Una Semana con los Loud

Capítulo 31 El Casino Café Aftermath

Na.—Todo está a punto de cambiar.

La situación era surrealista, no podía ser que detrás de Lori y Luan estuviera su hermana Leni y enfrente de ambas, estuviera su hermana Leni, pero era real, había dos Lenis es una sola habitación. Simplemente la que estaba delante se mantenía dormida en una cámara de cristal, mientras que la de su espalda abrazaba al maestro Albert, mientras miraba a otro lado. Al estar tan cerca de Albert, repentinamente Leni no parecía tener dieciséis, sino estando cerca de los veinte, al menos en su mirada.

El Profesor Thalemus tecleaba a toda velocidad en su computadora al mismo tiempo que Luan tocaba la cámara de cristal, parecía no tener posibilidad de hablar.

—Profesor… Dalemus.—dijo Lori teniendo problemas con el nombre—¿Por qué nos muestra esto?

El Profesor se detuvo de su tecleó y volteó a Lori con una sonrisa de medio lado.

—Bastante obvio, ¿No? Te lo dije, Lori Loud, la ferocidad tuya y de Luan, nos pueden ser útiles para detener una amenaza por encima de todos los males.—dijo el Profesor Thalemus con simpleza.

—Me niego a creer que Lincoln pueda ser una amenaza.—dijo Luan con firmeza—Es decir, tiene once años.

—¿Lincoln?—se detuvo Leni para luego lanzar un largo suspiro—El problema no es Lincoln, el problema es la cosa que se apodera de su alma, ¿Puedo Profesor?

—Adelante.—le dio permiso Thalemus al mismo tiempo que esa Leni con muchas dudas presionaba unos botones y generaba una especie de maqueta de ciudad en una cúpula de agua—Está es mi ciudad de origen, Rapture.

—¿Rapture?—dijo sin entender Luan.

—Una ciudad tipo proyecto bajo el agua.—dijo Leni contenta de escuchar ese nombre, con un deje nostálgico en su tono—O al menos lo era, antes de que fuera consumida por la oscuridad.

Toda la ciudad desapareció del mapa al mismo tiempo que un tentáculo carnoso se acercaba.

—En aquel lugar teníamos clases sociales distintas al resto de universos que he visto con el Profesor.—dijo ella con orgullo—Yo era parte de las Big Sisters, un club de diez jóvenes y talentosas chicas que tomaban a los niños para inyectarles Adam y…—se detuvo al ver que las dos chicas no la entendían—Yo peleaba para proteger a mi Little Brother…Así llamábamos a los niños… Especiales, en Rapture que necesitaban ser protegidos de la gente común.

—¿Tú eras una especie de guardián?—dijo sin entender Luan.

—Exacto, tú también, y Lori y Lily, todas éramos buenas amigas.—dijo provocando que tanto Lori como Luan no entendieran nada.

—Hay una teoría que desarrollé yo al viajar por el multiverso.—añadió el Profesor Thalemus—De alguna manera u otra, el multiverso logra unir ciertas almas o personas especiales, que están destinadas a estar juntas, en el caso de ustedes como hermanas Loud, siempre están destinadas a estar juntas, incluso en universos donde no son hermanas de sangre.—dijo el Profesor con simpleza.

—Las Big Sisters teníamos que proteger a los Little Brothers para que las personas de Rapture no los mataran, ellos solían tener una sangre especial con una droga poderosa.—dijo Leni cuidando sus palabras—Yo tenía que cuidar a un niño llamado Lincoln en honor al presidente.

—¿Y qué paso?—preguntó Lori sorprendida de lo convencida que estaba de las palabras de esa otra Leni.

—Ryan… Para no hacer la historia aburrida, la ciudad estaba al borde del colapso, hubo una revolución que volvió todo una pesadilla, yo tenía que proteger a Lincoln, pero no fui suficiente, siempre fui tonta.—dijo Leni cruzándose de brazos y comenzando a llorar—Al final, este otro Lincoln malo, Nega, encontró a mi Lincoln y le hizo algo a su mente… Mi Lincoln, mi niño… Aceptó una oscuridad en su interior que… que… El Profesor me salvó.

Todos miraron de vuelta al Profesor Thalemus.

—Eso fue hace cuatro meses, el universo de la Leni aquí presente ya debió ser consumido hace mucho tiempo, el peligro no es derrotar a un Lincoln malvado, eso sería ridículamente sencillo.—dijo el Profesor Thalemus con simpleza—El problema es evitar que ese Lincoln encuentre una persona a quien contaminar…

—¿Contaminar?—dijo sin entender Lori.

—De acuerdo, lo pondré más simple, tú eres tú y yo soy yo, ¿Verdad?—dijo el Profesor rápidamente.

—Sí… Creo…

—Excelente, ahora, imagina que viajas a un universo paralelo, existen dos versiones de ti, el tú que sigue siendo tú y el otro tú.—dijo el Profesor.

—Creo que es algo esTUpido.—dijo Luan antes de comenzar a reír por su propio chiste siendo Tobby el que la siguió la broma-Ese niño me cae bien.

—En fin, a lo que quiero llegar es que imagina que existe un Lincoln bueno y uno malo, ambos son Lincoln, ¿Verdad?—dijo provocando que ambas asintieran—Bien, el Lincoln malo, ósea Nega, fue contaminado por la oscuridad de una criatura devora universos, y Nega sabe cómo piensa Lincoln, porque ambos son la misma persona, ¿Todo bien?

—Más o menos.—dijo Lori comenzando a unir puntos.

—Entonces Nega llega a un universo, separa a Lincoln de su familia creando desgracias a su alrededor y cuando está en su punto más bajo, lo convence de que lo va a ayudar, le hace sentirse seguro en los tentáculos de Linda.—aclaró Albert a la conversación.

—Y cuando el Lincoln bueno recibe la ayuda de Nega, el Lincoln bueno se vuelve una puerta, donde la que devora universos puede entrar…—explicó Leni—Los tentáculos que comieron mi ciudad salían de la boca de mi protegido.

—Esto es ridículamente complicado.—dijo Luan llevándose una mano a la cabeza.

—Es parte de viajar entre universos.—dijo el Profesor Thalemus al mismo tiempo que volvía a teclear en su computadora.

Toda aquella información era demasiada para Lori, ya de por sí aceptar que había universos paralelos y monstruos que podían devorar dimensiones enteras, estaba fuera de su alcance de entendimiento, pero ahora también que su hermano de otra dimensión era una especie de demonio que ayudaba a un monstruo a devorar universos, todo era demasiado para ella, sin embargo, recordó la historia que Albert les contó sobre ese tal Nega, y luego volteó a ver al Profesor Thalemus.

—¿Por qué usted está interesado en pelear contra ese… Nega?—dijo sin chistar Lori al mismo tiempo que se cruzaba de brazos-Usted literalmente no tiene nada que ver en esto.

—Tienes que confiar, tengo un motivo importante.—dijo el Profesor Thalemus mirando su muñeca, tenía en la mano derecha un reloj de Mickey Mouse viejo que no se movía—Ahhh…

—¿Se siente bien, Profesor?—se acercó a su cuidado Tobby.

—Sí, sí, solamente, necesito algo de aire fresco, tengo recuerdos que necesito borar, voy por una copa, ¿Saben dónde venden buenas bebidas?—preguntó a las chicas.

—¿Por qué nos mira a nosotras?—dijo Lori ofendida.

—Definitivamente en el Casino Café.—dijo Luan al mismo tiempo que buscaba algo en su celular.

—Casino Café, huh.—dijo el Profesor Thalemus caminando a un punto blanco de la nave—Nunca había escuchado ese nombre en el multiverso… Suena divertido, Albert estas a cargo, enséñales a pelear a esas muchachitas, mañana comenzaremos el plan para proteger a Lincoln y el resto de sus hermanas.

Dicho esto, el Profesor murmuró algo y desapareció atravesando el suelo, no volvió hasta el día siguiente. Pero para entonces todo había cambiado en las prioridades del Profesor Thalemus.

Tal cual fue el caso de Rita Loud, que después de haber estado durante mucho tiempo en el centro de la ciudad, junto a su pequeña Lisa, ambas tuvieron que volver cabizbajas por no encontrar a Lola, pero ya era de noche.

—Tranquilo Lincoln, si ella no se encuentra en la casa, utilizaré un dispositivo de rastreo para saber su ubicación.—dijo Lisa tratando de transmitir seguridad, aunque tenía la voz algo quebrada.

—¿Tienes dispositivo de rastreo en tus hermanas?—dijo Lincoln sorprendido de aquella información.

—Sí, como toda científica que se respete.—dijo Lisa definitivamente volviendo a su más usual tono neutral, cosa que hizo reír a Lincoln.

Al llegar a la casa, fueron sorprendidos debido a que toda estaba oscura, primero entró Lincoln haciendo una señal a Lisa para que se quedara atrás, hasta que finalmente ambos cerraron la puerta de la entrada y en una lampara se encendió desde la sala de estar, en ella tanto Rita, como Lynn se encontraban en el sofa, ambas con rostros serios.

—Lisa, tardaste en llegar, ¿Qué tal si me cuentas todo en tu habitación?—preguntó Lynn con una sonrisa forzada—Creo que mamá quiere hablar con Lincoln.

—Oh, ¿Ahora qué pasó?—dijo Lisa molesta—Esté ha sido un día terrible y creo que tengo derecho a saber qué más pasó.—dijo ella dando dos pasos furiosa.

—Lisa, cariño.—la detuvo Lincoln—¿No dijiste que ibas a buscar a Lola con un rastreador?

—¡Lola!—dijo Lisa golpeando su frente y corriendo escaleras arriba.

Lynn se levantó del sofá con brazos cruzados, pasó al lado de Lincoln, con unos ojos que mezclaban decepción y molestia, para después seguir a Lisa en camino de las escaleras y dejar la sala de estar en su totalidad para Lincoln y su madre.

—Vamos a mi habitación.—dijo Lincoln abriendo la puerta de la planta baja, dando acceso a la habitación de los padres.

Ellos no sabían que, dentro de unos minutos, Lola entraría por la puerta trasera, y al dejar la sala libre, nadie podría verla subir las escaleras. Lo que ambos sabían era que había cosas que decirse mutuamente, y al estar ambos encerrados en la habitación, no tenían por qué cuidar que nadie los escuchara.

—Entonces madre, ¿Cómo fue tu día?—dijo Rita molesta y de brazos cruzados.

—Terrible.—dijo Lincoln echándose en la cama—Uno pensaría que como yo soy el niño la tendría fácil, pero no.—se llevó ambas manos a la cabeza—¿Qué te contó Huggins?

—No soy un acosador.—dijo Rita molesta.

Lincoln tomó una almohada, la puso delante de su cara y lanzó un grito ahogado bastante fuerte al mismo tiempo que daba puños a su cabeza.

—No lo eres.—dijo Rita molesta—Lincoln, lo lamento, pero había una chica molesta, Renee…—comenzó a contar Rita—Ella quería un comic tuyo, me atacó, luego la perseguí porque esa lunática quería venir a nuestra casa a robarte…

—¡Mi comic de edición especial navidad con la variante en la portada Decora los Pasillos de Ace Savvy!—recordó rápidamente Rita—Sí, había tenido problemas con ella, pero francamente después de todo lo que pasó el Lunes…—apuntó a su pecho—Creo que tuve más cosas que pensar, de todas maneras, si te atacó, ¿Por qué la gente cree que tú… Yo… Soy un acosador?

—Alguien grabó un video y lo mandó a Huggins.—dijo Lincoln con asco el nombre del director—En ese fragmento parece que la estoy persiguiendo para acosarla, cuando realmente quería evitar que ella viniera a robarnos.

—Bueno, eso puedo entenderlo.—dijo Rita suspirando—Me contó el director que querían terapia familiar.

—No la necesitamos.—dijo Lincoln molesto—De todas maneras, hay algo que no te conté de todo esto Lincoln—Bueno, realmente muchas cosas…

—Solo dilo, madre.—dijo Rita con una mano en sus ojos debido al peso de todas las noticias.

—Sobre ese comic… No era importante, ¿Verdad?—dijo Lincoln cerrando los ojos nervioso.

—Era una edición coleccionista limitada, podría valer miles en el mercado.—dijo Rita abriendo los ojos al mismo tiempo que volteaba a ver a su madre.

—Puede que… Para evitar más violencia…Yo… Tal vez…—comenzó a sudar mucho—Se lo diera a Renee…

—¡¿QUÉ?!—gritó Rita fuera de sus casillas—¡No podré conseguir otro igual nunca!

—Es solo un comic…—intentó defenderse Lincoln, pero sintió mucha culpa en su estómago—No lo hubiera mencionado, de no ser por un detalle…

—¿Cuál?—dijo Rita mirando con molestia a Lincoln.

—Tal vez ayer en la noche se te escapó decir que usaste como separador el papelito de Pei Pei en el comic, por lo que si ella aún lo tiene… Podamos recuperar el papel y resolveremos la maldición china.—dijo Lincoln sonriendo.

—Eso estaría bien si supiéramos dónde vive Renee.—dijo Rita molesta y tomando la almohada que antes Lincoln había usado para hacer el mismo procedimiento de lanzar gritos ahogados-De acuerdo, podemos averiguarlo…

Hubo un silencio solo interrumpido por los gritos constantes de Rita, la cual no sabía todo lo que faltaba por confesar, durante la siguiente media hora Lincoln le explicó a Rita sobre el problema que tuvo con su maestra por no hacer la tarea, a su vez que le explicaba que posiblemente Clyde estaba molesto con él, como Lola fue humillada en el concurso de belleza y como Lincoln le gritó a Luna.

—¡¿Hay algo bueno en todo esto?!—gritó Rita ya con el pelo muy dañado por los estirones que se daba.

—Bueno ehh… Le gustas a Cookie, creo que se llama y tal vez Chandler ya no te moleste, porque puede que en la detención él y yo nos llevásemos bien…—comenzó a pensar Lincoln.

—¿Amigo de Chandler? ¿El chico más popular de la escuela?—dijo Rita incrédula—Oh, como si eso importara…—dijo antes de abrir los ojos—¿Dijiste Cookie?

—Sí, un nombre un poco inusual si me preguntas.—dijo Lincoln mirando al techo.

—Ella, Lucy, Lana y otras dos niñas escaparon de la escuela…

Fue el turno de Rita de contar como en la mañana ella y el señor Loud se pelearon, así como también cuando ella encontró el papelito destrozado, finalmente la llamada del director Huggins, contándole las cosas que hicieron Lisa, Lola, Lana, Lucy y Lincoln durante todo el día.

—…y al final estaba tan enojado que espere a que llegaras.—confesó Rita molesta—Lo lamento por lo de papá, y tu trabajo.

—¿Lynn y Víctor?—dijo Lincoln como si fuera lo más natural—Tranquilo, los adultos a veces nos enojamos, igual que los niños, solo que aprendemos a dejar las cosas de lado.—dijo Lincoln con simpleza—Mañana, simplemente cuando salga yo de la escuela, buscaremos a esa niña Renee y obtendremos el papelito, cambiamos de cuerpos y estoy segura que resolveremos todo…

—Estás muy tranquila.—dijo Rita riendo un poco por lo bajo.

—Fue liberador contarte todo.—dijo Lincoln lanzando un suspiro—Lamento lo que te he hecho hijo, sé que soy una madre terrible…

—No, no lo eres, eres un Lincoln terrible.—dijo Rita sonriendo.

Ambos se abrazaron y sonrieron, a diferencia de en la habitación de la planta superior con Lynn y Lisa gritando tan fuerte, que era imposible que escucharan como Lola subía las escaleras al segundo piso, ni siquiera se daban cuenta que Lily intentaba detenerlas, pero como no le hicieron caso, abrió la puerta de su cuna y se escapó a medio pasillo.

—¡¿Cómo puedes olvidar algo tan básico sujeto de pruebas siete?!—gritó Lisa a punto de morder algo por estrés.

—¡El rey y la reina son muy parecidos, no es mi culpa!—dijo Lynn volviendo a acomodar las piezas.

Pero Lisa tomó el tablero y lo lanzó al otro lado de la habitación en un ataque de frustración. Después de respirar fuertemente se quedó en el suelo mirando al techo de su habitación. Su hermana Lynn lanzó un largo suspiro, llevándose ambas manos a la cabeza, sabiendo que tenía que intentar animarla.

—Vamos Lis, no es el fin del mundo que no puedas ir con el Profesor, seguro habrá otra oportunidad.—dijo Lynn sentándose al lado de ella—¿Lisa? ¿Lis?

—Calla.—le exigió Lisa cerrando los ojos—Es más que evidente que no puedo educarte en estrategias de ajedrez.

—Bueno, perro viejo no aprende trucos nuevos, ¿O sí?—dijo Lynn riendo secamente—Al menos nos divertimos….

—Calla.—repitió Lisa—A menos claro, que...Use mi plan B.

—¿Plan B?—dijo Lynn sin entender.

Lisa no dijo más, simplemente se sentó, sacó su celular con forma de Mickey Mouse y giró la manecilla grande, provocando una proyección holográfica con varios botones. Al mismo tiempo el ojo de Lynn se volvió verde y ella quedó ciega durante un momento para después ver la habitación, con uno de sus ojos veía normal, mientras con el otro se podía ver a ella misma, pero con su ojo brillando de verde.

—Lisa, por Dios, esto es aterrador.—dijo Lynn alarmada.

—Un parche en el ojo.—dijo Lisa poniéndole uno a Lynn y ocultando el ojo que brilla—Y un sombrero de pirata, voila.—dijo Lisa dando un beso al aire—Si mañana vas vestida de pirata, por un ojo podrás ver el escenario, y con el otro podrás verme a mi.—dijo Lisa sonriendo.

—¿Qué? No entiendo…

—Necesitaré un traje anti radioactivo de todas maneras.—dijo Lisa apagando su reloj, y provocando que Lynn pudiera volver a ver—Pero, con solo conseguir eso, podre ver al Profesor Thalemus en vivo…

—Podremos.—interrumpió Lynn—Pero Lisa, ¿Eso no sería hacer trampas?

Lisa vio impactada a Lynn, pero rápidamente lanzó una risotada y la miró maliciosamente.

—Oh bueno, si tanto quieres perder.—dijo burlonamente Lisa mientras se acomodaba sus lentes—Quien diría que la grandiosa deportista Lynn Loud fuera derrotada por algo tan simple que ni siquiera es un deporte, ¿No es así?

—Oh vamos Lisa, no caeré en eso…—dijo Lynn mirando a otro lado nerviosa.

—Gallina.—dijo Lisa poniendo las manos en su cadera y comenzando a hacer sonidos—Pop pop pop, Lynn no quiere ganar…

—¡No soy una gallina!—dijo Lynn molesta—Lo haremos a tu manera…—dijo con furia inmaculada.

—Síiiii…—lanzó un grito de alegría Lisa—Voy por mi traje para materiales radioactivos, probaremos desde tu habitación y la mía, mañana ese premio será nuestro…

Eso si llegaba a celebrarse el concurso, porque muchas cosas terribles estaban ocurriendo a lo largo del pueblo, entre ellos, las noticias que Lucy, Lana y sus amigas estaban a punto de recibir.

Todas las chicas, menos Lana, estaban medio dormidas con la maratón de películas viejas de monstruos, en aquel momento Godzilla se enfrentaba a Mecha Godzilla con la ayuda de Mothra, aunque claro, Lana que ya había visto la película, esperaba la aparición de Ghidorah con sus monumentales tres cabezas, para atacar por la espalda cual bravucón.

Todas se sobresaltaron cuando el celular de Haiku, ignorando la película contestaron a la prima de ella y Haiku la dirigió al parque local, dándole instrucciones de cómo llegar.

—Bien, llegaremos ahí en momentos Henrietta.—dijo Haiku sonriendo y colgando—Es hora de movernos.

Todas sonrieron, incluso el perrito de Darcy daba saltos de alegría, pero Lana seguía viendo embobada como Godzilla era lanzado por los aires debido a un rayo eléctrico.

—Lana, suspiro, tenemos que irnos ya.—dijo Lucy masajeando la zona de sus ojos, para inmediatamente volver a cubrirse con el flequillo.

—Lo sé…—dijo Lana triste.

Todas se dirigieron a la puerta, pero en la salida Cookie detuvo a Darcy en el último segundo.

—¿Qué?—dijo sin entender la pequeña.

—Lo siento Darcy, pero creo que será más seguro si te quedas.—intentó decir Cookie, pero fue interrumpida tanto por Lucy como por Haiku.

—Ya estamos demasiado juntas en esto… Suspiro.—dijo Lucy sonriendo.

—Pero ella es solo una niña.—dijo Cookie asustada.

—Y también nuestra amiga.—dijo Lana contenta—Además, mira como cuida a su perrito, cualquier chica que tenga un perro tan feliz, puede ser amiga mía.

—¿Yo? ¿Su amiga?—dijo emocionada Darcy para dar saltitos de alegría.

Las chicas cerraron la puerta de la casa de Darcy, sin saber que no iba a servir de mucho, para poco tiempo después comenzar a caminar en las oscuras calles con dirección al parque local. Se sentían más inseguras por Lana y su mechón de cabello negro, que por el hecho de que algún adulto intentase nada.

Al final, encontraron un auto estacionado fuera del Parque Sir al Oeste de la ciudad, las niñas se acercaron con precaución mientras miraban a todos lados.

—¿Henrietta?—dijo Haiku tocando la ventanilla polarizada.

La ventana del auto bajó lentamente, para al final mostrar la silueta de una mujer adulta, con sobrepeso, cabello negro y maquillaje del mismo color, así como un vestido que parecía más bien una túnica. La mujer fumaba un cigarrillo con una especie de instrumento alargado para tranquilizarse, se veía recordando cosas espantosas.

—Haiku, tanto tiempo sin verte.—dijo Henrietta aspirando de su cigarrillo y lanzando humo con una sonrisa de medio lado—Bien, no perdamos el tiempo con presentaciones conformistas.—dijo rápidamente para luego dar una patada al asiento del copiloto—Despierta McCormick, tu eres el experto en sombras.

En el asiento del copiloto se encontraba un hombre joven, ligeramente más joven que Henrietta, tal vez no pasando de los veinticinco, usando una parca naranja bastante apretada para el frío.

—Mhp phhh mpphh hppphmmm.—dijo el sujeto provocando confusión.

—No es un juego Kenny, quítate esa capucha.—dijo Henrietta arrastrando la parka hacia atrás.

Revelando el rostro del hombre, ojos azules, cabello rubio y largo, una barbilla de chivo recortada y un bigote amarillo grasiento que estaba a medio formar, probablemente por una mala rasurada, el chico saludó amablemente a las chicas, hasta que vio a Lana. Fue en ese momento que sintió una pinzada en su cerebro, al mismo tiempo que Lana sentía lo mismo y el mechón negro de su cabello comenzaba a flotar, solo Lucy pudo ver aquella reacción.

—Suspiro, Lana ¿Estás bien?—preguntó ella sin entender porque aquello.

—Él es malo.—dijo rápidamente Lana acomodando el mechón flotante en su gorra—Lucy, él es muy malo…

—¿Qué?—dijo sin entender Cookie.

—Me está asustando.—se ocultó Darcy detrás de Cookie mientras miraba a Lana fijamente.

Henrietta vio con atención tanto la reacción de Kenny, luego a Lana y Lucy susurrando atrás. Rápidamente pudo entender quién era la afectada por los poderes del Profundo.

—Así que ella es la pequeña que me contaste, ¿No?—dijo Henrietta girando los ojos—¿Por qué siempre tienen que ser rubios?

—¿Rubios?—dijo sin entender Cookie.

—Kenny…

Rápidamente el sujeto salió del carro mientras tronaba su cuello, manos y estiraba un poco las piernas con ejercicios rápidos.

—Hace tiempo que no hago esto.—dijo al mismo tiempo que miraba a las niñas—No se asusten por lo que van a ver…

Darcy solo se pegó más a Cookie, para sorpresa de ambas también Haiku se acercó, del otro lado Lana tomó la mano de Lucy, la chica pudo sentir como el pulso de Lana iba subiendo de manera desmedida. El tal Kenny masajeó su cabeza y puso ambas manos frente suya para hacer aparecer de la nada una guadaña casi exactamente igual a la de Lana, pero más larga. Su sudadera naranja se transformó en una túnica oscura, al mismo tiempo que el hombre se ponía pálido y sus ojos perdían todo brillo para volverse de un oscuro intenso al cual no se podía ver directamente, su cabello rubio se transformó en uno oscuro el cual ondeaba como si de fuego se tratase.

Las cinco niñas caminaban de espaldas, impactadas por el resultado de aquel momento, aquel hombre era prácticamente idéntico a Lana, solo con una diferencia importante, no se sentían débiles, ni veían al tipo enojado.

—No huyan, no corran, estén tranquilas, no muerde hasta donde sabemos.—dijo Henrietta bajándose del carro y tomando a las niñas por la espalda para que se acercaran—¿Es esto lo que estaban viendo?

_¡AHHH!—gritó Lana al mismo tiempo que sus ojos se volvieron pozos profundos de oscuridad y su cabello se volvía negro—¡ANOBLAM!

Lucy prácticamente dio un salto a un lado cuando Lana comenzó a flotar, pero a diferencia de la tarde, Lucy no se sintió cansada.

—Está furiosa…—dijo Kenny al mismo tiempo que se acercaba como si no le importase el estado de Lana.

—¡Es mi hermana!—gritó Lucy con una voz aguda y quebrada.

—Tranquila…—la tomó por los hombros Henrietta—Él sabe lo que hace, lo habíamos visto antes…

Lana simplemente hablaba en un dialecto incomprensible e imposible de imitar para las lenguas humanas, pero Kenny parecía tan tranquilo, ciertamente era aquella aterradora figura que Lana tenía, pero con su misma actitud. Fue entonces que Lucy vio chispas en el aire.

—¿Qué paso?—preguntaron las niñas.

—Creo que esa niña atacó a Kenny.—dijo Henrietta bostezando—Que conformista es, ¿Solo ataques directos?

—Suspiro…—Lucy no entendía aquello, pero tenía el presentimiento de tampoco querer saberlo.

Lana flotaba para alejarse de Kenny, mientras que este caminaba lentamente para acercarse a ella, Lana le intentó dar dos golpes, en el tercero su arma le dio de lleno a Kenny, pero no hizo nada, fue entonces que Kenny tomó la guadaña de Lana y moviéndose tan rápido que ni siquiera pudieron ver cómo fue posible, se posicionó detrás de Lana para aplicarle una llave que la mantuviera quieta.

—Ahora Henrietta…

La mujer gótica lanzó un suspiro mientras sacaba de su bolso un libro en miniatura, un libro lleno de símbolos extraños y asquerosos, así como rituales de todo tipo, Lucy logró reconocer una letra extremadamente similar a la de su bisabuela para el ritual con el que invocaron a Stanley.

—¡Exspecta hoc corpore haberet ut salvus fieret!—gritó Henrietta leyendo con fuego en sus ojos de aquel libro—¡Ad statum priorem redire!

Del libro salió un brillo que se mantuvo en las manos de Henrietta, ella las juntó y lanzó esa energía apuntando a Lana, dándole de lleno.

—¡NO!—gritó Lucy intentando correr, pero todas las chicas la detuvieron para que no se acercara a aquella escena.

Para el gusto de todas Lana perdió su mirada asesina, solo cerró los ojos al mismo tiempo que su piel volvía a ganar color y su melena retornaba a su clásico color amarillo, no sin que antes Kenny acomodara su gorra. La chica, en lugar de desmayarse, simplemente se quedó mirando al frente mientras respiraba como si hubiera corrido una maratón.

—¿Lana?—preguntó Lucy a la distancia.

—Cuando esto termine, harás mi tarea por un año…—dijo Lana aun molesta, pero no pudiendo transformarse, solamente su mechón de cabello oscuro seguía activo—¿Soy yo? ¿Yo de nuevo?

Para ese momento Kenny también había perdido la transformación y llevaba de la mano a Lana para que Lucy pudiera volver a abrazarla.

—¿Qué demonios fue eso?—dijo Cookie con la boca abierta, sin importarle que Darcy estaba aún temblando a su espalda.

—Es lo que temíamos.—dijo Henrietta volviendo a encender otro cigarrillo con su aparato extendido—Está infectada con algo más antiguo que el tiempo mismo, las sombras de R'lyeh, alguien busca traer a Cthulhu de vuelta a la vida…

—¿Cu qué?—dijo Darcy sin entender.

—No… No es real.—dijo rápidamente Lucy comenzando a sentirse mareada.

—Ohhh niña, es real.—dijo Kenny mirando en todas direcciones—Pude sentir un pequeño foco de energía de sombras de R'leyh desde que entré a la ciudad…

—¿Ósea pudiste sentir a Lana?—preguntó Haiku confundida.

—No, algo mucho peor… Natural que tu hermana no pudiera controlarse, es como si algo en esta ciudad la estuviera provocando.—dijo Kenny molesto—¿Tu nombre es Lana?

—Lana Loud, a su servicio señor.—dijo ella haciendo un saludo militar para luego abrazarlo—Creo que podemos confiar en ellos.

El resto de las chicas asintieron.

—Vaya que son conformistas.—dijo Henrietta burlescamente para dar otra calada a su cigarrillo—Necesitaremos el Necronomicón si queremos curarla, porque dudo que lo suyo venga de nacimiento, ¿Verdad?

—No…—contestó Lucy.

Era el momento de comenzar a voltear las cartas, enseñar todas las evidencias que tenían, pero no solo eso, sino también contar sobre Stanley…

Stanley, el Profundo, primo del escritor Howard Philiph Lovecraft, criado en Providence y llevado por el destino y su curiosidad a Insmouth. Donde fue declarado muerto la víspera de 1929, solo dos años antes de que el famoso escritor hiciera su obra La sombra sobre Insmouth.

Stanley fue imprudente durante su estadía, fue localizado por la iglesia de Dagon, un grupo que rezaba a la madre Hydra y el padre Dagon. No de una manera eclesiástica, como pudiera ser la católica, sino de una manera Esotérica. Stanley intentó suicidarse cuando lo descubrieron en la habitación de su hotel, su histeria y paranoia fue confirmada cuando pudo ver el rostro endemoniado de uno de sus persecutores, saltó por la ventana en un frenesí de emociones…

Y para su desgracia, no pudo morir a tiempo. Fue rescatado por esas cosas, llevado a uno de los tantos templos y curado. Cayó desde un quinto piso, por lo que el proceso tardó semanas físicamente, pero su mente, en su mente todo fue más rápido.

Lo primero que le hicieron en esa iglesia, fue quitarle los recuerdos de su esposa e hijos, poco después con tan solo unas palabras vomitaba cada que pensaba en su familia humana, porque para aquel momento, los humanos eran seres inferiores, solo estorbos viviendo en la patética tierra, mientras que los verdaderos amos del océano surcaban los mares y rezaban al gran Sacerdote Cthulhu, a la poderosa Madre Hydra, al Padre de Todos Dagon.

Es difícil, incluso para él, diferenciar cuando dejó de pensar de una manera y adoptó el nuevo pensamiento, pero lo cierto es que después de dos meses ya podía caminar, y deseaba pasar todo su tiempo junto a sus hermanos Profundos. Descubrió la alegría de ser uno más del montón, el regocijo y la dicha de dejar entrar en tu mente las indescriptibles imágenes de lo que esperaba el sumo Sacerdote Cthulhu. Era como ser parte de una mente colmena, no pensaba en él mismo como algo importante, su nombre Stanley Marsh no significaba nada, incluso pudo volver a encontrarse con su tía Sarah, ella también conoció la dicha de ser un Profundo, pero ella llevaba más tiempo infectada con estas ideas, por lo que, al verse, solo pudieron continuar orando a sus supremos dioses. Todo cariño que pudiese existir como humanos, no tenía valor alguno en esa sociedad. La verdadera familia eran todos, pudo conocer a Obed Marsh y demás humanos convertidos en Profundos, esparciendo la semilla y liberando la tierra de los humanos de una vez por todas.

Y hubiera sido feliz, de no ser por aquella trágica noche en el 45. Era una de las ceremonias más importantes que iban a tener los Profundos, un ritual para traer de vuelta al mundo a Cthulhu, condenarlo por miles de años de oscuridad y volver a ser los gobernantes tanto del mar como de la tierra.

¿Qué harían esos patéticos humanos si intentaban pelear de vuelta? Caerían en la locura, sus mentes eran incapaces de soportar las verdades más profundas del universo, sus mentes eran individuales, egoístas y patéticas en comparación a la capacidad colectiva de los Profundos.

Todos los Profundos se juntaron en un solo lugar, la ciudad sagrada de Y'ha-nthlei, lo que en el mundo humano era reconocido como El Arrecife del Diablo, una formación de rocas negras situadas cerca de la costa de Insmouth, o eso parecería, a menos que uno viera bajo el agua, esas rocas tenían túneles y pasajes enteros, lleno de las runas del dialecto hablado en el sacro dialecto de R'lyeh.

Después de acabar la Segunda Guerra Mundial, las autoridades de Estados Unidos comenzaron a descubrir un patrón en todos los manicomios, mucha gente hablando sobre Insmouth, queriendo abandonar a sus familias para adorar a dioses satánicos, incapaces de respirar el sucio aire. Sin darse cuenta, todos esos descendientes mestizos entre Profundos y Humanos, iban provocando una infección, que debía ser erradicada.

Y eso asustó a los grandes mandatarios de Estados Unidos. Solo se necesitó una bomba…

Un submarino se acercó lo más que pudo al Arrecife del Diablo, Stanley estaba ahí, haciendo los rituales ceremoniales de Y'ha-nthlei, hubo un brillo blanco y una onda expansiva.

Después solamente hubo oscuridad…

Hasta que repentinamente una luz volvió a nacer, Stanley volvió a la vida, ¿Pero qué clase de vida? Sin la conexión al resto de Profundos, y destinado a un pequeño espacio de movimiento debido a un encantamiento protector.

El agua oscura de su pequeña piscina inflable tenía filtraciones, los primeros días aquello no importaba, pero ahora tenía un pequeño charco en el piso, el cual traspasaba la madera, un poco de material duro y finalmente una gota caía al segundo piso de la casa Loud.

Una gota, otra gota, y otra más.

—¿Por qué habría agua arriba?—dijo la pequeña Lola a la vez que sus lágrimas caían al unísono con el chapoteo de la alfombra.

—Popoh…—la estiró del vestido medio roto Lily extendiendo sus manos.

—Awh Lily, a ti no te importa que yo sea un fracaso, ¿Verdad?—dijo Lola aceptándola y abrazándola.

Se dio cuenta que Lily le regresó el abrazo.

—A ver bebe, vamos a ver qué está tirando agua, ¿Quién quiere ir arriba? ¿Quién quiere ir arriba?—dijo Lola animando a su hermana bebe para rápidamente dar un salto y colgarse de la cuerda de las escaleras.

Lola estiró hacia abajo y las escaleras se abrieron provocando que un extraño aroma inundara su nariz y la de Lily.

—Oh por Dios, ¿Qué puede apestar tanto?—dijo Lola molesta de ese hedor extraño.

Tomó a Lily con un brazo y con el otro fue subiendo los escalones, hasta llegar al oscuro rellano de la estancia, rodeada de muchas cajas con cosas extrañas. Lily se pegó a su cuello y cerró los ojos fuertemente.

—Oh no pasa nada Lily, solo está oscuro, mira…—Lola se acercó a la bombilla y estiró el cable encendiendo la luz—¿Ves? No hay nad…

Ella desvió su atención a una pequeña piscina inflable, la cual parecía destacar demasiado entre los demás elementos de la habitación. Lola volteó de uno a otro lado, pero no encontró nada. Así que se fue acercando a la piscina, sin saber que, a su espalda, en la oscuridad, una garra se movía lentamente entre las cajas de objetos deseados.

Lola, finalmente, se encontró delante del agua, estancada, negra, apestosa, repudiante, insípida, ella olía un poco a basura y aun así no era comparable con el hedor que expulsaba esa piscina, creyó que ni siquiera Lana con dos semanas sin bañarse podría lograr tal hedor.

Intentó dar media vuelta, pero chocó contra algo. Lily abrió los ojos y lanzó un chillido tan fuerte que provocó que tanto Lola como aquella figura retrocedieran en direcciones contrarias. Pero rápidamente Lola la puso en su pecho para protegerla mientras daba media vuelta y veía con la luz de la bombilla parpadeando aquella figura en la oscuridad.

Una figura humanoide, encorvada, con escamas en lugar de piel, unos gruesos labios carnosos como de pescado que ocultaba una boca llena de tantos dientes que contarlos sería una pérdida de tiempo, dientes en su mayoría con filo, para destrozar, su lengua producía una sustancia similar a la baba humana, pero extremadamente pegajosa y viscosa, se podía ver cómo a ese engendro no le importaba que escapara de su boca y se quedara colgando frente a él. Ese líquido, tal vez era de la misma consistencia que estaba en la piscina y Lola sentía que el terrible hedor, no era el olor a pescado o podrido, sino de aquella boca, como si los mayores horrores se ocultaran ahí.

Las manos de aquella bestia eran dedos alargados, casi con apariencia frágil, de no ser por unas garras de casi diez centímetros que sobresalían de sus dedos, además de que entre cada uno de ellos había una membrana grisácea que conectaba su piel, parte de esa membrana se encontraba chamuscada.

En lugar de cuello tenía unas agallas, las cuales dejaban ver el interior de su cuerpo con lujo de detalle, probablemente porque al tener que respirar no podía obtener suficiente oxígeno. Casi parecía un animal que iba a andar a cuatro patas, pero caminó encorvado hacia Lola.

—Thu…—dijo con una voz grave y áspera a la vez que aquellos ojos verdes se fijaban en ella.

No eran ojos blancos con un iris verde, como el de los humanos, sino un color totalmente verde enfermizo que rodeaba todo el ojo.

—¡Ahhhh!—grito Lola cayendo al piso y abrazando con más fuerza a Lily en su pecho.

Stanley levantó sus garras, pero se detuvo de último momento, tocó los cabellos de Lola con delicadeza, al mismo tiempo que podía escucharla respirar entrecortadamente por el terror que sentía en sus venas.

—Thu..zeeeer… Laud…Thuz, ernamas…

Lola abrió los ojos, pudo ver cómo aquella criatura soltaba sus mechones y se alejaba para volver a recostarse en la piscina. Ella tomó a Lily y corrió hacia la salida, esperando el ataque proveniente de la espalda, pero nada llegó.

—¿Cómo sabes que soy Loud?—preguntó Lola dando media vuelta—¿Qué eres?

—Profundoooo…—dijo con una voz rasgada y ronca, cansada—Thu Laud…Thuz ernamas hinvoookarrrme.

Lily estaba llorando en su pecho, no podía gritar, igual que Lola, era como si algo en aquella creatura fuera atrayente, no de buena manera, sino como si aquella oscuridad hiciera que todo tuviera sentido.

—¿Mis hermanas? ¿Lucy?

—Iiii Lhana.—dijo el Profundo recordando con tranquilidad, con una mirada en la cual parecía estar acechando a su presa—Yio Stanliii…

—S…s…soy Lola.—dijo ella con un pie en la escalera.

—Dehjme… Tooohds mmeeh dehan…—dijo con voz a punto de quebrarse por la resequedad solo para volver a hundirse en el agua—Eyias tandien ze fuedon.

Aquella figura intentaba dar lastima, pero ciertamente podía ver el miedo en los ojos de las niñas que tenía en frente, y lo gozaba de sobremanera, pero debía mantener la calma.

—Lamento que te abandonaran… A veces…—intentó ella abrirse con esa creatura, pero apenas y podía hablar—A veces la gente puede ser cruel…—dijo ella mirando al piso inferior—Señor Profundo, no parece usted malo…

—Nño looh zzohi…—dijo el Profundo evitando lanzar una risotada infernal—SsSolou kero bol…bolbeeer, a mih csaa…

—¿Estás lejos de casa?—preguntó Lola mirando al suelo.

—Toros fueron mmlos conmi…Nio dijahabn bolgver a ksa…—decía Stanley al mismo tiempo que Lily lloraba por estar tan cerca de un ser repulsivo.

—Todos también han sido malos conmigo…—dijo Lola mirando al piso.

—Teh cmprehendo.—dijo Stanley cerrando los ojos, ocultando su sonrisa con la pared de plástico.

Lola bajó las escaleras, sin estar segura de lo que acababa de ver, dejó a Lily en la habitación de Lisa, la cual apenas y había notado nada, luego fue a su habitación, se quedó parada a medio camino, solo para después entrar a la habitación de Lynn y Lucy. Estuvo durante casi diez minutos meditando en todo lo que ella había pasado, y las injusticias que tuvo que vivir, solo para que una creatura estuviera sufriendo encerrada a causa de sus hermanas… Ellas no merecían…

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No, aquel coro había sido silenciado, Lola ya había escapado de aquella pesadilla, sus ojos no estaban llenos de lágrimas.

—¿Qué haces aquí Lola?—preguntó Lynn al mismo tiempo que se acomodaba un parche de pirata, aparentemente tenerla casi diez minutos parada en la puerta de entrada era preocupante.

—Nada, solo… ¿Ese es el diario de Lucy?—preguntó al ver el libro en la cama.

—Sí.—dijo Lynn teniendo el tablero de ajedrez frente a ella y moviendo una pieza—¿Cómo iba a saber que el caballo al alfil a D7 significaba a la derecha?

Lola decidió no preguntar, al mismo tiempo que tomaba el diario de Lucy, saliendo de la habitación, buscó entre las páginas hasta que encontró una en la cual venían unas hojas arrancadas de otro árbol.

—Interesante.—afirmó Lola sin entender la mayoría de lo escrito—¿Por qué Lucy encerraría a este monstruo?

Ella miró el libro, luego la entrada del ático cerrada.

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Aun sabiendo que aquello era una mala elección, no puedo evitar pensar la posibilidad, esa tonta de Heidi la humilló con su tonta cancioncita en el tonto escenario y la obligó a salir llorando entre las risas del público, quitándole todo el respeto que pudieran tenerle en un pasado.

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Aun así, Lola no quería hacerlo, esa creatura fácilmente podía estarle mintiendo, no querer realmente volver a casa, por otro lado… Pudo atacarlas, a ella y Lily, a diferencia de otras personas en su familia, ese monstruo no la atacó… Era una victima igual que ella, el Sapo esperando a una princesa que lo salve.

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La decisión fue simple, pero compleja al mismo tiempo. Dio un salto y subió las escaleras con el diario abierto en la página donde detallaba cosas acerca del Profundo, no podía permitir que su orgullo estuviera por los suelos, ella era Lola Loud, y nadie la iba a volver a ver llorando. Aun con todo el miedo que sentía, tomó aire y miro alrededor del ático.

—Señor Profundo… Señor…

Pero no pudo terminar la oración porque el Profundo saltó desde el estanque de agua y se colgó del techo, caminado cual cucaracha por las paredes.

—Lhola Laud…—dijo el Profundo secamente, mirándola con intriga.

—Estuve pensando en lo que me dijo… Y no es justo que lo tengan encerrado.—dijo ella cerrando los ojos con miedo de volver a verlo a la cara, pero con una determinación aún más grande en su cuerpo—Usted merece ser libre, no estar encerrado en nuestro ático…

El Profundo la miró confundido, pero se acercó con precaución de no hacer un movimiento brusco, le gustaban esas palabras que transmitía la pequeña.

—¿Thu ayihudar?—preguntó el Profundo con una sonrisa que hacía brillar sus dientes.

—Usaron esto para invocarte, ¿No?—preguntó Lola mostrando la página arrancada para luego abrazarla—Te la doy con una condición…

—¡¿Coindizion?!—dijo el Profundo a punto de explotar de ira.

—Sí.—dijo Lola mirando al piso, no estaba segura por qué estaba haciendo aquello, solo sabía que no había vuelta atrás y que de cierta manera se sentía demasiado bien—Existe esta chica… Heidi Chandler…

—Jeidy…—repitió el Profundo—Yandler…

—Asústala…—dijo Lola tragando en seco—Has que no quiera volver a salir de su casa por mucho tiempo, que sufra algo peor a lo que sufrí yo…

Repentinamente el Profundo sintió la maldad proveniente de esa pequeña niña, no era ni cercana a la suya, pero era mucho mayor a la que había sentido de otros humanos, si esa niña no hubiera sido una Loud, hubiera sido una excelente Profundo.

—¿Zohlo esoo?—preguntó Stanley.

—Sí.—dijo Lola con las rodillas temblando—No la lastimes solamente, es la única regla, no lastimes a nadie, y puedes ser libre.—dijo Lola mostrando la página.

El Profundo estuvo a punto de con sus garras arrancar el brazo de Lola por esas condiciones tan espantosas, ¿Cómo de que no iba a poder vengarse de los sucios humanos? Sentimentalismo barato… Pero, por otro lado, solamente un familiar Loud, era capaz de poder romper el encantamiento que lo mantenía encerrado en ese sótano.

—Trat..Oh…—dijo Stanley con una sonrisa nada amable.

Además, la niña dijo "No lastimes", no dijo nada de no enloquecer, no dijo nada de no matar sin lastimar, con la buena locura de Cthulhu. Aunque tuvo una idea mucho mejor, aquello dependía de los hechizos existentes en la hoja.

Lola aceptó con la cabeza y le entregó a Stanley aquella hoja suelta, provocando que durante un momento pudiera sentir la pegajosa y viscosa piel del Profundo. Lola tuvo que hacer un esfuerzo grande por no gritar, pero finalmente la hoja fue entregada.

—Ahhh, Fluhgton Dorhto karaseinso Damoro Iroto Kunose Dera Cthulhu…—dijo el Profundo ya sin necesidad de fingir, al mismo tiempo que sus manos se curaban y el agua en la pequeña piscina formaba un remolino oscuro que provocó que el corazón de Lola latiera con fuerza, Lola no entendía ese dialecto—Dagon kaj Hidraj Dfoneakrro Dastyiuhk DRTYNMBA DRTYNMBA DRTYNMBA DRTYNMBA….

Se escuchó el sonido de todas las ventanas de la casa Loud romperse al unísono junto a un festival de vientos que parecía recorrer todas las habitaciones, desde la planta alta, con Lisa y Lynn, así como el resto de habitaciones vacías, al mismo tiempo que el monstruo paraba de gritar y mostraba una sonrisa asesina a Lola. Ella se abrazaba a sí misma, sola como merecía estar, mirando al monstruo directamente a los ojos.

Ambos pudieron ver odio en la mirada del otro. Uno sonrió, la otra comenzó a llorar. En cuestión de un segundo, el monstruo se lanzó contra la ventana del ático, saltando por esta y escapando a la libertad. Se enganchó a la rama de un árbol y luego dio un salto que lo dejo a mitad de la calle.

Finalmente era libre. Pero Stanley no era tonto, Stanley sabía que los humanos odiaban a los Profundos, aunque ahora él tenía un conocimiento mayor a aquella noche que los humanos los mataron a todos sus hermanos… Solamente tuvo que ver los hechizos que tenía aquella página para saber que estaba a punto de triunfar su plan, lo que no pudo realizar en el cuarenta y cinco, aquello era merecedor de un cántico:

Ph'nglui mglw nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn.

Ph'nglui mglw nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn.

Ph'nglui mglw nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn.

Ph'nglui mglw nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn.

¡Ph'nglui mglw nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn!

¡Ph'nglui mglw nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn!

¡PH'NGLUI MGLW NAFH CTHULHU R'LYEH WGAH'NAGL FHTAGN!

Comenzó a gritar sin mover la boca, haciendo esos sonidos con sus cuerdas bocales y lengua moviéndose a toda velocidad, lanzando múltiples gritos que pudo ser escuchado a varias calles a la redonda. Las luces de todas las casas se encendieron casi al unísono al escuchar aquellos gritos endemoniados, como salidos de una terrible pesadilla, solo para ser apagadas debido a un exceso de energía.

Hubo un apagón en los alrededores y la luz de la luna fue oculta por una nube. Todos los vecinos que vieron por sus ventanas, solo pudieron apreciar la figura de un hombre acercándose a las alcantarillas y de una patada doblando el metal duro de la tapa para que este cayera.

Lo vieron saltar y ya no pudieron ver más.

Lola Loud vio el diario de Lucy, luego la ventana rota por la cual había salido aquel monstruo, intentó convencerse de que aquello era lo correcto… Pero no pudo, comenzó a llorar llena de furia. Ella acababa de hacer algo terrible… Y probablemente el futuro de Royal Woods, tal vez del mundo y el universo entero, dependía de las siguientes acciones de los Loud.

Continuara…

Nota: Andaba herido de la espalda, no puedo estar mucho rato sentado, por eso tarde, sorry.

Frase (las extrañaban, lo sé): -¿Para qué enojarse? ; desquíte su ira.

Epilogo

—Veamos…—dijo la voz infantil al mismo tiempo que miraba en una de las cámaras el escape de la creatura—Esplendido, tardaron solamente un día en arruinar todo, esta vez me lucí.

Encendió la televisión con un control remoto, retrocedió la grabación solo para ver el programa del Profesor Thalemus siendo cortado debido a una intromisión inesperada.

—Ese payaso debe estar en este universo, de eso ya no hay duda.—apagó la televisión al mismo tiempo que cruzaba por la habitación y miraba por la ventana—Dentro de poco, mi señora podrá alimentarse.

Un relámpago cruzó el cielo, causando que la ventana diera un reflejo al interlocutor, un niño de chaqueta naranja, jeans, cabello blanco, piel pálida, pecas, ojos rojos y una bufanda del mismo color. Nada aterrador a simple vista, pero que con tan solo ser reflejado en la superficie de cristal este se fragmentó, permitiendo más figuras de aquel mismo niño.

Todo iba de acuerdo al plan, y ni siquiera el inútil de Thalemus iba a poder hacer nada para detenerlo.