La Revolución de las Sombras
Capítulo 5: Paseo a Hogsmade
de Octubre de 2022
James lo vio al sentarse. Al principio fue borroso, se pasó la mano por los ojos para despejar los últimos rastros del sueño y así el traje fue muy claro para él. Un perfecto smoking absolutamente negro colgando en el dosel de la cama de Héctor. Frunció el ceño
¿De qué se disfrazará Héctor? ¿Jackie Chang? - inquirió
Del hombre de la Luna – dijo Jax desperezándose, bostezó mirándolo con media sonrisa – se le ocurrió combinar su disfraz con el de Malfoy.
La somnolencia de James se fue de repente.
¿Con el de quién? – preguntó
Debes ser el único que no lo sabe – dijo Frank saliendo del baño, tomó una camiseta que estaba sobre su baúl, la miró un momento y se encogió de hombros colocándosela – Héctor irá al baile con Nix
Ella le dijo que se disfrazará del Ángel de la Noche – comentó Jax ajeno a la constricción de estómago que sentía James en ese momento.
¿Cuándo pasó eso? – preguntó apenas conteniendo el tono airado, comenzaba a estar verdaderamente molesto ¿Cómo es que no sabía algo así?
Hará una semana más o menos – respondió Jax – es un maldito suertudo
Nix es una chica hermosa, las palabras que Frank le dijo días atrás rebotaron en su cabeza.
¿Dónde está Héctor? – cuestionó James. Frank lo miró inquiridoramente pero decidió ignorarlo.
Supongo que ya bajó – Jax miró por la ventana, el vidrio empañado auguraba el frío que estaría haciendo fuera – quedó con Malfoy para ir al pueblo
No sabía que Héctor estuviera interesando en Nix – comentó Frank – no es que sean una pareja convencional
James se sorprendió al notar sus puños cerrados, fue consciente de la impotencia sin explicación que crecía dentro de su pecho y sabia identificarla muy bien. Se preguntó por qué le importaba tanto que hiciera la Slytherin y la respuesta que su propia mente le dio lo enfureció. El recuerdo de su cálido cuerpo aferrado a él, la indiscutible paz que sintió hace dos días se desvanecía de sus manos. Ella ni siquiera le había dirigido una mirada desde el momento en que salieron de la oficina de McGonagall y volvieron a ser los dos extraños que siempre habían sido.
Según él, le gusta que ella no parece darse cuenta de lo hermosa que es – dijo Jax
James se puso de pie bruscamente, caminó hasta detenerse frente a Jax que lo miraba alarmado
Ella sabe lo hermosa que es – espetó James con el rostro hirviendo – y si Héctor cree lo contrario es un imbécil
¿Qué te pasa? – inquirió Frank interponiéndose - Cálmate
Estoy calmado – gruñó James - estoy de maravilla
1.
La mañana era nublada. Una lluvia otoñal había caído durante toda la noche y el camino que llevaba al pueblo estaba húmedo y ligeramente fangoso. Nix miró el cielo turbio y gris que aún amenazaba con más lluvia y sonrió, siempre le había encantado este tipo de clima y por eso el invierno era su época favorita del año, aunque para eso aún faltaban un par de meses.
La bufanda de Slytherin rodeaba su cuello, su cabello oculto por un gorro blanco, no hacía tanto frío como para tener un abrigo pero llevaba una chaqueta gris que la mantenía lo suficientemente caliente. Héctor caminaba a su lado, abrigado con una chaqueta marrón y una bufanda naranja, el cabello rubio perfectamente peinado hacia atrás. Sólo era un poco más alto que ella y su cercanía la tranquilizaba en cierta manera. Un poco más adelante Elaiza no dejaba de girar el rostro para mirarlos.
Discúlpala – dijo – es primera vez que no voy con el grupo
Me preocupa más tu hermano – Héctor saludó a Elaiza agitando la mano, la chica se sonrojó, pero le devolvió el saludo, Nix rió
¿Scorpius?
¿Tienes otro? Me había hecho a la idea que sólo lidiaría con un hermano sobre protector
Scorpius no es sobre protector
Créeme, también le hago creer eso a mi hermana
¿Tienes una hermana? – Nix lo miró notando que en realidad no sabía nada de Héctor Miles más allá de que era Gryffindor, hijo de muggles y hacía el EXTASIS de Herbología
Si, se llama Carol – Héctor sonrió, un hoyuelo se formó en su mejilla izquierda – es dos años mayor que yo, estudia arquitectura y se volvió loca cuando por fin pude hacer magia con la varita frente a ella.
Nix sonrió con él.
No puedo imaginar lo que sintió – dijo - ¿Qué quiere decir eso de arquitectura? – inquirió
¡Oh! Cierto, pues diseñan casas, edificios, se encargan de que sean estéticos y funcionales, algo así
No entiendo – la morena inclinó el rostro confundida, muchas veces había estado en el Londres muggle, le gustaba la ropa y la música, incluso había adaptado varios aparatos para poder usarlos con magia, le parecían fascinantes. Ahora averiguaría a qué se dedicaban de adultos, nunca había pensado en eso
Míralo de esta forma – sugirió Héctor – cuando haces un hechizo para expandir una carpa, por fuera se ve como cualquier otra, pero por dentro tienes que imaginar que tamaño quieres que tenga para poder hacerlo. Allí te conviertes en una arquitecta, con tu mente hiciste un diseño rápido de lo que quieres, la diferencia radica en que mi hermana no lo hace con la mente ,ella lo plasma en un papel para que otras personas construyan lo que ella diseñó
Fascinante – Nix se imaginó a una chica inclinada sobre un pergamino dibujando cada detalle de una casa, poco práctico, pero muchas cosas muggles lo eran
Héctor enarcó una ceja.
¿Tú crees?
¡Claro! A veces pienso que en comparación con los muggles, los magos somos unos flojos – Nix rió
Me gusta estar contigo – dijo él, tan de repente que la risa de Nix se atascó en su garganta - ¡Wau! Eso no es bueno
¡No! – la chica sintió el calor en sus mejillas y la sonrisa del rubio no pudo ser más grande – también me gusta estar contigo
Héctor le abrazó los hombros acercándola más a él, Nix a su vez le rodeó la cintura casi por inercia. Loran más adelante se ahogó con su propia saliva, pero Nix en lo único que se fijó fue en el hermoso tono azul eléctrico de los ojos de Héctor Miles.
2.
¡Mierda! – exclamó Albus. Todos en la mesa lo miraron
¿Qué? – inquirió Elaiza
¡Me clavé una puta astilla en el dedo!
Tanto escándalo por eso – bufó Scorpius - ¡Se hombre Potter!
¡Vete bien a la mierda, Malfoy! – gruño el pelinegro chupando su dedo índice.
Miró alrededor, todos sonreían excepto Héctor que los veía sin saber muy bien qué hacer, pareciendo fuera de lugar entre el grupo de Slytherin, Albus casi lo compadeció recordando cómo se sintió la primera vez que se sentó en la mesa de las serpientes, aunque esto era diferente, Albus no había elegido ser un Slytherin, en cambio Héctor decidió estar allí. Se metió en el nido porque quiso. Puede que fuera hijo de muggles, pero tenía los años suficientes en Hogwarts para saber cómo funcionaban las cosas ¿En qué estaba pensando éste chico?
Es su forma de llevarse bien – le explicó Nix golpeando su hombro con el del Gryffindor juguetonamente. Albus enarcó las cejas, sus ojos se encontraron con los de Elaiza ¿Qué demonios? Le articuló, pero ella sólo se encogió de hombros
Quiero otra cerveza de mantequilla – dijo Lorcan colocándose de pie - ¿Alguien más?
Yo – Nix sonrió – por favor
Lo que quieras preciosa
Se apareara con el enemigo – murmuró Loran en el oído de Scorpius, Albus lo escuchó y miró en dirección a la pareja, pero ellos estaban muy entretenidos hablando
¡Cierra la boca! – Scorpius arrugó la nariz – es una imagen mental que no me interesa tener
Se ven bien juntos – dijo Elaiza lo suficientemente alto como para que Nix y Héctor la escucharan, la morena se ruborizó
Me alegro porque si todo sale como quiero nos veras mucho así – el Gryffindor sonrió
Tienes mucha confianza en ti mismo – Nix inclinó el rostro, Loran bufó
Sólo lee señales
Recoge las migajas de pan que dejas en el bosque - añadió Scorpius
¿Conoces el cuento de Hanzel y Gretel? – preguntó Héctor
Y ya se metió a Scorpius en el bolsillo, pensó Albus.
¡Claro! – exclamó el rubio rodando los ojos - ¿Quién no lo conoce?
Pues, la gran mayoría por aquí – dijo Héctor – eres hijo de magos, por lo que sé no suelen conocer cosas muggles
Conozco mucha literatura muggle – Scorpius lo miró con los ojos entrecerrados, Nix se removió incomoda – me gusta la música y hay unas cosas que llaman hamburguesas que son lo mejor
Héctor rió.
¿Has ido a McDonald's?
La puerta de las tres escobas se abrió haciendo sonar la campanilla, llamando la atención del grupo. Albus observó a su hermano que entraba en compañía de Frank y Lucy. Su prima se dirigió hacia ellos, pero los otros dos caminaron hasta la barra. Notó que su hermano en ningún momento apartó la mirada de la mesa. Albus frunció el ceño.
¡Nix! – exclamó la pelinaranja con una sonrisa – ¡Funcionan perfectamente! ¡Tu padre es el mejor!
Esa declaración atrajo las miradas de muchos, más de uno con desaprobación, pero Lucy envuelta en una alegría infantil no lo notó
¡Lo sé! – respondió la morena riendo - ¿Cuándo hiciste la prueba?
Hace un rato – Lucy se dejó caer en una silla al lado de Nix con total naturalidad saludándolos a todos con una sonrisa. Después de años era normal verla con los Slytherin aunque en lo particular a Albus le seguía pareciendo un poco extraño
Albus estaba consciente del fenómeno que constituían Lorcan y él en la casa de las serpientes. Hijos de héroes de guerra rodeados de hijos de mortifagos y cuando el mundo mágico se enteró hubo sentimientos encontrados y reportajes completos sobre ellos en El Profeta. Lo que a Albus le parecía un completo despilfarro de tinta ¿A quién podría importarle la vida de un par de niños? Con el tiempo las aguas se fueron calmando y nadie más los molestó.
Hogwarts era otra cosa. Las tensiones entre ambas casas eran palpables aunque nadie hiciera nada abiertamente en contra. Sin embargo, Gryffindor y Slytherin no compartían clases y los alumnos solo se mezclaban durante el sexto y séptimo año según las asignaturas que eligieran para sus EXTASIS. En el campo de quidditch se desquitaban frustraciones.
Lo único fuera de lugar en esa rivalidad silenciosa durante los últimos seis años habían sido Lucy y Nix. Una Gryffindor y una Slytherin abiertamente amigas, y ahora por supuesto Héctor Miles. El rubio sonreía mientras conversaba con Nix y Lucy tan ajeno o ignorando los pensamientos contradictorios que su presencia en la mesa de los Slytherin provocaba en el local.
Albus sintió un tirón del cuello, una opresión en el pecho tan fuerte que jadeó en busca de aire. Miró alrededor aturdido, pero nadie pareció darse cuenta de su incomodidad. Buscó en la barra, su hermano no estaba allí, sólo Frank que miraba hacía la puerta luciendo confundido.
Ya vuelvo – murmuró antes de colocarse de pie y caminar rápidamente hacia la puerta.
Sólo un par de ojos cafés siguió sus pasos. También había visto a James salir, su rostro ensombrecido y pálido. Nix Malfoy se sintió mareada, y una punzada dolorosa en la cabeza la hizo estremecer
¿Te sientes bien? – preguntó Héctor
Sí, es sólo un dolor de cabeza – Nix sonrió – iré a tomar un poco de aire fresco
Sufre de migraña desde hace un par de años – escuchó que le explicaba Lucy a Héctor mientras se alejaba.
3.
¿Sabes a quien miras mientras desayunas, almuerzas y cenas? ¿Sabes a quien observas en clases y buscas en los jardines? ¡Aunque estuviera sentada a tu lado lo hacías!
El viento frío le pegó en la cara al salir del local. Las palabras de Mila rebotaban en su mente mientras la sonrisa que Nix le dirigía a Héctor Miles lo atormentaba. Una parte de él quería volver a Las Tres Escobas y arrancarle los dientes a Héctor de un puñetazo ¿Por qué se estaba sintiendo así? ¿Por qué lo enfurecía tanto verlo hablando con Nix como él nunca podría hacerlo? Sabía que lo mejor era salir de allí y controlar esa ira irracional que estaba sintiendo, lo devastaba verla sonriéndole al rubito como nunca la había visto con nadie más.
¡Tienes que sentirlas, Potter!
James respiró profundamente, no podía dejarse arrastrar por ellas, podía verlas en el borde de su visión, las sombras se arremolinaban a su alrededor, altas y oscuras, figuras sin contornos que se acercaban cada vez mas
Tienes que desear de verdad causar dolor
¿A quién escuchas? – preguntó bruscamente su hermano llegando a su lado. No por primera vez James maldijo el poder del collar que los vinculaba.
Albus sabía muy bien lo que estaba pasando y tomándolo del brazo lo obligó a caminar más rápido. La mente de James se estaba perdiendo, ya no podía hacer nada para contenerlas, las sombras densas y viscosas ya habían llenado su mente. Lo mejor que podía hacer ahora era alejarse del pueblo.
Bellatrix Lestrange – dijo
Ya casi James – murmuró Albus – sólo un poco más
Disfrutar con ello
La imagen de una mujer pálida, de ojos negros y enloquecidos, con una maraña de rizos desordenados estalló en su mente.
¡Cruccio!
James se perdió.
¡Mierda! – exclamó Albus cuando el cuerpo de su hermano se desvaneció, con dificultad lo sostuvo hasta apoyarlo en la pared de una de las casas más alejadas del pueblo. James temblaba incontrolablemente
¡Yo mate a Sirius Black! – cantó James quedadamente. Albus sintió un escalofrío – traidor a la sangre, ese hijo de puta manchó nuestro árbol familiar, él, su hermano y la imbécil de mi hermana– los ojos de James se abrieron, pero ya no eran sus ojos, estaban completamente negros, una oscuridad sórdida los había invadido y Albus no sabía que hacer
¡James! – Albus brincó sorprendido por la exclamación, miró aterrorizado como Nix corría hacia ellos, la preocupación pintada en sus rasgos - ¿Qué le pasó? – inquirió acunando el rostro de James con sus manos - ¡Albus! ¡¿Qué le pasó?!
Sólo la voz de James respondió. Albus se estremeció.
¡Yo lo mate, yo lo mate! – cantaba una y otra vez.
El miedo paralizó a Nix. Sus ojos cafés estaban desorbitados mirando los de James, pero no se alejó.
¡James! – sollozó Nix, las lágrimas corrían por sus mejillas, perlas brillantes a la luz tormentosa del día - ¿Qué le pasa Albus?
No le salían las palabras. Miraba a su hermano. Estaba asustado como nunca en su vida, el miedo ni siquiera se comparaba con lo que sintió al descubrir el secreto de James. Esta vez era diferente a cualquier lapsus anterior porque la voz de James era sádica, la de un asesino que disfrutaba matando. Albus lo había entendido y sabía que Nix también, este no era su hermano, James no estaba aquí
¡Frank y Alice se fueron a pasear, y entonces, al manicomio fueron a parar! – rió, rió tan fuerte que Albus estuvo seguro que alguien tuvo que haberlo escuchado, una risa aguda, maniaca.
¡Ya basta! – gritó Nix abrazando al castaño, atrayendo su rostro contra su pecho, lo aferraba con fuerza como si con eso pudiera apartar a James de la oscuridad que comenzaba a consumirlo. James se estremecía con violencia, pero Nix no lo soltó - ¡Fuera! ¡No eres él!
¡No! – exclamó James con esa voz extraña y maniaca, pero Albus notó como sus manos comenzaban también a aferrarse a Nix - ¡Lo está disfrutando mierdecilla! ¡Eso es lo que os da miedo a los dos! ¡Tú estás tan loca como yo primita! ¡Regulus te ocultó bien, pero eres tan Black como yo! ¿Creen que la asesina soy yo? ¡Fíjense en ustedes coños de mierda!
¡Sal de mi cabeza! – gruñó la voz de James, se aferraba a Nix que lo abrazaba con brazos y piernas. Albus tomó el dije de su collar susurrando el nombre de su hermano una y otra vez en una oración silenciosa para que regresara - ¡No somos como tú! ¡Ninguno!
¿No? – dijo cambiando de nuevo a ese tono que Albus no quería volver a escuchar jamás en su vida – eso ya lo veremos
El cuerpo de James quedo lívido de repente, tan quieto que parecía que ni siquiera respiraba. Albus lo observaba sin moverse, acuclillado junto a su hermano y Nix, su corazón palpitando en sus cienes. Bellatrix Lestrange les había hablado, esto no había sido un eco del pasado, ella había estado allí, dentro de James.
Una brisa fría y con aroma a lluvia los envolvió en un abrazo frio y perturbador, el silencio en cambio fue un amigo querido en ese momento. Albus y Nix se miraron fijamente, ella abrazando con fuerza el cuerpo inerte de James, sus ropas manchadas de tierra húmeda
No sé cuánto tiempo estará así – dijo Albus con un suspiro, tratando de que su voz no temblara por el miedo atroz que aún lo embargaba.
Nix frunció el ceño.
No es primera vez que pasa – sentenció, sus ojos se habían dilatado y eran oscuros de una manera bienvenida, llenos de furia y miedo a partes iguales
Es primera vez que sucede así
No me moveré de aquí – afirmó Nix acariciando lentamente el cabello de James, sin dejar de mirar a Albus – me necesita – y ella misma lució confundida por esa declaración
Ni siquiera sabes que es lo que pasa
¿Y tú sí? – inquirió con molestia - ¿Desde cuándo pasa esto?
Albus no respondió. La miró recordando la última vez que James estuvo así, los dibujos que había descubierto y su sospecha de la causa del rompimiento de James y Mila. La aparición de Héctor había desplazado esa sospecha, pero ahora mirándolos volvía como una certeza.
Creo que es mejor que hables con él de eso
Lo hare – murmuró – está sufriendo – añadió Nix
Lo sé – Albus se pasó las manos por el rostro derrotado – pero prefiere sufrir solo
¿Albus? – dijo James, su voz temblorosa fue el único aviso, de pronto James comenzó a llorar, se hizo un ovillo contra el cuerpo de Nix aferrándose a ella – casi gana Albus – balbuceó entre sollozos – casi gana
¿Qué? – murmuró. El terror atenazó su garganta con una mano rugosa y fría
Las sombras Al, ya no solo están fuera, están en mi cabeza y están ganando
¿Qué están ganando? – inquirió Nix tomando el rostro de James entre sus manos con una intensidad impropia de ella. Su hermano jadeó sorprendido cuando sus ojos se encontraron con los de la chica. Ambos se estremecieron.
Mi alma - susurró – mi alma Nix
4.
Lucy arqueó la ceja mientras veía salir a Nix.
Desde hace días había observado atentamente a su amiga, si algo se le daba bien a Lucy Weasley era leer a las personas, pero no había encontrado allí más de lo que ya sabía desde hacía años.
Recordaba bien su primer viaje al colegio, las horas que marcaron su tiempo en Hogwarts, allí habían sido por última vez ellos mismos. James un niño despreocupado y juguetón que no conocía el pesó de su apellido y no pensaba en las decenas de consecuencias de sus decisiones. Frank tímido y tierno sin la máscara de arrogancia que había creado con el tiempo para soportar el eterno escrutinio. Nix una niña que había sonreído y conversado fácilmente todo el camino, pero que se había encerrado en una burbuja de hermetismo e introspección para escapar de las palabras que la seguían a donde sea. Y ella misma, Lucy, que había aprendido con ensayo y error a identificar las verdaderas intenciones de las personas y así ahorrarse en su vida a personas que sólo estaban con ella por interés.
En ese viaje habían sido amigos, ese viaje cambio todo. Aunque parecía que ella era la única que lo había notado, por unos años dudo de su propia intuición, pero después de los que vio desde la ventana ya no tenía dudas, y la presencia carismática de Héctor Miles en la vida de su amiga sólo era un obstáculo para el camino que James y Nix habían iniciado hace siete años, aunque ellos mismos estaban negados a verlo, Lucy si podía, lo había visto siempre.
¿Crees que debo buscarla? – preguntó Héctor mirando hacia la puerta
No, no es buena idea presionarla, ella volverá cuando esté lista – dijo Lucy regresando su mirada al chico rubio sentado a su lado, no era realmente una mentira, Nix nunca había reaccionado bien a la presión, pero también sabía que para llegar al corazón de su amiga tendría que persistir, y siempre que pudiera Lucy limitaría sus esfuerzos
¿Estás segura? – inquirió él y por primera vez Lucy lo observó, no solo el físico de uno de los chicos más atractivos del colegio, sino eso que ardía en los ojos imposiblemente azules de Héctor Miles
Lucy jadeó ante la fuerza que desprendía el brillo de aquellos ojos, una fuerza abrumadora que pondría de rodillas a cualquiera que osara desafiarlo. Una llama ardiente y cegadora. Un contrario y un igual. Un equilibrio.
Lucy Weasley por primera vez en muchos años quiso llorar.
