Una semana con los Loud

Capítulo 22 Revelaciones

Por los pasillos de la secundaria se encontraba Lynn hablando con sus amigas Margo con su cabellera castaña suelta y esponjada, Jane una chica rubia con una coleta de caballo que ocultaba un afro al ser su cabello revuelto y el deportista Jake, un muchacho de cabello negro y con los ojos de un distinto color cada uno, que iba abrazando las dos amigas de la chica, con una sonrisa de par en par. Lynn solo bostezaba ocasionalmente debido a las constantes pesadillas nocturnas que tuvo.

—Lynn, lunática, Loud, ¿Cansada?—dijo Jake dándole unas palmadas en la espalda—Eso es ver para creer.

—¿Te comió la lengua el gato Lynn?—le dijo burlonamente Margo y los cuatro rieron.

—Jaja… No, no, de hecho, me comió la lengua un pescado.—dijo Lynn cerrando los ojos y recordando aquellas visiones, todos se quedaron callados—En mis sueños…—dijo exasperada por el hecho que no la entendieran.

—¿Un pescado?—dijo la rubia Jane—Puaaj, ¿Qué comiste anoche?

—Pavo, delicioso y lleno de proteínas.—dijo energética para luego volver a bostezar—¡Si tan solo hubiera dormido bien!

—Oh vamos Lynn, mira, cuando nos toque hora libre juguemos algo que te guste, ¿Qué te parece practicar soccer?—preguntó Jake.

Lynn solo negó con la cabeza.

—De hecho, preferiría hacer que Margo mejoré su swing, casi nos cuesta el partido pasado…—dijo para volver a bostezar y recargarse en un casillero mientras esperaban a Margo para sacar sus cosas del suyo—Además, tu sabes que los gallos de Hazeltucky no son difíciles de vencer, lo haría hasta con los ojos cerrados.—dijo Lynn cerrando los ojos—Lo haremos bien, que este cansada no importa…—dijo tomándolo del hombro con calma—O si no…—apretó su agarre con violencia.

El chico asustado solamente retiró su hombro de la mano enganchada y se retiró un par de centímetros del alcance de la mano de Lynn.

—¡Hey! Tienen una muy buena defensa…

—Tienen a una niña de ocho años como atacante, y otra de quince como guardiana, eso te hace pensar lo mal equilibrado que está su estrategia.—dijo Lynn sin abrir los ojos—Además de que les falta un buen ofensivo…—se puso a pensar llevándose una mano al mentón.

—Ufff, Lynn Loud pensando, se acabará el mundo.—se escuchó una voz a la distancia, provocando que todos giraran a verle.

El susodicho era Richie, el niño nerd de la pasada clase de gimnasia, que en aquel momento apuntaba con sorna mientras varios otros compañeros nerds aplaudían su gracia.

—¡Repite eso frente mía!

Gritó Jake molestísimo y a punto de lanzarse sobre Richie, pero Lynn lo detuvo tomándolo del cuello de su camiseta, y causando un efecto rebote que hizo que los pies de Jake salieran disparados, pero su cabeza quedará en posición debido al agarre de Lynn, la chica seguía sin abrir los ojos.

—¡Déjame partirle la cara!—dijo Jake molesto.

—No soy tu novia, puedo defenderme muy bien sola.—dijo Lynn lanzándolo de vuelta a los casilleros con un empujón, seguía con los ojos cerrados, pero sus cejas se juntaban fuertemente mientras daba pasos firmes cerca de Richie.

Los amigos del susodicho se retiraron varios pasos, sin siquiera dar palabras de ánimo, suspiraban aterrados de que la chica intentará golpearlos, en cambio el referido Richie estaba bastante confiado. Lynn finamente se acercó cara a cara con el referido, provocando que varios en el pasillo se quedaran mirando anonadados ante el hecho de que alguien se pusiera frente a frente con Lynn Loud, una de las chicas más rudas de la secundaria.

En cambio, una vez Lynn estuvo de frente cambió su mirada de molestia por una sonrisa boba y comenzó a carcajearse frente al rostro rojizo del otro.

—Lo siento, lo siento, es solo… ¿Enserio?—dijo ella recargándose en sus rodillas—Digo, entiendo que sigas dolido por los quemados, pero es que… jajaja.—dijo tapándose la boca para encubrir sus risas—Mira Richie, no quieres meterte conmigo, ni yo contigo.—dijo Lynn diplomáticamente sorprendiendo a todos—¿Qué dices?—le extendió la palma.

—¿Dónde está el truco?—dijo Richie dando un par de pasos hacia atrás.

—¿Es un no?—dijo entonces Lynn cerrando los ojos y dejando la mano abierta.

—Es solo… Raro…Aunque bastante maduro, creo que sí podemos llegar a un acuerdo.—aceptó Richie tomando la mano de Lynn—Pensé que ibas a AUCH.—lanzó un grito cuando su mano fue aplastada por la fuerza de Lynn.

—Como iba diciendo.—dijo Lynn con los ojos cerrados, aun diplomática—No quiero problemas Richie, pero nadie se burla de mí, nadie.—dijo lo último lenta y sádicamente a la vez que ejercía más fuerza en su mano—Que esta sea tu advertencia niñita, no te metas conmigo, o verás.—y finalizó abriendo los ojos con una mirada que podía cortar el mismísimo aire y apretando tanto su mano que se escuchó el tronar de unos huesos de la mano del otro chico.

La chica soltó la mano y se retiró de vuelta con sus amigos con una sonrisa que aquello no había sido mas que una simple distracción mientras que los amigos nerds de Richie lo rodeaban a este en el suelo con una enrojecida mano.

—¡Lynn Loud!—se acercó una maestra antes de que ella se integrara con sus amigos.

—Para ser justos, él se lo busco.—dijo a la defensiva Lynn.

—¿Qué?—la maestra se extrañó, luego volteó a ver la escena—¿Qué demo…? Ya nos encargaremos de eso, por el momento, ¿Podría explicarme la ausencia de su hermana Luan?

—¿Luan?—se extrañó Lynn arqueando demasiado una ceja—Pero…Si vinimos juntas…—dijo ella decidida—Incluso hicimos una competencia para ver quién corría más rápido a la escuela.—aseguró ella.

—¿Está segura de eso?—preguntó la maestra—Porque varios profesores me indicaron que Luan Loud no se ha presentado a ninguna clase, y de paso acompáñeme, usted debe explicaciones por sus propias acciones.—dijo apuntando a Richie.

—Rayos.—dijo Lynn suspirando cansada.

/—¡Sabemos quién eres Albert!/

Y mientras Lynn se encontraba lidiando con aquellos problemas, su compañera de juego Lisa mostraba seria preocupación después de que su amiga Darcy no apareciera una vez ella regresó al aula de infantes. Al principió Lisa temió lo peor, pero rápidamente intentó calmar las aguas y dirigirse a la maestra.

—Señorita Shrinivas.—se acercó a su maestra, una mujer de tez morena que siempre usaba una chamarra celeste .

—Lisa, la única alumna que puede decir bien mi nombre…—dijo ella eso último en un susurro—¿En qué puedo ayudarte? Dime por favor que no liberaste otro robot racista…

—Eso fue un accidente y un fallo de programación.—aseguro Lisa apenada—Pero no, los sucesos que me traen aquí son de distinta índole.

—Y en español eso sería…—le instó la maestra a hablar.

—Temo que en esta aula de aprendizaje he notado la ausencia de una unidad femenina que se encontraba previamente con el resto de los compañeros estudiantes, y me he visto en la penosa necesidad de…

Mientras Lisa seguía hablando la maestra sonrió amablemente y la interrumpió dándole unas palmadas en la cabeza.

—Extrañas a Darcy, ¿No?

Lisa se quedó callada unos segundos, lanzó un suspiro decepcionada y luego asintió con los ojos cerrados y cabeza gacha.

—No te preocupes Lisa, ella está en la enfermería…

—¡Que no me preocupe!—dijo ella gritando alarmada a la vez que todos sus compañeros la miraban asustados—¡Y en lugar de traerla conmigo y mi confiable equipo médico la llevan a un…!

—Lisa, Lisa, tranquila.—la tomó de los hombros y miró con una sonrisa maternal—Darcy no esta lastimada o enferme, ella ayudó junto a sus compañeras del club de lectura a llevar hasta la enfermería a un par de compañeras que se desmayaron, el director me dijo que todo está bien…

La maestra sabía plenamente que las dos chicas lastimadas eran Lana y Lucy Loud, hermanas de Lisa, pero decidió omitir ese detalle debido al hecho de poder alterar a la niña.

—¿Ella estara bien?—dijo preocupada Lisa y ocultando una pequeña lágrima que casi se resbala por su rostro.

La maestra solo asintió para luego pedirle que volviera a su asiento y retomar la clase con el resto de sus alumnos para que Lisa volviera con sus experimentos, aunque la pequeña miraba de vez en cuando a la puerta, esperando a su amiga.

/—¡NO SACARAN NADA DE MÍ! ¡AUXILIO!/

Por los mismos pasillos de la escuela se encontraba Lola, la cual se decidió a no entrar a su salón de clases, en cambio, estaba decidida a inventar que se había sentido enferma para no traer represalias por haber estado todo el día en los baños, pensó en que ella podía obtener una excusa sostenible si alguna de sus hermanas mayores corroboraba el hecho de que se sentía mal, y sacó una libretita de su mochila donde tenía anotado distintos nombres.

—Veamos, a Lynn le debo un favor después de que ella limpiara mi automóvil, descartada.—dijo pasando las hojas—Luan, bah, ninguna persona que la conozca la tomaría enserio.—dijo pasando hoja—Tal vez Luna, aunque ella tocará en el concurso de esta semana… Creo que ese es mejor guardármelo.—dijo haciendo un doblez en la página de Luna—Leni… Es Leni.—dijo ella pasando de página—Bingo.—dijo triunfal y sacando su celular.

—El número que usted marcó no está disponible…

—¡¿Qué?!—se escandalizó Lola para colgar y volver a marcar, mientras esperaba pateaba con fuerza el piso del pasillo y miraba de uno a otro lado, esperando que nadie la viera merodeando—Contesta Lori… Siempre estas con tu maldito celular…

—El número que usted…

—¡Ahh!—gritó ella colgando abruptamente y dando vueltas en círculo—¿Por qué no contesta?—dijo molestísima para darse cuenta que alguien se acercaba por un pasillo cercano—Sea cual sea la respuesta, la encontraré después de ocultarme, de vuelta al baño…—dijo para evitar ser descubierta.

Pero si Lola y Lisa se encontraban en una situación difícil eso no se comparaba a lo que estaba pasando Lincoln, más bien Rita en el cuerpo de Lincoln, el cual después de haber sufrido tremendo regañó con el director, cuando este salió debido a una emergencia en los pasillos dejándolo a solas con la maestra, la señorita Agnes siguió con otro largo sermón. Cuando ella acabó ya había finalizado el receso y lo dejo ir al salón con una grave sentencia en su espalda y una ira casi incontenible debido a la injusta situación en la que se había metido, ahora no solo estaba atrapada en ese cuerpo, sino que también había metido a su hijo en serios problemas y ella misma tendría menos tiempo de buscar el dichoso papelito.

Una vez entró a su salón de clases, todos sus compañeros quedaron callados y mirándolo, algunas de ellas comenzaron a murmurar cubriéndose la boca para que él no las escuchará. Lincoln creyó que estaba terminado, si su hijo era tachado de acosador… Notó que la chica Cookie no se encontraba en el salón, cosa que le hizo sentir mal, esa niña había tenido alto estima de su hijo en tan poco tiempo y así de fugazmente se lo quitó, además de que el tal niño Chandler miraba con una sonrisa de disculpa a Lincoln, cosa que comenzó a preocuparlo, Traidor Clyde, como ahora lo denominaba Rita, cambió de lugar con otro niño y no miraba al chico, aunque cuando lo hacía solía mostrarse preocupado y mordiéndose la boca, tentado a hablar con él. Aunque por la mirada que cambió Lincoln con él, rápidamente Traidor Clyde se dio cuenta que aquello no era algo que debiera hacer.

En cambió cuando tomó asiento notó como el pelinaranja Liam se acercaba junto a dos chicos uno bajo, pelirrojo con el cabello alborotado y de gafas grandes, y el otro con un afro que llegaba hasta su espalda naranja y bastante alto, además con un rostro lleno de espinilla, Zach y Rosty respectivamente. Rita los reconocía ligeramente por ser amigos de Lincoln, aunque no tan conocidos como el Traidor Clyde.

—Hola Lincoln, oímos lo que pasó.—dijo Rusty llevándose una mano a la nuca—Y lo sentimos amigo…

—Sí, aunque, ¿No deberías estar afuera? ¿Con ellas?—preguntó Zach causando que Lincoln quedara sin palabras.

—Ehh… ¿Gracias?—dijo sin entender, antes de que la maestra volviera al aula de clases y mirara a Lincoln directamente a los ojos, se mostraba enojada y al mismo tiempo maternal, como teniendo que dar una mala noticia

—Atención clase, quiero informarles a todos que su compañera Cookie se encuentra bien.—dijo mirando a Lincoln preocupada y todos sus compañeros hicieron lo mismo.

—¿Pero y las hermanas de…?—iba a interrumpir una niña.

—Jordán, en un momento, Lincoln, sé que acabamos de hablar hace poco, pero necesito que hagas eso a un lado ahora, tus hermanas Lana y Lucy se encuentran en la enfermería.—dijo yendo directamente al grano, cosa que hizo que Rita abriera los ojos de par en par.

—¿Lana y Lucy en la enfermería?—dijo con voz crispada—Mis bebes…—dijo ahora en un susurro apenas audible para Liam.

—Entiendo tu preocupación, pero el director fue a verlas, ambas están bien, y cuando acabe el día podrás verlas.—dijo ella poniendo ambas manos enfrente—Aunque, si quieres ir ahora, no puedo oponerme a que lo hagas.—dijo comprensiva—Eso sí, cumplirás con tu castigo de detención.—dijo ella severamente causando que los murmureos volvieran rápidamente al aula.

—Bien hecho Larry.—le felicitó a la distancia el referido Chandler levantando un pulgar aprobatorio—Te espero ahí.

—¿Otra vez Chandler?—dijo la maestra llevándose una mano a la frente—¿Y ahora por qué?

—Fue como robarle un dulce a un bebe…—dijo el chico satisfecho y echándose ambas manos a la nuca a modo de reposo—O tres bebes mimadas…—dijo para dar más detalles.

—Ya hablaré con ambos.—dijo la maestra decepcionada—Lincoln, ¿Necesitas ir a verlas?

—Sí.—dijo este sin ninguna duda.

—Pero vuelve rápido, el director dijo que deben reposar.—le dijo la maestra no muy convencida, intentando mantenerse rígida, pero para ese momento Lincoln ya había tomado de escritorio un pase para estar en el pasillo y salió a toda prisa directamente hacia la enfermería.

El niño llegó entre gotas de sudor y una respiración bastante entrecortada, el cuerpo de Lincoln verdaderamente necesitaba hacer ejercicio. Una vez llegó a este intentó abrir la puerta y le sorprendió encontrarla bloqueada, al ver por la ventanilla de la puerta a la mirada de una pálida Cookie, claramente subida a una silla u objeto alto.

—¿Cookie?—dijo este sin entender—Abre la puerta, necesito ver a mis hermanas.—dijo Lincoln molesto y empujando la puerta.

La chica en cuestión volteó a ver a sus amigas y dijo algo que, aunque del otro lado sonaba su voz, era inentendible para Lincoln por la amortiguación de la puerta.

—Lo siento.—dijo a la vez que negaba con mucha mímica y luego juntaba las palmas de sus manos y las juntaba a su rostro—Están durmiendo, la enfermera dice que…—y su voz se hacía cada vez más débil debido a que tenía que hablar ligeramente fuerte para que fuera escuchada desde fuera.

—Solo dime, ¿Están bien?—preguntó Lincoln desesperado.

—Sí, sí lo están.—dijo Cookie con una sonrisa falsa—Vuelve después.—y señaló el reloj—Ordenes de la enfermera, necesitan descansar…

Lincoln refunfuñó, pero terminó aceptando que no iba a lograr entrar si la propia enfermera no quería dejarla entrar, aunque estaba segura que necesitaba abrazarlas y besarlas, también quería que ellas estuvieran sanas.

—Avísame cuando despierten.—dijo levantando la mano e intentándola juntar con la de Cookie por la puerta, tal vez intentando hacer un equivalente a un apretón de manos, pero la chica solo acercó su mano a la de Lincoln con ternura.

Para ese momento Lincoln sabía que podía confiar en esa niña, después de todo, esa misma niña había demostrado ser más madura de lo que su edad aparentaba, sobre todo por la parte del análisis a Shakespeare, Rita confió en Cookie y volvió cabizbajo a su aula de clases.

/—¡Entonces habla!—gritó Lori exasperada—Él no está aquí./

Abrió sus ojos y se encontró con una cálida tarde de verano, el sol radiante sin nubes que estorbaran la atmosfera y un pasto tan suave que daba ganas de seguir echada encima.

—Suspiro…—dijo al intentar llevarse una mano a su cabeza—¡AHHH!

El grito fue seguido a un sonido similar al que hace un caballo joven para evitar peligro, aunque Lucy estaba bastante segura que fue ella la que hizo ese ruido y era ella la que tenía esas pezuñas.

—¿Qué está ocurriendo?

Finalmente, Lucy abrió los ojos y exploró su cuerpo con su cabeza alargada, ella no era ya una humana, era claramente un caballo, más específicamente un potro, o poni, que debía estar aun en etapa de crecimiento. Se encontraba acostada en medio de un campo de colores pastelozos que tenía un único árbol a su alrededor, a lo lejos apreciaba unas montañas nevadas que encerraban un pueblo de fantasía.

—¿Estoy en el mundo de la princesa pony?—preguntó la joven yegua para luego fijar su vista en el árbol y ver a la distancia un picnic de caballos—Sí, sí lo es.—dijo emocionada y sonriendo comenzó a correr en cuatro patas.

—Hola.—saludó una de las ponis morada que tenía un cuerno en la frente mientras dejaba su lectura al ver a la acelerada Lucy—¿Cómo estas Lucy?

—Yo… yo… no sé qué decir…

—¿Por qué no inicias en cortarte ese mechón que impide ver tus hermosos ojos?—dijo una poni de color blanco y con una voz pretenciosa.

—No creo que…

—Solo es un consejo cariño, en el fondo sé que quieres hacerlo.—dijo esa poni para luego volver a mirarse en el espejo.

—Déjala en paz Rarity.—dijo la unicornio morada—Tranquila Lucy, yo sí sé porque viniste aquí.—dijo para tranquilizarla.

—¿Lo sabes?—preguntó Lucy—Porque lo último que recuerdo es…

—Aquí está el diario.—dijo a la vez que una luz aparecía en su cuerno—¿Te parece familiar?

Era nada más y nada menos que el mismísimo diario de su bisabuela Harriet, sujetado por la pezuña de una poni que la miraba con preocupación.

—Eso es mío…

—Creí que era de Harriet Elizabeth Esthela Almar.—dijo la poni leyendo la firma de la primera página—Claro, que esta es la firma de soltera, tu viniste por el apellido de casada, ¿No?

—La bisabuela Harriet Marsh…—dijo Lucy preocupada—Sí, ¿Es posible qué?

La pequeña poni sonrió a la vez que negaba ligeramente la cabeza.

—El apellido Marsh es bastante común, ustedes no pueden estar emparentadas con ese monstruo.—dijo la poni morada sonriendo y desacomodando la melena de Lucy—Deberías dejar esos pensamientos de lado y preocuparte por tu hermana.

—No sé qué le pasa a Lana… Yo… Estoy asustada.—dijo Lucy con miedo en la voz y comenzando a llorar—¡Estoy asustada Twilight!—dijo a la vez que abrazaba torpemente a la poni morada.

—Pero es tu hermana.—dijo Twilight—Y al menos sabes dónde inició todo, en el diario de la bisabuela Harriet, además tu amiga Haiku prometió ayudar, ¿No?

—No estoy segura que sirva de algo…—dijo Lucy negando—Es todo mi culpa, de no haber sido por mí tal vez Lana…—su voz era quebrada y débil, su llanto le impedía respirar bien.

—Es cierto, es tu culpa, pero debes aprende a vivir con esa culpa y ayudar a Lana cueste lo que cueste.—le dijo Twilight correspondiendo el abrazo—¿No es lo que hacen las hermanas?

—No sé si pueda…

—Puedas o no, es ahora tu deber, y no puede escapar de tus deberes, ni siquiera en tu lugar feliz, te perseguirá para siempre, y eso no es sano.—dijo con honestidad—¿Qué dices?

Lucy asintió y comenzó a llorar mientras sentía que algo la consumía en sus entrañas.

—Gracias por los consejos.—dijo a las otras ponis a la vez que una extraña música retumbaba en sus oídos, demasiado melódica y que crecía a la vez que otro poni rosado se acercaba corriendo a las otras tres con una gran sonrisa en el rostro.

—¡Hola Pinkie!—se distrajo Twilight un segundo de Lucy para saludarla.

La poni rosa dio un salto y preparó su puño para golpear, Lucy entonces sintió como la oscuridad la absorbía y su sueño hasta ese momento feliz se tornaba en uno violento y lleno de sangre y viseras, con un fuerte olor a pescado podrido. A lo lejos notó una figura espectral tan grande como una montaña, no, incluso más, una masa amorfa que retaba todos los conceptos de vida y muerte que ella tenía aun en su corta edad y que le provocaba miedo. ¡Barba de tentáculos! ¡Y esas garras! ¡ESAS GARRAS! Lucy sintió su corazón detenerse mientras lloraba irremediablemente, incapaz de entender el aura que la rodeaba.

—¡Sonríe!—volvió la poni rosada llena de manchas de sangre para intentar darle un golpe a Lucy con su puño brillando en fuego, pero esta se desvaneció cuando la montaña extendió sus alas y mandó a volar a ambas.

Lucy gritó en un abismo infinito antes de abrir los ojos y encontrarse con un techo blanco y aburrido.

—¿Dónde estoy?—dijo sin entender en un inicio volteando de uno a otro lado hasta encontrar, en la camilla al lado suya, el cuerpo de Lana con el cabello negro y su corazón latía con fuerza, Lana tenía sus dientes apretados en señal de lucha, pero nadie la estaba atacando.

Lucy sintió un profundo miedo recorriendo su espalda y transformándose en sudor.

/—¿Crees que me intimidas? ¿A mí? ¡JA!/

Aunque Leni estaba segura que aquella no era la forma usual en la que Albert solía citarla, era cierto que ese hombre era todo menos alguien de costumbres, de hecho, su misma oficina estaba arreglada de tal forma que si necesitaban escapar en cualquier momento fuera posible sin mayor contratiempo, o en caso de que fuera situación crítica, tenía escondido en el escritorio dos pastillas "dulces" como las llamaba Albert, pero Leni no era tonta, ella se había criado en uno de los peores basureros que la raza humana pudo haber logrado… Aunque todo eso ya había terminado, todo eso había dejado de existir y ella estaba ahí para evitar que todo volviera a dejar de existir, para salvarlo a él...

—Lincoln…—lanzó un suspiro ella pesadamente—No pude hacer nada la última vez…—dijo en su cabeza mientras caminaba con la cabeza gacha y una sonrisa forzada.

—Hola Leni.—se acercó una amiga suya, o al menos eso le habían dicho, llamada Becky—¿No has visto a Chaz? Le preste ayer un comic de Ace Savvy, y mucho me temo que lo este subastando a mi espalda…—dijo ella rencorosa.

La chica en cuestión era una joven de unos dieciséis años pelirroja, que siempre, sin importar si hacia frío o calor, usaba una camiseta de tirantes.

—¿Un comic?—dijo Leni, aparentando estar animada.

—Sí, mi hermanita lo trajo ayer a la casa emocionada, ya sabes lo loquita que esta por la completar la colección…—dijo la referida Becky.

—Oh claro, esa niña siempre es taaaan así… Como que esta loquita…—agregó eso último llevándose un dedo índice a la boca.

Leni no conocía a dicha hermana, ni siquiera a Becky, pero estaba segura que aquello no debía importar.

—La olvidaste, ¿De nuevo?—preguntó decepcionada Becky—Chica, si no estuvieras en el mismo grado que yo, me preocuparía seriamente por tu capacidad de retención.—dijo tomándola del hombro, causando que Leni saltará hacia atrás aterrada—Woah, tranquila, lo entiendo, espacio personal.—dijo Becky cruzándose de brazos y sonriendo.

—No…No es eso…—dijo Leni, no queriendo admitir que la última persona que hizo aquel gesto intentó asesinarla—Solo que… Bueno sí, Chaz está herido…—dijo ella incomoda.

—¿Herido? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Está bien?—preguntó rápidamente Becky preocupada.

—Sí, sí, él y yo… Salimos anoche y tropezó, se quedó reposando en cama, pero estará bien… Espero.—dijo ella volteando de uno a otro lado apenas moviendo sus ojos para evitar verla directamente.

—¿Salieron?—dijo Becky sonrojándose, girando la vista y tomándola desprevenida de la mano para acercarla a los casilleros—Dame todos los detalles.

—Yo…—Leni estaba verdaderamente nerviosa—Niña, no tengo tiempo.—dijo molesta y empujando a Becky, a la vez que corría en dirección a la oficina de Albert.

"Solo puedes confiar en él Leni, solo en él" se recordó a si misma mientras su amiga Becky la veía con una sonrisa burlesca.

—Así que tu talón de Aquiles es Chaz, jaja.—reía pensando que Leni había corrido nerviosa por lo que habían dicho, ignorando la verdad—Todas se van a poner locas cuando lo cuente…

/—¡HABLA, MALDITO VIEJO DECREPITO!/

¡NO!

Lori no estaba segura como terminaría todo, pero sí como inició. Todo fue después de que Albert quedará inconsciente, entre ambas tomaron la silla que estaba enfrente de su escritorio, y luego cargaron al hombre (no sin mucho esfuerzo) para utilizar las cadenas de Charles.

—Esto… No es correcto Luan…—decía Lori asustada mientras le ponía una venda negra en los ojos y usaba una lampara para darle una luz directamente en todo el rostro.

—¿Y crees que es correcto que Leni ande con una nueve milímetros en su mochila?—dijo Luan molesta—Lori, hicimos un todo o nada, no hay vuelta atrás.—afirmó Luan—Pero sabes que lo hacemos…

—Por Leni.—dijo Lori asintiendo.

Ambas apagaron la linterna y dejaron la silla de Albert volteada a la puerta, de manera que si alguien entrase solo viera su figura sentada.

—¿Y ahora?

—Esperamos.—dijo Luan con la mirada triste—Odio hacer esto tanto, o incluso más, que tú, pero no veo otra manera de resolver todo.

Ellas esperaron en la oscuridad en ambos lados de la puerta cerrada, con unos bates de madera no muy duros para evitar lastimar severamente a Leni y de ambos lados de la puerta, esperando cualquier ruido desde el otro lado del corredor, finalmente una sombra apareció:

—Albert, ¿Esta con usted el profesor?—entró de golpe Leni abriendo la puerta con toda confianza, pero deteniéndose al ver oscuridad—¿Albert?—preguntó al ver la figura del maestro en la silla, inmóvil, apenas alumbrado por la luz de la puerta abierta.

Leni entró para intentar tocarlo, grave error, la puerta se cerró a su espalda y escuchó dos masas corriendo a su dirección. Sin mediar una palabra, Leni dio una voltereta hacia atrás para evitar el daño que pudieran causarle esos enemigos de la oscuridad que la atacaban por sorpresa. Intentó llevar una mano a su mochila, pero fue golpeada por un objeto de madera en ese mismo brazo. Dos linternas se asomaron en la oscuridad causando cegara temporal en Leni, seguido de un terrible dolor en la cabeza y todo volviéndose negro.

—Te falle… Lincoln…—dijo tirada en el suelo y viendo a sus atacantes que le apuntaban con un par de linternas.

Leni cayó rendida, de espaldas al suelo y con gran sopor, tanto así que más que inconsciente parecía estar en un limbo de muerte.

—Atémosla.—dijo Luan volviendo a encender la luz de la lampara encima de la cabeza de Albert y tomando la silla reclinable del susodicho y otro kit de cadenas para usarlas en su propia hermana.

Lori le quitó la mochila a Leni y le colocó la venda en los ojos, aunque con mayor delicadeza de la que tuvo con Albert, verla tan de cerca le traía varias emociones desde angustia hasta culpabilidad, ella se veía tan inocente… Tan pura, tan… Tomo la mochila de Leni para quitársela y que no tuviera nada que sujetar una vez amarrada, una vez con la mochila la abrió, y se encontró con todas las libretas de Leni amontonadas y al fondo de esta mochila una bolsa de plástico negra. Al sacar esa bolsa tenía en sus manos un arma mortal.

—No mentías…—dijo Luan suspirando aliviada—Era cierto todo…—parecía bastante impactada.

—Aunque quisiera que no lo fuera…—se arrepintió Lori tomando el arma nueve milímetros y alumbrándola con su linterna—¿Cómo sé si tiene o no el seguro?—preguntó a Luan.

—¿Y cómo esperas que yo lo sepa?—se indignó la contraria en apenas un susurro, Albert comenzó a moverse en su silla, provocando que Luan presionara un botón en comunicador de su oreja—Vaya, vaya, vaya, parece que el viejo esta despertando…

Lori no activó su comunicador, sino que se quedó de brazos cruzados y con la pistola en su mano derecha, lista para hacer pasar miedo al maestro de ser necesario.

—¿Qué? ¿Dónde?—se preguntó Albert balbuceando y luego intentando moverse, al verse limitado por las cadenas él intentó moverse con más fuerza, y rápidamente hizo un ademán de mover las piernas desesperado—¡No! ¡No! ¡NO!—gritó moviendo su cabeza de uno a otro lado—¡MIERDA!

—¡Sabemos quién eres Albert!—comenzó a hablar Luan con la voz de un hombre distorsionada.

—¡AUXILIO! ¡AYUDA! ¡QUIEN SEA!—gritaba a todo pulmón solo para que Lori le diera una cachetada para silenciarlo, no se contuvo y pudo sentir la dentadura de Albert, a la vez que el rostro del hombre se ponía rojo.

—¡Cállate!—dijo con violencia Lori mientras su pecho subía y bajaba en un compás lento y pesado, tratando de evitar pensar en las lágrimas que recorrían por sus mejillas—¡Vuelves a gritar así!—dijo descontrolada y pegando su arma a la cabeza del susodicho—Y literalmente no dudaré en disparar…—dijo a la vez que paraba de respirar y se ponía blanca a la vez que se formaba un nudo en su garganta.

—Esa voz…—dijo Albert abriendo la boca de sorpresa—¿Tu? ¿Loud?

Luan apuntó con su linterna hacia Lori con su mirada hecha furia, estaban perdidas, no había escapatoria, el hombre sabía quién era Lori, la chica en cuestión solo sintió un frío recorriendo su cuerpo, ahora estaba en problemas graves…

—¡Señorita Loud no lo escuche! ¡Él no es su hermano! ¡No lo escuche! ¡No lo escuche! ¡Es una trampa!

En aquel momento Albert negaba y comenzaba a soltar lágrimas de preocupación, hablaba con una voz lamentosa, causando que Lori sintiera pena ajena, aquel hombre hablaba de algo que era inentendible.

—¿Qué? ¡Cállate!—gritó Lori volviendo a darle una cachetada, sintiéndose mal consigo misma—Yo seré la que hará las preguntas.

—¡No ve que la está utilizando! ¡Una vez que no le sea útil la matará! ¡Y matará a toda su familia! ¡A todo este maldito mundo! ¡Por favor no lo haga! ¡No lo haga!

—¡Entonces habla!—gritó Lori exasperada—Él no esta aquí.

Sabía que lo mejor era seguirle el juego, tal vez estuviera con algún loco de remate que había logrado manipular a Leni… Tal vez el tipo verdaderamente estuviera solo enfermo y no hubiera nada más detrás suya, pero el frío en su espalda no dejaba de ser poderoso.

—¿Él no está aquí?—dijo Albert con voz queda y sin entender—No… No tienes la menor idea de qué estoy hablando, ¿No es así?—dijo primero impactado y luego sonriendo con autosuficiencia para luego suspirar aliviado—Por supuesto, si ese idiota fuera tras de mí me habría asesinado…—dijo para sonreír satisfecho—JA, mátame si quieres niña, pero cuando llegue el momento de que Linda llegue, lo lamentaras, y mucho, ¿Con quién trabajas?

—¿Linda? ¿Trabajar? ¿De qué hablas?—preguntó sin entender Lori—¡Responde viejo estúpido!—dijo volviendo a poner la pistola en su cabeza.

—Jajajaajajaja ¿Estas sola? ¡Entonces eres muy estúpida!—comenzó a desatornillarse de la risa el hombre amarrado en la silla y con una venda en los ojos, amenazado con un arma de fuego—¿Crees que me intimidas? ¿A mí? ¡JA!

—¡UNA!—gritó fuera de sí Lori y Luan sintió verdadero terror.

—No, no, una niña no puede ser tan imbécil, ¿Quién te mandó? ¿El idiota pervertido de Sergey? ¿La frágil de Ikari? ¿El presumido de Vitto? ¡Es obvio que no fue el puto niño! De lo contrario estaría muerto, y no tienes los huevos para matarme… ¿Quién de sus putos jefes quiere traicionar la alianza?—dijo con total seguridad—Vamos, puedo ponerlos en contacto con el Profesor para que se protejan de ese bastardo.

—¡DOS!—gritó Lori desquiciada y apretando más el arma.

—Dispare si quiere, yo protejo tu realidad, perra.—dijo confiado—Máteme y no dude que una a una, tal vez todas de golpe, sus hermanas, sus padres, sus amigos, sus conocidos, usted misma, t-o-d-o-s, morirán o sufrirán un destino peor que la muerte.—dijo ese hombre con una voz que hacia que la mano de Lori temblara—Lo he visto pasar, una y otra, y otra vez.—dijo con ira—Y quiero detenerlo, de una vez por todas.—dijo con sinceridad—¡Pero tendrá que desatarme!

—¡¿Detener qué?!—dijo Lori apretando el cuello de Albert—¡DI ALGO CON SENTIDO DE UNA MALDITA VEZ! ¡HABLA, MALDITO VIEJO DECREPITO!

—¡NO!—gritó Albert—¡Dispara o suéltame de una maldita vez!

Y así era como habían llegado hasta ese maldito punto, a eso la había orillado Albert, Lori maldijo por lo bajo mientras su mano temblaba convulsivamente.

—AHHHH!—gritó Lori apretando el gatillo justo en la cabeza de Albert.

Luan, que en todo momento se había quedado tiesa como una roca intentó detener a Lori, pero no fue lo suficientemente rápida para ver a su hermana apretando el gatillo.

—…

—…

Silencio.

—…Ja… Ja…Tienes valor niña.—dijo Albert respirando entrecortado del susto—Pero eres lo suficientemente idiota como para no saber cuando un arma tiene seguro, ¿No?

Lori dio un par de pasos hacia atrás, ella estuvo a punto de matar a un hombre, por más terrible que fuera el sujeto, ella estuvo a punto de hacerlo, apretó el gatillo y tuvo toda la intención de matarlo, de cortar su vida. Esa no era ella, no podía. Luan la miraba con terror reflejado en su rostro, igual de estupefacta que ella.

—Tienes valor niña, me agradas.—dijo Albert tronando su cuello—De acuerdo, te diré el nombre del niño.—admitió—Y después la llevaré con el profesor para ver si es una digna candidata a unírsenos.

—¿Qué niño?—preguntó Lori asustada de si misma—Yo no entiendo nada…

—Su nombre es…

En otra parte del continente, más específicamente, bastante al sur de Michigan, en un lugar que se tiene prohibido dar su ubicación, se encontraban cargando un avión unos asistentes robóticos con sombreros negros.

—Son los hatbots, ¿Seguro que no necesitas uno, pequeño truan?—preguntó Black Hat al ente que tenía frente suya—Te daríamos un descuento después de todo lo que compraste sería un crimen no hacerlo.

—Usted sabe que disfruta cometiendo crímenes, señor Black Hat.—dijo el niño moviendo su bufanda de la boca y acomodando su chaqueta—Me lo dará al doble de precio si yo estuviera interesado, ¿No es así?

—Chico listo JA.—dijo el hombre del sombrero—¿Crees que podrás acabar a ese patético nerd tu solo? Puedo darte uno de mis ayudantes, el doctor Flug, por ejemplo.

—No gracias.—dijo el joven—Con el desestabilizador de campos magnéticos y las doce toneladas de pescado será suficiente, una de las niñas cayó en la trampa e invocó a un Profundo, solo necesito tiempo para que de uno salgan dos, de dos cuatro y así con las leyes de los exponentes.-dijo con simpleza.

—¿Un Profundo?—preguntó Black Hat interesado—Esos maravillosos entes de maldad llevan extintos desde que bombardearon la bahía del diablo…

—Pero puedes llamar a un muerto si la sangre de este corre por tus venas.—dijo astutamente el chico.

—¿Eso era parte de tu plan?—preguntó Black Hat alegre.

—No, coincidencia, pero para ser justos, mientras más viajas atrás en un árbol genealógico, más fácil te será relacionar puntos.—dijo el pequeño con calma.

—La vieja confiable.—dijo Black Hat acomodando su levita y con su bastón lanzó un laser que mató a uno de sus robots—Venía defectuoso.—dijo quitándole importancia.

—Linda y yo también odiamos los cabos sueltos.—dijo el pequeño satisfecho y con una sonrisa plena—Creo que esa es la última caja.—dijo viendo el cargamento que era llevado por ocho robots—Señor Black Hat, me temo que ese portal es elemental para asegurar mi victoria.—dijo el niño—¿Puedo confiar que no fallará?

—La pregunta ofende niño.—dijo Black Hat arrogante y cerrando su puño triunfal.

Finalmente, los robots se detuvieron en una fila ordenada frente ambos y decían a la vez "Esperando órdenes".

—¡Entren de vuelta y no toquen nada inútiles!—gritó Black Hat asqueado para luego voltear de vuelta con su cliente—En un momento el doctor Flug traerá la cuenta, ¿Tarjeta de crédito o efectivo?

—Efectivo.—dijo el niño sonriendo y buscando en su chaqueta el dinero.

El doctor Flug salió de la casa con forma de sombrero, usaba aparte de sus ropas una muleta y un cono para el cuello, además de mostrarse bastante asustado.

—A-a-aquí tiene señor Black Hat, se-señ-ñor Linc…

—¡No me llames así basura!—gritó el niño arrojándolo en un solo instante de vuelta a la casa—No uso ese nombre desde hace tantos años, es un insulto, ya trascendí.

—P-p-pero…—decía el lastimado doctor Flug desde unos escombros.

—Señor Flug, le recuerdo que nuestros clientes tienen el derecho de que los llamemos como ellos quieren ser llamados, ¿No es así?—preguntó al niño.

—A ver.—dijo el joven arrebatando el pisapapeles donde estaba su cuenta al tipo lastimado en el suelo—¿Tanto por solo pescado? Usted es un fraude señor Black Hat.—dijo ofendido—Pero un fraude capaz de guardar un secreto.

—Así es, mi estimado…

Ambos eventos ocurrieron a la vez, con una enfermiza exactitud, tanto la revelación por parte de Albert, como las palabras de Black Hat. Un solo nombre, dicho dos veces en el mismo momento exacto en distintas partes sin ninguna relación aparente.

—Nega.

—¿Nega?—preguntaron Lori y el doctor Flug.

—Es una larga historia, todo comenzó un frío invierno del setenta y siete.—dijo Albert—Creo que usted merece saber la verdad, señorita Loud, las dos. —volteó hacia Luan aun con la venda puesta—Ustedes pueden ayudarnos a detener a esa maldita bestia antes de que destruya su universo.

Continuara…

Na.—LAMENTO la tardanza, pero creo que lo acabo de compensar, en el siguiente capítulo explicaré todo, no se preocupen, que aun hay cosas que sacar a pulir, tranquilos, todo tiene una explicación (¿) Aunque no prometo que todos los Loud, o sus amigos, salgan ilesos. Agradezco a Banghg por dejarme usar a Nega para esta historia, no lo decepcionaré, y para quienes no lo conozcan, no se precipiten, el siguiente capítulo se llamará Nega, y explicaré su pasado, así como la manera en que afectó a la historia desde el fondo, asi como quién es Linda, oh pequeños saltamontes, ¿Creyeron que sabían el rumbo de la historia? Ahora estamos en mi terreno, no hay vuelta atrás.

Frase.-Ningún problema verdadero tiene solución.