Buenas a Todos!
Nuevo capitulo de la historia, aunque me salio algo mas corto de lo que pensaba. Igual espero que les guste.
Loud House es de Savino y Nickelodeon.
Capítulo 6
Cariño de madre.
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-Tiene que escucharme, oficial. -rogo Rita al hombre frente a ella, que solo la miraba con lastima y algo de impaciencia. -Mis hijos no estaban en ese lugar o en el auto. Están allá fuera, quien sabe dónde, y solo puedo rogar que estén juntos. Tiene que buscarlos. - varias personas la miraban con pena, pero en ese momento ella estaba muy enojada con la estupidez de las personas encargadas del caso de la desaparición de la mayor parte de su familia.
-Señora Loud, sé que está pasando por un difícil momento. -comenzó a razonar el hombre haciendo un gesto para que se calmara, cosa que no logro. - Perder a un hijo es difícil… Nueve de una vez pues… No quiero imaginarlo. - La mujer estampo sus manos en la mesa, asustándole.
-Mis hijos no están muertos. – sentencio Rita con vehemencia. - Lori, Leni, Luna, Luan, Lynn, Lincoln, Lucy, Lana y Lola están vivos. Yo lo sé, puedo sentirlo. Y si eso no es suficiente. -La mujer señalo el sobre en el escritorio. -Hay pruebas. ¿Porque no hace su trabajo y los busca?
-Suficiente. - silencio el oficial poniéndose en pie con enojo. -No tengo tiempo para tratar su negación, Señora Loud. Todo lo sucedido no afectó solo a su familia y no necesito que retrase mi investigación buscando a alguien que claramente no está aquí. Hay más personas que necesitan que trabaje en algo real. - sentencio agarrando la carpeta y entregándosela de nuevo. - No sé de dónde saco la idea que su hija de cuatro años ganadora de un simple concurso de ciencias podría diferir algo que gente especializada en el área no considera posible, pero tiene que aceptar la realidad: Sus hijos están muertos, los nueve. -Varias personas ahogaron un grito por la expresión, Rita solo tiesa como tabla. -Mejor preocúpese por el ahora. Aún le quedan dos hijas y su esposo, confórmese con ello. - con eso se ganó una cachetada de la mujer.
-Si no quiere apoyar, bien. Nosotros lo haremos por nuestra cuenta. - afirmo Rita dedicándole una mirada fiera antes de agarrar su bolso y salir del lugar con paso firme y decidido, ignorando las miradas que le dedicaban las personas que habían escuchado la discusión. Afuera estaba lloviendo, pero eso no la detuvo en su salida del lugar, abriendo su paraguas mientras ahogaba un sollozo y miraba al cielo. - Los encontraremos, niños. Se los juro.
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Para la madre de los Loud, que el silencio nocturno de la casa fuese invadido por constantes ronquidos desde el piso superior era como una dulce melodía. Una que paso meses sin poder disfrutar, por lo que se encontraba otra vez revisando las habitaciones de sus hijos, como asegurándose de que realmente estaban allí y los últimos días no habían sido un sueño.
La primera habitación fue de las mayores, donde vio como Lori y Leni roncaban a su manera, en sus propias camas, cubiertas por las sabanas para ahogar el frio de la noche. La mayor de todos tenía un brazo caído de la cama y murmuraba de vez en cuando. La segunda había encontrado su visor nocturno y lo usaba en ese momento, moviéndose en la cama de vez en cuando.
En la habitación de Luna y Luan la señora no pudo evitar una amarga sonrisa al mirar arriba y ver a su roquera hija roncar a toda regla, abrazando su almohada como si tuviese su guitarra en los brazos. Pudo ver que solo tenía un viejo camisón para cubrirse del frio, así que se acercó y tomo la sabana de la esquina de la cama, cubriendo a su hija con cariño. En la litera de abajo Luan soltó un bufido entre ronquidos, antes de levantarse y balbucear algo, volviendo a quedar como antes y retomar su roncadera. La madre rio divertida y también le acomodo la sabana, tomando al Sr. Cocos del lado de la chica para dejarlo en el escritorio. Con ello salió.
Lynn y Lucy dormían como piedras, la exdeportista a punto de caerse de la cama mientras la ahora princesa gótica dormía como una oruga envuelta en sus mantas. Lynn hizo un ligero movimiento cuando la mujer hizo ademán de entrar al cuarto, antes de acomodarse sola mientras buscaba su sabana sin realmente despertar. Cuando volvió a quedarse quieta la puerta de su cuarto se cerró con un callado suspiro.
Rita abrió con cuidado la puerta de la habitación de las gemelas, sonriendo con ternura al verlas a ambas abrazadas en la cama de Lola con los animales de Lana alrededor de la cama, por orden de la niña de rosa. La mujer no pudo evitar una ligera risa cuando vio que la mayor tenía unas orejeras para callar un poco los ronquidos de la menor, quien al menos no salivaba.
La madre cerró la puerta y se encamino a la que estaba enfrente, abriendo para ver a Lily durmiendo plácidamente en su cama pequeña, abrazando el peluche de osito que siempre ha tenido. Lisa, en cambio, se había quedado dormida en su escritorio, otra vez, rodeada de papeles y apuntes que la mujer sabia eran producto de su trabajo con su hermano, al que supuestamente habían dedicado una noche libre.
Con pasos cuidadosos entro en la habitación y tomo a la niña, quien solo balbuceo una serie de factores inentendibles antes de apegarse a su madre. Rita dejo a la pequeña genio en su cama, acomodándola para que descansase cómodamente. Dejando los lentes de Lisa a un lado, le dio una ligera caricia en el cabello, mirándola con una amplia sonrisa. Echando una última mirada al escritorio salió del cuarto tan silenciosa como entro, terminando con ello su ronda en las habitaciones compartidas.
Para terminar, una mirada a la habitación del fondo le dio una ligera punzada de dolor. Aun le dolía un poco el comentario que hizo en su primer encuentro, siendo el quien organizo toda la reunión con Lisa para dejarles en duda. La mujer se sentía peor cuando recordaba Lincoln le había pedido que no hiciese sus rondas cuando estaba en su cuarto tras descubrirla la cuarta noche, mirándola con una seriedad que casi la hace llorar. Acepto para calmarle, pero aun quería revisar a su hijo.
Por ello, cuando sabía que no estaba con Lisa, se quedaba quieta al lado de la puerta un rato escuchando por sobre los ronquidos de las chicas, hasta que escuchase la acompasada respiración del niño, seguida a veces de un resoplido que reconocía como Charles durmiendo con él, de nuevo. Esta vez no era el caso, porque en lugar de ello estaba escuchando el suave sonido de un teclado en uso, indicando que el chico estaba despierto y a juzgar por la apagada Luz, no quería que se le molestase. La madre suspiro y se alejó, bajando las escaleras tras lanzarle una última mirada a la habitación.
Ya sola en el primer piso, la matriarca entro en la cocina, y se sentó en la mesa, donde tenía varios papeles acomodados encima que se había dado el lujo de no mirar, como cosas que pagar, un cheque a punto de vencer que debía cambiar antes del sábado y unas cartas que enviar. Las cartas no le llamaban la atención, y aunque las cuentas y el cheque debían estar al máximo de sus preocupaciones financieras, Rita decidió dejarlos de lado para mirar otros papeles en los que había estado trabajando desde el día en que sus hijos regresaron a ella.
Eran pequeños apuntes sobre los cambios que había notado en sus hijos y que necesitaba tener en cuenta para no incomodarlas, cosa que le había pasado varias veces en estos días, en especial con Lola, Luan y Luna. Ese tiempo que fueron arrebatados de su cuidado les dio fuerte…
Rita estaba orgullosa de que la mayoría de sus hijos actuase con más madurez o que se diesen cuenta de sus errores rápido, pero le dolía saber que las experiencias que llevaron a ese crecimiento no eran las mejores. Incluso podía sentir una especie de agresividad pasiva de la mayoría de sus hijos, si es que simplemente no llegaba a sentir nada en general.
Agradecía que Lori y Leni tomasen tan bien sus papeles de hermanas mayores, también que, a pesar de su notable silencio, Luna mantuviese su pasión por la música. Le gustaba que Luan siguiese amando las bromas a pesar de que su humor ahora era un poco más negro. El que Lynn y Lucy se llevasen bien todavía y el que la relación de las gemelas haya mejorado tanto. Agradecía que Lily congeniase tan bien con todas sus hermanas y el que Lisa pueda pasar tiempo con su hermano. En sí, estaba profundamente agradecida con tenerlos de vuelta con ella.
Aun así…. La mujer solo se tapó la cara con las manos.
- ¿Mama, estás bien? - pregunto alguien detrás de ella, asustándola de inmediato. Rita se dio la vuelta rápidamente y noto que era su único hijo, quien la miraba con duda.
-Si, si estoy bien. - acepto la madre añadiendo mentalmente que debería poner en la lista que el chico había adquirido la habilidad de Lucy de materializarse de la nada, por lo que debía prepararse para más cuasi ataques cardiacos. - ¿Qué hay de ti? Pensé que pasarías el resto de la noche en tu habitación.
-Dos motivos, uno de ellos es que Charles tenía que ir al baño. - señalo al perro que estaba entrando por la puerta trasera.
-Uhm, no lo vi pasar. -acepto la madre extrañada.
-Por eso pregunte si estabas bien. -acepto Lincoln acercándose y mirando los papeles. - ¿Arreglando cuentas? Pensé que ese era el trabajo de Lisa.
-Hace unos meses le pedí que me dejase esto a mí, - comento imitándole. - Sentía que era lo menos que podía hacer. - Lincoln la miro con algo de tristeza antes de mirar de nuevo los papeles, frunciendo el ceño al notar los últimos que observaba. El niño tomo los apuntes y leyó sin pedir permiso, cambiando de un ceño fruncido a un gesto de ligera sorpresa antes de mirar a su madre.
-Son muchos datos… ¿En serio notaste esto en menos de dos semanas? -inquirió sin mudar el gesto.
-Soy madre de once Lincoln y ninguno de ustedes es exactamente una copia del otro. Uno aprende a llevar el conteo. - le recordó Rita con una sonrisa. - Quiero asegurarme de no causarles malos ratos en lo que están aquí. -tras decir eso se apagó un poco. - Es solo que… las cosas han cambiado desde ese incidente. No quiero que parezca que los obligo a nada, pero se me han cruzado los cables varias veces en estos días.
-Si es por lo de Luna, sucede a menudo con todos. - señalo Lincoln tratando de animarla, sin muchos resultados. Los dos quedaron en un incómodo silencio un rato, el chico sobándose el brazo y la madre mirando el suelo frente a él. – Si te sirve de consuelo… A pesar de lo que discutimos el primer día, creo que a todas las chicas parece gustarles estar aquí.
- ¿Y a ti? -la pregunta lo tomo desprevenido, pero pronto bajo la mirada.
-No mucho en realidad. -acepto sin miramientos, ignorante del breve dolor que cruzo los ojos de Rita. - No es que me queje de volver a esta casa o de encontrarnos con ustedes, de hecho, es algo bastante beneficioso para ambos…. Es solo que no soy como era hace meses, lo recuerdo en parte, pero sé que ya no soy así. No puedo. Y, bueno, si tomo en cuenta eso y lo que hemos tenido que hacer, pues… -la voz de Lincoln se apagó, mirando a la mujer para que entendiese sin que él lo dijera.
- ¿No sientes que perteneces aquí? - pregunto con calma, recibiendo una mirada de su hijo, confirmando sus palabras. - Lincoln, ¿puedes acercarte? - pidió moviendo uno de los asientos frente a ella, palmeándolo para énfasis. El chico la miro con duda y algo de resentimiento antes de hacerle caso y sentarse. - Hijo, sé que parecen personas muy diferentes, pero creo que no estás viendo los puntos en común. Para tu padre, para mí y me atrevería a decir que, para la mayoría de tus hermanas, el Lincoln que está sentado ahora frente a mi es el mismo Lincoln que lo estuvo hace meses, el mismo que vi nacer hace doce años. ¿Sabes por qué? -Lincoln negó. - Porque nunca hubo dos personas en un inicio. TU eres tú. Me imagino que escuchaste como Lana le explico algo parecido a Lola, a mi parecer.
-Como lo…-comento el chico perplejo, pero Rita le pido silencio con un gesto.
-Para ti es como si fuesen dos personas diferentes, pero es como los mayores nos vemos a nosotros mismos si miramos tiempo atrás. - señalo con normalidad. - A veces miramos nos quedamos como si viésemos un espejo y notamos que realmente hemos cambiado. No siempre es como esperábamos, muchas no es lo que queríamos. - Lincoln bajo la mirada. - Pero no hay que ver solo lo que cambio, sino lo que sigue igual. Tanto lo bueno, como lo malo. Dime Lincoln, ¿en serio no hay nada en común, como dices, entre ustedes dos? - El niño lo pensó un poco.
-Bueno… Aun me gustan los comics. -comenzó a decir algo incómodo, sobándose el brazo. - Y el manga… También sigo siendo el de los planes… y… Eh…
-No tienes que decirme nada, solo piénsalo, por favor. - pidió con cariño su madre.
-Vale. -acepto Lincoln desviando la mirada hacia abajo, donde vio las manos de su madre con las palmas arriba, como esperando algo. - ¿Qué pasa?
- ¿Me prestas tus manos? - pregunto con cariño, notando de inmediato lo tenso que se puso el chico. Estuvieron en silencio un rato, uno mirando con descontento y la otra con implorante cariño, hasta que lentamente el peliblanco acato la petición colocando sus manos en las de su madre con claro cuidado. Rita las miro un rato, sin mudar la expresión. - Tienes callos… -señalo pasando los dedos por los de su hijo, que parecía listo para retraerlos de inmediato. - Se… sé que lo que pasaron no fue agradable y que cambio más que su punto de vista… pero quiero que recuerdes esto siempre. - comento mirándolo a los ojos con una sonrisa llena de ese cariño maternal que solo las madres pueden conseguir mientras apretaba sus dos manos. - Este siempre será tu hogar. No importa lo que cambies, no importa lo que digas, no importa si se van. Siempre serán recibidos aquí, con todo el cariño que pueda albergar y más allá, porque siempre serán mis hijos, mis retoños, y eso nunca cambiara.
-Mama… -comento Lincoln algo perplejo, pero se sorprendió más cuando ella tomo solo una de sus manos y la alzo para darle un beso lleno de cariño en ella, haciendo que el chico pusiera una breve expresión de incredulidad.
-Siempre serás mi pequeño Lincoln, siempre. -aseguro Rita casi llorando. - Así sea que la próxima vez que nos despidamos vuelvas peor que ese soldado robótico que tanto veías con tu padre o el supuesto "Taicho" con el que te comparan tus hermanas. - Lincoln se abstuvo de rodar los ojos y solo la miro fijamente. - No olvides que te amamos Lincoln, y nunca dudes de ello. - dicho eso lo soltó y se limpió un poco la cara antes de acomodar los papeles y ponerse en pie. -Bueno, creo que iré a dormir. ¿Todavía tienes algo que hacer no? Solo te pido que no te acuestes tan tarde, me imagino que Lisa querrá reanudar su trabajo contigo en cuanto despierte. ¿Puedes?
-Esta bien…- acepto Lincoln algo petrificado mientras agarraba su mano y se levantaba lentamente de la silla. -Descansa mama…
-Tú también cariño. - acepto su madre regalándole otra sonrisa, está un tanto más cansada. - Buenas noches.
-Si… Buenas noches. - acepto Lincoln mientras la veía salir lentamente de la cocina, bajando un poco la mirada cuando escucho un leve sollozo fugado. El chico miro a Charles, que seguía a su lado. - Estas cosas nunca pueden ser fáciles, ¿verdad? -el perro alzo una ceja. Lincoln rodo los ojos y se miró la mano, abriéndola lentamente. - Me pregunto qué tanto sabe que no ha anotado ahí… -El silencio se hizo unos segundos presentes en la cocina hasta que Lincoln sacudió la cabeza. - No es momento de pensar en ello. - dicho eso salió de la casa por atrás y se dirigió al árbol mientras sacaba alguna especie de teléfono de su bolsillo, marcando algo antes de recostarse al tronco. Charles le siguió hasta afuera, pero se quedo esperándolo en el rellano de la entrada. Los dos estuvieron esperando en silencio hasta que...
"¿Hola? ¡¿HOLA?!" Lincoln soltó el aparato y se llevó una mano al oído, aunque no es que sirviese mucho para callar el pitido que estaba escuchando, en realidad. "Oye, Conejo ¿estás ahí o no?"
-No tienes que gritar Agatha…- pidió el peliblanco agachándose a recoger el aparato y guardándoselo en el bolsillo.
"Pues lo siento, pero llevo esperando que contestaras todo el día" alego la voz femenina con burla "Te envié un correo a las mil horas, esperaba una respuesta, máximo, a las mil cuatrocientas. Comenzaba a pensar que te habían tomado vivo."
-Lo siento, pero no tenía la información en el momento. -enfatizo Lincoln nada divertido. - ¿Recuerdas lo que te dije del código de Kai?
"El Dragón no sirvió de mucho, entiendo eso" acepto Agatha algo más calmada. "Me imagino que hiciste algo de tu magia tecnológica… ¿o era eléctrica?" El peliblanco rodó los ojos "Bueno. Entonces imagino que si te dignaste a contestar es porque encontraste lo que te pedí."
-Afirmativo. - señalo Lincoln mirando a la casa. -Te lo enviare en una hora, aún estoy tratando de simplificar el contenido. Sé que no te gusta leer.
"Oh, que detalle de tu parte. Siempre has sido un tierno Conejito…"
-Que no me digas Conejo. -se quejó Lincoln con fastidio.
"Ey, por ti es que comenzaron a darnos un titulo, así que te lo calas. Además, no niegues que te cae. No es mi culpa que seas idéntico a uno." El chico parecio querer dispararle a su interlocutora. "Ya en serio, sobre la información no te preocupes, le daré un buen uso. Te enviare los resultados por correo regular… Bueno, cuando descubra como enviar uno sin que lo revisen personas indeseadas… Lo importante es que me asegurare que sea bien utilizada para todos."
-Gracias, Agatha. -sonrió Lincoln con calma.
"No hay de que Conejo, tampoco es que el trabajo mate a esta pobre Serpiente" Los dos rieron por ello, una con una carcajada estruendosa y Lincoln por lo bajo. Charles solo miro extrañado a su joven dueño. "Hace mucho que no rio... Eso me recuerda, tengo algo de mi informante: Están a punto de iniciar la cacería de bandas altas. No creo que envíen a nuestros "colegas", pero dudo que los dejen solos mucho tiempo si tienes cuatro en cola"
-No te preocupes. Ya tengo varios planes en mente para varios escenarios. - sonrió Lincoln con decisión.
"Eso espero. No olvides que los Basiliscos no somos los únicos que matamos con una mirada, Conejo."
-No lo haré.
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Se que quedo algo corto, pero esto era determinante para el capitulo que viene.
Espero les haya gustado la escena de madre e hijo, no fue la mas... emotiva, pero siento que me quedo bien. También espero les gustase el nuevo personaje, aunque no la veremos en un tiempo.
Eso sería todo por ahora! Espero les haya gustado el capitulo y si quieren me den su comentario al respecto. Ahora, si me disculpan, voy a escribir.
Nos vemos en el siguiente capitulo!
Gracias y hasta Luego!
