por en frente de mi recámara, y a pesar de que no me dirigía la palabra desde lo ocurrido con Mimi no perdía la cortesía para con mi hermano, que nada tenía que ver con nuestro conflicto.
—Ah, hola Tk —saludó mi pelirrojo amigo, al que vi por un instante. No obstante, sabiendo que me ignoraba, seguí leyendo la carta intentando descifrar aquel enigma.
Era obvio que Koushirou estaría del lado de Mimi. Lógicamente.
—Yamato ha sido pre-seleccionado en la Academia de Música Showa— le contó mi hermano sin preámbulos, sin anestesia, y yo miré a Tk con el ceño fruncido. Vamos, que sabe perfectamente que estamos peleados.
—¿En serio? —entonces Koushirou me miró sorprendido, para luego mirar el suelo—, Vaya, felicidades.
—El problema es que Matt no ha aplicado —continuó Tk. Volví a tener ganas de darle una patada para que se callara la boca.
—Oh, ¿Mimi no le dijo?
Esta vez, tanto mi hermano como yo miramos al Izumi sin entender.
—No me dijo, ¿Qué?
—Vaya, no te dijo.
—Koushirou, maldición, ¿Qué no me dijo?
El Izumi suspiró, apoyándose en el umbral de la puerta con brazos cruzados.
—Hace un mes y algo vino al departamento cuando tú no estabas para pedirme un favor. Tenía varios videos de ti tocando con la banda, incluso del último concierto que hiciste, y me pidió hacer una edición donde salías exclusivamente tú tocando varios instrumentos y cantando —cerró los ojos con cansancio—. Fue estresante.
¿Qué?
—No entiendo nada —TK frunció el ceño—, ¿Por qué Mimi no le diría a Yamato que haría eso?
—Por lo que me dijo era una sorpresa, y que no podía decirle a nadie. Yo solo seguí sus órdenes.
Entonces mi mente volvió a escarbar en las entrañas de mis recuerdos, llevándome a aquella fría noche donde le había prestado mi sweater a Mimi mientras aguardábamos por el bus, y la misma noche que la había besado por primera vez. Recuerdo vagamente haberle hablado sobre mi deseo frustrado por seguir estudiando
—Pues, no creo que seas cualquier idiota. Eres un chico con muchísimo talento. Cantas, tocas guitarra, bajo, y seguramente sabes tocar teclado, pues te vi ayudar a Sato, ¡Tienes una banda!
—Mimi, el hecho de que tenga una banda no significa nada.
—Lo significa todo, ya que puedes usarlo como muestra para que te acepten. Tokumori me ha dicho que has compuesto la mayor parte de las canciones. Matt, está bien que quieras conservar tu trabajo, pero honestamente, no te está llevando a ningún lado, solo a pagar las cuentas. Con ese talento que tienes deberías sacarle provecho.
Puse los ojos en blanco.
—Hablo en serio, deberías animarte. No pierdes nada en intentarlo.
No podía creerlo.
Mimi había aplicado por mí, y me han pre-seleccionado.
Entonces no pude evitar sentir un nudo en la garganta.
—Koushirou, ¿Puedo ver ese video?
—Lo siento, lo borré —mi expresión tuvo que ser devastadora—. Pero Mimi debe tenerlo.
Tk tomó la carta de mis manos, leyendo él mismo su contenido.
—Hermano, aquí dice que en un mes tienes una audición —no respondí—. Hey.
—Te escuché, pero primero necesito procesar esto, Tk.
—Matt, no es por presionarte, pero necesitas prepararte —ahora sí que me faltaba el aire—. Solo tienes un...
—Un mes, pero si no he aplicado yo mismo es por algo, Takeru —solté exasperado—. La Academia de Música Showa está en Asao-ku, ¡Está a casi cuatro horas de aquí! —revolviéndome el cabello, entrando en pánico—. Tendría que mudarme, renunciar a mi trabajo, y no solamente eso, no tengo los medios económicos. Tendría que pedir una puta beca, ¿Y quién me daría una beca? No soy un jodido August Rush.
Haber dicho aquello me recordó la película que vi con Mimi semanas antes de caos, en el sofá de su casa, y con mi mano metida bajo su falda mientras nos besábamos como un par de adolescentes sin escrúpulos.
—Yamato.
Koushirou fue quien pudo sacarme de mi crisis existencial momentánea, y cuando subí la mirada para verlo me dedicó una de esas particulares miradas de pura madurez y sabiduría, mezclada con un deje de amargura por tener que hablarme más de lo estipulado sabiendo su malestar para conmigo.
—Ciertamente estás pasando un momento de mierda con Mimi, pero eso no justifica que mandes a la basura el esfuerzo que hizo ella por conseguirte esa oportunidad.
Sentí que se me comprimía el pecho con la sola idea de tener que mudarme justo ahora, estando en una cuerda floja y maltrecha en mi relación con Mimi.
—No puedo —dije preso del miedo por perderle completamente, enteramente —Irme será como…huir. No quiero que ella piense que soy un cobarde.
—Te equivocas, abandonar tus ambiciones y la posibilidad de forjar un futuro estable solo por lo que pueda pensar una chica no solamente te hace un cobarde, sino también un idiota —fruncí el ceño—, por más que esa chica sea Mimi Tachikawa.
Tk observó en silencio como mi roommate y yo nos mirábamos con seriedad.
—Lo que Koushirou quiere decir… —intentó intervenir mi hermano, tendiéndome la carta—. Siempre has querido hacer algo importante con tu vida, Matt. No pierdes nada en intentarlo.
—No. Sí que perderás, porque en este instante lo que necesitas es demostrarle a Mimi que tienes la capacidad de mejorar, ¿Qué podría ofrecerle un barista de Starbucks?
—¿Qué mierda tiene de malo mi trabajo? —pregunté a la defensiva.
—Chicos, vamos…
—…Que eres un conformista sin aspiraciones.
Di un paso hacia él con ganas de golpearlo, pero Takeru se atravesó justo en el momento ideal para colocar la palma de su mano en mi pecho y detenerme.
—Basta —nos regañó a ambos, arrugando la frente—, ¿Qué rayos les pasa? Son amigos.
¿Amigos?
Amigos mis huevos.
—No tienes idea de lo afortunado que eres —me soltó seco—. El que ella te consiguiera esa oportunidad, porque te ama y porque sabe lo que puedes lograr como profesional, ¿Sabes la clase de mujer que haría algo así por ti? Las que valen la pena, Yamato —entonces noté como la tensión dejó su expresión, para luego mirarme de forma condescendiente—. Yo, siendo tú, iría a esa audición y haría lo que fuera por entrar, porque ella también se merece esa misma clase de hombre.
No dije nada, ¿Cómo refutar aquello?
Bajé la mirada y volví a mirar la carta con otros ojos, sintiendo como poco a poco el miedo crecía, pero al mismo tiempo también crecía mi deseo por ser esa clase de persona que ella merece, y que hoy no era.
Lo medité en los siguientes segundos.
¿Qué haré?
Notas de la Autora:
Hello, hello!
La canción que canta Matt es de Radiohead, Fake plastic trees, y es una verdadera belleza, aunque ya saben como son las letras de ellos. Es más, si quieren puede escuchar el cover de TrevorStack para esta canción, que es menos aguda que la del gran Tom, como referencia para la voz de Yamato.
Pues nada, ¿Qué tal el cap? Espero que les haya gustado. A mí personalmente este es uno de los que más me ha gustado, me encantó exponer los sentimientos de Matt. El pobre está hecho un desastre, y por alguna razón lo disfruto. Pobre Yamatito cuando es el protagonista de mis Fics.
Gracias a todos por sus buenas vibras y por sus felicitaciones, les digo que fue un cumpleaños super lindo, me hicieron una fiesta sorpresa y comí mucho.
Un besote.
Atte.
Vai.
