Itachi estaba fuera de mi casa. Los nervios me estaban matando. Se escuchó colo tocó la puerta y mi madre abrió.

—Buenas tardes, ¿Se encuentra Sakura?—Dijo apoyándose en el marco de la puerta.

—Tu debes ser Itachi, pasa, siéntate. Iré a llamar a Sakura.

Ino y yo estábamos listas, bajamos y al cruzar miradas con Itachi casi me caigo de las gradas.

—Sakura, estás hermosa. Traje estas rosas para ti, espero que te gusten—dijo retirando un mechón negro se cabello de su cara.

—G-gracias, no debiste molestarte—dije tartamudeando.

—Vámonos ya, quieren mi cita me espera—dijo Ino rompiendo el encanto de nuestra conversación.

Nos despedimos de mi madre y salimos de mi casa.

Itachi nos abrió la puerta a cada una para que subieramos a su auto. Yo subí del lado del pasajero mientras Ino subió atrás.

Sentí como mi falda subió de estar un dedo arriba de mis rodillas a estar apenas cubriendo mi intimidad. Mientras él le abría la puerta a Ino, yo luchaba por bajar y acomodar mi falda. Todo fue en vano.

Itachi subió al auto y cerró la puerta. —Abróchense los cinturones, la seguridad es primero!— dijo abrochándose su cinturón .

Maldito cinturón, hacía que mi blusa se pegara más a mis pechos. Pude sentir la mirada traviesa de Itachi en mi y me sonrojé. Vaya forma de comenzar una cita.

Llegamos al restaurante y Sai ya estaba esperandonos. Lucía muy bien, espero que se le declare a Ino.

—Ya era hora de que llegaran!—dijo Sai.

Era común en el que fuera extremadamente sincero. Esta cena iba a ser interesante.

—Cálmate Sai, ya estamos aquí—dije sentándome enfrente de él.

Itachi se sentó a mi lado mientras Ino se sentaba al lado se Sai.

—Ino, déjame decirte que a diferencia de la fea, luces muy hermosa esta noche.

—Sai!—dije elevando mi puño.

—Calmate Sakura, el no lo dice en serio—dijo Itachi.

—Si, lo digo en serio— respondió Sai.

—Bueno, ordenemos la comida ya, estoy un poco hambrienta—dijo Ino tratando de apaciguar las aguas.

Todos ordenaban su comida. La verdad la estábamos pasando muy bien. Hablando un poco de todo. Hasta que se me ocurrió una idea.

—Itachi acompáñame al jardín —dije guiñandole un ojo sin que Sai viera.

—Si, vamos—contestó.

Nos alejamos de la mesa donde habíamos dejado solos a los futuros novios.

Mientras que nosotros disfrutábamos de la luz de la luna y de unos cuantos faroles que adornaban el amplio jardín del restaurante comencé a ponerme melancólica recordando los sucesos de la última semana.

—¿En qué piensas?—interrumpió Itachi—Te noto triste.

El se acercó poco a poco a mi haciéndome sonrojar.

—N-no, no es nada, estoy bien—dije mientras daba cortos pasos hacia atrás hasta quedar acorralada de espaldas a un árbol.

—Sakura, quiero decirte que nunca había conocido a una mujer como tú. Me gustas mucho—decía hasta estar a unos centímetros de distancia.

Sabía que era lo que iba a pasar. ¿Pero estaba lista para probar otros labios?

Cerré mis ojos y sentí como poco a poco sus labios se unieron a los míos. El comenzó con un tierno y suave beso hasta que en la urgencia se convirtió en un beso más profundo en donde pude sentir una gran atracción sexual entre nosotros.

Mientras me besaba puso su mano en mi muslo y lentamente iba subiendo mi falda. En ese momento éramos como animales en celo. Me estaba dejando llevar por la pasión. El me hacía despertar esa parte de mi, la cual había liberado con …. Kakashi-sensei.

—Espera, Itachi. No debemos… estamos en un lugar público… además ya se está haciendo tarde. Regresamos con Sai y con Ino.

Me arreglé la ropa y ambos regresamos a la mesa.

Al llegar encontramos a Sai muy cariñoso con Ino dándole uno que otro beso.

—Vaya, vaya, ¿de qué nos perdimos?—dije en tono burlesco pero feliz.

—¿Que no ves, fea. Ino y yo nos estamos demostrando nuestro afecto ahora que somos novios?, eso es algo normal o ¿no?

—Felicidades!—grité juntando mis manos—ya era hora.

Mientras brindabamos con la nueva pareja me fijé que era tarde y teníamos que regresar a casa.

—Miren la hora. Hay que regresar a nuestras casas, mañana tenemos clases.

Los cuatro salimos del restaurante y Sai decidió que ya que era el novio de Ino oficialmente, debía acompañarla a su casa. Así que Itachi se ofreció a llevarme a mi.

—Inocerda, nos vemos mañana. Tenemos mucho de qué hablar.

—Si Frentona, nos vemos mañana—dijo y movió los labios diciendo un inaudible "gracias"—yo sonreí.

Itachi y yo nos dirigíamos a su auto. Abrió la puerta para que yo entrara y dio la vuelta para el entrar. No insertó la llave para encender el auto. Solo se quedó observándome en silencio.

—En verdad disfruté la cita, pero disfruté más nuestro beso. Me gustaría que saliéramos solo nosotros dos.

Su mirada penetrante me ponía nerviosa pero a la vez intrigada. Queria salir con el de nuevo. Este había sido un buen comienzo.

—Si, estoy de acuerdo. Salgamos otro día, nosotros solos.

Narra Itachi

Esto de la cita doble era algo que no había hecho antes. Me resultaba interesante. Solamente lo hacía por Sakura. Ella había capturado mi interés y valdría la pena acercarme a ella.

Ino me llamó para que fuera a recogerlas a la casa de Sakura, si que le pedí que me mandara la ubicación de su casa y me dirigí hacia ahí. No sin antes comprar un ramo de rosas.

Al llegar me estacioné al frente de la casa y toqué la puerta. Una mujer me abrió la puerta, parecía que me esperaba. Según la descripción de Ino, ella era la madre de Sakura. Mi futura suegra, así que tenía que ser amable.

—Buenas tardes, ¿Se encuentra Sakura?—Dije apoyándome en el marco de la puerta.

—Tu debes ser Itachi, pasa, siéntate. Iré a llamar a Sakura—dijo la madre de Sakura.

Me senté en el sofá a esperar a mi cita, cuando ella apareció con una blusa blanca y una falda negra, se veía hermosa y muy sexy.

—Sakura, estás hermosa. Traje estas rosas para ti, espero que te gusten—dije retirando un mechón negro de cabello de mi cara.

—G-gracias, no debiste molestarte—dijo nerviosa.

—Vámonos ya, quieren mi cita me espera—dijo Ino rompiendo el encanto de nuestra conversación.

Nos despedimos de la madre de Sakura que por cierto se veía muy joven para su edad y salimos de su casa.

Abri las puertas del auto, primero a Sakura y luego a mi prima. Cuando subí al auto mire de soslayo a mi derecha y a penas pude ver que su falda casi había desaparecido y el cinturón hacía que su blusa se ciñera a su cuerpo. Ella se dio cuenta de mi mirada curiosa y sonreí quitando la mirada y volviéndola hacia el frente.

Al llegar un mocoso nos esperaba, supuse que esa era la cita de mi prima. Entramos al restaurante y nos sentamos

Luego de comer acompañé a Sakura al jardín del restaurante, era un lugar sorprendente, habían bancas, árboles y unos faroles que alumbraban parte del jardín. La luz de la luna también hizo su aparición y se sentía una atmósfera romántica que no iba a desaprovechar.

Me acerqué a ella y noté que algo le pasaba. Pregunte porque estaba triste pero ella negó. Me fui acercando más hasta que por fin probé sus labios.

El beso se tornó más apasionado y empecé a acariciar su muslo, estaba tan excitado y podía sentir por la manera en que me besaba que ella también lo estaba.

De repente ella terminó el beso y me pidió que regresáramos a la mesa. ¿Que habrá pasado? ¿Acaso no le gustó? En algo tenía razón. Era un lugar público, no podíamos llegar a más.

Volvimos donde habíamos dejado a mi prima con ese mocoso y los encontramos besándose. Vaya, no perdían el tiempo. Imaginé que ese era el plan de Sakura ya que había escuchado una de sus conversaciones con Ino acerca de Sai. Sabía que a ella le gustaba. Buena jugada, Sakura.

Se estaba haciendo tarde y ellos tenían que asistir al instituto al día así que decidimos irnos. Sai se adelantó en decir que acompañaría a mi casa a mi prima. No me opuse ya que iba a estar a solas con Sakura.

Abrí la puerta del auto para que ella subiera. Los dos nos quedamos un momento en silencio dentro hasta que comencé a hablar.

—En verdad disfruté la cita, pero disfruté más nuestro beso. Me gustaría que saliéramos solo nosotros dos.

Su mirada inocente me encantaba.

—Si, estoy de acuerdo. Salgamos otro día, nosotros solos—dijo sonriendo.

Me alegro haber ganado el "cara o cruz".