Una atracción fuerte e innegable que los lleva a conocer su propia historia… años de mentiras, muertes y dolor. Un juego de ajedrez que hace años comenzó a jugarse y no están seguros de ser blancos o negros.
Era lo más hermoso y más triste que había visto en su vida -
La Revolución de las Sombras
Prólogo
Bosque Dartmoor. Agosto, 1979
En el momento en que sus pies tocaron el suelo miró por encima del hombro para estar seguro de que nadie los acechaba. El bosque era frío a pesar del verano, había oscurecido hacía poco y los arboles tenían un perfil fantasmal contra el cielo turbio y triste, pero no había a la vista nada que temer.
Regulus Arturus Black miró a su compañera. Dorcas Meadowes escrutaba la oscuridad con los brazos cruzados sobre el pecho, su embarazo apenas visible por el abrigo grueso que traía. Su rostro moreno se veía pálido a la luz de las varitas, enmarcado por su cabello largo y castaño medio recogido.
¿Qué hacemos aquí? – preguntó Dorcas mirándolo con sus profundos ojos que parecían negros pero él sabía muy bien que eran de un bonito tono café
Esperamos a alguien – Regulus escuchó su propia voz y no la reconoció, por primera vez tenía ese temblor que producen los nervios, un terror que comenzaba a consumirlo
¿Qué pasa? – la antigua Ravenclaw se volvió hacia él – sabes que me molesta cuando te pones misterioso ¿A quién esperamos?
A mí
La nueva voz la sobresaltó, Dorcas empuñó y apuntó con su varita más rápido que la luz, un hábito que la guerra la había obligado a tomar, apunta primero pregunta después. La recién llegada era una mujer alta, rubia y pálida, su piel parecía irradiar luz propia. Sus ojos eran dos lunas llenas en su rostro.
¿Tú quién eres?
La persona que me ha ayudado todo este tiempo – respondió Regulus
Soy Eneida, pero tú me conoces como el ángel de la noche
Una ráfaga de viento los azotó, levantando un remolino de hojas secas que se alejó dando vueltas sobre su propio eje. En un árbol cercano una lechuza ululó.
Sólo es un cuento… Una leyenda – replicó Dorcas frunciendo el ceño, apretando inconscientemente los brazos alrededor de su vientre
Es real – Regulus la tomó del brazo obligándola a mirarlo, sus ojos eran dos pozos oscuros llenos de rabia e impotencia – es la loba blanca
¡No! – sentenció deshaciéndose de su agarre – mi hija no luchará nunca contra el-que-no-debe-ser-nombrado
Ha hecho un horcrux – dijo Regulus a Eneida – será casi imposible vencerlo
La Orden – balbuceó Dorcas – Dumbledore lo vencerá
Ni Dumbledore, ni la Orden del Fénix podrá vencerlo. Se ha convertido en un verdadero monstruo, fraccionó su alma
Reg… ¿Qué haremos? – susurró ella ahogando un sollozo – nuestra hija… ella ¡Merlín!
Ella crecerá como una hermosa y poderosa bruja – dijo Eneida
¡No puedes saber eso! – exclamó Dorcas, su voz haciendo eco a lo largo del bosque – si es verdad lo que dicen, si de mi hija habla la leyenda ¿Cómo derrotará al Señor Oscuro? ¿Cómo acabará con algo indestructible?
No, no lo hará – Eneida la miró con simpatía – ése Señor Oscuro que mencionas es sólo una personificación. Voldemort es sólo un muñeco, un títere que será derrotado por otra persona. El lobo negro y la loba blanca lucharán contra una fuerza mucho más poderosa
Eso no es algo que nos consuele – Regulus miró al ángel de la noche con frialdad – queremos a nuestra hija a salvo
Me aseguraré de eso en la medida de lo posible, es la razón por la que estoy aquí
¿Qué quieres decir? – inquirió Dorcas
Ustedes tienen roles que cumplir en esta guerra, pero no con su hija, aún no es su tiempo
¿Su tiempo? ¡Faltan dos meses para que nazca! ¿De qué estás hablando? ¡No me apartaré de ella!
Lo harás – Eneida habló bajo, la compasión brillando en sus ojos plateados – tu hija nacerá el día de la muerte. Tú morirás un mes después a manos de Voldemort
Yo moriré esta noche ¿No es así? – preguntó Regulus. Eneida no respondió
¿Qué? – Dorcas los miró a ambos – ella… será huérfana – una lágrima resbaló por su mejilla y la limpió con impotencia – no va a conocernos Regulus
Lo sé – el menor de los Black metió las manos en los bolsillos de su abrigo. No conocer a su hija era atroz pero sospechaba que su niña ni siquiera sabría de ellos y eso era peor - ¿Crees que no lo sé? – añadió
Dorcas miró a Regulus sin poder creerlo.
¿Y no harás nada? – preguntó furiosa
Por supuesto que hare algo – dijo mirándola fijamente – diga lo diga Eneida yo veo al Señor Tenebroso muy real ¡Tú lo sabes, lo has visto! Es un monstruo Dorcas ¡Merlín! Si supieras como dejo a Kretcher. No sé contra qué o contra quién luchará nuestra hija, pero haré lo necesario para que no sea contra él
¿Qué es lo necesario?
Moriré – dijo simplemente logrando que Dorcas guardara silencio – al igual que tú, moriremos haciendo algo por ella
La noche fría y silenciosa los envolvía recordándoles cómo se conocieron. Un pasillo sombrío y solitario en su primera noche como prefectos. Una estúpida regla. Semanas y semanas de ignorarse mutuamente y desprecio silencioso mientras caminaban uno al lado del otro, luego vino la ayuda, la sorpresa, la amistad por principios y agradecimiento, las conversaciones nocturnas, los libros recomendados, las escapadas a Hogsmade, las miradas furtivas, la complicidad, el excitante sentimiento de estar haciendo algo prohibido, los besos, las caricias, la separación, la necesidad de estar juntos, la prueba de que se amaban pero eran enemigos, bandos contrarios, entonces mandaron todo a la mierda y ahora estaban allí, cerca del desenlace, con dieciocho años, con una hija por nacer y a la cual no conocerían. La forma más brutal y ruin de llegar al final.
¿Qué quieres que hagamos a cambio de protegerla? – susurró Dorcas abatida, no tenía sentido negarlo. Cuando aceptó ser parte de La Orden sabía que tarde o temprano moriría, además ¿Qué mejor manera de morir que dar la vida por su hija?
Al nacer le darás esto – dijo la mujer extendiendo un pequeño frasco con un líquido negro y espeso – está poción la vinculara con su otra mitad, la dormirá y cuando el lobo negro venga al mundo ella despertará y cumplirán juntos con su misión
Regulus miraba fijamente hacia la oscuridad y cuando habló ya no había nervios ni temor, sólo furia.
¿Y si nace dentro de un mes? ¿Qué pasará entonces? – el pelinegro se giró bruscamente golpeando con su puño cerrado el tronco de un árbol - ¡Mierda! ¡Sólo quiero que mi hija sea feliz! Pero sus padres moriremos, ella dormirá quién sabe hasta cuándo y sólo despertará para luchar en otra guerra sin sentido ¡No me jodas!
Dorcas rompió en llanto abrazando con fuerza su vientre. Regulus miró con apatía las gotas de sangre que caían desde su mano hasta el suelo, fundiéndose con la tierra ya húmeda y fría, la ira se había ido, sólo quedaba un profundo vacío.
La niña estará bien – dijo Eneida
Dorcas Meadowes se acercó a Regulus, acarició su rostro y su cabello negro, miró sus ojos grises, llamativos, hermosos ¿Cómo había llegado amarlo tanto?
La dejaremos con Caradoc, él cuidará bien de ella
Regulus asintió. Caradoc no era de su agrado pero sabía que cuidaría bien de su bebé.
Yo le diré a… sé que no me creerá pero confío que cuando llegue el momento me apoye
¿Sirius?
No
Se miraron a los ojos durante un instante en un entendimiento silencioso.
Eneida – llamó Regulus. El ángel de la noche se acercó y colocó una pequeña mano en su hombro
Será una Black, heredará toda tu personalidad pero tendrá el carácter de tu hermano, físicamente será idéntica a su madre y tendrá sus buenos sentimientos. Será una mujer de gran belleza, con buenos amigos. No crecerá con Voldemort pero si con sus consecuencias y eso la llevará con su igual. Su hija será feliz antes de que comience, después no lo sé
Cuídala – dijo Dorcas
Lo haré, y sus amigos lo harán – sentenció antes de desvanecerse en la oscuridad.
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