Buenas a todos!...
Nuevo capitulo algo diferente a lo usual y de ligero paso a la siguiente parte.
Advierto: Esto parece un capitulo extra, pero tiene mucho que ver con los eventos a futuro en la historia general. Es que quería escribir desde el POV de Lucy y me pase...
De todas formas, espero les guste!
Observar a las demás almas pérdidas, reunidas en ese salón de infortunados tonos tan grises como los trajes que llevaban, era lo más cercano a un pasatiempo que había adquirido durante su estadía en ese lugar.
Bueno, más que pasatiempo era lo único que le apetecía hacer e momento. Al inicio hubiera preferido esconderse en las amables sombras debajo de la cama en su habitación asignada, pero Draig había dejado en claro que si volvía a ausentarse de la mañana grupal en el Salón 012 iba a tener que castigarla severamente.
La sonrisa y el tono en que los dijo eran condescendientes, como un padre que regaña al hijo que se ha portado mal sin consciencia de su falta. Sus ojos por otro lado, habían perdido completamente el aire jovial que les caracterizaba y el frio gris con que la miraba daba a entender que el hombre no utilizaba la palabra "castigo" a la ligera.
"No te arriesgues. Ten cuidado de él" fue el consejo de las sombras que no dudo en seguir.
Un ligero bufido se escapó de sus labios recordando ese momento. No necesitaba esa clase de advertencia; solo tenía que ver las muñecas de aquellos asignados al cuidado de aquel sujeto: La mitad tenían bandas de un notable rojo carmesí, el color de la sangre que manchaba sus manos y un signo de aquellos que representaban peligro para los demás.
Si eso no era una señal de lo peligroso que era Draig, no sabía que más podría ser.
Pero no fue solo la amenaza lo que le hacía venir a esa sala donde su sola existencia era ignorada o provocaba terror cuando sus "compañeros" finalmente reparaban en ella (aunque debía admitir que esta jugaba un amplio papel); Ir a ese lugar significaba estar cerca de las luces, aquellos atisbos que las sombras identificaban como queridas para ella en un tiempo no muy lejano, incluso si no tenía la menor de idea de quien pudieran ser…
No, lo correcto es que no recordaba. Sus memorias habían sido arrebatas, decían las sombras. Su memoria e identidad arrancadas de su ser para cumplir los objetivos de sus captores. No tenía idea del cómo había sucedido tal acto de crueldad, pero las sombras le habían ayudado a mantener la calma y entender, incluso en su inhabilidad de recuperar su pasado, dándole pistas para que pudiese ir por buen camino para lograrlo.
Fue al mes de estar en ese lugar que le comentaron de las luces, como a ella le gustaba llamar a esos desconocidos olvidados. No eran Luces per se, pero su sola presencia arrojaba un leve resplandor a su oscuro interior, significado de lo cierto de las palabras no dichas. Unas eran más fuertes que otras, pero eran sus luces de cualquier forma.
Y tardíamente se dio cuenta que las estaba perdiendo, una a una. Al principio no le dio importancia que algunos niños nunca volvieran, pero tras perder tantas en pocos meses quería asegurarse que no desaparecieran más…. Aunque tampoco podía hacer mucho al respecto.
Solo podía ver y rogar a las sombras que les cuidaran en su nuevo destino. O aquellas separadas luces, se pudieran reunir nuevamente.
Sus ojos se posaron en una de las restantes, que a su vez era recuerdo de una de las que ya había perdido. La niña rubia era menor que ella y desde el momento que su gemela había sido llevada por Retman, se había pasado los días mirando la mesa con el ceño fruncido mientras jugueteaba con su banda amarilla, ignorando cualquier intento de los otros niños de comunicarse con ella.
Con pesar miro su propia banda amarillenta. La había obtenido simplemente por asustar a todos más de diez veces durante su primera semana, la mitad del tiempo solo por hablar. Draig había comentado que tenía potencial en el área del sigilo y se la había otorgado personalmente. Cabe decir que no se sentía halagada por ello.
Mientras fulminaba la banda con la mirada, Sintió unos ojos en ella y alzo los suyos ligeramente, logrando conectar con la del chico peliblanco que la veía atentamente. El chico le dedico una ligera sonrisa notando el movimiento antes de regresar su mirada al papel en que trabajaba, sentado en un área solitaria y apartada de los demás.
Una leve sonrisa se mostró en su rostro ante el gesto de Otra de sus luces, la que más vigilaba y la más fuerte del lugar: Su hermano mayor.
Fue él quien lo comento en la única actividad que tuvieron juntos y como las sombras parecieron aceptar sus palabras como ciertas, ella también lo hizo. Aun podía sentir la ligereza que su alivio le provoco, aunque en dicha reunión no consiguió mucha información y dado su limitado tiempo sin vigilancia junto al hecho de que verlos juntos había llamado mucha atención las pocas veces que se sentaron en proximidad, apenas había aprendido algo más.
En esos pocos momentos logro a enterarse que no eran los únicos, que de su familia podía haber hasta 9 más en ese lugar. No tenían rostros, nombres o edades, ni siquiera entre ellos dos, solo tenían sospechas y corazonadas para guiarse, pero a ella no le importaba. Incluso dispersos y perdidos, era agradable saber que al fin de cuentas no estaba sola.
Volviendo con su hermano, No entendía porque lo marginaban de igual forma que a ella, aunque rumores tenía de sobra. El principal era la obvia pelea que tenían Retman y Draig por su custodia, que definitivamente no jugaba a su favor. También había quienes lo señalaban como un espía u otros como un experimento fallido dado el largo tiempo que permaneció con una banda blanca.
Al menos esa teoría pronto seria eliminada, porque podía ver claro como el día el amarillo que ahora compartían en la muñeca que se deslizaba con experticia sobre el papel. Era un logro reciente, la cena del día anterior siendo la primera vez que pudo notar el cambio de color.
Había asustado a mitad de la mesa al suspirar de sorpresa, pero de nuevo, no le importo.
Ese cambio suponía un alivio para ambos a decir verdad, no sabía porque, pero lo era.
"No te confíes... Solo es el comienzo" Y gracias a eso dejo de sentirse aliviada.
De hecho, entro en pánico.
-A que te refieres? -pregunto quedamente a la nada frente a ella. Un gritito cercano le escapo de uno de los chicos sentados en la banca. Él era la mínima luz en el lugar, pero la forma en que le miraba como si estuviera loca era suficiente para querer tacharlo de la lista. -Qué?
-N-No te vi ahí…- murmuro el chico antes de alejarse a paso rápido, como si huyera de un fantasma. Por el rabillo del ojo noto que había captado la atención de otros dos chicos, uno de ellos otra de sus luces, lamentablemente teñida de carmesí.
Eso solo le hizo suspirar antes de retomar el rumbo de su mente a lo dicho por las sombras, pero de nuevo fue interrumpida y esta vez fue porque la puerta principal se abrió, dejándole el paso libre a Draig, quien entro acompañado de un par de bandas rojas de mayor edad que todos los presentes en ese salón.
Lo más notorio es que, contrario al tenso aire que llenaba el área ante la presencia de Draig, la mitad del ambiente estaba lleno de murmullos acalorados.
-La bestia!
-No lo llames…
-Quién es?
-El asesino más letal jamás creado…
El pitido de una alarma ensordecedora hizo que todos en la habitación se cubrieran los oídos y guardaran silencio. Drag bajo la mano en que tenía un aparato extraño y se aclaró la garganta. Tenía la misma expresión con la que le había amenazado, pero esta vez sus ojos parecían brillar con cruel diversión incluso a la lejanía.
-Buenos días chicos! -soltó Draig con su tono alegre. –El día de hoy vamos a hacer una prueba especial. Es algo de rutina, así que si no son llamados esperen sus órdenes pacientemente. Si los llamo les pido que se formen detrás de XCS-4 si son chicas y de YNE-1 si son chicos. -los mencionados alzaron la mano, el chico creando una ligera onda de pánico en el lugar. Draig volvió a usar el pitido, mirándolos severo antes de comenzar a llamar desde una tabla que llevaba. -YRS-46.
El chico que se había asustado al verla trago sonoramente antes de caminar con firmeza hacia el lugar asignado, tan pálido que sus rojos cabellos aprecian competir con las bandas del guardaespaldas de Draig, caminando como quien va a la horca.
Las filas comenzaron a crecer a medida que pasaban los minutos y pronto fue notable que todos los que estaban llamando eran bandas blancas. Si lo que habían dicho de La Bestia era cierto y era uno de esos dos, no necesitaba que las sombras le avisaran que muchos de esos chicos no iban a volver.
Se sintió ligeramente mal por la luz que se asustó y ahora esperaba una muerte segura. No ayudo que un par de sus luces fueron llamadas también, pero aunque rogara silenciosamente que se detuviera, Draig no lo hacía.
De hecho, cuando se detuvo en un nombre, le ataco un escalofrío tan fuerte que tuvo que sujetarse de la mesa para no desfallecer.
Un muy mal presentimiento se apodero de ella, corroborado por como la sonrisa de Draig dejo de ser jovial y falsa. Por un instante, era una mueca que mostraba verdadero deleite a lo que veía.
-YLL-1- llamo con el mismo tono que los demás, pero esta vez alzando la mirada hacia el único peliblanco del lugar. Ella de inmediato sintió que todo el color desaparecía de su rostro y rápidamente desvió la mirada a su hermano, quien también le estaba mirando con una expresión similar. El chico miro a Draig, quien le estaba mirando con la ceja alzada. -YLL-1, ven aquí, por favor.
A pesar del tono amable, era claramente una Orden. Su hermano se mordió el labio con su diente de conejo antes de dejar sus cosas en la mesa e ir a reunirse con los demás con paso firme. Draig no llamo a nadie más hasta que se hubo colocado en la fila y tras un par de nombres más, el hombre termino y se retiró con ellos.
Incluso entonces, YLL-1 era la única banda amarilla en el grupo.
Sorprendentemente, La sala regreso a su movimiento normal un segundo después, pero ella seguía mirando la puerta sin atreverse casi a respirar.
Lo único que pudo hacer por el momento, fue rogar a las sombras que protegieran a su hermano con más intensidad de lo que nunca había hecho.
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-Regresa, terminemos la vigilancia por hoy. -la repentina voz en el comunicador tomo a Lucy por sorpresa, suficiente para resbalar un poco por el techo en que estaba sentada, teniendo que tirarse sobre este para evitar que su paraguas cayera por el borde.- Lucy?
-Entendido, Lincoln. Regreso de inmediato.- susurro la niña moviéndose lentamente y con el oído atento por si su objetivo se había movido.
-Hay alguien ahí?- la voz se escuchaba asustada, pero decidida. Lucy susurro una palabrota mientras recuperaba su postura anterior, asomándose con cuidado para examinar la situación. El chico pelirrojo estaba mirando alrededor con desdén y cuando pareció que iba a mirar arriba, Lucy se ocultó de nuevo. Hubo un largo rato de silencio. –Creo que estoy escuchando cosas… Tal vez llevo mucho tiempo aquí.
Lucy tuvo ganas de lanzarle algo por el comentario. El niño había llegado a las 5:30 de la mañana a espiarlos, y solo se había ido a almorzar por una hora antes de regresar. Al principio se iba antes de las 5pm, pero últimamente se quedaba hasta más tarde como el actual cielo oscuro atestiguaba.
Se asomó de nuevo, viéndolo retomar su posición vigilante con libreta en mano, dispuesto a pasar un rato más en el lugar. Pudo notar como se tensó cuando la luz en la habitación de Lori se encendió, pero como desde su llegada tenia las cortinas echadas no se llegó a ver nada a través de ellas.
Su objetivo, Rocky Spokes, era prácticamente inofensivo en cuestión de ataque contra la familia, pero incluso Lincoln admitía que era un buen observador. Y uno demasiado persistente. La cantidad de información que había recopilado en sus observaciones, si bien era poca, era muy precisa.
El simple hecho de suponer acertadamente que ellos tenían una relación con la desaparición y estado actual de su desaparecido hermano, además de suponer que ellos abandonaban la casa sin ser vistos y de alguna forma sabían que él los observaba habían sido suficientes para poner a todos en alerta.
No ayudaba que ella, Lucy, pudiera identificarlo como una de sus luces, incluso si era una que había sido herida profundamente por la oscuridad en lugar de caer en ella. Fue gracias a ello que aceptaba la tediosa tarea de vigilarlo y no por primera vez suspiro fastidiada ante su admirable obstinación.
Estaba completamente segura que se iba a quedar otra hora ahí, pero ella debía partir así que con un suspiro se alejó y comenzó a caminar silenciosamente por el techo. Saltar a otro y después deslizarse por la pared para quedar en el suelo fue hecho en un rápido movimiento, seguido de una caminata a paso rápido por las sombras del patio trasero de su casa.
En cuento entro por la puerta sintió ligeramente las ganas de caminar hacia otro lado. El ambiente en la casa los últimos días era tenso, demasiado para su gusto: desde el anuncio del alcalde sobre la "ayuda" que iba otorgarles, prácticamente podía respirar la hostilidad en el aire.
En la cocina su padre estaba preparando la cena mientras trataba de mantener una bolsa de hielo sobre un notable chichón en su cabeza, seguramente a causa del entrenamiento con alguna de sus hermanas. Estaba mejorando, pero Lucy presentía que a la hora de la verdad Lily podía dar una mejor pelea.
Paso a su lado sin llamar la atención (otra prueba de que el hombre seguía verde) y entro en el comedor, donde se encontró a Lynn completamente dormida sobre un libro mientras Luna fulminaba con la mirada un pedazo de papel. Por último estaba Leni, rascándose la barbilla antes de mirar a Lucy con ojos calculadores que pronto cambiaron a sus típicos alegres.
Lucy siempre se admiraba como alguien con tanta oscuridad podía llegar a brillar más que el sol en menos de un instante. Por un momento se preguntó qué tan intensa hubiera sido su luz de su hermana antes de su participación en el Ragnarok, pero dejo el pensamiento a un lado, como siempre.
-Hola Lucy! Ya terminaste?- La llamada de Leni logro que Luna alzara la cabeza con sorpresa y que Lynn despertara, dejando una cascada de saliva en el pobre texto que le sirvió de almohada.
-Ya terminamos?- pregunto medio dormida, logrando que Luna rodara los ojos.
-No…- comento Leni mirando al libro con asco. –Y deberías limpiar eso, como que… lo va a manchar. –mientras Lynn bostezaba e ignoraba sus palabras, la mayor se centró en Lucy de nuevo. –Y bien?
-Lincoln me pidió regresar.- acepto Lucy logrando que Lynn diera un salto fuera de la silla y comenzara a quejarse del susto. Lucy la ignoro. –Que tal sus preparaciones para el fastidio que debemos enfrentar inevitablemente?
-Bueno… Como que no entiendo nada de lo que dice aquí- acepto Leni señalando el libro que leía. Por los números, Lucy deducía que de matemáticas. –Creo que me estoy olvidando de algo que necesito, pero no sé del que…
-Una calculadora?- pegunto Lynn apoyando la cabeza en su mano y pasando páginas de su libro.
-Eso es! Eres un genio Lynn.- sonrió Leni levantándose para buscarla justo cuando Lori entro en la habitación con una en la mano, hablando cansadamente por el teléfono.
-Lo siento, Bobby, pero no estamos en posición de recibir visitas…. Aquí tienes Leni.-señalo Lori entregándole la calculadora. Leni alzo el pulgar y volvió a su libro al igual que Lori a su teléfono. –Entiendo que Ronnie Anne está ansiosa…. Solo dile que yo te aviso cuando las cosas estén mejor… Lucy, Lincoln quiere hablar contigo después de discutir algo con Luan. Te espera arriba.
-Entendido. –acepto la pelinegra retirándose mientras Lori seguía de largo a la cocina, aun discutiendo con su novio.
A Lucy le agradaba la oscuridad en Lori; era equilibrada, ni mucha ni poca, lo necesario para que no fuera presa fácil sin que esta la engullera. Lynn podría considerarse un caso similar, si bien carente de la madurez y liderazgo de la mayor de todos los hermanos.
Luna por otro lado, negaba con tanta vehemencia a la oscuridad que no se había dado cuenta que esta comenzaba a rodearla sin clemencia, destruyendo su luz poco a poco. Por ello solo podía suspirar.
En la sala, sentada en el suelo y rodeada de papeles, se encontraba su madre leyendo ávidamente las piezas con el ceño fruncido en concentración. En cuanto entro Lucy, ella dio un ligero salto y miro alrededor con pánico solo para suspirar al reconocer a la chica tras la segunda ronda de miradas.
-Veo que nuestro entrenamiento ha dado frutos.- señalo Lucy con media sonrisa. Rita asintió bajando la mirada. Sintiendo la ligera culpa que irradiaba, Lucy se acercó a ver su trabajo. –Qué haces?
-Aún tengo que aprender, Lucy. Me asustaste.- sonrió la mujer con una tensa sonrisa antes de carraspear- Estoy repasando los planes que nos dio Lincoln. Nunca pensé que había tantas formas de escapar de una escuela.- acepto rascándose la cabeza.-Quiero estar preparada por si… bueno… -la mujer apretó el papel con fuerza. —No quiero estorbar.
-Sinceramente, no creo que lo hagas tanto como estoy segura que no será necesario. -señalo Lucy con calma. – Además, si obedeces a Luan, estarás bien. No lo parece, pero es un líder competente. Me preocuparía más por Lynn y lo cabezota que es.
-Escuche eso!- grito la mencionada desde el comedor. Rita y Lucy sonrieron divertidas.
-El punto es que vuestros caminos serán oscuros, pero son seguros de avanzar.- acepto Lucy con un ligero asentimiento. –Puedo sentir que podrás mantener su ritmo, así que puedes ir a esta misión tranquila.
-Gracias, Lucy.-comento Rita con algo menos de tensión en los hombros. Lucy sonrió antes de retomar su camino arriba, dejándola anotando algo en un papel. Pronto se dirigió hacia el cuarto de Lincoln, aunque se entretuvo al pasar frente al cuarto de las gemelas, donde pudo notar a ambas con las cabezas juntas, rodeadas de los animales de Lana.
-..Eso es demasiado Lola.-comentaba Lana mirando a su gemela preocupada.
-Claro que no, hasta que Taicho dé el visto bueno tenemos que tener cuidado de esos niños.- se defendió Lola frunciendo el ceño. –O acaso recuerdas quien estaba ahí y quién no?
-Pues no, pero creo que es excesivo.- señalo Lana cruzándose de brazos. -Podríamos meternos en problemas con la policía, o peor, con Taicho!
-…Buen punto.- acepto Lola tachando algo y gruñendo por lo bajo.
–Bien, entonces que tal esta idea…-señalo Lana tomando el lápiz. Lola miro sobre su hombro y de inmediato miro a su gemela con expresión neutra.
-De qué forma eso es mejor que mi idea?….-Lucy se alejó cuando Lana comenzó a defender su punto de vista, una sonrisa aliviada regresando a sus labios. Desde que se habían reunido otra vez la oscuridad había disminuido en la mayor y aumentado la luz en la menor. Aun no alcanzaban equilibrio, pero iban por buen camino.
Aunque debía tener en mente que estaban formulando un plan descabellado y debía echarles un ojo durante la misión. Sea lo que sea, al menos estaría cerca para evitar que metieran las cuatro.
Su tren de pensamiento se interrumpió cunado un fuerte golpe se escuchó en el ático, seguido de otro y de algo romperse antes que reinara el silencio. Lucy se quedó mirando el techo pensativa, anuente de la presencia del resto de la familia acercándose a su posición.
-Pensé que habían colocado algo para aislar el sonido…-comento Lynn Sr. Asomándose con algo de salsa en la cara. – Estarán bien?
–Deberíamos revisar? -añadió Rita nerviosa.
-No. Estoy segura que fue solo un malentendido.-comento Lori mirando el techo con el ceño fruncido. –No creo que pase a mayores, así que todos regresen a sus puestos.
-Oh, vamos, si hay una pelea quiero verla…-se quejó Lynn mientras era llevada escaleras abajo por una ceñuda Leni. Luna miro el techo culpable antes de suspirar y seguirlas.
-Quien crees que gane entre los dos?- murmuro Lana aun mirando al techo.
-Entre un Warrior y un Basilisco? Siempre que no sea La Bestia, obviamente el basilisco.- contesto Lola también en voz baja antes de extender una mano. –Diez dólares a que no le toco.
Lucy les miro seriamente, haciendo que sonrieran apenadas antes de regresar a su cuarto unos segundos antes de que la puerta del antiguo cuarto de Lincoln se abría y Luan saliera pasándose una mano por la cabeza, mirando apenada al suelo. En cuento noto que Lucy estaba ahí, suspiro y señalo a su espalda.
-Hey, Luz… Lincoln te espera.-comentó antes de seguir adelante.
-Estas bien?-pregunto Lucy con simpleza. Luan le dedico una cansada sonrisa, caminando directo a su cuarto y cerrando la puerta lentamente. Lucy se quedó mirando un rato antes de suspirar e ir al armario.
Abrió la puerta y cerró detrás de ella antes de subirse a una silla al lado de la ventana, donde presiono limpiamente un botón oculto en el marco. Sintió más que vio como un escáner recorría su dedo antes de que una pequeña escalera se formara hasta el techo, revelando una trampilla en cuanto puso un pie en ella.
Arriba pudo ver a Lincoln dándole la espalda, vestido con sus ropas negras de espionaje. El cuarto estaba tan impersonal como siempre, la única diferencia siendo que las computadoras se encontraba apagada, señal de que el chico planeaba salir pronto y por un largo tiempo… Eso y que había una caja de piezas de electrónica tiradas en el suelo que Lincoln estaba recogiendo
-No lo cierres.- ordeno Lincoln sin voltear. Lucy asintió, sintiendo una ligera sensación de alivio. Odiaba admitirlo, pero unas notorias ganas de salir corriendo llegaban a sus sentidos cuando quedaba a solas con su hermano. Como siempre hacia: las ignoro. Lincoln bufo divertido. –Los instintos existen para algo, sabes?
-Hay tantos y tantos.- acepto Lucy encogiéndose de hombros. Lincoln volteo a mirarla, revelando un ligero tajo sangrante en la mejilla. –Que…
-Solo fue una innecesaria explicación.- le corto el chico poniéndose en pie y colocado las cosas de vuelta en la caja y está a su vez de vuelta a la mesa de trabajo. –Alguna observación del sujeto?
-Ha hecho lo mismo que los últimos días. –acepto Lucy simplemente. –Parece decidido a quedarse vigilando hasta que pueda encontrar la forma de hacer contacto directo con nosotros.
-… Suena como si el Alcalde no fuera el único en beneficiarse de su locura.-frunció el ceño Lincoln, mirando la pared con fastidio mientras distraídamente se pasaba un dedo por la mejilla para limpiarla y lamer la sangre. Lucy reprimió un ligero escalofrió. –Al menos ese punto juega a mi favor también.
-… Por tu interés en este sujeto especifico, deduzco que tiene relación a tus promesas a los perdidos, no es verdad?- Lincoln la miro, pero no afirmo nada.
-En todo caso, a partir de mañana no nos preocuparemos en exceso por él. -acepto Lincoln mientras tomaba el resto de sus armas de la mesa de trabajo. –Esta noche necesito que acompañes a Lisa a revisar el eje central del sistema de vigilancia. Necesito confirmación de que el dispositivo que instale es capaz de contrarrestar cualquier interferencia. Dale apoyo si necesita, pero ante todo vigílala. Entendido?
-Entiendo, pero puedo preguntar a donde te diriges?- pregunto Lucy ladeando un poco la cabeza. –Suena como una misión que tomarías en mi lugar.
-Tengo una última reunión con Wes antes que las piezas se muevan.- señalo Lincoln poniéndose los guantes regalados por Kaiden. –Intenten regresar antes de las 2300, ya nos estamos arriesgando demasiado con que salgan con la fecha final a la vuelta de la esquina.
-Bien.-asintió Lucy mientras el chico se cubría la parte baja de su rostro con la máscara, dándole un aire más frio que de costumbre. El chico quedó mirando su reflejo en la pantalla un rato, suficiente para alertar a Lucy que algo no estaba bien. –Estas bien?
-… Debo estarlo.- acepto Lincoln caminando hacia la trampilla. –Anda con cuidado.
-Lincoln.- le detuvo sin moverse. -Necesitas… un abrazo?-pregunto Lucy en un susurro, consciente de que su tono desmentía la idea. Lincoln frunció ligeramente el ceño con fría sorpresa antes de acerar una mano y acariciarle la cabeza. Era un tacto agradable y cálido, poco propio de él.
-No quiero forzarte a hacer algo tan aterrador, pero Gracias por preocuparte Lucy. –señalo Lincoln sin mudar el gesto. Lucy abrió la boca para decir algo, pero solo termino bajando la mirada. –Nos veremos en el desayuno, cuando regresen descansen de inmediato. Mañana será un día largo.
-Está bien. –acepto Lucy con pesar. Lincoln le dio una palmada para animarla antes de tirarse por la trampilla y saltar casi inmediatamente hacia la ventana como si el suelo fuera un resorte. Lucy se asomó a tiempo para verlo saltar al techo, tan silencioso como la oscuridad que era la mayoría del tiempo.
Sabía que no era la única preocupada por ello, pero momentos como el que habían tenido le hacían pensar con esperanza que la luz que conoció (o reconoció) en ese lugar blanquecino seguía existiendo, luchando con la negrura que le cubría. Era rara verla de forma directa, pero Lucy era consciente que detrás de sus planes y actitudes Lincoln buscaba ante todo el bienestar de la familia.
Superar esa oscuridad empeñada a ocultar la luz de su hermano era algo que Lucy consideraba apoteósico, especialmente porque le toco lo peor en su opinión, pero estaba segura una vez lograra su objetivo el chico podría ser él mismo una vez más.
Y como su primera hermana menor, dentro de una luz oscura que le impedía temer por completo a las sombras, estaba dispuesta a acompañarlo hasta que lo lograra tal como el logro devolverle la luz en ese blanco lugar.
-Algún día tú luz prevalecerá… Y con ella, la de todos nosotros lo hará….-suspiro Lucy abrazando su paraguas. –"La luz perdida volverá a vivir; Con otras tantas, resurgir. Y el futuro que les fue arrebato Será, por sus manos, restaurado." … No está mal. –acepto sentándose en el suelo y sacando una libreta de un bolsillo para escribir, consiente que Lisa tardaría un rato en llegar.
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Fin del Capitulo!
Se que el punto de vista de Lucy de luces y sombras es... lo mas común del universo, pero quería mostrar el punto de vista de Lucy porque lo necesitaba para lo que viene (cabe decir, he dicho mucho aqui). A decir verdad, no sabia como meterlo en los siguientes capítulos, así que termine dedicándole uno entero. Pueden considerarlo extra si quieren, pero de que es relevante es relevante.
Bueno, es todo lo que quería decir.
Que la pasen bien, gracias por leer y Hasta Luego!
