Si ustedes piensan que estaba disfrutando las compras están totalmente equivocados, mi mente solo se mantenía procesando el dicho evento que acababa de vivir recientemente con mi duende alto.

-Este año sin duda la plaza se saca un 10 con toda su hermosa y llamativa decoración ¿no lo creen? - mi papá estaba demasiado emocionado al respecto y en muchas ocasiones habría que seguirle la corriente y no hacerlo sentir mal, pero esta vez no iba a ser necesario eso porque estaba en total acuerdo con él, así que sonriendo efusivamente le di un asentamiento de cabeza positivo logrando que él sonriera más de ser posible y mi papi juntara sus dos manos abrazándonos a los dos por los hombros.

-Vaya, si parece que el Grinch fue tocado por los cantos celestiales de la navidad- Hiram de nuevo con sus comentarios me regalaba una sonrisa sarcástica la cual le correspondí de inmediato con una sacada de lengua mientras me le ponía enfrente cortando su caminata y lo señalaba duramente con el dedo.

-En primer lugar, no son cantos celestiales, se dice villancicos los cuales me han gustado toda mi vida, y en segunda quiero terminar de hacer el recorrido porque tengo algo muy importante que hacer ¿ok? - sin esperar respuestas de su parte me di la vuelta victoriosa y adelante el paso sobre ellos sin detenerme pues solo nos faltaba una tienda más para regresar de nuevo a casa, claro que primero iría a terminar de hacer lo que había comenzado en la plaza.

Al entrar al último establecimiento mi boca se abrió por completo, definitivamente el lugar por dentro era la verdadera magia navideña y eso sin mencionarles el villancico que se escuchaba en ese momento. Voltee de inmediato a ver las caras de mis padres y su sorpresa era la misma que había en mí y aunque realmente no le preste atención al resto de las tiendas esta sin duda se llevaba el puesto número uno en absolutamente en todo. Mientras mis padres hablaban con la señora que se encontraba detrás del mostrador y a la cual no le tome demasiada importancia pues un pequeño dije llamó mi atención y me detuve a admirarlo y sin tocarlo puesto que se encontraba dentro de una caja de cristal. Era medianamente pequeño de un color turquesa demasiado hermoso y mi favorito, era redondo con una pequeña abertura de cristal que contenía una medio visible frase la cual quería leer bien pero tenía que sacarlo, pero por segunda vez en el día un toque en mi hombro me volvió a sobresaltar y por un momento llegue a pensar que sería mi duende así que de inmediato voltee.

-Lamento si te asuste- al verlo pude comprobar que no era mi duende, pero al igual que él, me estaba regalando una sonrisa radiante, su mirada se mantenía fija mirándome, una mirada mielosa por su color de ojos, sus pómulos ligeramente rojizos y su voz, bueno, el seguía hablando - pero quería saber ¿hay algo en lo que te pueda ayudar? - sí, acertaron, el parecer el muchacho de cabello castaño con leves toques rubios trabajaba en el lugar y solo quería saber si me apetecía algo.

-Quería saber si puedo tomar el dije para verlo mejor- logre decir sin tartamudear y no piensen mal, era atractivo, claro, pero no importa como sea el chico en cuestión realmente a mí me costaba un buen mantener una conversación con cualquier chico y más si me veía fijamente, detestaba eso, pero era algo que nunca podía controlar.

El chico hizo una ligera mueca dudando de si debía de dejarme tomarlo o simplemente debería de abstenerme a verlo por el cristal.

-Veras, la mayoría de las cosas no se tocan, solo se pueden observar, no lo digo yo, lo dice mi hermana, dice que así evitamos algún incidente de que se rompan o algo parecido, muchos artefactos son frágiles, discúlpame- realmente no me molestaba, era algo totalmente entendible y más por el hecho de muchos niños dentro del lugar podía ser un resultado totalmente fatal.

-No te preocupes que entiendo a la perfección, pero podrías al menos decirme que es lo que dice en el dije- la curiosidad hacía mella en mí y sinceramente quería llevarlo conmigo, pero necesitaba comprobar que valía la pena tanto por dentro como por fuera.

- ¡Claro!, "los sueños y la realidad, dime tú ¿Cuál es la verdad?", esa es la frase, la verdad es buen cuestionamiento ¿no lo cree? - totalmente, eso tenía que ser mío sí o sí.

-Me lo llevo - dije inmediatamente como si alguien más estuviera a punto de hacer alguna oferta y me lo ganara.

- ¡Perfecto!, iré a envolverlo y podrás pasar a la caja a pagarlo- sonriendo de nuevo se despidió de mi llevando mi nuevo dije hacía la caja donde se encontraba la señora aun hablando con mis padres, los cuales seguían embelesados con todo lo que había a su alrededor. Al llegar a su lado ellos inmediatamente ocultaron lo que había sobre el mostrador viéndome a la par con sonrisas nerviosas, debo pensar que ese sería mi regalo.

-¡Rachel! Querida, nosotros ya tenemos nuestras cosas, te esperamos afuera pequeña, señora un placer, felices fiestas- ambos prácticamente corrieron a la salida sin darme tiempo a cuestionar su extraña actitud, llevándome a sonreír a modo de disculpa con la señora, que por el físico que presentaba ante mí debería de ser mamá del muchacho que anteriormente me atendió pues eran dos gotas de agua con la diferencia de que sus ojos eran de un color verde.

-Muy bien acá tienes tu compra querida- sin más la señora me dio una bolsa roja con estampados de renos haciéndola llamativa –¿algo más?- cuestiono al verme observar perdidamente la bolsa como si fuera una niña pequeña, mis mejillas enrojecieron de inmediato quitándome el habla y negando con la cabeza mientras tomaba mi camino de regreso a la salida volteando por última vez a ver el interior del local donde ahora madre e hijo (intuía) me regalaron un saludo con la mano sin perder esa sonrisa que me contagio.

Una vez salía del lugar alguien más entraba apresurada chocándome levemente, pero sin detenerse, yo eleve mi cabeza de inmediato hacía ella, pero solo logre ver una cabeza con un gorro navideño con ligeros mechones rubios saliendo de dicho gorro mientras saludaba con un beso y abrazo a las dos personas dentro del local, quizás era la hermana que me había mencionado anteriormente el muchacho. Mi curiosidad me llevo a voltear hacia arriba y observar un estampado dorado en medio de la entrada que decía "felices fiestas de los Fabrays", hasta que escuche un ligero tono en mi celular con un mensaje de texto de mis padres diciéndome que me esperaban en el carro, de inmediato me eche a correr para llegar con mi duende que por un momento lo había olvidado.

Con las manos en mis rodillas, tirando el poco aire que me quedaba después de la corrida, llegue al borde de la fuente buscando por todos lados a mi duende alto, pero no había rastros de él y eso me decepcionó un poco, estaba por darme la vuelta e irme pero un leve ruido llamó mi atención, la fuente abrió un pequeño cuadro donde se encontraban los dos botones de hace rato, así que mi curiosidad me hizo acercarme hasta llegar a ellos, uno de los botones decía "inicio" el otro decía "final" así que por mi lógica presione el segundo y este hizo que en la orilla de la fuente saliera un ligero tubo por el cual una esfera salía disparada cayendo en mi mano. Era pequeña, de color transparente con una frase incrustada la cual mantenía una caligrafía en cursiva que leía "encuéntrame" mi cara de confusión estaba muy palpada en cada uno de mis gestos, hasta que escuche su voz.

-Muy bien, tu dejaste tu esfera, ahora te obsequiamos una, veras sé que parece confuso, pero déjame explicarte- mi duende alto apareció justo detrás de mí y continuo- Todos en esta vida tenemos grandes anhelos, tu plasmaste el que crees que es el tuyo, ahora en tus manos está el de alguien más porque quizas lo que tu anhelas lleva semejanza con ese que encontraste así que cumpliendo este tú esfera será encontrada por una persona que llena de la curiosidad intentara buscar al dueño para intentar ayudarlo o muy probablemente lo ignore porque son millones de posibilidades, pero a veces sin buscar el destino llega sin aviso y después lo comprendemos. Tú ahora posees en tus manos un anhelo de corazón, quizás quieras buscar a esa persona, o tal vez sea algo que tengas que cumplir en ti o lo puedes dejar pasar, pero, mantén siempre los ojos abiertos, llenate de curiosidad pues uno nunca sabe que pueda pasar, realmente es muy complejo de explicar, te invito a intentar comprenderlo en la comodidad de tu cama, después de todo es ahí donde ocurren la mayoría de las más grandes ideas, felices fiestas pequeña- y así sin más mi duende alto ya no estaba, y miles de preguntas había en mi mente, dudas que me llenaron y atacaron, pero por cualquier cosa la cuidare demasiado. Así que tome la esfera y la coloque dentro de mi bolsa con los estampados de los renos y fui en busca de mis padres.