—Kakashi! ¿Estás bien? —dije corriendo a su lado.
—Eso creo… escuché tu dulce voz y desperté.
—Si, bueno, yo quería decirte algo… es una buena noticia—dije nerviosa.
—Dime, ¿qué sucede?—dijo agarrando mi mano.
Tomé su mano y la puse en mi vientre.
—Tendremos dos bebés, ¿puedes creerlo?
Sus ojos se abrieron más de lo habitual y vi como se llenaron de lágrimas.
—Me alegro que estén bien y…. No me lo esperaba así que dos pequeños ¿eh?.
Hizo un gran esfuerzo para sentarse en la cama.
—No te esfuerces, te puedes lastimar, acabas de salir de cirugía.
El jaló mi brazo y me dio uno de los abrazos más emotivos que jamás me hayan dado. Éramos una familia.
Alguien tocó la puerta. Me levanté y fui a abrir. Era mi madre.
—Kakashi, Sakura ya me contó todo. Lamento mucho todo lo que ha pasado.
—Yo lamento mucho el cómo se enteró de todo. Yo amo a su hija y quiero convertirla en mi esposa.
—Entiendo, me parece muy bien. ¿Cuando será la boda?
—Mamá!... aún no lo hemos decidido…
—Será lo más pronto posible—dijo Kakashi.
Pasaron los días y yo siempre iba a visitar a Kakashi al hospital, me las arreglaba para presentar mis últimas tareas en el instituto y también para ayudar a mi madre con el Spa.
En el instituto todos se habían enterado de lo que había pasado. Habían estudiantes que eran crueles conmigo, me tachaban de zorra y ofrecida. Trataba de ignorar sus comentarios y también tenía amigos que me defendían.
—¿Como ha estado Kakashi-sensei?—me preguntó Ino.
—Pues, mejor cada día. En dos días podrá salir del hospital.
—Me alegro y tu ¿cómo te sientes?
—Eso te debería yo de preguntar a ti, después de todo Itachi era tu primo…. De verdad lo siento amiga.
—No fue tu culpa… el estaba enfermo y nadie se dio cuenta antes.
—Me siento triste por eso… y ¿Sasuke, has sabido algo de el?
—Si, mis tíos lo han mandado a una institución de salud mental para determinar si tiene algún trastorno igual que Itachi y poder ayudarlo.
—Espero que no esté enfermo. Definitivamente no actuó bien pero no le deseo nada malo.
—Eres demasiado buena, amiga.
—Tengo que irme, ayudaré a mi madre en el Spa hoy. Nos vemos mañana.
Sali corriendo hacia la casa. Mi madre me estaba esperando.
—Mamá ya vine—dije jadeando.
—Sakura, no te esfuerces tanto, no quiero que les pase nada a mis nietos.
—Descuida, yo los cuido muy bien. Vámonos al Spa.
Ambas salimos de la casa y caminando hacia el spa comenzamos a platicar.
—Mamá, perdóname por no decirte nada…
—También fui joven y se que es difícil decirle todo a tus padres. No digo que estuvo bien lo que hiciste pero, todo tiene una solución menos la muerte… y ese día casi te pierdo y a estos dos angelitos.
—Nunca pensé que fueras tan comprensiva. Tenía miedo de decepcionarte… aunque si te decepcioné al final. No termine mis estudios y me faltaba un año nada más.
—Tranquila hija, todo se arreglará, podrás terminar tus estudios, yo puedo ayudarte con los niños.
—Muchas gracias, mamá, serás una gran abuela!—dije sonriendo.
Llegamos al Spa. Me senté en la silla frente al escritorio de la recepción y comencé a ver las citas pendientes.
—La siguiente en la lista es la señora… ¿Mei.. Terumi?
《Por Kami no se como reaccionará al verme, supongo que Kakashi le contó 》
—Hola Sakura, siento mucho lo que pasó…
—No, discúlpeme usted a mi, por involucrar a su sobrino…
—Lo importante es que ustedes están bien.
Me aliviaba saber que ella no me tenía rencor… solo faltaba hablar con Anko-sensei.
—Si— dije apenada—¿Cómo siguió Anko-sensei?
—Está mejor. Y tú ¿cómo te sientes?
—Me alegro… pues estamos bien—dije sonriendo.
La señora Mei me agradaba y era la mejor amiga de mi madre y la clienta número uno del Spa… y ahora íbamos a ser familia. ¡Que alegría!
Al fin pasaron los dos días que le quedaban a Kakashi en el hospital. Decidí ir a ayudarlo para que regresara a su casa y así atenderlo.
Era sábado por fin, había terminado el instituto y solo faltaba la graduación de mi penúltimo año de estudios. No estaba emocionada aún sabiendo que había sacado muy buenas notas, sentía un vacío en mi corazón, no me iba a graduar el próximo año con Ino… Esperen… tal vez si pueda. Tendré que hablar con Tobirama-sama.
Caminé hacia el hospital y me encontré con la señora Mei y con Anko-sensei.
—Hola Sakura ¿cómo estás?—Me saludo Anko-sensei.
—Bien, que gusto verla Anko-sensei.
—Deja la formalidad, puedes llamarme Anko nada más, después de todo somos familia
Me sonrojé y asentí. Todas entramos al hospital y nos dirigimos a la habitación donde estaba Kakashi. El se encontraba ya con su ropa puesta listo para irnos.
—Primo, parece que ya no quieres permanecer ni un minuto más aquí —dijo Anko riéndose
—Tienes razón, no me gustan los hospitales.
—¿Te quedarás en nuestra casa hasta que te recuperes?—preguntó la señora Mei.
—Yo…
—Puedes quedarte conmigo y mi madre, ambas te cuidaremos… —Interrumpi, sentía mis mejillas arder.
—Gracias Sakura-chan, entonces esta decidido, me quedaré contigo—dijo guiñando un ojo.
—Estoy segura que lo cuidarás muy bien, prima—dijo Anko sonriéndome.
—Hai!
Nos subimos a un taxi, mientras nos despedimos de Mei y Anko.
—Sakura, te extrañé tanto!—dijo Kakashi tomando mi mano.
—También te extrañé —dije sonrojada— gracias por aceptar quedarte conmigo.
Rápidamente llegamos a mi casa donde mi madre de seguro nos esperaba con el almuerzo listo.
—Dejame ayudarte—dije bajandome del taxi.
—Esta bien, solo no te esfuerces mucho.
Nos bajamos del taxi y yo agarré la pequeña maleta donde traía su ropa. Luego traeriamos más cosas de su casa.
—Bienvenido a nuestro humilde hogar.
—Muchas gracias por recibirme. Se lo agradezco Tsunade-sama.
—Es lo menos que puedo hacer por salvar a mi hija de morir a manos de ése loco… pero pasa, no te quedes ahí!
—Mamá, eres lo máximo… ¡Que rico huele!
—Ven Sakura vamos a servir la comida. Hice una sopa que les va a encantar!
—Si mamá ya voy. Ven amor, siéntate para comer.
Los tres estábamos sentados en la mesa, mi mamá lucía feliz, no la había visto sonreír así en mucho tiempo. La muerte de mi padre si nos había afectado.
—¿En que piensas hija?
—Nada mamá es solo que me siento feliz de tener conmigo a todas las personas que amo reunidas.
—También estoy feliz y tu padre también lo estaría.
