Buenas a todos!
Les traigo un nuevo capitulo de esta historia, un poco apresurado y cargado pero corto.
Espero les guste.
Loud House es de sus dueños... Y a leer!
Capitulo 13
Visitas esperadas – Parte 1
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Los trece miembros de la familia Loud se habían reunido en la cocina, todos mirando seriamente al menor varón de la familia en lo que este terminaba de relatarles lo que había averiguado la noche anterior desde su posición parado cerca de la ventana. El chico tenía notables ojeras en su serio rostro, indicativo de lo poco que durmió.
-Espera. -lo interrumpió Lynn haciendo un gesto con la mano de tiempo fuera. -Estas tratando de decirnos que la razón por la que West entorpeció la investigación hizo declaraciones falsas, elimino por completo e implanto evidencia... -un escalofrió la recorrió. -y dejo que todo sucediera, ¿era para ayudar a su hija?
-Al parecer Emily necesitaba una operación cardiovascular de emergencia. -confirmo Lincoln mirándola. -En ese momento, West estaba esperando su ascenso y tenía muchas deudas encima para lograr conseguir el préstamo de forma legal en el tiempo indicado. -especifico antes de mirar la ventana. -Tomo la decisión cuando le entregaron todo en efectivo. Desde ese día no ha vuelto a tener contacto.
- ¿Estás seguro? -inquirió Luan alzando la ceja. -Pudo haber mentido. -Luna la miro seria y asintió con una expresión agria en el rostro. La castaña menor se sentó más incómoda en el asiento. Lincoln solo sonrió de lado, otra vez causando un escalofrió a su familia.
-Como Luna dijo, estoy seguro de que no mintió. -aseguro sin dejar de sonreír antes de volver a mirarla serio. -Aun así, no me sorprendería que no estuviese siendo vigilado o algún otro fuese contactado en el momento.
-Eso es… triste. -acepto Leni bajando la mirada antes dar un golpe en la mesa que asusto a todos. - ¿Es que no están contentos solo con lo que nos hicieron? Cuando esa pobre niña le pregunte a su papa como la salvo…
-Pensé que la expresión era una vida por miles. - señalo Lucy con un tono agridulce.
-En realidad, los casos de esa semana no llegaron a la centena. -corrigió Lisa con seriedad. -Pero las razones de West no valen lo que sucedió. Hay muchas formas de pedir ayuda.
-Como hackear la estación internacional. -señalo Lincoln mirándola, la chica bajo la mirada antes de ser abrazada por su madre, quien mantuvo una estoica expresión durante toda la conversación. El niño la miro a ella. - ¿Qué opinas, mama?
-No negare que comprendo porque lo hizo. -acepto la mujer para sorpresa de todos. -Pero las acciones tienen más de una consecuencia. El que lo haya hecho por su hija no cambia el hecho de que nueve hijos míos fuesen declarados muertos y fuesen alejados de mi por un mal dicho año. Ni lo hará todo lo demás que pueda decir. -sentencio antes de suspirar. Su esposo le puso una mano en el hombro, que ella tomo.
- ¿Entonces no haremos nada con la información? - sentencio Lola mirando la habitación incrédula.
-No haremos nada porque los Loud no tienen idea de esa información. -repuso su hermano severo. -Esta la consiguió un conejo que paseaba por allí junto a la luna, nada más. Nada de lo que dije hoy sale de esta habitación hasta nuevo aviso. Solo se los dije para que nivelaran sus cabezas con todo esto, ya que tendremos que volver varias veces. -continuo el chico, ahora sin mirar a nadie. -No necesitamos más problemas de los que tendremos a mano. -esa declaración sirvió para traer silencio a la sala. Un silencio incomodo, ansioso y… preocupado.
- ¡Esto es injusto! -se quejó Lola dando su propio golpe a la mesa para romper el silencio.
-La vida suele parecerlo. -acepto Lori con cierto pesar en la mirada. Antes de que cualquiera pudiese añadir algo más, unos golpes en la puerta llamaron la atención inmediata de la familia. Lincoln y Lisa intercambiaron una mirada de sorpresa mientras sus pares de apresuraban en calmarse para ir a abrir.
- ¿Lista? -pregunto el hombre a su esposa, quien miro a sus hijos antes de asentir. Lynn Sr. imito el gesto antes de abrir la puerta y quedarse sorprendido. En la entrada de la casa estaban dos personas: Una chica blonda con una franja azulada en el cabello que estaba halando del brazo a cierto chico pelinegro con gafas que parecía debatirse entre estar asustado de la seria cara de la chica y preocupado porque estaba ahí en primer lugar. - ¿Sam? ¿Clyde? -Eso basto para lograr que se despertase una silenciosa reacción en el comedor.
-Buenas tardes Señores Loud. -saludo Clyde con una forzada sonrisa antes de que Sam lo arrastrase con ella dentro de la casa sin decir otra palabra para pedirle permiso a los padres, técnicamente pasándolos de largo. Sam miro la sala y la escalera con sospecha hasta que se fijó en el abarrotado comedor, dejando caer a Clyde de a impresión. - ¡Auch! Que…- el chico se detuvo al seguir su mirada, este tirando su mandíbula al suelo cuando noto a los hermanos mirandolos.
En el comedor la mitad de las hermanas no se había movido de sus sillas y se dedicaban a mirar la situación con normalidad, mientras la otra mitad o estaba tratando de empujar a la ahora petrificada Luna o estaban más perdidas que el satélite sobre toda la situación. Lincoln era el único que veía a los recién llegados con leve interés.
-L-Linc…Linc… -trataba de decir Clyde, incapaz de completar la palabra por la impresión. Eso pareció traer de vuelta el movimiento al petrificado mundo dentro de la casa, porque Luna parpadeo y miro a Sam a los ojos unos segundos… antes de salir corriendo hacia la puerta trasera de la casa.
-No lo harás de nuevo. -salió corriendo Sam por la puerta delantera sin siquiera despedirse, claramente dispuesta a iniciar un juego del gato y el ratón con Luna. Mientras las hermanas salían volando a la entrada para ver si atrapaban a Luna de inmediato, Luan se escabullo por detrás de la casa tras notar que una sombra oscura aprovecho la conmoción para alejarse de la ventana contraria a la calle. Lincoln se dio cuenta de ello, pero un movimiento de Lori le detuvo de seguirla. Mientras los dos tenían un juego de miradas la chica se acercó a Clyde, quien aun seguía en el suelo tartamudeando.
-Clyde, tiempo sin verte. -saludo con media sonrisa. El chico dejo d mirar a Lincoln para mirarla a ella y quedarse en silencio. Como el movimiento de la hermana mayor llamo la atención de la familia. Al ver el estado catatónico del chico, Lynn no tardo en pasar su mano frente a los ojos de Clyde, sin recibir reacción alguna.
-Creo que se rompió…- comento con poca sorpresa. Lincoln y Lori se miraron nada sorprendidos. El chico miro a Lynn fijamente antes de que ella rodase los ojos. -Lo llevare al sofá. De ahí, es tu problema Taicho. -ante eso Lincoln solo pudo suspirar
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Maggie estaba caminando lo más rápido que podía sin reventar a correr. No quería llamar la atención en ese lugar que apenas conocía, pero la chica dudaba que su ahora desbocado corazón aguantase lo suficiente para lograrlo. Abrazando el cuaderno que tenía en sus manos con más fuerza no tardó en llegar a un área conocida, bajando el paso para aparentar normalidad hasta que se detuvo frente a un callejón conocido, soltando un suspiro.
-Para verte tan oscura no eres buena sombra, ¿sabes? -dijo una voz a su lado que la congelo. Maggie se quedó quieta cual estatua antes de mirar el lugar, donde no tardo en notar a Luan recostada al poste de luz más cercano con una normalidad que rayaba lo ridículo. La chica Loud se estiro fingidamente antes de colocarse frente a ella con una seria sonrisa. -No niego que te agradezco que nos dejases en negro cuando nos vimos, pero… ¿Qué estabas haciendo en frente de mi casa, chica del pasillo caes? -Maggie guardo silencio, echándose lentamente hacia atrás. Tras un rato la espalda de la muchacha choco con algo, dando un rápido vistazo atrás para ver que había terminado chocando con un basurero en el callejón. Antes de pensar en algo, Luan cubre su camino de su salida al apoyar un brazo en el basurero y con ello tomar el cuello de la camisa a la pelinegra con la otra mano, mostrándole una seria ira muy notable. - Te hice una pregunta, contesta.
-Realmente no me recuerdas. -fue lo que contesto Maggie con voz neutra, pero que ocultaba mucha emoción que fue revelada en la única lagrima que paso por su filtro, cayendo limpiamente en la mano de una sorprendida Luan. La Loud la mira fijamente en lo que suelta poco a poco su agarre, pero no la deja libre.
-No, no sé quién eres. -admitió tras unos minutos, las palabras saliendo de su garganta en un curioso tono resignado que se dejó ver en su cara un segundo para después continuar seria. Maggie asiente antes de desviar la mirada. Las dos guardan silencio, una abrazando el cuaderno que llevaba y la otra con una molesta culpa salida de la nada. Al final Luan suspira. -Mira, tuvimos un mal comienzo. O re-comienzo o como sea. Lo siento, no me llevo bien con… desconocidos. -Maggie vuelve a asentir sin mirarla, lo que no ayuda a Luan.
-No soy solo yo lo que has olvidado. -declaro la pelinegra apenas alzando la mirada. Luan asintió sin mirarla esta vez. Otro incomodo silencio.
-Oye… -llamo Luan algo apenada, para sorpresa de la muchacha. La castaña resoplo un momento nerviosa antes de continuar. -Me preguntaba si querías ir a algún lado. No es de mi memoria, pero tengo preguntas que hacer y puede que pueda responder algunas tuyas. Si te molestaste para ir a mi casa, no creo que deba dejarte en la oscuridad, ¿entiendes? -termino por fin aun seria. Maggie solo parpadeo un rato antes asentir como hipnotizada. Luan parpadeo de vuelta perdida. -Eh... ok. Pues vamos… eh…
-Maggie. -contesto la muchacha. -Me llamo Maggie. -ante ello Luan sonrió, saliendo del callejón a la luz de la calle antes de voltear a verla.
-Entonces un gusto de vuelta, Maggie. -acepto con calma antes de iniciar su camino. La pelinegra se quedó mirando un rato antes de apretar de nuevo el cuaderno y seguir a la Loud.
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En la casa Loud, Clyde comenzaba a despertar, mirando el techo de la sala con ojos perdidos por un rato antes de abrirlos por completo y levantarse asustado, mirando alrededor como si esperase que algo le atacase. Sus movimientos sin sentido se detuvieron al notar un punto blanco y naranja en su visión, cosa que pudo notar más tarde al verlo de nuevo, era Lincoln mirándolo inexpresivamente desde el otro lado de la sala, donde estaba sentado detrás de una libreta de dibujo. Clyde abrió la boca para gritar algo.
-Si puedes evitar gritar será lo mejor, Lily está tomando una siesta. -pido antes el peliblanco con severidad, dejando congelado al moreno. Lincoln lo siguió mirando un minuto antes de bajar la mirada a la libreta y comenzar a dibujar de nuevo. Cuando pasaron diez minutos y Clyde aun seguía imitando a una estatua, Lincoln suspiro y cerro la libreta mientras se ponía de pie para acercarse. - Si te vas a desmayar de nuevo, hazlo rápido. Esa mirada es molesta.
- ¿Eh? -el comentario pareció sacar a Clyde de su sueño despierto, solo para traerlo a la realidad de lanzarle una mirada dudosa al chico peliblanco, quien termino sentándose en la mesa frente a él. - ¿Lincoln?
-No, soy un tapete. -soltó Lincoln antes de asentir. - Sí, soy yo, Lincoln.
- ¿E-En serio? -pregunto Clyde mientras comenzaba a llorar. El peliblanco alzo una ceja. - ¡Lincoln! -soltó Clyde tratando de abrazarlo, pero el chico lo mantuvo alejado con un dedo y una expresión seria.
-No me gusta que me toquen. -explico empujándolo ligeramente hacia el sofá. Su amigo ignora el comentario, decidiendo ponerse a hablar en su lugar.
- ¡Me alegra tanto que estés bien! No sabes lo mucho que preocupaste, amigo. Pensaba que realmente te había pasado algo malo, pero entonces tus padres dijeron que no era eso y los habían secuestrado, pero la policía dijo que todos habían muerto en el auto y nadie se rindió, pero paso el tiempo y… -al alzar los ojos al serio Lincoln, toda la energía para divagar pareció abandonar a Clyde, quien debió bajar la mirada avergonzado. -Realmente creí que habías muerto…
-Pues no lo hice. -admitió Lincoln sin inmutarse, cosa que sorprendió a Clyde. - ¿Es por eso por lo que tardaste tanto en tocar la puerta antes de ayer?
-Como lo… espera, ¿sabías que estaba aquí? -pregunto sorprendió y algo dolido. - ¿Porque no dijiste nada? Me sentí horrible por todo el día por eso.
-No vi por qué hacerlo. -acepto el peliblanco encogiéndose de hombros ante la queja. -Ninguno de los dos sabría qué decir. Lo creas o no, mis hermanas y yo tenemos amnesia parcial, y en ese momento estoy seguro de que hubieras salido corriendo si hacia el intento de abrir la puerta.
-Eso no es… cierto. -Lincoln alzo una ceja y Clyde volvió a mirar el suelo. -Bueno, puede… Me siento culpable, ¿vale? La doctora López me sugirió pasar página porque me estaba afectando mucho… Apenas dormía, apenas comía, comencé a pelear con mis padres… Quería seguir buscando y ayudando, pero… dolía tanto… Hacíamos de todo para nada y eso lastimaba no solo a mí, sino a todos. No pude seguir y… traté de ignorarlo. Lo siento. -hubo un silencio en el lugar.
-Cobarde. -sentencio Lincoln ganándose de inmediato la escandalizada mirada de su amigo. -No puedes negarlo, pero no te culpo. La huida es otra estrategia en batalla y nadie les podía asegurar que ganaríamos la nuestra. -ante eso miro a la escalera. -Lori es afortunada que Bobby sea cabezota. -dicho eso miro a Clyde con el ceño fruncido. -El idiota no dejo de preocuparse desde el día cero, contrario al resto del mundo que se rindió.
-No tienes que decirlo así. -comento Clyde algo molesto y poniéndose de pie. - ¿Estás seguro de que eres Lincoln, porque mi amigo nunca hablaría así del esfuerzo de los demás, por más a medio palo que haya quedado? -ante eso Lincoln solo lo miro inexpresivo.
-Cambie. -contesto con un tono cargado de emoción, cual no se podría decir, pero fue suficiente para congelar a Clyde.
- ¿Que les sucedió? -pregunto Clyde preocupado. -Eso… no suena para nada a simple amnesia, Lincoln. -Lincoln suspiro y también se puso en pie, mirándolo a los ojos.
-Pasamos por muchas cosas sin recuerdos y más de medio mundo nos dejó de lado, por decir algo. -contesto con simpleza, pero esta vez Clyde pudo ver cierta emoción detrás de esos fríos ojos desconocidos…algo conocido, pero no supo qué. Lincoln no mentía, el moreno solo había visto esos ojos en viejas fotos de soldados cuando les toco estudiar las guerras en historia y algo le decía a Clyde que solo logro ver esa parte de Lincoln porque el propio peliblanco lo permitió. Eso fue comprobado cuando Lincoln parpadeo y le miro con ojos completamente inexpresivos de nuevo.
- ¿Por qué te has quedado hablando conmigo? -pregunto Clyde perdido. -Por lo que me has dicho… no suenas… tan sociable como antes.
-Quería comprobar como interactuabas conmigo. -Tras decir eso Lincoln volvió a suspirar. -Se que es injusto de mi parte hacer esto, pero…Tengo una pregunta que hacerte y quiero que tomes en cuenta que tu respuesta no afectara las que yo te responderé. ¿Entiendes? -Clyde asintió tras tragar duro. -Bien. Ahora que me has visto y saciado un poco tu conciencia, ¿vas a querer seguir siendo mi amigo o prefieres irte para no volver? -ante eso se pudo escuchar un suspiro de sorpresa desde las escaleras, pero Clyde estaba demasiado perplejo para comprenderlo.
- ¿Por qué? -fue lo único que pudo decir, a punto de llorar de nuevo. Para su sorpresa Lincoln le puso una mano en el hombro y lo miro con pesar, con ojos llenos de culpa y algo oscuro que le dio escalofríos a Clyde, pero también con una pequeña, no muy notable esperanza.
-Porque eras mi mejor amigo.
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Una chica blonda con camisa blanca debajo de una chaqueta celeste se encontraba tocando sonriente en su guitarra acústica, mirando de vez en cuanto una foto en su estante de noche de ella y cierta roquera morada en medio de su primer concierto juntas… su primera cita.
Un mensaje en su móvil la saca de sus pensamientos románticos para mirar el aparato con la ceja alzada. Dejando de tocas tomo el teléfono y abrió el mensaje de uno de sus amigos. "Sam ve las noticias. ¡Ya!". Sam rodo los ojos ante el mensaje y aunque pensó ignorarlo un mal sabor en la boca del estómago le hizo dejar de lado su guitarra y bajar las escaleras de su habitación hasta la sala, donde su familia estaba reunida viendo una película de acción con la boca abierta.
-Chicos, necesito ver algo rápido para un ami… go -termino pasmada al notar que no estaban viendo una película, sino las noticias. La chica había visto varios incendios, pero ninguno le dio un escalofrió tan grande como el que tenía en la pantalla sobre el título "Atentado en Royal Woods: 3 horas, y hasta ahora 17 muertos, varios heridos. Siguen labores de rescate." Las imágenes pasaban de los intentos tanto de bomberos como del público por alejar a la gente del fuego que trataban de apagar, de varias tomas viejas de gente gritando o de como los autos y estructuras cedían a la merced del fuego.
Pero eso realmente no le llego para Sam hasta que la frenética reportera comento que el helicóptero de las noticias había llegado a escena para una toma área… de lo que quedaba de nada más y nada menos que "Dairy Land". Ese logo, aunque carbonizado, era imperdible. Desde lo alto podían ver poco de los restos, pero consiguieron una buena toma de como la montaña rusa cedía al calor y comenzaba a colapsar sobre sí... Nadie que estuviera dentro podría estar vivo.
-Oye sis… -comento su hermano, más alto que ella y de igual cabeza rubia, sin dejar de mirar la pantalla. - ¿Allí no era donde iba tu novia con sus hermanos? -y eso dejo a la chica con la realidad encima. Ignorando todos los mensajes se apresuró a llamar a Luna, recibiendo de inmediato el mensaje de "Fuera de servicio". Lo intento de nuevo. Nada. Otra vez. Nada. Llamo a Lori, la hermana mayor de Luna que podía conducir. Nada. Llamo a su hermano. Nada. Llamo a la casa. Ocupado.
La chica llamo de nuevo a Luna, pero pronto dejo caer su teléfono cuando desde la pantalla pudo vislumbrar los restos de cierto vehículo que a simple vista hubiese sido irreconocible por el enorme fuego que seguía saliendo de él, pero para cualquiera que haya visto o conociera el vehículo de los Loud… esa toma captaba perfectamente la placa delantera que sellaría el pacto de inmediato.
-No…- murmuro Sam mirando la nada con miedo. Sus padres se levantaron del asiento para acercarse, pero ella no lo noto. -No… No… Luna… -dicho eso miro a la puerta y, antes de que cualquier supiera que pasaba, la chica salió corriendo de la casa. - ¡LUNA!
-Rayos. -soltó su hermano corriendo tras ella, cosa difícil ya que la chica parecía un velociraptor por lo rápido que iba. - ¡Sam, espera! -No tardó mucho en ser alcanzada por su hermano al final de la calle, donde los dos comenzaron a forcejear para que la dejase libre. - ¡Para ya! ¡SAM!
- ¡Suéltame! -espeto la chica tratando de zafarse, cosa que no funciono. -Tengo que verla… Luna… Luna tiene que estar bien. -gimió mientras dejaba un par de lágrimas salir de su rostro. -Por favor… -en respuesta su hermano le abrazo más fuerte y tras un último intento, la chica dejo de tratar de quitárselo de encima. -Por favor… dime que está bien…- y el muchacho solo pudo dejarla llorar de la angustia, incapaz de afirmar algo que creía no era verdad.
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Sam corría como alma que lleva el rayo detrás de Luna, a quien solo podía seguir el paso debido al torrente de emociones que se agolpaban en su interior y que había retenido por un muy largo tiempo, apenas ayudada por la música para desahogarse. La castaña le había tirado un par de fintas, la última de ellas sorprendiéndola cuando salto sin reparos sobre un auto en marcha, pero no lograba quitársela de encima.
Con lo rápido que iban no tardaron en llegar a un parque lejano y con lo decidida que parecía Luna en perderse de la vista de Sam, la chica termino guiándolas a un bosquecillo cercano donde los árboles y arbustos estaban haciendo su trabajo en que la rubia comenzase a perderla de vista.
Luna miro hacia atrás para ver los resultados de su evasión, grave error que le costó tropezarse tras que uno de sus pies chocase con una rama caída y con ello que la chica se diese contra el suelo, rodando un poco por el momento hasta chocar con un árbol. Esa trastada le dio suficiente tiempo a Sam para tomar aire antes de colocarse al lado de la aturdida Luna, mirando a la de morado con seriedad.
-Luna. -llamo con firmeza. La mencionada solo cerro los ojos y desvió la cabeza. -Luna, mírame…. Por favor. -pidió con un tono más suave. Tomo un tiempo, pero al final Luna la miro con una mezcla de miedo y duda, levantándose poco a poco en una posición sentada mientras Sam se agachaba a su altura, ambas aun mirándose a los ojos… Hasta que Sam le dio una cachetada. Mientras se sobaba el área Luna la miro como si estuviese loca.
-Eso, por echar a correr dos veces como una gallina. -sentencio Sam con palpable enojo en la voz, haciendo que Luna bajase la mirada. La mano de la chica le alzo la cabeza, notando que ahora sonriera. -Y esto es por volver. -añadió antes de acercar su rostro al de Luna y darle un beso con todas las fuerzas que aún conservaba tras la carrera, dejando a la castaña congelada. Justo Luna comenzaba a responder cuando Sam se separa y la abrazo con fuerza, llorando silenciosamente sobre su hombro.
-Estaba tan…tan asustada. -acepto antes de soltarla y separarse, otra vez enojada. - ¿Dónde rayos se habían metido? ¿Qué sucedió todo este tiempo? ¿Estás bien? -cuando nota que Luna solo la mira con culpa, Sam la suelta- Y bien, ¿Va a contestar o no? -ante eso Luna abre la boca, pero algo en su mirada la hace cerrarla y mirar al suelo con ira, pesar y algo de culpa. - ¿Luna? -la chica intenta hablar de nuevo, pero de su garganta solo salió un sonido sordo antes de que cerrase la boca y comenzase a llorar, preocupando a Sam. -No… ¿No puedes hablar? -Luna negó, con una expresión sombría. - ¿Entonces puedes? -la castaña asintió. - ¿Por qué no lo haces? - Luna volvió a negar en silencio. - ¿Es… es por mí?
-No…-musito Luna en un susurro, aun llorando. La chica tomo un aire para calmarse y solo negó.
-Luna…. -comento Sam antes de bajar la mirada. -No importa. No… No te preocupes. -acepto también llorando. -Aun… puedes escribir, ¿no? -pregunto con una sonrisa forzada. Luna asintió. - ¿Te parece si… nos sentamos en una banca y… hablamos un rato? -Luna la miro un rato antes de asentir, esta vez siendo ella quien se lanzó al abrazo, llorando a lagrima viva en silencio. Sam no tardo en unírsele y pronto las dos estuvieron llorando solas en el bosque, solo teniéndose la una a la otra como consuelo de algo que no se había explicado aún.
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Mientras todos esos dramas sucedían, un niño de pelo naranja estaba mirando por un buen rato el patio de la casa Loud con ojo crítico, como debatiendo si debía ir allá o quedarse esperando. Al final lanzo un suspiro y sin mucho problema decidió seguir su camino a casa, inconsciente de que una sombra estaba mirándolo tranquilamente desde el techo de una casa, protegida de la luz bajo su fiel sombrilla. Lucy lo vio alejarse hasta que desapareció de su vista, cerrando con eso su paraguas para emprender su propio camino a casa.
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Si se están preguntado que sucede con Luna, eso se tocara el capitulo siguiente... En parte. Aun me falta mucho que explicar.
Quería comenzar a introducir a los personajes secundarios de la propia serie antes de iniciar cualquier pelea con los míos. Lo que espero es no tardarme tanto en revelar cosas, aunque con lo que tengo pensado creo que me tomara un rato mas... Sorry.
Je, no saben lo emocionada que estoy por escribir los cinco capítulos que vienen, así que manos a la obra!
Y déjenme su comentario del capitulo, los aprecio mucho... ni siquiera se porque sigo diciendo eso.
Gracias por leer y hasta luego!
