Encrypted

By Vainiella


Capítulo 16: "Despedida: I"

Interpol – My desire


Yamato

Mientras The National con Don't swallow the cap resonaba en toda la estancia miré el techo en silencio, desde la cama, siguiendo la letra de la canción con mis labios, pero con una voz muda. Era mi última noche en esta recámara, en este departamento, y me estaba permitiendo un momento con él. Aquí compuse tantas canciones, tomé tantas decisiones, que era una especie de despedida agridulce. Por supuesto, no lo fue tanto como en la reunión de ayer, cuando Taichi y Sora junto con mi hermano y Hikari habían venido a verme. Ya había transcurrido el tiempo suficiente como para que Tai volviera a hablarme, recordando que también era mi amigo, y al igual que yo, ha cometido errores de los que arrepentirse. Supuse que Sora habrá persuadido en él, pues ya conocía lo sobreprotector que era con las chicas del grupo, así que de alguna forma también estaba agradecido con ella por haber intervenido.

Ciertamente no me estoy mudando al otro lado del mundo, pero casi a cuatro horas de distancia sabíamos que íbamos a vernos menos. Takeru era el único entusiasmado con la idea, a pesar de que me iba a hacer una falta horrible, pero según sus palabras, le hacía sentir enormemente orgulloso mi decisión. Y ni hablar de mi madre, a quien veía sagradamente todos los domingos. Aceptó con tanto gusto este cambio de mi vida como si siempre lo hubiese esperado. Es una pena que haya tardado un poco en cumplir mi sueño.

Cerré los ojos cuando el coro de la canción hizo vibrar mi interior.

No quise preguntarle a Koushirou si le ha entregado la carta a Mimi, ni tampoco le he preguntado cuál ha sido la reacción de ella, cuando acordamos que la única condición para entregarle mi carta era que él se permitiera una segunda oportunidad en declarársele. Por obvias razones él se rehusó como si le hubiese pedido una barbaridad, que lo era, pero le pedí que por un momento se olvidara de los códigos entre amigos y intentara con Mimi lo que yo no pude hacer: hacerla feliz, porque de haber alguien más en la vida de ella prefería mil veces que fuera Koushirou.

—Me parece una pésima idea —insistió el con el ceño fruncido, mirando la carta en su mano.

—Kou, por favor.

—Piensa en Mimi, Matt —me soltó con voz seria, sacudiendo la carta mientras hablaba—. Es todo muy reciente. Mimi está vulnerable, es como si me aprovechara de eso.

—Escúchame —me acerqué a él y coloqué mi mano sobre su hombro, apretándolo con afecto—. Mimi tiene que ver que puede continuar con su vida, y de haber una persona en el mundo que la merezca ese eres tú.

No obstante, la sola idea de imaginarla con alguien más me rasgó por dentro, ¿Podría yo tolerar verla en los brazos de Koushirou, a pesar de que era uno de mis mejores amigos? No, no podría, y quizás por eso el irme de aquí era la mejor decisión, porque así me alejaría de dicha tortura, incluso más dolorosa que cuando estaba enamorado de Sora.

Yo y mi maldición de mierda, que todas las mujeres que he amado terminaron en los brazos de mis mejores amigos.

Me reí.

Vi la hora en mi reloj. Ya eran más de las siete, y todavía me faltaba por empacar algunas cosas más, así que al final me levanté de la cama y me animé a continuar con la faena. Por fortuna Taichi y mi hermano habían venido temprano para ayudarme a empacar, así que no faltaba mucho.

—Te extrañaré, hombre —soltó Tai mientras cerraba una caja con cinta adhesiva. Takeru lo miró con sorpresa para luego sonreír, tan enternecido como yo con las palabras de mi moreno amigo.

—Yo también te extrañaré, Tai.

—Maricón —me dijo sin más.

Volviendo a la realidad, agarré la caja que había cerrado Tai cuando se abrió conmigo, y la cargué para sacarla a la sala y así hacer en mi habitación. Mientras la canción seguía resonando escuché un sonido raro, extrañándome. Me tomó un par de segundos darme cuenta que el sonido venía de la puerta, y que era el timbre. La música estaba tan alta que casi fue imperceptible.

Dejé la caja en el suelo. Cuando me había acercado a la puerta para abrirla sentí que el corazón empezó a latirme rápido sin ninguna razón, pero con un pensamiento casi encriptado, dándome esperanzas que no tenían caso.

Al abrirla sentí que me faltó el aire.

Luego de más de dos meses sin verla, luego de haber aceptado que no volvería verla en mucho tiempo, Mimi Tachikawa estaba del otro lado de la puerta tan encantadora como ella podía serlo. Sus cabellos estaban sueltos, cayendo con sus puntas onduladas sobre sus hombros, mirándome desde abajo con sus lindos ojos color miel. Se mordió los labios, como siempre suele hacer cuando está nerviosa o no sabe qué hacer, y se abrazó a sí misma, mirándome con expectación.

Fue como un Déjà vu, como aquel día que me visitó al departamento luego de besarla la primera vez.

—Mimi…No sabía que…Hola.

—Hola.

Iba a invitarla a pasar, sintiendo como pasaba por mi cabeza mil y un escenas y posibilidades. Mimi dándome un tortazo en la cara, Mimi gritándome, Mimi llorando otra vez, ¿A qué podría haber venido, sino para darme lo que merezco?

Sea lo que sea, debía invitarla a entrar, ¿No?

—Uhm, ¿Quieres…?

Pero antes de que pudiera terminar la pregunta Tachikawa dio dos pasos con expresión decidida hasta llegar a mí, estirando sus manos hasta mi cuello para luego rodearlo y aproximarme a su cuerpo, frío y cálido al mismo tiempo, al igual que sus labios que ahora habían callado los míos en un inesperado beso.

Fue como volver a respirar.

La música siguió retumbando contra las paredes a medida que jalaba a Mimi dentro del departamento y cerraba la puerta luego. No dejamos de besarnos. Luego de dos meses añorando cada centímetro de ella era imposible detenerme, y más cuando sentía como me tocaba y me besaba con desesperación. Unos segundos después no me quedó de otra que buscar por cierta comodidad, llevándola contra la pared del pasillo y correspondiendo su beso con tal ímpetu que no tardé en sacarle un gemido. Debía detenerme, debía rendirle respeto y demostrarle que estaba dispuesto a esperar lo que ella quiera, con tal de que hagamos las cosas bien esta vez, pero mi instinto animal fue el que hizo que la ayudara a desprenderse de su abrigo, y luego de su vestido, quedando ella en sus botas negras, leggins negros y una ropa interior de encaje que me trajo recuerdos.

Besé su cuello mientras ella se quitaba las botas con destreza, y fue entonces que la cargué haciendo que sus piernas se enredaran en mi cintura, estrellándola contra la pared una segunda vez mientras ella peleaba por sacarme la franela.

Al final opté por cambiar el escenario, y terminé llevándola hasta mi recámara mientras la música sonaba más y más fuerte. Al ingresar ella metió sus dedos entre mis cabellos, clavando deliciosamente sus uñas en mi cuero cabelludo. Para el momento en que tuve la cama en frente me di la vuelta para sentarme en esta con Mimi sobre mí, sin parar de besarla. Sentí como me empujó hasta obligarme a recostarme en la cama, alejándose de mis labios, de mi cuerpo. Contemplé como se levantaba seductora para luego quitarse los leggins negros, quedando completamente en ropa interior ante mí. La miré como se puede mirar a una comida cuando se está terriblemente hambriento, sintiendo como me rugía todo, la cabeza, el corazón, la entrepierna. Me miró con intensidad para luego aproximarse hasta mí y gatear sobre mi cuerpo, volviendo a alcanzar la altura de mi cabeza. Tan sexy, tan hermosa, que me dolía solo observarla.

Volvimos a besarnos, y esta vez fui yo quien se quitó el pantalón de pijama quedando únicamente en boxers mientras Mimi me ayudaba en la tarea. Me incorporé en la cama para besarle por encima del ombligo, su pecho, intentando desabrochar sus sostenes mientras ella seguía peinando mis cabellos con deseo. Cuando finalmente me pude deshacer de la prenda fue como despegar alto. Sus pechos, tan encantadores como ella, se irguieron ante mí a la espera de mi tacto.

Fue glorioso escucharla gemir cuando mi lengua jugó con su pezón izquierdo.

Removí su ropa interior, elevando una de sus piernas para quitarla del camino. Mi mano siguió jugando con su pecho mientras me volví a acostar, pero esta vez haciendo que ella se acomodara sobre mí, y así sentirla moverse sensualmente sobre mi entrepierna que no pude evitar gemir.

Extendí mi mano hacia mi mesa auxiliar sacando de la gaveta un preservativo que pensaba dejar, y mientras Mimi me terminaba de quitar el boxer yo me dediqué a romper el envoltorio, sintiendo como la desesperación me volvía torpe con las manos.

No obstante, no había apuro, pues ella se entretuvo con cierta parte de mí que dolía con la expectativa, y con tortura la contemplé acercar su rostro para luego metérselo en la boca. Tiré la cabeza hacia atrás mientras volvía a mirar el techo, solo que ahora tenía a la mujer de mi vida dándome un placer inmensurable. Un sonido gutural salió de mi garganta cuando sus manos también encontraron qué hacer, y casi me olvido que tenía el preservativo en la mano, poseído por la habilidad que tenía Mimi con su lengua y manos.

Cuando sentí que podía llegar al orgasmo en cualquier momento la detuve, haciendo que se separara. No así, no quería llegar al orgasmo sin ella, no sin antes darle el mismo placer que ella me había dado a mí.

Me puse el preservativo mientras ella me miraba deseosa, besándome el cuello después. Con cuidado la ayudé a ubicarse sobre mí, agarrándola por el muslo, y mientras vi cómo se mojaba los labios entré dentro de ella, sacándole un gemido en el acto que revolvió todo dentro de mi ser.

La música acelerada y seductora fue poco a poco marcando una pauta en sus movimientos de cadera, y con mi cabeza recostada en la almohada contemplé sus pechos mecerse, mientras yo entraba y salía. Contemplé como se agarraba el cabello mientras gemía de placer. Contemplé como su mano bajaba hasta sus labios, metiéndose un dedo en su boca.

Contemplé como luego su mano bajaba hasta mi pecho, acercándose más a mí, sintiendo como poco a poco ella se perdía en el abismo del placer.

Agarré sus muslos para ayudarla a moverse como sabía que le gustaba, saboreando nuevamente sus labios cuando se aproximó lo suficiente para besarme. Gimió en mi boca cuando mis manos acariciaron su espalda con rudeza, tocándola toda, apretándola contra mí. La contemplé enderezarse cuando los movimientos se volvieron más rápidos, más intensos, y mientras la escuchaba gemir mi nombre se me escapó un sonido gutural, sabiendo que en cualquier momento iba a llegar al climax, como ella.

Así que me incorporé un poco, y la aproximé hacia mí, volviendo a ocuparme con la lengua en sus senos, sintiendo como ella clavaba sus uñas en mis hombros.

—M—Matt…Oh… —respiraba de forma entrecortada. Observé para mi deleite como cerraba los ojos con fuerza—. Yo…no aguanto…

—Sigue…sigue…

Ella se movió más rápido, y esta vez fui yo quien cerró los ojos con fuerza, intentando no correrme aún.

—¡Ah…Matt! —me agarró con ambas manos por el rostro, obligándome a verla, obligándome a gemir y respirar en su boca. Nos miramos fijamente mientras nos dejábamos llevar—, ¡Ah…ah!

Y entonces ocurrió. Yo no aguanté más, y ella tampoco, y ambos gemimos al unísono cuando me corrí al mismo tiempo que ella, teniendo el orgasmo más hijo de puta de todos. Fue como si me separaran de mi cuerpo por un momento, flotando, suspendido en un limbo de placer, para luego poco a poco volver a mí mismo, despertando en la deliciosa realidad de estar dentro del cuerpo de Mimi Tachikawa.

—Oh… —gimió ella por última vez, mientras respiraba de forma entrecortada en mis labios. Mi mano esta vez fue consciente de su cuerpo sudado, sintiendo como resbalaba en su espalda por el sudor.

Me miró a los ojos con tal intensidad, con tal amor, que supe que Mimi Tachikawa siempre será una parte de mí, no importa lo que ocurriese entre nosotros.

—Te amo —solté yo, acariciando su rostro con mi otra mano, sin dejar de contemplar sus ojos color miel.

Ella no respondió de inmediato, pero cuando se recostó en mi pecho desnudo, haciendo que sus cabellos rozaran mi barbilla, finalmente lo hizo.

—Yo también te amo, Matt —sin embargo, lo dijo de tal forma que para mí fue fácil entender que su visita tenía otro motivo—. Lo…siento, pero…

—Shh…

Acaricié sus cabellos, su espalda y su hombro. Mientras sentía que el alma se me rompía en dos, besé su cabeza durante un par de segundos, cerrando los ojos con dolor.

—Solo disfrutemos de esto —dije con un hilo de voz—, a pesar de que sea una despedida.


Notas de la Autora:

Hello, hello!

Lo prometido es deuda, les dije que por ahí venía el lemon.

Penúltimo capítulo de Encrypted, ¿Qué les pareció? No me odien por hacer sufrir a nuestros protagonistas, que ya sabían que este Fic era un drama.

Y aprovecho la oportunidad de actualizarlos, pues ahora que Encrypted llega a su fin, ¿Qué pasará con mis otras historias? Actualmente sigo peleando con el programa word. Hoy me sentaré con calma a solucionarlo, pero sino tendré que escribir a través de la plataforma, y me da un poquito de miedo pues una vez lo hice y dio error y se borró una escena que me gustó mucho, y vamos, que fue imposible volver a escribirla.

Les informaré Fic por Fic.

Stemom's Recipe: Está lista. Quería pulir unos capitulos, pero ya podremos ver sus actualizaciones a partir del próximo viernes 4 de Sept.

Instituto Hokkaido Remake: Quedé en el cap 8. Calculo que pueden ser unos 14 caps en total. De esta sí que vamos a tener que esperar un poco más, pues me gustaría actualizar ya cuando esté lista o a punto de. Lo siento.

Aokigahara: Recuerden que este sera un Fic super corto, tipo Scare, o más corto incluso. Es probable que vean actualización de este pronto también.

Just like Romeo and Juliet: ¿Pensaban que me había olvidado de esta? Pues no. Está siendo totalmente re-escrita. Pero toda. Hasta nuevo nombre tiene. Esta sí que les digo que no sé cuando actualizaré, porque está muy cruda.

Anyway, gracias a todos por sus reviews y por leer esta historia, ¡Encrypted es lo que es gracias a ustedes!

Un besote.

Atte.

Vai.