Por fin llegamos a mi casa. Itachi estacionó su auto frente a mi casa. Se volteó hacia mí y comenzó a acariciar mi rostro retirando mechones de cabello y poniéndolos detrás de mi oreja. Mis mejillas ardían. El me gustaba mucho y quería darle una oportunidad… ¿pero porque no dejaba de pensar en Kakashi-sensei?

—Sakura en verdad me gustas y aunque haya una diferencia de edades entre nosotros quisiera que me dieras la oportunidad de conocernos más y tal vez podamos llegar a tener una relación ¿Que te parece eso?

El era tan maduro. Quizás por eso mi madre había escogido a mi padre.

—Si, me parece bien.

Luego de mi respuesta él se acercó a mí y me dio un beso. Bajé del auto y me dirigí a la puerta mientras me despedía ondeando mi mano.

Abrí la puerta, me fijé en el reloj de mi celular, era casi medianoche. Mi madre debe estar dormida. Encendí la luz y di un brinco.

—Sakura, ¿qué son estas horas de venir? Estaba preocupada, hija. Pudiste llamar!—dijo mi madre sentada en el sofá cruzada de brazos.

—Perdón Mamá, vine hace un momento pero estaba platicando con Itachi en su auto—dije abrazandola.

—"Platicando"—dijo haciendo la mímica con los dedos haciendo referencia a las comillas— ¿así le dicen ahora, Sakura?

No tenía ánimo de discutir con ella. Tenía que irme a dormir, mañana tendría que ir al instituto.

—No te preocupes mamá, él no se propasó—dije subiendo las gradas hacia mi habitación

—Más le vale. Aunque para ser sincera, el muchacho me cayó muy bien. ¿Van a volver a salir?

—Pues… supongo—dije indiferente—ya lo veremos, buenas noches mamá.

Entré a mi habitación y empecé a quitarme la ropa, recordando lo que había pasado con Itachi. ¿Y si hubiéramos estado en otro lado? ¿Hubiera pasado algo más? ¿Porque de pronto pensé en Kakashi-sensei?

Me quité el maquillaje y me puse mi pijama de gatitos. Me dejé caer en la cama, abracé mi peluche y me quedé dormida.

Desperté con el sonido de la alarma. 《Oh, por Kami, aún quiero dormir》Pensé.

Me froté ambos ojos y finalmente me me levanté. Gracias a Dios era viernes y ya mañana a descansar…. Esperen, ese tonto paseo escolar era mañana. Lo había olvidado… mi cita con Neji… oh bueno. Tal vez otro día.

—Buenos días quería madre ¿cómo amaneciste?

—¿Qué quieres Sakura?—dijo Tsunade preparando el desayuno.

—Naaadaaa ¿no puedo saludarte en esta bella mañana de Viernes?

Ella me miró con los ojos entre cerrados. Tenía que decirle que no podría ayudarla con el Spa por el paseo escolar. Saqué el permiso y se lo di, ella lo tenía que firmar.

—¿Así que era esto?—dijo leyendo—leyendo pero tu no puedes nadar, nunca te gustó eso. ¿Igual quieres ir?

—Si mamá, Ino irá así que por favor fírmalo.

Luego de desayunar, me despedí de mi madre y me fui al instituto. Al llegar fui a buscar a Neji, tenía que posponer nuestra cita.

—Neji—grité—te estaba buscando.

—Oh, Sakura. De hecho también te estaba buscando—dijo el.

—Quería decirte que mañana no podremos salir porque iremos en un viaje escolar a las piscinas—dije.

—Eso mismo iba a decirte—se rió—también iré.

Tenía la cara de poker. Oh Dios Neji estaría ahí. Qué vergüenza, se enterará que no puedo nadar.

—Que casualidad, bueno, pues nos veremos ahí —dije sonrojada.

—Si, podremos nadar un poco—dijo sonriendo.

《Neji, si supieras que no puedo nadar te burlarías de mi》

—Nos vemos mañana—dije ondeando mi mano mientras entraba al salón.

Al voltear vi a Kakashi-sensei caminar por el pasillo. Cuando me vio empezó a sonreír. Lo esperé, quería hablar con él. Me hacía falta su voz. Era una masoquista.

—Buenos días Kakashi-sensei—dije sonrojada.

—Buenos días Sakura, ¿Como has estado? Estaba preocupado por ti desde que te vi correr a la enfermería—dijo mientras tomaba mi mano.

Yo estaba que me moría. Cómo ansiaba escuchar su voz, sentir su piel… luego recordé… Anko-sensei.

—Estoy bien gracias, será mejor que entremos, no quiero que su novia malentienda nuestra plática—dije mientras Anko-sensei se acercaba.

—Sakura, qué alegría verte bien, Kakashi me dijo que estaba preocupado por ti—dijo Anko deteniendome.

—Anko-sensei, yo, no se preocupe, yo ya me iba…

—Primo, ¿que le hiciste?—regañó Anko.

—¿Primo?—¿había escuchado bien?—estoy confundida.

—Sakura, no lo sabías, Kakashi y yo somos primos—rió Anko.

Quedé en shock. ¿Eran primos?. Comencé a reírme y ambos se me quedaron viendo extrañados.

—Si—se río de nuevo—los dejo, que sigas mejor Sakura.

Kakashi-sensei y yo nos quedamos solos en el pasillo y la hora de la clase había llegado.

—Entremos—dijo él poniendo su mano en mi espalda para hacerme entrar al salón.

No podía salir de mi asombro. Todo este tiempo me estuve imaginando cosas. ¿Pero porque actuaban tan raro? Me siento como una tonta. Dudé de que el de verdad estaba interesado en mi.

—¿Podemos hablar después de la clase, Kakashi-sensei?—dije y él asintió sonriendo.

Entramos al salón y no podía con tanta alegría, no estaba todo perdido, aún tenía oportunidad con él.

—Frentona ¿Porque tan feliz? Cuéntame!—dijo Ino.

—Anko-sensei es prima de Kakashi-sensei—le dije susurrando.

—¿Queeeee?, ¿el te lo dijo?

Alguien en el salón calló a Ino. Ella gritaba demasiado.

—Luego te cuento,shh—dije tratando de poner atención.

La clase pasó lentamente. Casi no puse atención.

Estaba esperando la hora en que pudiera hablar con el. Teníamos que aclarar mucho.

Sonó la campana indicando que ya era la hora de la siguiente clase.

—Bueno eso es todo por hoy, pueden dejar sus cartas firmadas para el paseo en mi escritorio antes de salir. Nos vemos mañana, sean puntuales o los dejará el autobús —dijo Kakashi-sensei.

Todos salían del salón y finalmente quedamos los dos solos. Cerré la puerta con seguro. No quería que nadie interrumpiera.

—Dime Sakura, ¿de qué querías hablar conmigo?—dijo acercándose a mi.

—Yo lo vi con Anko-sensei y yo pensé que ustedes eran novios, me sentí tan mal porque pensé que usted estaba jugando conmigo y ahora me entero que son primos…. Soy tan tonta...—dije con los ojos empezando a cristalizarse.

El se acercó a mi, me tomó de la cintura y comenzó a acariciar mi rostro. —Sakura, desde ese día había intentado aclararte las cosas, pero tu no querías ni verme, pensé en darte tu espacio. No se si hice bien.

Acuné su rostro en mis manos y junté nuestros labios. Eso era lo que necesitaba en esos momentos, sentir sus labios, estar con él así, sin que nada importara más que nosotros.

—Kakashi-sensei usted me gusta y mucho—dije cortando el beso.

El volvió a besarme, esta vez con más pasión. —Eres mía Sakura, siempre lo has sido.