No reaccioné hasta que a lo lejos escuchaba muchas voces discutiendo.

—Neji eres un tonto, debiste reaccionar más rápido —dijo Sasuke—casi se ahoga de no ser por mi.

—Pensé que era broma cuando dijo que no sabía nadar—contestó Neji.

—Apartense, la llevaré a que Karui la revise—dijo Kakashi.

Sentí como alguien me cargaba y volví en mí.

—¿Kakashi-sensei? —dije medio aturdida.

—Si amor, soy yo—dijo deteniéndose—me diste un susto.

—Yo, lo siento, me deslicé y pues… la verdad creí que iba a morir… gracias por salvarme.

—Pero… yo no pude salvarte, estaba muy lejos de ti… Sasuke te sacó de la piscina.

Luego todas las imágenes y recuerdos se vinieron a mi cabeza.

—Entonces el que me dio respiración boca a boca fue...—dije tocando mis labios.

—Sasuke me salvó y yo … ay cielos—dije—recuerdo que dije algo… Te estaba llamando— continué.

Sasuke se iba a dar cuenta que algo pasaba entre nuestro profesor y yo. Tenía que evadir sus preguntas y no dejar que se enterara.

—Me alegro que estés a salvo aunque yo no te haya salvado.

Caminamos hasta donde estaba Karui y le contamos lo que había ocurrido. Ella me revisó y se aseguró que todo estuviera bien.

Me acosté un momento en la camilla improvisada que había y cuando estaba por dormir por un momento recibí una visita.

—Sakura, ¿como te sientes?.

—Neji, pues bien gracias por preocuparte.

—Señorita Haruno, llámeme si necesita algo—dijo Kakashi-sensei saliendo de nuestras vistas.

—Sakura, perdóname, debí estar más atento, por mi culpa casi te ahogas—dijo Neji preocupado.

—Descuida.

Me sentía mejor así que regresamos a donde estaban todos. El ambiente seguía como si nada hubiera pasado. Ino corrió hacia mí apenas me vio.

—Amiga, ¿estás bien? … cuando quise verte no pude alcanzarte y Kakashi-sensei te llevó en brazos como todo un príncipe azul, ¿no crees?

—Ya estoy bien Ino—dije haciéndole ojos asesinos— cállate no seas dramática.

Neji se nos quedó viendo confundido. Regresamos a la piscina y Sasuke caminó hacia mí.

—Deberías tener cuidado si no sabes nadar.

—Perdón no fue mi intención resbalar—dije molesta—gracias por salvarme.

Di media vuelta y mientras me dirigía hacia una de las sillas con sombrilla que estaban a la orilla de la piscina Sasuke venía detrás siguiéndome.

—¿Porque me sigues? Ya te di las gracias.

—Dime acaso ¿te gusta nuestro maestro?—dijo sin pensarlo mucho.

—¿De qué hablas?—intenté hacerme la tonta.

—Cuando te saqué de la piscina dijiste su nombre.

—Estás intentándolo, yo literalmente me estaba muriendo ¿cómo pude hablar?

—Algo te traes y lo voy a descubrir—dijo y se fue.

Este paseo estaba aburriéndome. Hubiera sido mejor no haber venido. Se me estaba ocurriendo un plan. Era un súper plan.

Me levanté de mi silla y fui a buscar a Tobirama-sama el cual estaba junto a Anko-sensei y a Kakashi-sensei.

—Tobirama-sama, ¿puedo hablar con usted?—dije con cara de querer vomitar.

—Si, dígame señorita Haruno, ¿le sucede algo?

—No me siento muy bien, quisiera irme a casa.

—Entiendo, está bien—dijo mirándome—Kakashi llevala a su casa.

—Si, Tobirama-san yo me encargo—dijo Kakashi ocultando su felicidad.

—Muchas gracias—dije—iré a cambiarme.

Listo. Mi plan había funcionado mejor de lo que pensé. Sin querer el director me había hecho un favor.

Me fui a los vestidores, agarré mi maleta y me metí a cambiar. Aproveché para mandarle un mensaje a Ino para que no se preocupara.

Terminé de cambiarme y Kakashi estaba esperándome fuera de los vestidores, agarro mi maleta y juntos nos fuimos al parqueo donde él tenía su auto estacionado.

—Oye Sakura, en verdad te sientes mal, ¿quieres que vayamos a un hospital?—dijo Kakashi preocupado.

—Nah, estoy mejor que nunca ahora que salimos de ese lugar… —dije subiendo al auto.

—¿Dónde quieres ir?.

—Vamos a tu casa—dije—quiero estar a solas con mi novio.

El subió al auto y comenzó a conducir, amaba como el viento despeinaba mi cabello, él se reía. Todo era perfecto como su sonrisa. Puse un poco música y comencé a cantar como tonta. Nos reíamos, a pesar de la diferencia de edades teníamos gustos parecidos.

Luego de un rato habíamos llegado a su casa. Me bajé del auto ansiosa y ambos entramos a la casa. Como no habíamos comido nada, saque el almuerzo que había llevado y le compartí. Nos habíamos sentado en el sofá y pusimos la televisión. Casualmente estaban pasando " Yo antes de ti" le dije que la viéramos. El aceptó.

—Te aviso que posiblemente lloraré—dije sonrojada.

—Está bien, no te preocupes.

La película comenzó, yo descansaba en el pecho de Kakashi, era tan cálido y sus músculos estaban tonificados, era definitivamente un adonis. A medida que la película avanzaba no pude evitar algunos suspiros, era una película extremadamente romántica y triste.

—Tambien puedo conseguirte unas medias de abejita, si quieres, te verías muy linda—dijo al ver mi reacción a la escena de la película.

—Quizás no de abejita—reí—cualquier regalo que me des esta bien—dije tocando el dije rosa que colgaba de mi cuello.

El notó que tenía puesto el collar que me había regalado y sonrió. Finalmente la película terminó y yo era un mar de lágrimas.

—¿Porqueeeeeee? Eso fue demasiado triste. No quiero que mueras nunca!— decía mientras las lágrimas se derramaban en mi vestido blanco.

Kakashi me abrazó y me dió un ligero beso —No llores, no moriré, por lo menos no hoy—rió.

Me limpió las lágrimas con sus manos y finalmente sonreí. —Promete que no me dejarás sola—dije alzando mi dedo meñique.

—Lo prometo—contestó entrelazando su dedo meñique con el mío.

…..

Llevada por la emoción me puse encima de el, rei al recordar cómo me había sentado en sus piernas en la biblioteca. Acuné su bello rostro en mis manos y empecé a besarlo. Sabía dónde iba a llegar todo esto.

El correspondió a mis besos y comenzó a acariciar mis mejillas, eso me hizo sonreír en medio del beso. Me levanté y tomé su mano, lo conduje hacia su habitación. Una vez ahí comencé a besarlo y a quitarle la camisa, verlo así me prendía. Lo besé nuevamente y proseguí a quitarle el short y luego era mi turno, me deshice de mi vestido y me acosté en la cama. Sabía que quería. Lo quería a él.

Mientras el me besaba yo aprovechaba para tocar cada músculo de su cuerpo. Mis prendas salían volando por toda la habitación al igual que las suyas. Acabamos desnudos y ambos nos veíamos a los ojos. Era nuestro pequeño lugar en donde estabamos seguros y nadie nos juzgaba.

Era algo prohibido en todos los sentidos, yo era menor de edad aún, él era 14 años mayor, él era mi profesor y yo su alumna. Nadie aprobaría esta relación.

Al mirar esos ojos no necesité nada más, supe que esto era real y eramos solo los dos. Éramos los dueños de nuestro propio destino y estábamos dispuestos a cargar con las consecuencias de nuestras acciones.

El recorría mi cuerpo con su lengua produciendo en mí un escalofrío, haciendo que mi piel se erizara. Pronto capturó uno de mis pezones con sus labios y comenzó a mordisquearlo lo cual me sacó un gemido. El siguió e introdujo sus dedos en mi intimidad y empezó a masajear mis pliegues lo cual terminó produciendome un orgasmo. Estaba lista para recibir su virilidad en mi interior.

—No aguanto más—dije jadeando— te necesito dentro de mi…

Sin dejar de besarme se introdujo en mi y empezo a darme placer con sus vaivenes. Miraba atentamente sus ojos y el sudor que empezaba a formarse en su frente, era tan sexy. Me mordí el labio inferior y apuñé las sábanas detrás de mí. Otro orgasmo había llegado a mi. Nuestros jadeos y gemidos eran como música. Finalmente él llegó a su orgasmo, salió de mi y nos quedamos abrazados en la cama.

Esta vez él había usado protección, estaba algo preocupada por nuestra primera vez juntos ya que ninguno usó nada. No creo que pase nada, pensé.

—¿Sabias que te amo?— dije haciendo círculos en sus pectorales.

—¿Ah si?, no. no lo sabía— dijo sonriendo.

—Si, y ¿tu me amas?— dije sonrojada.

—No—dijo conteniendo la risa y viendo mi cara triste—Si te amo Sakura—dijo riendo.

—Baka!

Él me tenía abrazada —No quiero que este día termine— dije suspirando.

El reloj hacía tick tack tick tack… la hora de irme a mi casa había llegado. No quería despedirme. No sabía cuando iba a poder compartir otro dia asi con el.

—Ya es la hora de irme.

—Te llevo, esta vez podré saludar a tu mamá—dijo riendo.

—Es cierto, aquella vez en el spa, la conociste…—dije levantando mi maleta—vamonos.

Ambos subimos al auto y mientras Kakashi conducía yo iba cantando como karaoke todas las canciones que iban sonando. Cuando al fin llegamos a casa eran ya las 3:30pm, mi madre deberia estar ahi luego del trabajo.

—¿Quieres pasar un momento?—pregunté no muy segura de lo que decía.

—Está bien, pasaré a saludar.

Bajamos del auto e introduje la llave a la puerta de entrada. Mi madre estaba ahí, pero no estaba sola.

—¿Itachi, Que haces aqui?