Una semana con los Loud
Capítulo 18 Entre amigas y rivales
Mientras las pesadillas de todos en la familia habían tenido que ver con criaturas monstruosas, las de Lori se centraban en su familia mutada y con diferentes colores de piel y ojos, acercándose lentamente para matarla sin piedad, o convertirla en una más de los familiares mutantes. Era aterrador con solo pensarlo, pero era cierto. Fue grande su grito cuando repentinamente una mano se apoyó sobre su hombro.
—¡AHHHH!—gritó Lori histérica, moviendo sus puños violentamente—¡No dejares que laves mi cerebro!—gritaba fuera de control.
—¡Lori!—fue el grito de la atacante—¡Cálmate! ¡Soy yo…!
Pero Lori pataleaba para alejar estas terribles manos, hasta que finalmente su visión se acostumbró a la poca luminosidad del sótano, con una bombilla parpadeando continuamente y un par de ventanas que daban al exterior, pero que apenas podían cubrir una porción de iluminación requerida.
En ese momento fue que recordó todo lo ocurrido la noche pasada, ella bajando al sótano, Luan alertándola de la venida de Leni, ella escondiéndose y finalmente nada… Era como si se hubiese desmayado, pero seguía siendo ella, seguía recordado todo sobre Leni, y por sobre todo, preservaba sus sospechas. Sabía que, si la hubiesen descubierto, entonces ella no debería tener sospechas de ningún tipo.
—¿Luan?—fingió sorpresa a pesar de que llevaba más de medio minuto sobándose la cabeza, y comenzó a tallarse los ojos mientras bostezaba falsamente—Lo siento, lo siento, tuve unas pesadillas.
—Y vaya que lo note. —dijo Luan sobándose su brazo derecho—Lori… ¿Por qué estabas dormida aquí?—dijo ella preocupadísima—¡¿Acaso no supiste que me tenías preocupada?!
—No recuerdo porqué me dormí aquí…—admitió ella llevándose una mano a la nuca para fingir desentendimiento—Debí haber estado lavando la ropa hasta tarde y pum.
—¡¿QUÉ?!—se quedó impactada Luan, que comenzó a mirar de uno a otro lado, sobre todo su cámara desacomodada—¿Te quedaste dormida?—fingió recuperar la compostura.
Estaba claro para Luan como el agua, a su hermana le habían borrado la memoria de alguna manera que le era desconocida, y ahora le tocaba a ella tener que ser la encargada de descubrir la verdad detrás de Leni… Si sumaba a eso el apagón, estaba claro que la noche pasada algo muy grave había pasado, y ahora el peso recaía sobre ella.
Por otro lado, Lori veía el rostro de decepción de Luan, y lo interpretó como una buena señal, después de todo, de haber visto la sonrisa en el rostro de esta podía comenzar a sospechar que Luan estaba con Leni, ya que si ambas estuvieran unidas les convendría que ella no supiera nada. Pero al estar decepcionada, demostraba que Luan estaba genuinamente preocupada por su estado. Lori sonrió de sobremanera, era una sonrisa radiante y descansada.
—Sí, que descuidada soy, el piso es como una roca.—se tronó la espalda mientras fingía estar adolorida—Pero no falle en la misión.
Luan levantó mucho la ceja y dio un par de pasos hacia atrás.
—¿Qué significa todo esto?—volteó a ver la puerta de salida del sótano, pensando que ahí estaría una Leni salvaje impidiéndole el paso, pero sorpresivamente la encontró vacía.
—Luan, me alegra tanto.—dijo abrazándola y provocando que Luan comenzará a desesperarse de lo asustada que estaba por el cambio.
—¡Ayuda!—intentó gritar Luan, pensando que le iban a borrar la memoria.
—Leni es una militar.—dijo Lori provocando que Luan dejara de patalear, y conservándola en sus brazos.
—¿Podrías explicarme que mosca te pico?—dijo Luan finalmente forzando a Lori para soltarla—¿Por qué de repente sabes todo y hace unos segundos fingías no saber nada?—dijo molestísima con un dedo acusador—¡¿Es esto una broma?!—dijo roja como un tomate.
—No, pero ahora puedo confiar en ti.—dijo Lori sonriendo.
Le tomó un par de minutos para expresarle a Luan sus temores de que ella en realidad estuviese del lado de Leni, como intentó ponerla a prueba, y como finalmente le demostró inconscientemente que en realidad ella no era lo que Lori temía. Luan escuchaba todo con una ceja levantada, y siempre pegada a las escaleras, vigilando que nadie bajara de estas. Finalmente, le explico que cuando escuchó su celular vibrando se escondió antes que salir de ahí abajo y un traje militar de Leni, pero antes de que Lori pudiera entrar en detalles, Luan la interrumpió.
—¿Creías que yo sería capaz de traicionarte?—preguntó Luan—Lori, creo que todo esto enserio está comenzando a afectarte el coco.—dijo antes de lanzar un suspiro y rodar los ojos—Pero… Te entiendo, después de descubrir lo de Leni, que no pudieras confiar en mi… No me agrada ese sentimiento, pero hiciste bien, de haber estado en tu lugar probablemente pasaría por lo mismo.—dijo finalmente ella lanzando un suspiro de cansancio.
—Ya no habrá dudas, ahora podemos ser tu y yo para descubrir a Leni.—dijo abriendo puerta de la secadora—Lo primero y más importante es el uniforme militar que… ¿Dónde está?—comenzó a remover la poca ropa que había dentro—Es imposible, ayer lo vi…
—¿Un uniforme? Dudo que se haya alistado por su cuenta.—se detuvo un segundo a meditar—¡Claro! Leni bajo al sótano, y al verte dormida aquí abajo fue la que te cubrió con las cortinas viejas.—dijo Luan volviendo a voltear donde había despertado a Lori.
—¿Estaba cubierta cuando desperté?—preguntó Lori antes de ver el sitio donde se había despertado, no había notado el detalle que había unos pantalones acomodados que parecían ser usados como almohada—Yo no hice eso…—dijo ella haciendo memoria todo lo que podía.
—¿Creo que ha sido Leni?—preguntó Luan.
—No, ella no querría que nadie se enterase de… Eso no tiene sentido, ¿Por qué cubrirme si puedo descubrirla?—preguntó comenzando a dar vueltas en el piso bajo.
Luan se tomó del mentón y luego lanzo un chasquido mientras miraba el espacio reducido.
—Leni no sabe que estamos detrás de su pista.—dedujo Luan y comenzando a unir las piezas—Probablemente Leni si es la que siempre conocemos.—dijo ella feliz.
—Explícate.—le pidió Lori.
—Piénsalo, si Leni fuera una agente secreta, o militar, ¿Por qué trataría una conversación de esas en casa? ¿Por qué cuando estabas escondida detrás de los casilleros con Tina no te descubrió, si se supone que debe tener casi un sexto sentido, en caso de ser una "agente"?—volvió a razonar.
—Tal vez solo fue suerte mía.—admitió Lori mirando por última vez la secadora y lanzando el canasto hacia la ropa sucia.
—Tal vez… O tal vez ella sea nuestra Leni, descuidada y torpe, cometiendo errores.—dijo Luan comenzando a encajar todas las piezas que tenían disponibles—Incapaz de sospechar que nosotros sabemos todo sobre ella…—se detuvo triunfalmente—Lori, no estoy del todo segura, pero creo que necesitamos muchas más piezas del rompecabezas antes de hacer una acusación.—dijo Luan triunfante—¿Sabes dónde podremos encontrar información?
Lori se detuvo un segundo a analizar toda esa información por parte de Luan, era un razonamiento bastante lógico, que Leni siguiera siendo Leni, al otro en que toda su vida fuera una coartada, pero eso seguía sin explicar todo lo que había visto. Había un clavo que les impedía conocer la verdad, y ambas sabían cuál era la parte más oscura de su investigación.
—El profesor Stimbelton.—dijo Lori como si fuera lo más obvio—Él hablaba con Leni, junto a un chico y nunca habla con nadie fuera de clases, ni siquiera con los maestros.—afirmó Lori.
—Exacto.—dijo Luan sonriendo—Él sabe algo, y se lo sacaremos, hoy faltaré a la secundaria y entre las dos lo rodearemos cuando menos se lo espere.—dijo decidida y levantando un puño—¿Juntas?
—Juntas.—afirmó Lori para luego olfatear un poco el ambiente—Cielos, ambas apestamos, tenemos que bañarnos.—dijo finalmente subiendo las escaleras, y Luan le siguió.
Todas las hermanas, y Lincoln, salieron de la casa ya bañados, con sus mochilas listas, y con Luna más que contenta por la reparación a su guitarra eléctrica, a pesar de que la casa seguía sin luz. Lincoln se separó nuevamente de Rita, recordándole que debía quedarse a cualquier costa en la casa, y subiendo a la camioneta familiar. Lori y Luan intercambiaban constantes miradas que volvían a pasar a una Leni desprevenida.
Lucy intentó sentarse junto a Lana, pero esta se puso entre Lola y Lincoln, provocando que Lucy se resignará y sentará al lado de su hermano, intentando cambiar una mirada con Lana, sin resultado alguno. Era como si Lana se decidiera a ignorarla en su totalidad, y aquello preocupaba mucho a Lucy.
Llegaron a la escuela de los niños, primeramente, bajaron Lisa, Lincoln, Lola, Lana y Lucy, despidiéndose de sus hermanas mayores. Siendo Lisa la que le pidió a Lynn que se esforzara en llegar cuanto antes a casa.
Una vez en la escuela, Lana se escapó de Lucy fácilmente perdiéndose entre la multitud, y la chica tuvo que resignarse a que su hermana no quisiese verla. Y decidió que lo mejor que podía hacer era averiguar algo sobre el estado de Lana antes de que este agravara, así que se dirigió a la biblioteca, conociendo que en esta se debía encontrar su amiga gótica, que casi siempre se podía ver con su amiga del vestido purpura profundo, Haiku.
Y no se equivocó, al llegar a la biblioteca pudo localizar fácilmente a su amiga, no solo porque destacaba entre las demás chicas y chicos de lugar, ella resaltaba sin siquiera proponérselo por sobre la colorida marea de estudiantes.
—Haiku.—se acercó Lucy precipitadamente.
Una niña pequeña, como de cuatro años, y otra niña castaña (mayor que Lucy, pero de la edad de Haiku) que estaban sentadas en la misma mesa que Haiku, casi salieron disparadas del susto. Por otro lado, Haiku solo dejo un lápiz en la página donde se había quedado y con indiferencia volteó a ver a Lucy.
—Lucy, veo que has venido a nuestras reuniones del club de lectura, sabía que el club de góticos no era suficiente para ti.—dijo Haiku con una sonrisa de medio lado.
—Lo siento chicas, no vine a unirme al club de lectura…Aun.—dijo sopesando la idea, pero negando rápidamente con la cabeza—Vengo por consejos.
Las otras dos niñas que acompañaban a Haiku se miraron la una a la otra antes de darle paso libre a Haiku para resolver las dudas de Lucy. Haiku lo agradeció con un susurro apenas audible y se levantó.
—¿Consejos?—preguntó Haiku intrigada una vez tuvo la aceptación de sus amigas—¿De qué índole estamos hablando?—mostró una fluidez del lenguaje.
—Posesiones.—dijo Lucy rápidamente y continuó—Creo que alguien que conozco, esta pasando por una posesión.
Haiku se detuvo un segundo, conteniendo una risotada, pero al ver que Lucy estaba hablando enserio se detuvo y guardó la compostura, volteó de uno a otro lado y con voz baja respondió:
—¿Quién es?—se detuvo al ver como Lucy tragaba en seco—¿Es alguien cercano a ti?—preguntó Haiku tratando de averiguar la información.
—Es… Una hermana.—dijo finalmente, no queriendo decir el nombre de Lana.
—¿Una de tus hermanas?—preguntó Haiku llevándose una mano al mentón—¿Y no puedes saber bajo qué circunstancias fue poseída?—preguntó comenzando a juguetear con el respaldo de la silla de donde se había levantado.
—De hecho, sí, estábamos haciendo un ritual…
—¿Un ritual?—interrumpió Haiku en falsa molesta—¿Y no me invitaste?—dijo irónicamente—Pensé que éramos amigas…
—Un ritual al padre Dagon, la madre Hidra y a Cthulhu.—terminó Lucy con enfado su oración por la interrupción, causando que no solo Haiku se riera, sino también la chica de cabello castaño que se les quedaba mirando a ambas por encima de su libro.
—Lucy, ¿Has dormido bien recientemente?—preguntó Haiku al descubrir unas ojeras, además de la voz ligeramente cansada de Lucy.
—¡No lo estoy inventando!—era bastante sorprendente como la voz de Lucy podía permanecer serena a la vez que aumentaba su tono de reproche.
—Creo que leíste muchas historias de Lovecraft antes de dormir.—dijo la chica del pelo castaño riendo por lo bajo, provocando que Lucy le lanzara un mal de ojo, el cual la chica lo sintió a pesar de que los ojos de Lucy no eran visibles porque su cabello los tapaba.
Al ver aquella tensión, Haiku decidió interrumpir:
—Cookie, dejemos que al menos explique su situación.—dijo ella sabiendo que Lucy no iba a pedirle consejos solo por bromear, sino cuando la situación era seria.
La referida Cookie, que era una de las compañeras del salón de Lincoln, asintió y dejo su libro al lado, pero mirando a Lucy con una expresión de condescendencia, casi burlesca.
—No estoy loca.—dijo Lucy decidida a Haiku—Te juro que algo le pasa a Lana cuando hicimos el ritual, y…
—Lucy, es un poco difícil de creer que tu hermana fue poseída por un ritual, y más si ese ritual eran a monstruos imaginarios de Lovecraft.—dijo Haiku tratando de ser lo más amable posible.
—Yo creía lo mismo.—dijo Lucy desesperada—Pero está cambiando su color de cabello a negro y…
—¿Se lo tiñó?—preguntó Haiku—No lo sé Lucy, enserio me gustaría creerte, pero es demasiado inverosímil toda esta situación.—dijo ella evitando reír.
—Puedo probarlo.—dijo Lucy decidida—Pero necesito saber primero, ¿Tienes idea de cómo deshacer una posesión?—preguntó Lucy a su amiga con una seriedad que volvía la cosa más cómica para las otras dos.
—Okay, Lucy si puedes demostrar que tu hermana esta poseída, entonces te ayudaré, no conozco personalmente nada de deshacer posesiones, pero tengo una prima que vive en… ¿Colorado?—intentó hacer memoria—Ella es mayor que yo y sabe muchos más temas oscuros que cualquiera en kilómetros a la redonda.
—Pero tú te jactas siempre de ser la que más sabe en esta escuela de temas oscuros.—dijo Lucy reclamándole.
—Exacto, de esta escuela.—dijo Haiku levantando su dedo índice—Pero te recuerdo que la biblioteca escolar es muy limitada, tanto que ya he leído todos los libros del género, y mi prima tiene acceso a la biblioteca de su pueblo.—dijo Haiku con emoción al pensar en una biblioteca con más volúmenes de temas oscuros—En esa biblioteca hay una copia del polinomicón.—afirmó Haiku—Si lo que dices es verdad, tendremos que consultar al grande.
Lucy lanzó un suspiro de profundo respeto, antes de pensarlo nuevamente, el polinomicón era solo una leyenda, un libro en el cual se basaba la literatura lovecraftiana, pero que realmente nunca había sido editado. Ya varias veces se había dejado engañar por la noticia de que había una copia en uno u otro lugar, pero si era verdad lo que decía Haiku… nada perdía por al menos intentarlo.
—De acuerdo, a la hora del almuerzo lo demostraré, pero necesito que estés cerca de mi.—dijo Lucy decidida—Y que no te rías.
—Prometo no hacerlo.—dijo Haiku, pero en su espalda escondía dos dedos cruzados—Lucy Loud, tienes mi palabra de honor.
—¿Loud? —preguntó la referida Cookie llevándose una mano a sus mejillas—¿Puedo acompañarlas?
—No depende de mí, ¿Luz?—preguntó Haiku a su amiga.
—Mientras más pruebas oculares haya, mejor.—dijo decidida Lucy y sintiéndose tranquila, ahora el problema era pensar cómo demostrar que Lana podía cambiar su cabello y tomar esa sombría figura.
A su vez, caminaba por los pasillos Lola con mucha delicadeza, evitando todo el contacto humano que le era imposible, hasta incluso ignoró a su mejor amiga Lindsay, la cual solía imitar a Lola normalmente en su comportamiento, y vestimenta, al grado que ambas llevaban vestidos similares, solo que el de Lindsay era morado claro y tenía muchos más encajes. Además de que Lola llevaba una tiara, en lugar del moño. De no ser por le parecido entre Lola y Lana, además de que una de las amigas era rubia y la otra castaña, probablemente cualquiera hubiera pensado que ambas eran como hermanas.
—Lola, ¿Qué tienes ahí en tus manos?—preguntaba Lindsay tratando de acercarse a la susodicha, que se limitaba a llegar al salón de clases cuanto antes, sabía que sus uñas estarían seguras dentro.
Pero justo un pasillo antes de llegar al salón descubrió Lola que recargada sobre un casillero se encontraba nada más y nada menos, que la chica que tanto se había ganado su odio y desprecio. Con su cabello pelirrojo perfectamente rizado, su chaleco rojo grande y elegante que le caía hasta casi la parte media de la pelvis, en los bolsillos de este guardaba sus manos de la intemperie. Y también usaba una falda que le llegaba hasta las rodillas, además de unas medías negras que cubrían desde sus zapatos de marca hasta la rodilla, dando la sensación que se extendían más. Como si eso no fuera suficiente, ella levaba una tiara dorada que había sido el premio de la semana pasada, semana en la cual no se había cansado de contar su mayor anécdota, fue la primera en vencer a Lola Loud desde hacía varios meses.
En aquel momento se encontraba con su hermano mayor, un chico pelirrojo de la clase de Lincoln, el cual todos llamaban por su apellido, Chandler. Este parecía estar dándole algunos reclamos a la rival de Lola, lo cual hizo que ella se pusiera feliz mientras espiaba por la esquina.
—Jajaja, ¿Problemas familiares Heidi?—miraba con odio intenso mientras podía.
—¿Sigues enojada con Heidi por lo de la semana pasada?—preguntó Lindsay levantando mucho la ceja—Creo que tienes problemas serios.
—Ella es malvada.—afirmó Lola mientras doblaba el metal del casillero donde se aferraba para poder ver por la esquina el regaño a su enemiga.
Una vez el hermano de Heidi se fue, molesto, esta comenzó a reír por lo bajo. Y luego saco del casillero donde estaba recargada una bolsa de chicles, tomó uno y comenzó a masticarlo.
—¡Aja!—saltó Lola desde su escondite, provocando que ambas estuvieran frente a frente.
—Lola, que… agradable sorpresa.—saludó con amabilidad la referida Heidi tomando su bolsa de chicles y ofreciendo—¿Quieres?
—¿A qué estas jugando Chandler?—dijo Lola con un dedo acusador.
—Intento mantener el ambiente calmado.—dijo Heidi rodando los ojos—Por ahora.—dijo a la vez que se formaba una sonrisa maliciosa en su rostro, hasta que vio las uñas de Lola—Ohhh, parece que tuviste una idea muy original.—dijo dando un par de aplausos lentos con total condescendencia.
—Ja, ¿Creías que volverías a ganar con la misma estrategia?—dijo Lola sonriendo también con malicia.
—¿De qué hablas?—dijo Heidi levantando la palma de su mano y mostrando que no tenía ni una sola uña pintada siquiera de un color básico.
—¡¿QUÉ?!—se sorprendió tanto Lola que tuvo que dar un paso hacia atrás de la impresión.
—¿Acaso crees que mi talento se basa en una sola cosa?—preguntó Heidi sonriendo, mirando la cara de incredulidad de Lola—Por lo que veo, sí.
—Ja, acabas de tirar tu mejor arma por la ventana.—le dijo Lola triunfal—No podrás contra mi, Chandler, será mejor que cuides tus pasos porque en esas pasarelas solo puede haber una ganadora.
—¿Sabes algo Loud?—se separó del casillero Heidi e hizo una burbuja con su cliché para continuar—Estoy de acuerdo contigo, solo una puede ganar, pero es hora de dejar el pasado atrás, es hora de que mi dulce dulcería sea abierta.—dijo finalmente dándose la vuelta para ir al salón, mostrándole sus espaldas a Lola—Las apestosas no están invitadas.
—¿Apestosa? ¿Sabes si quiera usar dentrif…?—iba a gritar Lola, pero antes de que pudiera terminar una bolsa de basura del baño cayó encima suya, provocando que todo el tráfico del pasillo se detuviera en seco para ver a Lola, llena de papel higiénico usado, algunos de estos con desechos que se pegaban a su piel.
Lola pudo ver desde su posición como Heidi chocaba con otras dos chicas, las cuales tenían cuerdas (Que parecían conectar hasta una cubeta encima suya), les entregaba unos dulces, y las tres volteaban a ver el espectacular desastre en el cual habían dejado a Lola, disfrutaban su pavoneo junto a un coro de niños de distintas edades, los cuales solo comenzaban a apuntar con sus dedos a Lola.
Al principio la ira de Lola era tal que el infierno bien podía armarse en su mirada, hasta que las risas de todos los niños, de distintas edades pudo apagar ese fuego, y finalmente sus mejillas se pusieron rojas antes de que ella saliera corriendo del lugar entre llantos, seguida de su amiga Lindsay. Heidi y sus amigas sonrieron y caminaron a la puerta del salón, triunfantes.
Continuara…
