Encrypted

By Vainiella


Capítulo 15: "Redención"

Mansionair – Easier


Mimi

Miré mi reloj, viendo cómo se hacían las cinco finalmente.

Un minuto después Koushirou atravesó la puerta del café mientras peinaba sus cabellos disimuladamente. Sonreí de forma automática para luego elevar la mano desde donde estaba sentada para que me viera, no tardando en dar conmigo desde la distancia y asentir como saludo. Cuando lo vi caminar hasta a mí con paso veloz aprecié internamente que Izumi sea tan puntual siempre, siendo la personificación de un caballero gracias a sus modales y buena educación.

—Hola —saludó con una leve inclinación, sentándose luego frente de mí—. Perdona, ¿Esperaste mucho?

—En lo absoluto, acabo de llegar.

Esta era la primera vez que quedamos desde lo ocurrido. No es que no haya querido estar con él, pero necesitaba mi espacio, y el hecho de que Koushirou viviera con Matt me causaba cierta renuencia en querer ver a mi pelirrojo amigo. Sin embargo, tan pronto recibí un mensaje de él para vernos supe que me estaba comportando como una tonta, y ya luego de casi dos meses me di cuenta que lo extrañaba. Vamos, que Koushirou y yo al tener la misma edad éramos un poco más cercanos, además de que fuimos al mismo salón en preparatoria. Todo cambió cuando finalmente me declaró sus sentimientos, cuales sospechaba ya desde hace mucho, y lamentándolo mucho no podía corresponder.

Viéndolo ahora, tan arreglado que incluso se había puesto gomina en sus cabellos, me pregunté qué hubiese sido de nuestras vidas si me hubiese animado a estar con Koushirou en ese momento.

—¿Qué te gustaría tomar?

—Un Capuchino.

—Vale.

Llamó a la camarera y tras ordenar aprovechamos la oportunidad para ponernos al día. Hablamos de mis estudios, pues hace dos semanas empecé mi primer semestre en la carrera de cocina. Había estado estudiando Finanzas para seguir los pasos de mi padre hasta que la depresión hizo que quiera cambiar mi vida, y al final me di cuenta que mi verdadera pasión es la cocina, tal y como mi mamá. Koushirou escuchó atento mientras le contaba con emoción sobre mis aspiraciones en dicha carrera, alegando unos segundos después que le alegraba ver que había encontrado mi vocación.

Hablamos de mi familia, hablamos del clima. Hablamos por un largo rato mientras degustábamos mi delicioso capuchino y un té verde para él. Eso hasta que finalmente Koushirou entendió que debía hacer la pregunta del millón, y que yo había estado esperando desde que llegó.

—¿Cómo lo llevas?

La sonrisa no me llegó a los ojos.

—Perfectamente.

Vamos, que vive con el causante de mi despecho. No podía decirle la verdad.

—Mimi… —suspirando—. Creo que es mejor que vaya directo al grano.

Enarqué una ceja, ¿Directo al grano?

—Necesito saber algo, antes que nada —continuó mientras jugaba con una servilleta—. Y que seas sincera conmigo.

—Seguro.

—¿Hay alguna posibilidad…para mí?

Abrí los ojos de golpe.

De todas las cosas que pude haberme imaginado en esta salida, el que Koushirou me haya preguntado aquello fue completamente inesperado. Estaba sonrojado, y cuando lo dijo me miró a los ojos, contemplando con detalle mi reacción. Además de la sorpresa venía el desconcierto, ¿Acaso Yamato no es su roommate? ¿Uno de sus mejores amigos? Vale, que no intento victimizarlo, pero conociendo a Izumi sé que sería incapaz de intentar algo conmigo sabiendo que Matt…

Al menos que a Yamato no le importe.

—Koushirou…

—Entiendo por lo que estás pasando, y créeme que en otras circunstancias no tendríamos esta conversación, pues ya había aceptado ser tu amigo —me interrumpió tan pronto vio que me había quedado sin palabras—. Pero…nunca has dejado de gustarme, Mimi. Y si hay alguna oportunidad para mí quisiera aprovecharla.

Vaya.

Nunca había visto a Koushirou hablar con esa seguridad, y el que se me haya declarado por segunda vez merecía mérito. Me mordí los labios, sin saber qué decir. Me sentía halagada y apreciaba de corazón que se haya armado de valor para confesarme sus sentimientos, otra vez, e incluso volvieron a mi cabeza pensamientos como los anteriores, cuando pensé que intentarlo con Izumi las cosas podrían ser muy diferentes. Necesitaba salir del profundo pozo en el que me encontraba, y Koushirou parecía ser la perfecta opción para ello. Era bueno, correcto, maduro y muy inteligente. Me gustaba su torpeza y sus nervios al hablar cuando le bromeo.

Miré sus cabellos rojizos, sus ojos tan oscuros como el azabache y si nariz ligeramente achatada. Tenía unos pómulos bonitos, y una delgadez en el rostro que lo estilizaba.

Pero por más que intentaba contemplarlo y pensar en sus cualidades, no sentí mariposas en el estómago como lo sentía con Matt.

—Koushirou —finalmente me animé, alcanzando su mano para tomarla con cariño—. Lo siento, pero no puedo corresponder tus sentimientos.

Él lo vio venir, pude saberlo al ver su reacción. Al final asintió, aceptando mis palabras, pero desviando la mirada después.

—Yo…Te quiero, eres uno de mis mejores amigos, y también me gustas…Pero no en ese sentido.

—Está bien —ahora era él quien tomaba mi mano y la apretaba, soltando un largo suspiro en el acto—. Debía intentarlo…antes de hacerlo.

—Antes de hacer, ¿Qué?

Koushirou entonces soltó mi mano para rebuscar en su bolsillo, despertando mi curiosidad. Unos segundos después sacó un sobre blanco, y el cual me lo tendió con cautela. Lo tomé desconcertada para descubrir entonces mi nombre en una letra bastante familiar y cual no tardé mucho en identificar.

—No —dije tan pronto reconocí de quien era el sobre, tendiéndoselo de vuelta.

—Mimi, por favor —mirándome con seriedad—. Créeme, de todos yo he sido el que menos se ha querido involucrar en esto.

—No quiero saber nada de él.

—No mientas.

Lo miré pasmada.

—Lo siento, pero ya estoy cansado de que sigas fingiendo conmigo —soltó mientras se enderezaba en su silla—. No estás "Perfectamente", te conozco bien y sé que estás mal. Entiendo que lo que él hizo fue una porquería, pero el hecho de que digas que no quieres saber nada de él te hace más daño a ti que a Yamato, ¿Sabías?

Me volví a morder los labios, mirando ahora el sobre con frustración.

—Lee la carta. Luego la tiras a la basura o la quemas. Lo que quieras, pero lee la carta.

—¿Por qué haces esto?

Koushirou miró el techo para luego encogerse de hombros.

—Sigue siendo mi amigo.

Nuevamente miré el sobre, y al final asentí para acercarlo a mi pecho.

—Lo leeré después.

Él me miró de forma condescendiente, sabiendo que tenía unas enormes ganas por leerla en ese preciso instante.

Me conocía muy bien.

—Te espero aquí —me dijo con un hilo de voz.

Koushirou…

Con un poco de pena, asentí con la cabeza para luego levantarme y retirarme al baño. Llevé la carta pegada a mi pecho mientras caminaba, como si temiera que alguien me la quitara de las manos. Al ingresar al baño miré mi alrededor por si había alguien más, encontrándome completamente a solas.

Mis manos temblaban, y podía sentir como mi corazón latía desbocado en mi pecho, como si en lugar de una carta fuera el mismo Yamato Ishida. Cuando me recosté contra el tope del lavamanos la abrí con un poquito de cuidado, sacando un papel blanco y doblado de su interior y con un escrito a mano que resaltaba con tinta azul.

Al extenderlo ante mí sentía que los latidos de mi corazón se aceleraban cada vez más y más.

"Mimi,

Por favor, no odies a Koushirou por esto. No quiso hacerlo. Accedió a entregarte esta carta con una condición. Espero puedas entenderlo.

No quiero ser el típico exnovio que no te deja en paz por las mierdas que hizo. Acepto tu decisión. Sin embargo, quiero hacer las cosas diferentes esta vez, porque mereces pasar la página y esta es la única forma que se me ocurre para lograrlo.

Sí, estaba enamorado de Sora. Sí, esa noche te usé porque estaba despechado. Y sí, lo hice mientras la imaginaba a ella. Fui un maldito en todo el sentido de la palabra. Estaba ebrio y dolido, y lo que te hice siempre ha sido un estigma en mi vida. Pero lo que ocurrió luego fue lo que marcó para siempre nuestra relación, cuando te enteraste que Sora y yo estábamos saliendo. Ciertamente intenté ponerme en contacto contigo de mil maneras tras lo ocurrido en el cumpleaños de Tai, por teléfono, visitándote, pero no me dejaste acceder a ti…con lógica razón.

Por meses no coincidimos ni una sola vez…así que simplemente lo dejé estar.

Por mucho tiempo estuve enamorado de Takenouchi, Mimi, y pensé que en cuanto Sora sintiera lo mismo sería increíble, pero no fue así. Estuvimos saliendo, cierto, pero…algo no estaba bien. Sentía que nada encajaba. Y entonces ella me dijo que te había contado lo nuestro y fue esa pequeña bofetada realista que necesitaba para preguntarme, ¿Qué demonios estaba haciendo? ¿Cómo podía estar con Sora sabiendo lo que tú y Tai sentían?

Pero ya era tarde, quedé ante ti como un completo imbécil y entonces empezaron los problemas. Acepté tu odio hacia mí como castigo suficiente y la hostilidad empezó a definir nuestra relación. A partir de ese momento fue una guerra constante entre nosotros."

Empecé a sentir como se me hacía un nudo en la garganta.

"Nunca te lo dije, pero el día del accidente, cuando estabas hospitalizada, pensé que ibas a morir. A pesar de la relación de mierda que teníamos me sentí culpable por todo, porque esa noche peleamos, como siempre solíamos hacerlo, y por eso se fueron del club tú y los chicos, ¿Cuántas posibilidades existían para evitar ese accidente, si tú y yo no hubiésemos peleado? ¿Y si no hubiese ido al club esa noche? ¿Si no lo hubiese "Dejado estar"? O incluso, ¿Si no te hubiese hecho lo que te hice?

No obstante, no puedo evitar pensar que, de haber evitado todo aquello, nunca hubiese tenido la oportunidad de enamorarme de ti, Mimi Tachikawa."

Las lágrimas empezaron a correr por mis mejillas, y tuve que dejar de leer por un instante, apretando mi mano contra mis labios para evitar que un quejido saliera de estos.

"Sé que suena terriblemente mal, pero para mí, gracias a ese accidente me permití conocerte mejor. Al principio no quería, por obvias razones, y por respeto a ti pensé que era mejor salir de tu vida finalmente, pero los chicos insistieron y…Bueno, ya el resto es historia. Me di cuenta de lo ciego que fui en todo este tiempo. Sora me gustaba porque para mí era terreno seguro, un carrusel, pero tú eras una jodida montaña rusa de emociones, Mimi. Intensa, divertida, aventurera. Moviste todo mi interior y gracias a ti mi vida dejó de ser monótona e insulsa. Es por ello que callé, que no te dije la verdad, porque no quería perder eso. No quería perderte.

Pero ahora debo asumir mi responsabilidad, y por eso te escribo esta carta de redención. No para rogarte que vuelvas a mi lado, sino para darte las herramientas para que continúes con tu vida."

Le di la vuelta al papel, continuando con la lectura por el otro lado de la carta. Esta vez no me molesté en secar las lágrimas de mi rostro.

"Gracias a ti fui pre-seleccionado en la Academia de Música Showa. Koushirou me contó sobre tu travesura. Nuevamente, no lo culpes. Cuando me enteré tuve un mes para prepararme para la audición, y te seré honesto, entré en pánico. Casi no lo hago. Ya sabes, mi trabajo, mudarme, dejar la banda…Me sentía tan estable que me daba miedo intentarlo. Sin embargo, mi mayor temor era alejarme de ti, y perder la oportunidad de redimirme contigo.

Pero entendí que si quería redimirme contigo primero debía hacerlo conmigo mismo. Así que fui a la audición, y tenías razón, debía intentarlo…"

—¡Lo aceptaron! —leí en voz alta tan pronto Yamato lo dejó por escrito, y no pude evitar sentir una oleada de orgullo, mezclado con tristeza, alivio y añoranza.

"Les pedí a los chicos que no te dijeran nada porque quería hacerlo yo mismo. Dejé mi trabajo, conseguí una pequeña beca que cubre con lo necesario, además de que conseguí apoyo de mi padre hasta que consiga un trabajo en Asao-Ku. En lo que respecta a la banda, no la dejé, pero realizaremos ensayos solo cuando podamos todos, además de que fueron ellos quienes me ayudaron a prepararme para la audición en tan poco tiempo.

Pero es a ti a quien debo agradecer más que a nadie, porque a pesar de todo, entendí que quiero hacer algo con mi vida. Quiero hacer las cosas de forma diferente esta vez, y para el momento en que estés lista para perdonarme, veas que soy mejor hombre que ayer."

Sonreí.

"Mimi, solo me resta decir que, con suerte, el tiempo hará que volvamos a estar en paz, y que con todo lo que acabo de poner en la mesa entiendas que nunca fue mi intención hacerte daño. Ni la primera, ni la segunda vez. Te pido perdón, pero también te digo gracias, porque tú hiciste que me diera cuenta que la vida no es insulsa, y que es mucho más que cafés y cigarrillos.

Te deseo lo mejor.

Atte.

Matt."

Bajé la carta, y un segundo después estaba llorando.

Lloré como el día que supe la verdad, pero esta vez con una connotación diferente. Lloraba porque me di cuenta que no hacía falta siquiera una bendita carta para saber lo mucho que amaba a Yamato Ishida. Nunca antes había sentido tantas emociones por una misma persona. Amor, odio, amor, odio. De la tristeza salté a la felicidad y de ahí caí a la perdición. Hasta pensé que no era saludable sentirse así por alguien, pero es tan adictivo que una vez más me vi envuelta en la añoranza por volverlo a ver.

Sea bueno o malo para mí, no puedo evitar amarlo. Por más dolor que me cause el pasado.

Salí del baño tras lavarme la cara y rendirme con la apariencia de mis ojos hinchados por tantas lágrimas. Como bien prometió, Koushirou aguardaba por mí. Probablemente hayan transcurrido unos 15 minutos, tiempo suficiente como para leer la carta y recomponerme. Para el momento en que llegué a la mesa y me senté casi se levanta al verme el rostro, preocupado.

—¿Estás bien?

Asentí, aguantando de nuevo las ganas de llorar.

Soy toda una llorita, caray.

—Gracias por entregarme esta carta, Kou —dije con un hilo de voz, guardándola en mi cartera.

Él no respondió.

—¿Qué piensas hacer? —negué con la cabeza para luego pasarme las manos por el rostro—. Tranquila, no te presiones.

—¿Cuándo se va?

Koushirou lo meditó, pero al final respondió.

—Mañana —casi brinco de mi silla, ¿Mañana? Es demasiado pronto, no puede ser—. Por favor, no digas nada. Me pidió que no te dijera.

—Koushirou, ya no se te puede contar nada.

Lo dije con gracia, al mismo tiempo con el pánico creciendo en mí. Vi cómo se sonrojaba y admitía su culpa, pues definitivamente no se le puede decir nada a este hombre, con lo débil que es cuando se trata de ocultarle la verdad a sus amigos.

Mañana, Yamato se va mañana. Asao-Ku no era cerca, había que agarrar tren para ir, ¿Eso significa que las oportunidades de vernos reducirán aún más? Por supuesto, mi despecho me prohibía verlo, pero al mismo tiempo saber que se va tan lejos fue otro cantar. No quería verlo, pero no quería que se alejara de mí. No tiene sentido.

—Si te pido tu concejo, ¿Será muy egoísta de mi parte?

—Eso depende de a quién se lo pidas —dijo él, sonriendo levemente—. Si al chico que está enamorado de ti, o a un amigo.

Lo miré con vergüenza. Por Kami, no podía pedirle a Koushirou un concejo sobre Yamato, es cruel. Bajé la mirada sabiendo que lo mejor era pasar la página y ya, y meterme en la cabeza de que ya Matt no formará parte de mi vida.

—Como el primero, te diré que lo mandes a volar —Koushirou volvió a extender su mano hasta mí, tomando mi barbilla para elevar mi rostro y luego acariciar mi mejilla con sus ojos oscuros atravesándome. Jamás me había demostrado tal afecto, lo cual me agarró fuera de base—. Y como el segundo… —suspirando, alejando su mano de mi rostro con gesto derrotado—. Que vas a arrepentirte enormemente si no vas a verlo esta noche.

La verdad pesó sobre mí, y al respirar profundamente me rendí ante mis verdaderos sentimientos.


Notas de la Autora:

Hello, hello!

Anda ya, Kou es todo un don Juan. Y si se preguntan sobre la condición que dijo Yamato, en el próximo capítulo lo sabrán.

¿Cómo están, queridos? Pues sepan que ya nos quedan solamente DOS capítulos de Encrypted. Sí, lo que escucharon. Finalmente esta historia está llegando a su fin. Ya luego me dará el puchero, pero por ahora podemos hablar de lo mucho que me encanta el feedback de esta historia y que espero no decepcionarlos.

Gracias a todos por leer y por darle sentido a Encrypted, como muchos por aquí, escribimos sin fines de lucro, por lo que leer sus reviews es super motivador y gratificante, sin importar la opinión que tengan.

Espero que les haya gustado este capítulo y que estén atentos al próximo viernes.

Un besote.

Atte.

Vai.