Una semana con los Loud
Capítulo 26 Carreras
Algo agitó su cabeza violentamente.
—¿Lynn?—preguntó preocupada Margo al ver a su amiga recargarse contra un casillero.
Pero para sorpresa de todos uno de los ojos de Lynn brilló de un verde fosforescente y su grupo de amigos se miraron preocupados unos a otros. Y eso no le importó a Lynn, sino que ahora estaba ciega de un ojo y solo podía ver un color verdoso hasta que apareció un mensaje de "conexión establecida" y pudo ver el pasillo de su escuela por un ojo, y en el otro veía claramente la sala de detención en primaria, con su hermana Lisa, Lincoln, un pelirrojo y Lola… La chica no parecía entender nada, así volteó hacia todos lados, pero su ojo verdoso parecía no responder a los movimientos de su cabeza. Eso definitivamente le había quitado el sueño que había conservado durante todo el día.
Escuchó la voz de Lisa desde el otro lado, seca, directa y casi sin emoción, justo como Lisa Loud solía ser.
—Lynn, necesito que veas y grabes el programa del Profesor Thalemus dentro de T menos ocho minutos.
—¿T menos ocho qué? ¿Qué le hiciste a mi ojo? ¡¿Por qué estoy tan mareada?!
—Lo implante mientras dormías… Créeme va a ser útil luego. —dijo Lisa a la vez que sonría y aterraba a Lynn, afortunadamente desapareció—No tengo mucho tiempo, escucha, graba el programa del profesor, te lo suplico, por favor… O te arrepentirás.—dijo lanzando una mirada amenazante pegada a su rostro.
—Ehh, estoy en la secundaria aun, pero estoy segura que… Sí.—dijo Lynn nerviosa por la dura mirada de Lisa y luego está colgada—Oh demonios… ¡ESTOY EN LA SECUNDARIA!—dijo comenzando a dar vueltas de uno a otro lado.
—Sí, así es Lynn Loud.—dijo con un tono demasiado pomposo una voz que no quería escuchar—Parece que no todo está podrido ahí dentro.—llevó un dedo a su frente propia.
—No tengo tiempo para ti, loser.—dijo Lynn empujándolo—Ya me causaste suficientes problemas para un día con acusarme con la maestra Simian, patético.
—¡¿Y crees que pararé ahí?!—le dijo el chico tremendamente ofendido de que no lo tomará con seriedad.
—Oh, buena suerte con eso, solo haré que mi hermano vuelva al disfraz de ardilla.—dijo Lynn totalmente convencida.
—¿Qué?
—¿Por qué estoy perdiendo el tiempo con este payaso? ¡Siete minutos!—dijo Lynn viendo su reloj y corriendo directo hasta la salida—Fuera de mi camino.—dijo apartando al chico de lentes de un solo golpe.
"Por un demonio, si llego tarde quién sabe de lo que Lisa sea capaz" pensó Lynn recordando el teléfono que nunca aceptó fuera instalado en su ojo.
Así que la chica aceleró el paso, pero aun con su velocidad sabía que no llegaría a tiempo, no tenía medio de moverse más rápidamente, solo podía esperar por un milagro. Lynn logró llegar a la esquina donde estaba el autobús escolar ya cerrando sus puertas para los alumnos que decidían tomarlo, el problema es que se estaba yendo sin Lynn.
—¡Oh vamos!—dijo Lynn tomando de su mochila sus patines de derby, usualmente tendría práctica a esa hora, aun no se acostumbraba a la falta de deportes y llevaba consigo precisamente los patines—Seis minutos… Demonios.
Y como si fuera un bólido Lynn "Lunática" Loud salió a toda la velocidad que le era posible, logrando llegar a la velocidad suficiente como para comenzar a sentir la resistencia del aire en su rostro, pero eso no le importó, al contrario, Lynn quería más de esa sensación, desafiar sus records y limites… Se volvió a sentir viva después de varios días sin un verdadero reto.
Lynn recortó entre calles, encontrándose frente a la zona comercial antes de que faltaran tres minutos. Ahí giró en la esquina y, ya que los autos gobernaban el tráfico, fue por el borde, esquivando los peatones. Ella paso justamente al lado del restaurante chino del lunes, había una limusina estacionada frente al local, cosa que le estorbó el paso.
Algo le dijo que aquel lugar debía de ser demasiado importante como para tener una limusina con placas de la bandera china… ¿O era coreana? Era la blanca con el círculo rojo en el centro… ¡Definitivamente china! Por algo los chinos les gustaba tanto el rojo.
La chica continuó su derby por la avenida, dándose un pequeño descanso para bajar por una cuesta y tomarse de una señal de alto para girar a la izquierda, o eso habría pasado, pero debido a la velocidad que llevaba, la señal de alto en lugar de ayudarla a girar se dobló y causó que Lynn cayera sobre su propio trasero y rodara hasta quedar a mitad de la calle, sintiendo como su tobillo era doblado demasiado.
Como el semáforo principal estaba en verde, algunos autos parecieron acelerar, hasta ver el accidente de la chica, para suerte de Lynn la caída, aunque fuerte no le había dejado heridas fuertes, de hecho, una mujer la reconoció y salió del automóvil.
—¡¿Lynn Loud?! ¿Eres tú?—dijo la mujer conmovida, pensando que estaba lastimada.
—¿Eh?—en cambio Lynn pareció no reconocerla—¿Quién es usted?
—Oh claro que no me conocerás, me llamo Dafne Azincout, soy maestra sustituta en la primaria y jefa del club de ajedrez.—dijo ella a la vez que le ayudaba a levantarse—¿Te encuentras bien pequeña? ¿Te duele algo? ¿Un hueso torcido?—no le importó que detrás de ella le estaban pitando para que moviera su auto.
—Nunca me uní al club de ajedrez.—dijo la chica extrañada—¿Cómo me conoce?
—¿Bromeas? Eras la estrella de la primaria, llenaste el cajón de trofeos, como parte de los equipos deportivos, me entere de todos tus logros…—fue interrumpida por varios bocinazos del carro trasero fortuitos—¿Crees poder seguir en este estado? ¿No quieres que te lleve a tu casa?—se ofreció la maestra.
—Ehh…—comenzó a pensar en la opción Lynn, por un lado, no la conocía bien, por el otro, enserio que le dolía el tobillo izquierdo después de su caída.
—Entiendo que no confíes, pero es lo mínimo que puedo hacer, siempre fuiste gran amiga de mi hijo.—dijo ella sonriéndole.
—¿Su hijo?—preguntó Lynn confundida y viendo hacia el interior del auto, había otro chico en la parte trasera, pero estaba escondido detrás de su mochila—¿Azincout? Creo recordar si…—comenzó a hablar Lynn hasta que reconoció la silueta—¿Richie?
El chico se encontraba rojo de la vergüenza, intentando esconder lo mejor posible su rostro tanto de su madre como de la chica. Eso, junto al discurso de la maestra de primaria, hizo que rápidamente Lynn se diera cuenta de la verdad, y sonriera.
—¿Por qué nunca me dijiste que tu apellido era así de raro?—dijo ella lanzando una broma—Muchas gracias por la oferta, señorita Azi… Azatoth… Azin…—ella intentó recordar, pero había olvidado el nombre.
—Puedes decirme Dafne.—dijo la mujer sonriendo—Permíteme llevarte, no podría dormir tranquila sabiendo que te deje aquí después del accidente que tuviste.—dijo la maestra ignorando que un segundo auto se había unido a los bocinazos con el semáforo en verde y ella ahí ayudando a la chica.
Lynn miró su reloj, faltaban dos minutos, y aun con sus patines debían ser otros quince a veinte minutos hasta llegar a su casa, miró en cambio el carro y aceptó la oferta, subiéndose en la parte trasera, junto a Richie.
—Muchísimas gracias, Dafne.—dijo Lynn sonriendo ampliamente, pero no de una manera agradable para el chico detrás.
—Es todo un honor, cariño.—dijo la mujer arrancando el coche.
El semáforo seguía en verde, por lo cual el auto de ellos pudo pasar, pero antes de que los otros conductores tuvieran tiempo de avanzar, el semáforo paso a estar en rojo y causo gritos de furia hacia la profesora y Lynn, gritos que ya no eran oídos por la distancia.
—¿Dónde vives, Lynn?—preguntó la maestra viéndola por el espejo retrovisor.
—En la vieja casa Loud, Avenida Franklin, número… Ehh…—se llevó un dedo a la boca—Número…
Richie pareció reír por lo bajo de manera cruel, pero Lynn simplemente lo dejo pasar.
—Bueno, para ser sincera con que me deje en la esquina ya me habrá ayudado más de lo que es legal, Dafne.—dijo Lynn sonriendo—Richie, ¿Cuánto llevamos sin hablar?—dijo finalmente gozando la cereza sobre el pastel.
El chico se puso extremadamente colorado, incluso sus orejas parecían no librarse, a la vez que miraba hacia el piso.
—Yo, ehh…—intentó hablar—Sí, ya un tiempo, ¿Verdad?
—¿No dijiste que hablaron hoy?—le preguntó su madre confundida.
—Saludamos, en el pasillo.—corrigió su hijo.
—Oh sí, definitivamente fue nuestro saludo especial, ¿No?—dijo Lynn cerrando su puño peligrosamente—Deberíamos repetirlo más seguido, ¿No es así Rich?—dijo dándole un golpe en el brazo.
Fue el golpe lo suficientemente fuerte como para dolerle a Richie, pero no lo suficiente como para hacer un ruido, además de que Lynn lo hizo mientras la maestra tenía que voltear a otro lado.
Finalmente, llegaron antes de cinco minutos, una vez en la esquina Lynn se apresuró a decir gracias repetidas veces.
—Fue un honor que me invitara.—dijo Lynn estrechando la mano de la mujer—Nos vemos mañana en la escuela, Richie…—dijo Lynn sonriendo especialmente a este.
El chico, horrorizado, no dejo de mirar hacia Lynn, esperando ser la burla de todos apenas amaneciera, él lo sabía, se sentía como todo un muerto en vida. Cosa que Lynn disfrutó de sobremanera mientras se despedía en la esquina, ya sin sus patines.
A pesar de que quiso correr, se limitó la chica a caminar debido al dolor en su tobillo izquierdo, si lo mantenía quieto no debería de pasarle nada, cosas peores habían sucedido en su carrera como deportista profesional.
La chica, después de todo llegó a su hogar, encontrándose con una casa Loud extrañamente silenciosa, solo se escuchaba un ruido venir de la parte baja, supuso que la lavadora…
—Hooooooola.—gritó la chica esperando recibir una respuesta, pero nada—Esto es perturbador…
En el fondo, Lynn Loud no conocía su propia casa sin tener otras diez voces acompañándola, siempre estaba ella tan metida en sus deportes, y tan pocas veces en escuchar el sonido del silencio… Aunque el olor a pescado putrefacto fue lo que arruinó la esencia, cerró la puerta con seguro y tomó el control de la —televisión para ponerlo en el canal nerd de Lisa y programar la máquina recordadora.
—Hemos vuelto de estos fantabulosos anuncios para regresar al programa científico favorito de américa.—dijo la voz a la vez que unos efectos electrónicos comenzaban a sonar y el símbolo de "rec" aparecía en la esquina superior.
—Divertido, ¿No?—dijo el profesor Thalemus entusiasmado—Si me acompañan niños, podrán ver como el Sol puede alimentarse de sí mismo.—mostró una imagen de una caricatura comiéndose su propio brazo, causando que Lynn riera por la ocurrencia.
Ella no era la única que se encontraba tratando de llegar a tiempo a su destino, desde la primaria pública, se encontraban tanto Lola, Lisa, Lincoln y, sorpresivamente, Chandler, yendo en dirección hacia el certamen de belleza infantil, los niños habían logrado salir de detención, pero no tenían un medio para llegar a tiempo.
—¿Qué tenemos disponible niñas?—preguntó entonces Lincoln deteniéndose—Si vamos corriendo hasta el certamen no llegaremos.
—Queda a quince minutos en auto…—dijo Lola de memoria—Podríamos, podríamos…
—Tengo una patineta.—sugirió Chandler volviendo hacia dentro de la escuela—Eso nos dará velocidad…—y se perdió dentro.
—Es científicamente improbable que en una sola patineta vayamos los cuatro.—afirmó Lisa cruzada de brazos—A menos que…—lanzó una sonrisa amplía—Podría usar una máquina del tiempo para regresar al pasado justo una hora antes del concurso y…
—¡Lisa no tenemos tiempo para eso!—dijo Lola bastante asustada y mirándose en un espejo—No creo que tengamos tiempo para nada… Maldita seas Heidi…
—O pedimos un taxi…—sugirió Lincoln hastiado y tomando su celular—Lisa, ¿Recuerdas el número de la tarjeta de crédito de tu padre c…?—se detuvo antes de decir "cariño" de nuevo.
—Es un insulto que preguntes eso.—dijo Lisa indignándose.
—Es un insulto que no hayan pensado en el taxi antes.—dijo Lincoln sonriendo a su hija de medio lado.
Entonces Lincoln le prestó su teléfono para que Lisa pidiera un taxi que los llevara desde la escuela hasta el concurso de belleza. El taxi al estar cerca no tardó en acercarse a los susodichos. Lola y Lisa subieron en la parte trasera, mientras que Lincoln fue en la delantera, y le dio unos billetes al taxista para que acelerara.
—¡Ya la tengo!—gritó Chandler saliendo montado en una patineta de la escuela, solo para ver el taxi listo para partir—Yo quería patinetas…—la alzó sobre sus hombros y se subió a la parte trasera.
—Ya estamos cerca Lola.—le intentó tranquilizar Lincoln a la vez que el conductor corría a la máxima velocidad que le era posible.
Finalmente, los dejo en la entrada del lugar a los niños incluso teniendo ellos tiempo de sobra para el concurso, aunque Lola y Lincoln pasaron a la parte trasera.
—Nosotros nos quedaremos adelante, para verlo todo hermana.—dijo Lisa levantando un pulgar mientras tanto Lincoln como Lola cruzaban la puerta.
—No te ves como una chica que se interese por los concursos de belleza…—dijo Chandler levantando mucho la ceja.
—Ni tu.—respondió con simpleza Lisa.
—Quiero ver caer a Heidi.—dijo Chandler cruzándose de brazos—¿Y tú?
—¿Yo? Yo no dejo que nadie se burle de ninguna de mis hermanas y se salga con la suya.—dijo mostrando un arma que salió de su bolsillo.
—Queremos humillarla, no matarla.—dijo Chandler abriendo de par en par los ojos.
—Awhhh, que aburrido.—dijo Lisa guardando el arma e ingresando—Disfrutemos del espectáculo…
Ambos entraron, sin saber que en la cabina de producción se encontraba otra Loud, la cual no tenía constancia alguna de toda la parafernalia que se había desarrollado a lo largo de estos días. La chica tocaba una guitarra acústica a la vez que hacía un soneto para imitar la novena sinfonía de Bethoven.
—Te quedaría mejor en violín, cariño.—sugirió la maestra de música de la preparatoria, la señorita Vaporciyan, una mujer muy entrada en edad—¿Segura que estas lista para tocar en vivo?
—Más que lista maestra, sobre todo si el señor McNamara se encuentra aquí.—dijo Luna con un brillo en los ojos.
—Jajajaja, yo misma me aseguré de llamarle para preguntarle si venía, cielo, tu futuro será brillante.—dijo lo último demasiado efusiva.
—Eso espero madame, eso espero.—dijo Luna secamente tocando ahora un ritmo de vals.
—Cariño, hablando del señor McNamara, su hija dijo que tuvieron que hacer un cambio de planes de último minuto para su presentación, recuerda no se le dice un no a un McNamara.—le recordó la maestra sonriendo y alejándose de la habitación—Tengo que organizar la venida de los invitados…—dijo emocionada—Parece que llegaron los primeros, confío en ti Luna, sé que lo harás asombroso.
La chica sonrió complacida a la vez que practicaba con un solo de guitarra, aunque sus notas iban creciendo y creciendo en intensidad, hasta que, sin quererlo, terminó motivándose y formando un solo de rock…
—¡No! ¡Luna, no!—gritó ella haciendo la guitarra a un lado—Concéntrate hermana, solo un día, solo un día más y podrás volver al rock…
Luna se sentía mal, había pasado todos esos días tocando canciones pocas de su agrado, teniendo que aprender a la calma, reflexión y la pasividad para poder reflejar esos sentimientos en las canciones, puesto que el coqueteo y los toques ácidos ya sabía cómo representarlos de sobra. Pero su nerviosismo venía más que nada porque de esto podía depender su entrada (o no) al casino café… Oportunidades como esta se veían pocas veces en la vida.
—Hola, ¿Está aquí la señorita Luna Marie Loud?—abrió la puerta una chica, su tono dulce era descompensado por su sonrisa maliciosa—Oh, ¿Es usted?
—Si, dime Luna pequeña, debes de ser Verónica, ¿No es así?—preguntó Luna guiñándole un ojo.
—Así me llaman, oye, me dijeron que viniera contigo para pedir un cambio de canciones…—dijo abriendo la puerta y dejando pasar a sus otras dos amigas.
—Y tenemos grandes planes.—dijo Heidi Chandler entrando totalmente confiada, siendo admirada por sus risos con sus amigas.
—¿Van a cambiar todas?—preguntó Luna nerviosa.
—La parte musical presentaremos las tres.—corrigió Heidi acercándose más a Luna—Así que, míralo por el lado bueno, cuatro canciones menos.
—Pero ustedes son solo tres…—dijo Luna pensando que ellas bromeaban, antes de ver que ellas seguían hablando muy serias—¿Qué están planeando niñas?
—¿Nosotras? Solo queremos verte tocar en el casino café…—dijo Verónica sonriendo de una manera demasiado inocente.
A su vez, desde la preparatoria de Royal Woods se encontraban Lori y Luan llevando a rastras la silla con el cuerpo inconsciente y atado de Leni Loud entre los pasillos vacíos. Ambas estaban asustadas de que en cualquier las alcanzaran, llevaba Lori el arma de Leni, y Luan empujaba con sus dos manos la silla giratoria en la que habían atado a su hermana. Estaban tan cerca de la salida, cuando repentinamente escucharon un sonido fuerte venir desde su espalda junto a unas llantas derrapando.
—¿Qué demonios?—no pudo evitar decir Luan a la vez que volteaba y se encontraba con que una limusina se había estrellado en la escuela, rompiendo parte de la pared—¡Se escuchaban desde el otro lado!
—¡El niño ya no las necesita vivas!—gritó un hombre con un acento asiático a la vez que varias ventanillas eran abiertas.
—¡Luan!—gritó Lori rápidamente saltando encima de la silla y forzando a sus pies ir a la máxima velocidad posible hasta el fondo del pasillo mientras varios disparos parecían rozarlas desde aquel extremo de la habitación.
Lori esta vez no lo dudo y comenzó a disparar, ni siquiera fue capaz de distinguir si sus balas donde paraban, simplemente lo hacía para intentar salvarlas a duras penas, no entendía nada de lo que sucedía, todo era demasiado confuso, Albert desapareciendo, ella y Luan histéricas, Leni advirtiéndoles que… ¡Leni!
Chocaron contra unos casilleros dejando que todo el golpe se lo comiera el lado derecho de la silla, causando que esta reventara y el cuerpo de Leni cayera al suelo, indefenso. Aunque sus hermanas no distaban mucho de estarlo. Pero Lori sabía que Leni ya les había advertido de todo esto, y también les había dicho la forma de escapar…
—¡Despierta Leni!—gritó Lori comenzando a darle cachetadas—¡¿Quién eres tú?!—estaba furiosa con esa Leni, porque esa no podía ser su Leni, todo lo que había visto no concordaba.
—No sirve de nada Lori…—dijo Luan decepcionada a la vez que tomaba una mordaza—Tenemos que escapar, después de lo que hemos hecho, no… Yo no…—comenzó a llorar y cayo entre llantos al suelo—Yo daría lo que fuera por despertar de esta pesadilla…
Lori se cruzó de brazos y luego arrodillo para ponerse a la altura de su hermana menor, esperó a que Luan terminará de llorar para limpiarle el rostro con sus dedos, tener la ropa negra le permitía que su guante absorbiera todo.
—Hey, Freddy Krugger nunca dejaba que sus víctimas despertarán, pero ¿Qué hacían? No se rendían, salían adelante, eh.—le dijo con tranquilidad—¿Lo entiendes?
—¿Un chiste? ¿En este momento?—parecía indignarse Luan.
—Lo aprendí de la mejor.—dijo Lori aun apacible y tomándola del hombro—Te necesito Luan, aquí.
La bromista lanzó una pequeña risa, limpió un poco de su moco y estuvo a punto de hablar cuando notó que Leni ladeó la cabeza. La apuntó e inmediatamente ambas se pusieron a la espalda de Leni para que esta no las viera.
—¿D-dónde…?—comenzó a hablar Leni, probablemente intentando llevarse una mano a la cabeza, pero rápidamente se dio cuenta que estaba atada—¡Creo, creo en el umbral de…!
Pero fue interrumpida cuando Luan se apresuró a llevar su mano a la boca, provocando que Leni escupiera en esta e intentara morderla, pero el guante protegió a Luan de aquel contacto. Aprovechando ese momento Lori se puso enfrente de su hermana atada para ver si de esa manera se tranquilizaba.
Una vez estuvo de frente pudieron verse a los ojos, pudo ver el miedo reflejado en los de Leni, sobre todo cuando se do cuenta que Lori portaba el arma que antes estaba en su mochila. Vio varias lágrimas bajar por su rostro, hasta que finalmente suspiró aliviada.
—Suéltala Luan, no es mala…—dijo Lori ordenando.
Fue obedecida, pero al instante Leni le lanzó un escupitajo.
—¡Pueden matarme, pero no detendrán al profesor!—gritó llena de una ira incontenible hacia Leni—¡Me dan asco!
—Leni…—intentó detenerla Lori.
—¡¿No ven que las está manipulando?!
—Leni…—fue el turno de Luan.
—¡Siempre proteger a Lincoln! ¡Protegerlas a todas!—parecía que su voz estaba a punto de quebrarse.
—¡Leni!—ahora hablaron las dos al mismo tiempo.
La chica rubia detuvo su griterío mientras respiraba con dificultad y volteaba de uno a otro lado, aunque tenía la luz de frente el resto de la habitación era demasiado oscura, por lo que asumió que estaba bajo tierra. La chica se quedó callada cuando Lori removió la lampara de apuntarle a su cara y pudo ver el escritorio de Albert.
—¡¿Qué le hicieron?!—gritó ella desesperada—Por favor, no, todos menos Albert… Él… Él…—comenzó a llorar fuertemente.
—Parece que literalmente no sabes cómo callarte.—dijo Lori dándole una cachetada—Tenemos muchas preguntas que hacerte, y más te vale contestarlas o…—tomó el arma entre sus dos manos—No me obligues a hacerlo…
—Creo, creo…—intentó volver a hablar Leni, pero fue apuntada con la pistola.
—Sabemos de su secretito.—dijo Luan cruzándose de brazos y negando lentamente con su cabeza—Solo queremos ayudarte, pero no sabemos ni quién eres…
—Soy Leni Loud.—dijo la referida dejándose caer en la silla—¿Qué más quieren saber?
—Sabemos de Nega…—la interrumpió Lori.
La reacción que provocó de temor en Leni fue tal que sabía que nunca podría olvidarla. Se puso ligeramente más pálida y parecía que tenía dificultades para respirar, y no por las ataduras que la envolvían.
—Si trabajaran para él… No me dirían eso… A menos que…—intentaba razonar la chica, pero se notaba su inexperiencia y, sobre todo, la falta de razonamiento de Albert para estar preparado ante todo.
—Leni, solo queremos ayudarte.—repitió Lori la frase—¿Qué tantas mentiras te dijo Albert? Y lo más importante, ¿Dónde se encuentra?
—¿Mentiras?—se indignó Leni—Wow… Ustedes, ustedes enserio no saben nada de lo que está pasando, ¿No?
—Ese idiota nos contó una historia sobre ese tal Nega antes de desaparecer por el piso.
—Eso como que significa que está a salvo.—dijo Leni sonriendo para sí misma.
—¡Pero dónde!—le exigió saber Lori.
—Con el Profesor.—dijo como si fuera lo más natural Leni—Seguramente en cualquier momento volverá junto a Rochelle.
—¿Rochelle?—dijo sin entender Luan.
—Tranquilas, no deben temer al profesor, solo con llamar al portal de la imaginación estaremos a salvo…
—¡¿A salvo de qué?!—gritaron ambas.
—Pues de ese Lincoln.—dijo Leni como si fuera lo más natural—Si él sabe que ustedes saben sobre todo esto, las matará, sin importar que no sea parte de su plan.
—¿Su plan? Leni, por favor, no te queremos perder, piensa con claridad…—intentó decirle Lori.
—¿No han actuado raro estás últimas semanas? ¿Verdad?—dijo Leni ansiosa.
—Tal vez estos últimos días, pero…—intentó justificarse Lori.
—No le dijeron a nadie sobre todo esto, ¿Verdad?—dijo ahora asustada.
—Por supuesto que no.—afirmó Luan.
—Oh demonios, Dana...
—¡¿Dana?! ¿Quién?—se asustó Leni y trató de librarse.
—Una amiga nuestra, tu la conoces…
—¡No soy la Leni de esta dimensión!—gritó Leni molestísima—¿Por qué se lo contaste a ella?
—No se lo conté, tu no nos viste cuando íbamos por su lápiz y… y…
—¿Cuándo fue eso?—dijo Leni forzando por librarse.
—No lo sé… ¿Ayer?
Los ojos de Leni se abrieron de par en par y esta intentó librarse más fuertemente.
—¿Cuánto tiempo llevan aquí? Deben actuar normales, o él se dará cuenta, tenemos que ir con el profesor, por favor déjenme llevarlas…
Fue interrumpida cuando unos disparos comenzaron a romper algunas ventanas exteriores de la escuela, seguido de motores acelerando.
—Oh no… Están aquí…—dijo Leni moviendo demasiado la silla provocando su caída y que se golpeara su cabeza contra el suelo, quedando inconsciente.
—¿Qué está pasando?—gritó Luan histérica—¡¿Qué hacemos?!
—¡Salir de aquí!—gritó Lori levantando del piso a la inconsciente—¿Qué más nos queda?
Lori y Luan se quedaron quietas al escuchar un ruido fuerte y ensordecedor, hasta que escucharon los disparos acercándose y salieron corriendo, llevando Luan a Leni a duras penas por el pasillo, esquivando por poco una ráfaga de disparos que asaltó la oficina de Albert.
—¡Tenemos que llegar a Vanzilla!—gritó Luan desesperada mientras corrían por el pasillo, se estaban acercando a la pasilla cuando escucharon un sonido de llantas siendo forzadas a frenar.
En menos de un minuto se encontraban las tres en el suelo, llenas de hollín y con un montón de hombres armados disparando hacia su dirección. Lori sabía que ese era el fin, que no podía protegerlas, toda esa situación sobrepasaba lo que ella podía soportar… Aunque aún quedaba una última opción… Aun si se odiaba después de hacerlo, era aquello o morir a manos de un montón de gente asiática que ni siquiera sabía qué hacían ahí.
Así que tomó la mano de Leni, la de Luan (ambas inconscientes) y las acercó a su cuerpo para que estuvieran las tres abrazadas.
—Creo, creo, en…el umbral de la imaginación.—dijo temblando de miedo y escuchando las balas acercándose cada vez más.
Finalmente, una granada fue arrojada y toda esa zona quedó pulverizada causando una nube de humo que varios atacantes tardaron en limpiar para ver el lugar donde habían estado ellas.
Un sujeto con un brazo potente, donde cargaba su ametralladora, logró espantar el humo más rápidamente, pálido y con unos ojos pequeños pero feroces, caminaba con una sonrisa de dientes amarillos y daba otro bocado a su comida galleta de la suerte que tenía un papelito parecido al que Lincoln y Rita tanto querían hallar. Aunque el sujeto en cuestión llevaba un tarro completo. Una vez logró esparcir el humo, fue a dar las noticias a su jefe directo.
—Ikari-san, lo lamento mucho, pero lograron escapar…
—¡¿Cómo que lograron escapar Hikaru?!—gritó una voz femenina desde el otro lado—Te di una orden, una simple orden…
—Pero, si me permite añadir…—dijo toscamente—Creo que podemos confirmar que ya lo saben… Al menos tenemos esa confirmación, ¿No?
—Conformista.—dijo la mujer Ikari desde el otro lado—Si no te hubieras detenido con esa tonta del restaurante chino, esto no habría pasado… ¿Cómo quieres que se lo diga yo? ¡Vas a ir tú, inútil!
—Pero… El niño…
—Tú se lo dirás todo.—finalizó la mujer dejando en claro sus ordenes—Infórmame cuando lo hagas, si no te mata, claro está.—y lanzó una risa fingida, verdaderamente temía por la vida de su mejor hombre.
Continuara…
Na.-Muchas gracias por sus reviews, llegamos a las 100, lo que significa que... ¡Tendrán capítulo la siguiente semana! Se lo merecen, de hecho cuando llegusmo a los 150 tendrán 3 capítulos seguidos :D Así que ya saben, las reviews importan, muchisimas gracias, son los mejores. A la review 100, muchisimas gracias, lastima que sea un usuario sin cuenta, te hubiera mandado un pm bro xD
