La Revolución de las Sombras
Capítulo 2: Resentimiento
26 de Octubre de 2022
Corría, corría con todas sus fuerzas por un camino sinuoso iluminado por la luz fantasmagórica de la luna. Sus piernas esquivaban con agilidad piedras sueltas y raíces torcidas que obstaculizaban su carrera, sorteó una rama seca pero igualmente está la hirió, sintió la gota de sangre caliente recorrer su mejilla.
La seguían, sentía su aterradora presencia, lo escuchaba llevarse todo lo que se encontraba a su paso, el crujido de las ramas, los golpes de sus pies contra la tierra, el murmullo de su capa, y su risa, sus carcajadas desquiciadas.
¡Vas a ser mía! – gritó con una escalofriante voz chirriante semejante a un cuchillo deslizándose por una superficie de metal - ¡Me dirás todo!
Ella no quería decirle nada, su única opción era huir porque si esta bestia la atrapaba les haría daño, no tendrían ninguna oportunidad. Ella era el medio para que todo terminara. Entonces lo escuchó, el aullido del lobo agitó la noche y el fuego estalló a su alrededor.
Despertó.
1.
James Sirius Potter despertó aquella mañana con los ojos verdes de su mejor amigo sobre él. Frank LongBotton se rió a carcajadas cuando lo apartó de un manotazo nada amistoso.
Hubieras visto tu cara – dijo entre risas. James le lanzó una almohada que el castaño atajó con pericia
Imbécil – bufó revolviéndose el cabello, miró el reloj que estaba colgado en la pared junto a la puerta y quiso matar a Frank - ¡Son las 7.00 am!
No sé si darte las gracias o un golpe – murmuró Héctor Miles, su compañero de habitación, entre bostezos
Las gracias – dijo Frank encogiéndose de hombros – tenemos clase en una hora
¡Podría haber dormido media hora más! – exclamó James – dormí pésimo anoche
Frank lo miró con ojos pacíficos, típicos de cuando no le importaba una mierda lo que estabas diciendo.
Yo estaba despierto mientras ustedes soñaban con ovejas corriendo por la pradera, no me parecía justo
¡Jax sigue dormido! – Héctor señaló al cuarto ocupante de la habitación que abrazaba la almohada con la sabana hasta el cuello - ¡Despiértalo también!
Si te me acercas Frank, te doy un puñetazo
Pero que agresivos están hoy – dramatizó Frank levantando las maños con cara de pánico, luego agarró sus cosas y se encerró en el baño.
James se dejó caer en la cama frotándose los ojos ¡Iba a matar a Frank! Era su amigo de toda la vida y lo quería pero a veces podía ser tan molesto como un duendecillo.
Escuchó a sus compañeros vestirse y él mismo también lo hizo poniendo excesiva atención en cada uno de los pasos, concentrándose hasta en el más mínimo detalle, por primera vez consiguió hacerse el nudo de la corbata correctamente.
Vamos – Frank abrió la puerta y salió sin fijarse en si lo estaba siguiendo, pero lo hizo. Pasaron juntos la sala común de Gryffindor ignorando la decena de ojos que siguieron sus pasos y cuando salieron al pasillo James suspiró
Ya todo el colegio sabe que mi relación con Mila terminó – dijo. Hacía dos días de lo ocurrido con la Hufflempuff y aunque ella había tratado de abordarlo en más de una ocasión James se había escabullido más rápido que una snitch.
Frank que cuando se lo contó, se limitó a decir que ''no era el fin del mundo'' y había seguido tal cual como si Mila jamás hubiera formado parte de sus vidas, lo miró de reojo antes de responder.
Son la comidilla del colegio, lo sabes
James asintió, tenía el tiempo suficiente entre las paredes de aquel castillo como para conocerse la dinámica del chisme que se esparció como la pólvora en el momento en que notaron que Mila volvía a comer en la mesa de Hufflempuff, algo que había dejado de hacer al comenzar su noviazgo.
Entraron al Gran Salón y se encaminaron rápidamente a la mesa de los leones. Hugo, Lilly y Louis desayunaban entre risas y cuando los vieron saludaron agitando ligeramente la mano.
Buenos días Luna – James besó la frente de su hermana menor y se sentó a su lado. Lilly le obsequió una enorme sonrisa
Buenos días Sirius
¿Cómo están chicos? – preguntó Frank sentándose y sirviéndose enseguida un par de tostadas con mermelada de arándanos. Hugo se encogió de hombros
Esperando a que cierto capitán del equipo se ocupe del puñetero horario de entrenamientos
Te preguntó cómo estabas, no que hacías – James entrecerró los ojos en dirección a su primo molesto por su comentario, pero en realidad tenía razón, a finales de noviembre era el primer juego contra Ravenclaw y aún no había fijado sus horas en el campo – tengo que hablar con Lu – suspiró
Si quieres que te lance un moco-murciélago – Louis bebió un sorbo de café y lo miró con sus ojos azules brillando divertidos
James, Lu se está haciendo cargo de la organización del baile – dijo Lilly – está un poco estresada, ayer le gritó a Melania cuando le preguntó por el club de ajedrez, será mejor que le preguntes a Malfoy por el horario.
Los ojos de James sin necesidad de buscar encontraron a Nix Malfoy en la mesa de Slytherin, conversaba con Lorcan explicándole algo en unos pergaminos que tenían extendidos frente a ellos, su cabello castaño oscuro estaba recogido en una coleta alta que caía sobre su hombro derecho.
Será mejor que vayamos a clase – Frank se colocó de pie atrayendo su atención, James asintió agarrando con fuerza su mochila
El aula de pociones no era la favorita de James. Estrecha y fría, con las paredes manchadas de humedad, en su cabeza la comparaba con una celda de Azkaban, sin embargo, pociones era su materia favorita, por el simple hecho de que era notablemente bueno sin esforzarse demasiado.
Sus compañeros guardaron silencio cuando el profesor Dawson entró y dejo su maletín sobre el escritorio. Era un hombre rechoncho y bonachón, con bigotes poblados y ojos claros, siempre llevaba túnicas demasiado largas para su estatura y se jactaba de poder comerse cinco donas a la vez, cosa que James lo había visto haciendo y era impresionante.
Buenos días chicos – saludó a la vez que la puerta de abría y Mila Spencer entró con la mejillas encendidas y la respiración agitada. La de James se detuvo
Lo siento profesor, me atrasé porque…
No importa muchacha, siéntese, vamos
Mila buscó un asiento vació y antes de ocuparlo sus ojos azules se encontraron con los de James que la observó incluso después de que el profesor Dawson empezara a explicar la clase. Su ex novia tenía el cabello pelirrojo corto a la altura de los hombros, la piel pálida y bañada de pecas en diferentes tonos de marrón, ese día llevaba túnica por lo que no podía observar sus piernas pero James sabía muy bien que en esa posición la falda le llegaba a medio muslo, lo sabía porque en más de una ocasión se las acarició por debajo de la mesa.
Sacudió la cabeza y apartó los ojos de la nuca de Mila, pero sin quererlo se encontró mirando fijamente el perfil de Nix Malfoy que en ése momento mordía la punta de su bolígrafo prestándole atención al profesor Dawson. Se sorprendió, no por primera vez, de que ella utilizara accesorios muggles para las clases, no pergamino y plumas, sino libretas y lápices.
James tomó su carboncillo y encorvándose sobre la mesa fingió tomar notas, el único que sabía en aquella aula lo que en realidad hacía era Frank, sentado a su lado, pero nunca le había cuestionado. James por millonésima vez dibujaba.
Inició con la curva de su nariz respingada, las líneas dieron paso sin problemas a su arco de Cupido en el cual puso especial atención, sus labios eran ligeramente gruesos y para ese dibujo en específico mordían la punta de un bolígrafo, se llevó su tiempo que las sombras, luces y contornos por fin dieran con la forma correcta pero como siempre lo consiguió; continuó con su barbilla y sus pómulos, que eran altos y estilizados, unos rasgos aristocráticos. Sus ojos, oscuros y brillantes, tenía los parpados ligeramente caídos y las pestañas largas y abundantes.
¿James?
Dio un respingo y sus propios ojos encontraron a Mila. Estaba hermosa, aunque su cabello estuviera desordenado y sus mejillas sombreadas por unas profundas ojeras, ella siempre estaba hermosa y James se odio, y la odio a ella.
¿Qué quieres? – Mila dio un paso atrás sorprendida por el desprecio que impregnó sus palabras ¿Qué esperaba? Flores y corazones, después de hacer lo que hizo
Yo quería disculparme, de verdad siento todo lo que pasó – tartamudeó nerviosa. James enarcó las cejas sin poder creer lo que escuchaba, miró a su alrededor notando que el aula estaba vacía, la clase había terminado y él no lo había notado, pero eso le sucedía a menudo, Mila lo sabía y por eso lo había abordado allí
¿Qué sientes Mila? – susurró - ¿Por qué te disculpas? – levantó la mano apoyando el codo en la mesa, levantando cada dedo mientras enumeraba – por engañarme, por acostarte con Ethan quién sabe por cuánto tiempo, por burlarte de mí – una lágrima resbaló por la mejilla de la Hufflempuff y en lugar de aplacar la furia de James, la incrementó
Estás siendo cruel James
¿Cruel? ¿Yo? ¡No seas hipócrita! – exclamó colocándose de pie, golpeando con las palmas los pergaminos frente a él
¡Esto también es tu culpa! – murmuró Mila a su vez con los ojos encendidos, rabiosos
¿Mi culpa? – repitió demasiado incrédulo para añadir algo mas
¿Sabes por qué te invite a salir James? – inquirió la pelirroja, pero no esperó una respuesta – estaba convencida que cuando mirabas en mi dirección en el Gran Comedor me observabas ¿Sabes de qué me di cuenta después, con el tiempo? No me miras a mi James, tu mirada siempre pasa más allá de la mesa de Hufflempuff ¿Sabes a quién miras mientras desayunas, almuerzas y cenas? ¿Sabes a quién observas en clases y buscas en los jardines? ¡Aunque estuviera sentada a tu lado lo hacías! - Mila guardó silencio, limpió sus lágrimas y lo miró fijamente golpeando con su dedo índice el pergamino entre ambos. El corazón de James se detuvo – siempre, siempre es Nix Malfoy
No – susurró desconcertado – eso no es verdad
Lo es – afirmó Mila con tristeza – descubrí tus dibujos hace unos meses, son tan nítidos, tan detallados, pones tu corazón en esos dibujos James
¡Eso no es verdad! – repitió – ella ni siquiera sabe de la existencia de estos dibujos ¡No la trató! ¡Por Merlín, ni siquiera sé por qué la dibujo!
La puerta del aula se abrió sorprendiéndolos a ambos. El corazón de James comenzó a golpear con fuerza contra su caja torácica dejándolo sin aliento.
Lo siento, es que olvide mis anotaciones – dijo Nix Malfoy luciendo incomoda
¡Vaya! Parece que la llamamos con el pensamiento ¿No James? - la voz de Mila sonó distante, un eco en el recuerdo lucido y brillante que invadió su mente
Tiene bonitos ojos – dijo
¿Quién? – preguntó Mila enarcando las cejas
Malfoy – respondió viendo cómo se alejaba la morena
Tiene ojos cafés James, hay millones de personas con esa tonalidad
No es el color, es…
Yo los tengo azules – dijo pestañeando coqueta, él soltó una carcajada
¿Estás celosa?
No
Si es verdad que no los ha visto deberías mostrárselos, son muy buenos – añadió Mila con frialdad, desafiándolo, la conocía demasiado bien como para no saberlo y en ése momento quiso desaparecer
No la metas en esto – dijo regresando su mirada a la pelirroja
Disculpen – la Slytherin se acercó, James escuchó cada uno de sus pasos - ¿Qué es lo que tengo que ver? – no respondió, ya era suficiente con que fuera testigo de algo que no era su problema, pero en lo que al parecer tenía todo que ver
No justifiques lo que hiciste con esto – le dijo James a Mila pasándose la mano por el cabello evitando sus ojos porque notó que mirarla le hacía daño – no puedes comparar unos simples dibujos con lo que me hiciste
¡Te dije que lo sentía! – exclamó Mila con los ojos inundados de lágrimas – no podía seguir compartiéndote, y Ethan… Ethan sólo es mío
¡No me compartías con nadie! te quería Mila, de verdad lo hacía
Ese es el problema James – dijo Mila – sólo me querías - señaló a la chica parada a su lado, Nix seguía allí clavada mirándolo fijamente – la dibujas, la dibujabas a ella siendo mi novio - ¡Lo que le faltaba, que Malfoy supiera de los malditos dibujos!
¿Qué? – murmuró la morena, James escuchó cada nota de su desconcierto
Me enamore de Ethan y de verdad lo siento James
Espero que seas feliz – Mila asintió despacio, se giró dispuesta a irse, pero se detuvo y miró a Nix
Es un gran chico – susurró antes de marcharse.
Se quedaron en silencio por lo que parecieron horas. James podía escuchar la respiración de la Slytherin, sentía su presencia pero no la miraba, tenía los ojos tercamente fijos en su puño cerrado sobre el dibujo en el que Nix ya había reparado.
¿Qué significa esto? – preguntó por fin ella, pero James se negó a mirarla. No tenía una explicación que darle, no tenía una explicación ni siquiera para sí mismo. Sacó de su mochila una carpeta con los que había hecho aquella semana y también los dejo sobre la mesa
Puedes quedártelos – dijo dirigiendo sus pasos hacia la salida – tengo más.
2.
Era ella, definitivamente era ella. Nix Malfoy se veía en cada línea, cada sombra y cada punto que conformaban aquellos dibujos. Su rostro, su cabello, sus manos, sus ojos. Había muchos bocetos de sus ojos tal y como los veía cada mañana en el espejo. Ella en el gran comedor riendo, en la biblioteca leyendo, en los jardines tomando el sol. Cada dibujo con un detalle impresionante, cada curva, cada movimiento, luz y sombra, a color y con carboncillo. Eran hermosos, impresionantes, pero le desconcertaba las iníciales que firmaban cada uno de ellos porque jamás hubiese imaginado que James Sirius Potter le prestara tanta atención ¿Por qué colocaba tanto empeño en dibujarla?
Los pasos del Gryffindor hacía rato que se habían desvanecido, estaba sola en aquella aula sintiéndose cada vez más pequeña, más fuera de sí misma ¿Qué estaba sucediendo? Desde hacía mucho tiempo el hermano mayor de Albus era sólo eso para ella, una constante sin contornos en su vida, pero ahora con esos dibujos en las manos se llenaba de color en su memoria, resurgiendo de las cenizas de sus recuerdos.
Nix Malfoy guardó bruscamente la carpeta en su mochila, furiosa consigo misma, con el vació que consumía su estómago, le repugnaba su debilidad, las emociones mil veces enterradas de una niña de once años. Unos sentimientos que desarrollo en unas horas, pero que tardó años en enterrar y que ahora explotaban en su pecho como malditos fuegos artificiales.
Salió de las mazmorras con rapidez, acostumbrada después de seis años a caminar por aquellos pasillos fríos y húmedos, sus pasos eran agiles y pronto estuvo en la puerta del aula de transformaciones, con los ojos de la directora McGonagall fijos en ella.
Llega tarde Señorita Malfoy – dijo la mujer enarcando ambas cejas. Nix sintió cada par de ojos de sus compañeros en ella, se sentía incomoda siendo el centro de atención, pero de cierta manera estaba acostumbrada, así que mantuvo su expresión imperturbable – muy extraño viniendo de usted
Lo siento – se disculpó sacando el pergamino de su mochila – fui a buscar la redacción, la había olvidado
Las cejas de McGonagall casi tocaron su cabello, pero hizo un gesto con la mano para que pasara y Nix lo hizo sin mirar alrededor, caminó hasta sentarse junto a Loran, y también la miró con una ceja enarcada.
¿Qué? – murmuró de mal humor colocando sobre la mesa su libreta, asegurándose de que su mejor amigo no notara la carpeta que la estaba trastornando tanto.
¿Qué demonios te pasa? – bufó Loran que miró al frente sin esperar respuesta, conociéndola lo suficiente para saber que no obtendría ninguna y Nix lo agradeció.
Nix hizo un barrido rápido con la mirada y encontró el motivo de su búsqueda sentado varios asientos detrás de ella, aparentemente prestando atención a la clase ¿Qué pretendía ese imbécil al darle esos dibujos? ¿Creía que sería suficiente? Nix frunció el ceño ¿Suficiente de qué? ¿De qué? ¡Por Merlín! Se pasó ambas manos por el rostro frustrada, y se esforzó por también mirar a la profesora aunque no estaba escuchando absolutamente nada.
Lo más cercano a una conversación que habían tenido desde que se conocieron había sido su extraño encuentro hacía dos días, y eso había sido casi una broma. Se había dado cuenta esa misma tarde cuando escuchó los rumores de que había sido inmediatamente después de su ruptura con Spencer, que esos ojos castaños llenos de melancolía se debían a la pelirroja de Hufflempuff. Su corazón se había deprimido, enfurecido y al mismo tiempo aliviado al darse cuenta de esos detalles.
Nix concéntrate – dijo Loran al notar que ella estaba perdida mientras todos los demás imitaban los movimientos de la profesora
Si, lo siento, tengo demasiadas cosas en la cabeza – dijo mirando las manos de su amigo, obligándose a prestar atención y dejar de pensar tonterías que no la llevaban a ninguna parte
Bueno… descarga algo de responsabilidad en Weasley, si no me graduare junto a una chica con las neuronas secas
Nix sonrió al lograr que su mesa se transformara, aunque todavía tenía patas de madera, le enarcó una ceja a Loran que bufó.
Eso no sucederá cariño – rió – además Lucy tiene también sus responsabilidades, hemos sido cuidadosas al planificar las tareas de cada una
¡Cinco puntos para Slytherin Señorita Malfoy! – dijo McGonagall a su lado, sorprendiéndola – estoy segura que si fuera estado atenta a la clase hubiera logrado una muy buena transformación
Profesora – murmuró sintiendo sus mejillas encendidas. Loran rió por lo bajo cuando la directora continuó su recorrido por entre los estudiantes. Movió de nuevo su varita y la mesa volvió a su lugar. Nix mirándolo con una sonrisa le hizo un gesto con las manos para que él lo intentara.
Loran Zabini entrecerró sus ojos negros y se cruzó de brazos, tenía la camisa arremangada hasta los codos y su piel morena parecía que brillaba bajo la luz tímida de los rayos solares que se colaban por las ventanas. Nix sabía que su mejor amigo era atractivo, había notado las miradas indiscretas que atraía en donde sea que entrara, pero para ella Loran era casi un hermano, lo conocía prácticamente de toda la vida, sus familias eran muy unidas y cuando entraron a Hogwarts esa amistad se solidificó como un muro.
¿Te había dicho antes lo asquerosamente arrogante que eres? – inquirió Loran
Si, dices que soy vanidosa, prepotente, egoísta y ambiciosa – Nix se encogió de hombros – también me has dicho que soy estúpidamente noble, audaz y tierna, lo que es incongruente, así que no presto mucha atención a la descripción que tienes de mí
Eres todas esas cosas y más – dijo el moreno mirando la mesa nuevamente – Eres una incongruencia de la naturaleza
Gracias – dijo con ironía
Cuando salieron de la clase fueron directamente al Gran Comedor. Nix no se había permitido pensar más en lo sucedido desechando rápidamente cualquier idea que medio se mostrara en su mente con respecto a James Potter, que tenía que mantenerse donde había estado desde hacía un par de años, en lo más profundo de su subconsciente.
¡Contigo quería hablar! – exclamó Elaiza Nott mirándola agudamente cuando se sentó a su lado. Nix frunció el ceño sirviéndose un trozo de pastel de carne
¿De qué? esta mañana no me dijiste nada
Esta mañana tu tampoco me dijiste nada y tuve que enterarme por los cuchicheos de unas chicas en el baño
Elaiza la miró expectante, tenía el cabello castaño recogido en una coleta y unos mechones rebeldes y ondulados se escapaban cayendo alrededor de su rostro enmarcando sus hermosos ojos castaños brillantes, tenía el rostro níveo y angelical de una muñeca de porcelana aunque su personalidad era totalmente lo opuesto.
Nix pestañeo confundida.
¿Qué?
¡Iras al baile con Héctor Miles! – exclamó fulminándola con la mirada
Scorpius que estaba sentado frente a ellas se ahogó con el zumo de mora que bebía en ése momento, Albus le golpeó la espalda mirándola fijamente y la cuchara de Lorcan quedo a medio camino de su boca.
¡Oh eso! – murmuró repentinamente avergonzada. Loran estalló en carcajadas
¿La princesa de Slytherin va al baile con un Gryffindor? – se burló
¡Cállate! – espetó Nix golpeándole el hombro a Loran con el puño, logrando que el moreno riera con más fuerza
Un Gryffindor que está como quiere – añadió Elaiza – así que cállate Loran
¡Oh Merlín! – Scorpius se masajeó las sienes, tenía los ojos cerrados y una mueca de exasperación en la boca – a mamá le dará un infarto
Nix rodó los ojos.
No voy a ir con uno de esos bichos explosivos del profesor Hagrid – dijo – voy con una persona
Un Gryffindor – replicó Albus ganándose una mueca de desagrado por parte de Nix
¡Soy amiga de Lucy, ella es una Gryffindor!
La mitad de mi familia pertenece a esa casa, pero ése no es el punto – replicó Albus
Esto es diferente - Loran tomó su mano y la miró con expresión de alarma - ¡Te aparearas con el enemigo!
¡Oh Merlín! - Elaiza fingió una arcada – no había pensado en eso
¡No voy a aparearme con nadie! – exclamó atrayendo la atención de sus compañeros de casa, algunos rieron, otros la miraron como si estuviera loca – pero si ése fuese el caso, acabas de decir que esta bueno – acusó señalando con desaprobación a Elaiza
Y lo está – asintió la castaña – pero una cosa es admirar el paisaje y otra muy distinta es que un león se te meta entre las piernas
Demasiado gráfico – murmuró Scorpius
Sólo acepté ir con él al baile – gruñó fastidiada de aquella conversación
Ese es el primer paso – dijo Lorcan
¡Tú también! – se quejó, Lorcan sonrió encogiéndose de hombros – de cualquier manera, es problema mío con quien salgo
Claro – asintió Loran – pero por principios un Slytherin no gusta, sale y mucho menos se acuesta con un Gryffindor
Estupideces – murmuró recordando repentinamente los dibujos que aún seguían en su mochila, buscó en la mesa de los leones y se sorprendió al encontrar los ojos castaños de James Sirius Potter observándola fijamente
Ve y díselo a los imbéciles que nos han fastidiado desde que pisamos Hogwarts – dijo Scorpius. Nix frunció el ceño apartando la mirada del Gryffindor
Héctor no es uno de ellos
No – estuvo de acuerdo su hermano. Scorpius la miró con sus imposibles ojos grises – pero sigue siendo un Gryffindor… y tú la hija de un mortifago.
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