Llegué a mi casa casi cayéndome, abrí la puerta y saludé, tal vez mi madre no ha venido aún. Le dejaré una nota asi no se molestará mucho cuando venga tarde. Mi risa nerviosa se escuchó de repente, iba a tener una cita… con Kakashi-sensei. No me lo podía creer.

Revisé mi celular pero aún no tenía ni un mensaje o llamada perdida. Decidí ir a ducharme de nuevo, estaba tan nerviosa que me di un golpe en el dedo pequeño del pie —Maldita sea— exclamé. Me agarré el pie mientras saltaba por toda la habitación.

Tenía que escoger un vestido bonito—Rayos, tantos vestidos y ninguno me gusta— Odiaba estar en esta situación. Por fin me decidí por un vestido rojo con escote en v, me llegaba unos centímetros arriba de la rodilla. Iba a usar tacones, solo esperaba poder caminar con ellos. Yo no era la típica chica que usaba tacones así que me estaba arriesgando.

Me estaba maquillando un poco cuando escuché la melodía de mi celular. Número desconocido Con un nudo en el estómago contesté.

—H-hola.

—Hola Sakura, lista para la cita?

Ahogué un grito poniendo mi mano en mi boca —Ya casi termino de arreglarme.

—Excelente, mandame la direccion y estaré ahí en 10 minutos— dijo y nos despedimos.

Dios esto de verdad estaba pasando

Comencé a sudar, una cosa era estar en el instituto a pesar de correr el riesgo de ser descubiertos, y otra era tener una cita real. Íbamos a ser solo un hombre y una mujer, sin títulos.

A penas terminé de maquillarme y arreglarme escuché mi teléfono sonar Kakashi sensei

—H-hola—dije tartamudeando un poco.

—Sakura, ya estoy fuera de tu casa

Me iba a dar algo, me asomé a la ventana y ahi estaba, tan guapo como siempre. Con un traje negro. Bajé y abrí la puerta.

—Estoy lista— dije sonriendo.

El sonrió y tomó en sus manos mi rostro —Te ves hermosa— dijo y me besó.

El nudo de mi estómago se formó nuevamente. Me agarró de la mano y me abrió la puerta de su auto. Entré y luego el dio la vuelta para entrar. —Bueno, abrochate el cinturon, no quiero que te lastimes— asi lo hice y luego arrancó.

No me molestaba el silencio pero pensé que él se aburriría si no decía nada así que empecé a hablar.

—Así que Anko-sensei es tu prima… que loco, ¿no?… nunca me lo imaginé— dije viendo por la ventana.

—Eso era lo que quería decirte pero nunca pude— me miró mientras sonreía— disculpame.

—No te preocupes, todo esta bien ahora— dije sonriendo mientras él ponía su mano en mi pierna.

El restaurante que había dicho Ino sorprendentemente quedaba muy cerca así que él estacionó el auto y luego se bajó para abrirme la puerta. Ya no hay hombres asi de caballerosos.

Luego me tomó de la mano y entramos al restaurante. Por suerte no había nadie conocido ahí. Nos sentamos al lado de una acuario con muchos peces de colores. Era muy bello.

—Espero que te guste el lugar— dijo tomando mi mano una vez más.

—Si, la verdad está muy bonito— dije y luego apareció el mesero.

Ordenamos la comida y mientras esperábamos empezamos a platicar.

—¿Así que ya tienes todo listo para el paseo de mañana? No puedo esperar para verte en el traje de baño que compraste— dijo con su mirada penetrante.

—Eres un pervertido!— dije sonrojada.

—Pero así te gusto— dijo seguro de si.

Tenía razón me encantaba que fuera así. No pasó mucho tiempo para que nos llevaran la comida, así que comenzamos. Ambos habíamos pedido pasta. La verdad estaba todo delicioso.

—No pensé que este momento llegaría— dije tratando de hacer conversación.

—Yo si, pero no tan pronto— dijo riendo— pero me alegro.

Un violinista se acercó a la mesa donde estábamos ofreciendo canciones. Kakashi-sensei le susurró algo al chico y este empezó a tocar una linda melodía.Al escucharla sonrei, era tan hermosa. Luego el comenzó a cantar:

...I found a love for me

Darling, just dive right in and follow my lead

Well, I found a girl, beautiful and sweet

Oh, I never knew you were

The someone waiting for me

Because we were just kids

When we fell in love

Not knowing what it was

I will not give you up this time

But darling, just kiss me slow

Your heart is all I own

And in your eyes you're holding mine...

—Sakura— dijo sacando algo de su bolsillo— te compré algo.

—¿En serio? No debiste, el estar aquí conmigo es suficiente—dije mientras él me daba una cajita.

—Ábrela— dijo y obedecí.

Era una cadenita bañada en oro con una piedra rosa como dije. Su detalle me había robado las palabras. —¿Te gusta?— preguntó y yo asentí.

—Está precioso, muchas gracias, lo llevaré puesto siempre.

El se levantó y me lo puso. —Justo como lo imaginé, te queda muy bien— dijo el.

...Baby, I'm dancing in the dark

With you between my arms

Barefoot on the grass

Listening to our favorite song

When you said you looked a mess

I whispered underneath my breath

But you heard it, darling

You look perfect tonight…

Aquel muchacho cantaba muy bien, en verdad estaba disfrutando el momento. Estaba con la persona menos pensada, en el lugar menos pensado, pero era feliz.

...Well I found a woman

Stronger than anyone I know

She shares my dreams

I hope that someday I'll share her home

I found a love

To carry more than just my secrets

To carry love, to carry children of our own

We are still kids, but we're so in love

Fighting against all odds

I know we'll be alright this time

Darling, just hold my hand

Be my girl, I'll be your man

I see my future in your eyes...

—Sakura—él llamó mi atención.

—¿Si?—contesté.

—¿Quieres ser mi novia?

Mis ojos se cristalizaron —Claro que si!— dije emocionada, me levanté y lo abracé con fuerza.

Sentía su perfume inundar mis fosas nasales. Era embriagador. El me devolvió el abrazo, la sensación fue todo lo que esperaba. Era hora de regresar a casa, pero no quería irme, no quería separarme de él.

—No quiero ir a casa— dije entre sus brazos.

—¿Dónde quieres ir?—preguntó acariciando mi cabello.

—Llévame a un lugar donde solo estemos los dos.

¿A dónde más podríamos ir? Mi mamá estaba en mi casa, el vivía con su tia y su prima.

Salimos del restaurante y subimos al auto y él empezó a conducir.

—¿Dónde vamos?— pregunté con mucha curiosidad.

—Ya lo verás— dijo—es una sorpresa.

El me pidió que cerrara los ojos a unos momentos de llegar a nuestro destino. No sabia donde ibamos, eso era interesante. El detuvo el auto y me ayudó a salir de él.

—Ya puedes abrir los ojos.

Quité las manos de mi cara y vi una casa muy bonita. El vio mi cara de sorpresa.

—Nadie lo sabe pero he comprado esta casa. Estoy planeando mudarme en un par de días. ¿Que dices, te gusta?

—Si, es muy bonita—dije sonriendo.

—Entremos.

Entramos a la casa y para mi sorpresa habian varios muebles ya. Me sorprendí. No sabia que ya no iba a vivir con su tia. Me imagino que no se siente muy cómodo viviendo ahí. Me alegra que tenga su propia casa y sea independiente.

—Ponte comoda, te traeré un poco de agua.

Me senté mirando a mi alrededor. Me pregunto cómo será el resto de la casa. El regresó con un vaso de agua y me lo dió.

—¿Quieres dar un tour?.

—Si—rei— vamos.

Me mostró el jardín, había una pequeña piscina. Luego subimos a la segunda planta. Habían dos habitaciones y dos baños. La casa era hermosa.

—¿Cuando le dirás a tu tía?.

—La semana que viene, ella no querrá que me vaya. Desde la muerte de mis padres he vivido con ella. Nadie sabía que ellos me habían dejado una herencia, la cual usé para comprar esta casa.

—Entiendo. Bueno me alegro por ti,ya tienes un lugar propio.

Yo estaba asomada en el balcón sintiendo la brisa de la noche. El se acercó a mí y me ofreció su mano la cual acepté. Entramos a la habitación y comenzamos a besarnos.

Mientras el me acercaba a él nuestro beso se profundizó, sin embargo yo estaba asustada, quería estar con el. Corté nuestro beso y lo miré a los ojos.

—Si quieres te llevo a casa— dijo.

—N-no, no, perdoname, yo si quiero estar contigo, es solo que tengo un poco de miedo— dije tragando saliva.

¿En verdad iba a hacer esto? ¿Me iba a entregar a el? Iba demasiado rapido, lo sabìa.

—No haré nada que tu no quieras.

Volví a besarlo y con mis mejillas color carmesí comencé a quitar su saco y luego su corbata…

Me estaba dejando llevar, el comenzo a quitarme el vestido y quedé solamente en ropa interior. Besándome caí en la cama.

El me miró—Eres tan hermosa—dijo comenzando a quitarse la camisa.

Yo estaba algo tensa, sentía sus caricias y no dejaba de besarme, recorría mi cuello con sus labios. Todo el me excitaba, quería esto. Él quitó mi ropa interior poco a poco. Él era gentil y suave. Un par de gemidos se escaparon de mi boca. El sonreia.

Sus manos recorrían mi cuerpo mientras las mías apretaban las sabanas, no podía creerlo, estaba a punto de perder mi virginidad con él, con el hombre menos pensado.

Mi cuerpo yacía desnudo a su merced y mis torpes movimientos le estaban fascinando, era el pervertido más sexy con el que pude haberme topado y no me arrepentía de nada. Solamente había algo que me inquietaba, la sola idea de que pudiera estar jugando conmigo me mataba.

Mientras me llenaba de besos de repente una lágrima se asomó por mi ojo dando paso a un ligero llanto. Era una tonta, estaba arruinando el momento.

—¿Pasa algo mi bella flor?¿No te gustan mis caricias?

—No es eso. Es sólo que.. es mi primera vez y tengo algo de miedo eso es todo.

Mentí para no verme tonta una tonta enamorada de su maestro.

—No te preocupes, te gustará— dijo con su mirada sexy.

Rápidamente se despojó de su ropa y ambos estábamos desnudos en su cama. Luego de esto no habrá vuelta atrás. ¿Estaba lista? No podia retractarme.

Él bajó sus besos hasta mis pechos y comenzó a lamer mis pezones lo cual hizo que arqueara mi espalda. Otro gemido salía de mi boca, mientras masajeaba mi clítoris con su mano.

Estaba sintiendo demasiadas emociones. Ya estaba mojada y sentía como me invadía la sensación de mi primer orgasmo. El se deleitaba con mis gemidos y mi mirada pícara que pedía más.

—Estás lista, no te preocupes, lo haré lento.

Se posicionó en mi entrada y poco a poco iba introduciendose en mi, mi respiración era cada vez más rápida, no me dolía pero sentía la presión de su gran miembro abrirse paso dentro. Finalmente me penetró.

Empezó a moverse lentamente y eso me estaba torturando, quería más.

—Por favor Kakashi-sensei, màs rapido… quiero más de ti.

—Tus deseos son ordenes— dijo y empezó a moverse más rápido y profundo.

Mis gritos de placer no se hicieron esperar, intenté taparme la boca pero fue inútil. Grité su nombre y el gritaba el mio. Todo era como una sinfonía perfecta.

Ambos llegamos al orgasmo juntos, el se aseguró de no acabar dentro de mi, sin que yo me diera cuenta se había puesto un condón. Yacíamos en su cama sudados y abrazados.

—Te amo sensei.

—Yo te amo más mi Sakura.