Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Ya era tarde
Se suponía que esta era la cúspide del éxito, el momento más feliz y esperado por toda actriz al ver el esfuerzo de su trabajo proyectado en la gran pantalla; sin embargo, por más que sus ojos estuviesen puestos en las imágenes frente a ella, su mente divagaba por un inmenso e interminable mar de tristeza. Con cautela, no queriendo que nadie la descubriese, Kokoa se ladeó a su derecha mirándolo de soslayo.
Su cabello puntiagudo sobresalía con facilidad entre el resto de personas en el cine, junto a él, ocupando un lugar que sólo le pertenecerá a ella para siempre, yacía su esposa, quien, en sus brazos, sostenía a la hija de ambos. Y si bien no tenía nada en contra de Videl ni de la pequeña, Kokoa, por unos escasos segundos, deseó con todo su corazón que ninguna de las dos estuviese allí para ocupar ese asiento.
Teniendo varios años en la industria del entretenimiento creía que ya lo había visto todo, nunca sospechó que en el mundo real, oculto con una apariencia más que ordinaria, encontraría lo más extraordinario que pudiese imaginar. No obstante, más allá de las habilidades sobrehumanas que Gohan poseyera, a Kokoa lo que más le asombraba de él era su forma de ser tan despistada y modesta.
Barry, a quien incluso alguna vez creyó empezar a amar, no era más que otro estúpido cuya fama se le subía a la cabeza, convirtiéndose, por culpa de su inflado ego, en un completo patán. Ni siquiera era necesario que recordase la destrucción que provocó al transformarse en aquel extraño monstruo, con simplemente ser un humano común, ya le era más que repulsivo e indeseable.
Pensando en Gohan otra vez, tanta bondad le resultaba demasiado increíble, igual o más que los propios poderes que él poseía. Aún así, no siendo ni su fuerza ni su capacidad para la volar la verdadera razón de sus suspiros, Kokoa, como si el sonido de la película en el ambiente no la alcanzase, solamente llegaba a escuchar las palabras de Gohan cuando ensayaban en su departamento hacía unas semanas atrás.
– Es cierto que puedo volar y controlar mi ki; pero hay muchas cosas más que no puedo hacer. Quiero que mi esposa y mi hija sean muy felices, por eso me esfuerzo por lograrlo. Y aunque no tengas poderes, puedes hacer lo que sea si te esfuerzas lo suficiente…
En el fondo, al escucharlo, seguía sabiendo que por más que lo intentase jamás podría igualar tan sorprendentes dones; empero, recibiendo por primera vez un consuelo tan honesto, pronto se dio cuenta como un irresistible magnetismo la halaba hacia él. Aquella noche, mientras practicaban, Kokoa se resistió lo más que pudo, recordándose, una y otra vez, que él era un hombre casado y con familia.
Pero el corazón, por más incorrecta que sea la razón, de ningún modo se rinde. Todavía sentía mucha vergüenza al ver a Videl; si bien la conocía muy poco, comprendía que ella no era nadie como para que destruyese lo que Gohan y Videl han construido; aún así, ni una pizca de arrepentimiento corría por sus venas al pensar en el beso que ella le robó a Gohan. Un beso que no debió pasar; pero que sí ocurrió.
Ese será un beso que no se repetirá; pero lo atesorará y lo revivirá en sus memorias, porque, por más prohibido que sea, ella siempre lo amará. Era inútil negarlo, ella se enamoró de Gohan al compartir con él una breve parte de su vida, y desearía, con toda su alma, tener la bendición de hacer lo mismo con el resto. Al dormir soñará con ser su mujer, y al despertar, recordará con amargura la cruel realidad.
– Para ser tu primera vez actuando no lo hiciste nada mal…
– Sí, pero no creo volver a hacerlo; la actuación no es lo mío…
Al acabarse la función, saliendo todos de la sala de cine, Kokoa mantuvo su distancia de Gohan temiendo que con sólo acercarse terminase dañando aquella familia. Una fracción de su ser le insistía en luchar por él; en ir tras él para caer en sus brazos y nunca soltarlos; sin embargo, imaginando el odio y desprecio que aquella bebé le tendría al crecer, se abstuvo de hacerlo prometiéndose jamás intentarlo.
Gohan era un esposo devoto y un padre amoroso, la sola idea de convertirse en su amante meramente la señalaría como la villana de la historia. Así pues, todavía añorándolo y amándolo, Kokoa se marchará de Ciudad Satán ese mismo día dispuesta a desaparecer de la faz de la Tierra por el bien de ambos. Videl era su esposa, ella lo conoció primero y era la única con el derecho de dormir con él en la misma cama.
Sus caminos se cruzaron cuando ninguno de los dos podía estar con el otro, simplemente no estaban destinados a ser pareja. Sin embargo, Kokoa imaginará todo aquello que no podrá ser envidiando a Videl por la fortuna de tenerlo. Era muy doloroso; pero aceptaba su derrota, Videl la derrotó muchísimo antes de tan siquiera saber que él existía; antes de tan siquiera enamorarse de él.
En silencio, esforzándose por mantenerse oculta a plena vista entre la muchedumbre, Kokoa lo vio alejarse cargando a su hija en sus hombros. Allí iba el hombre más maravilloso, noble y perfecto que había conocido, el vacío que Son Gohan dejó en ella no podrá llenarlo ningún otro ni hoy ni nunca. Hubiese deseado conocerlo en otra época, en una donde un anillo matrimonial no lo alejase de ella.
Pero no ganaba nada con lamentarse, aquello no cambiaría los hechos: para Kokoa, desgraciadamente, ya era tarde.
Fin
Hola, antes que nada quiero agradecerle a la página de Facebook Fanfics de Gohan y Videl en español por haber organizado este desafío para recordar a cuatro actores de doblaje latino que nos brindaron sus voces y que ya no están con nosotros: Luis Alfonso Mendoza "Gohan", Enrique Mederos "Shapner", Lourdes Morán "Ángela" y Andrea Arruti "Kokoa".
Ya anteriormente le había dedicado el fic Un lugar a donde ir a la memoria de Enrique Mederos y Lourdes Morán; en cuanto a Luis Alfonso Mendoza, también le rendí tributo con la historia Debo dejarte ir. Por ello, faltándome sólo Andrea Arruti, tomé la decisión de enfocar este fic únicamente en su personaje Kokoa, el cual; aunque le robó un beso a Gohan, no me cae mal ni me parece una mala chica.
En paz descansen: Luis Alfonso Mendoza "Gohan" (1964 - 2020), Enrique Mederos "Shapner" (1960 - 2004), Lourdes Morán "Ángela" (1959 - 2019) y Andrea Arruti "Kokoa" (1998 - 2020).
Gracias por leer y hasta la próxima.
