Capítulo 4: You can´t always get what you want

You can´t always get what you want

But if you try sometimes

You might just find

You get what you need

Ambos nos encontramos en la Sala de Trofeos lustrandolos como parte de nuestra detención por la escenita del lunes pasado en Pociones. Como si no tuviera mejores formas de pasar mis domingos a la mañana. Slughorn no nos la hizo fácil, nos citó a ambos a las 9 de la mañana y nos entregó un par de trapos viejos y líquido para lustrar, frente a nosotros: trofeos sucios y viejos.

Apoyo mi vieja radio sobre la mesa y le doy play al casete que está metido dentro. La música comienza a sonar al instante y veo como Malfoy se incorpora de su lugar.

"Espero que no te moleste que haya traído esto" hago alusión a lo que acabo de hacer "Es la única forma que encuentro de hacer esto al menos un poco tolerable"

"Lo mismo digo" lo dice sin dejar de hacer su tarea y quitar su vista del trofeo que tiene delante. Yo lo imito.

Nos mantenemos así por unos minutos (que a mi se me hacen horas) hasta que cambia de canción, era una de mis favoritas.

"I saw her today at the reception, a glass of wine in her hand..." canto casi inconscientemente y, tal vez, un poco más alto de lo que debería.

"¿Podrías no hacer eso?" me pregunta en un tono molesto. Aquí vamos de nuevo...

"¿Qué? ¿Cantar? ¿Limpiar? ¿O simplemente existir?"

"Dado que las otras son imposibles, me inclino por cantar"

"También imposible" me paro y dejo el trofeo que acabo de lustrar en su lugar y continuo cantando en un tono más alto todavía "...but if you try sometimes you might just find... you get what you need"

"Merlín, Weasley, eres tan molesta"

"Relájate" río y me encojo de hombros, la música me pone de muy buen humor "No estoy más feliz que tu por estar aquí, pero es lo que hay, así que debo conformarme con la situación"

"Me es imposible ver las cosas desde tu punto de vista"

Lo miro. Lleva la camisa blanca levemente arremangada, sus mechones rubios le caen desordenados sobre la frente y en sus ojos grises se puede ver la concentración que le está poniendo a la tarea. Sacudo la cabeza, ¿qué hago mirando así a Malfoy? Me acerco hacia donde está él para inclinarme y agarrar un trofeo que se encuentra en el piso.

"Aunque sí me es posible ver ese tattoo" me paro inmediatamente. Mierda, mierda, mierda. Bajo la parte de atrás de mi camisa que se había subido cuando me agaché.

"No sé de que hablas" siento como mi cara se pone roja.

"Lo vi" me dedica una sonrisa arrogante. Creo que es la primera sonrisa que me dedica desde que lo conozco.

"Es un tattoo, Malfoy" le quito importancia "Supéralo"

Me voy hacia el otro extremo de la sala. Él continua con su mirada fija en mí y yo, nerviosa, intento esquivarla.

"No es necesario que lo supere. Pero me da intriga, ¿cuándo te lo hiciste?"

"No es que sea de tu incumbencia..." comienzo "El verano pasado, una noche que salí con mis amigas y..."

"No te tenía tan así" me interrumpe.

"¿Así cómo?" trato de restarle importancia a la conversación, pero me es imposible ocultarlo. Malfoy interrogandome de esa forma no era algo que se diera todos los días. Y no logro entender hacia dónde se dirige todo.

"Tan impulsiva"

"Puedo ser muy impulsiva"

"¿Sí?" ahí estaba devuelta esa sonrisa arrogante. A esta altura de la conversación ya habíamos dejado nuestra tarea de lado y nos mirabamos desafiantes. En la radio sonaba "Miss You".

"Claro" y miro hacia afuera, el día estaba soleado "Pero eso no significa que vaya a mostrartelo"

"Ay, ya me habías ilusionado" fingió sentirse herido y rió. De verdad. Era la primera vez que me dedicaba una risa. Yo hice lo mismo.

"Pero..." camino hacia mi bolso que estaba sobre la mesa "Esto puede cambiar tu opinión"

Meto la mano en mi bolso, cuyo interior ha sido agrandado gracias a un hechizo que me enseñó mi madre, y busco algo que había dejado allí el año pasado. No había forma de que no estuviera.

"¿Qué dices?" me giro para mirarlo, sosteniend una botella de whisky de fuego en mi mano. El encarna una ceja.

"Son las 11 de la mañana, Weasley"

"No te tenía tan así"

"¿Cómo?" me mira.

"Tan aburrido" termine de decir eso y se acercó caminando hacia mí, arremangandose aún más la camisa blanca. Me arrebató la botella de la mano, la abrió y se la empinó. Tras dar un trago me miro desafiante.

"Tu turno" yo lo imité.

No se cuánto tiempo pasó. Sólo sé que la botella terminó vacía y nosotros un poco borrachos, sentados contra una pared y riendonos de cualquier cosa. Desconocía esa faceta de Malfoy. Era como si en detención se construía una perfecta burbuja a nuestro alrededor donde nosotros no eramos enemigos.

"Debo decir que me has sorprendido" me mira, con su cabeza aun apoyada contra la pared, los mechones de pelo siguen sobre su frente.

"¿Por qué?" y yo soy consciente de mi look desalineado. Mi pelo atado en un moño, mi camisa prendida sólo por tres botones y mi pollera, la cual intentaba tener con mi mano para que no se subiera.

"Pensé que eras más aburrida"

"Eso es porque nunca te molestaste en conocerme"

"Lo mismo digo"

"Tal vez pronto te conoceré más" me arrepiento de antemano por lo que voy a decir "Cuando Lily te lleve a casa como su novio oficial"

Él me mira extrañado. Eso era definitivamente el alcohol hablando, no yo.

"No somos novios"

"En la fiesta parecía otra cosa" el sigue incrédulo.

"Si fuera por eso yo diría lo mismo de Theo y tu" me la tendría que haber visto venir. Yo río y niego con la cabeza.

"Sólo somos amigos" no miento en lo que digo.

"Con Lily también sólo somos amigos" y le creo.

"Si tú dices"

Nos quedamos en silencio. Me mira de reojo. Lo miro de reojo. En la radio siguen sonando los Rolling Stones.

Lo miro.

Me mira.

Y me incorporo.

"Deberíamos continuar con nuestro trabajo" me acomodo la pollera que me llega muy por arriba de las rodillas. Él me imita.

"Está bien. Ya casi es la hora del almuerzo y Slughorn va a llegar en cualquier momento" observa mirando a los trofeos lustrados.

¿Cómo hace para actuar tan relajado? ¿Tan distinto? El alcohol parece ya haber hecho demasiado efecto en mi porque me doy cuenta de que lo estoy mirando fijamente, y él me devuelve la mirada. Mis ojos azules se encuentran con el gris de los suyos y nos quedamos así por unos segundos.

Le doy la espalda para dirigirme hacia la mesa donde están los trofeos y el me agarra de la muñeca, tal como lo hizo después de la explosión de Pociones. Pero esta vez es distinto, porque esta vez, sin dejar de agarrarme, me tira hacia él y me besa.

Y Merlín, ¡qué bien se siente!

No me importa Lily, ni Theo, ni mis amigas, ni mis primos. En el instante en que sus labios se encuentran con los míos todo a mi alrededor se detiene y se reduce a eso: nosotros.

Sus dos manos están sosteniendome la cara, apretándome contra él mientra sus labios se mueven contra los míos. Yo, inmóvil al principio, lo correspondo y saboreo lo prohibido de su boca.

Mis manos lo agarran de la espalda, permitiendome sentir cada uno de los músculos que yo sabía que tenía, pero nunca había tenido el placer de sentir. Sus manos bajan tambien hacia mi espalda y me gira bruscamente, haciendome quedar pegada contra la pared y con él encima mío. Me tengo que parar en puntitas para poder alcanzarlo.

Continúa tocandome. Primero mi espalda, luego mi cintura y después mis caderas, para bajar hasta mis piernas y tomarlas salvajemente. Yo sabiendo que es lo que quiere hacer, las levanto y las enredo en su espalda. Bajo mis besos hasta su cuello y puedo absorber su perfume tan característico.

Nos separamos por falta de aire, pero manteniendonos en la misma posición.

"Eso fue..." digo tímidamente, entre jadeos.

"Lo sé" me dedica una sonrisa y me vuelve a besar. Esta vez lo hace con mucha más pasión, haciendome sentir como sus manos me agarran fuertemente. Yo le correspondo y, por intuición, comienzo a desprenderle la camisa, cuando llego al último botón se la quito y me dedico a tocar sus brazos con desesperación, haciéndole saber qué es lo proximo que quiero que haga.

Él lee mis pensamientos casi telepáticamente y cuando quiero acordar, mi camisa está tirada en el suelo.

Camina torpemente, con mis piernas todavía enredadas en su cuerpo, hacia la mesa donde esta apoyada mi radio y me apoya contra la misma, continuando esa lucha casi salvaje entre nuestras bocas y sabiéndo muy bien lo mal que está lo que estamos haciendo, pero aún así, continuándolo.

Sus besos se desvían de mi boca para bajar hasta mi cuello y seguir su camino hasta mi pecho, dónde se entretiene un rato. Yo, con los ojos cerrados, disfruto el momento mientras mis manos juegan con esos cabellos rubios que observé por tanto tiempo sin darme cuenta de cómo los deseaba.

No sé cuanto tiempo seguimos así, pero prefiero no enfocarme en eso y simplemente disfrutar el momento porque, seamos realistas, las chances de que esto se vuelva a repetir son nulas. Probablemente cuando salgamos de aquí neguemos esto ante el mundo y nos digamos que fue sólo fruto del whisky de fuego que bebimos.

Me separo de él al oír pasos fuera del salón. Malfoy me mira preguntándome qué me paso. Merlín, en este estado luce aún más hermoso; tiene una mirada entre inocente y salvaje que hace que quiera seguir así el resto del día. Pero no podemos.

"Ya es la hora del almuerzo" él sigue parado frente a mí, con mis piernas rodeándolo por la cintura.

"Sí..." se rasca la cabeza de forma despreocupada.

"Mejor nos vamos" lo interrumpo antes de que me diga lo mismo, sacándole ventaja.

Nos vestimos rápidamente, casi sin mirarnos la cara. El hecho de que yo haya cortado todo hizo que ambos caigamos en la realidad.

Y esta realidad nos averguenza.

Junto mis cosas y salgo casi corriendo del salón mientras me pongo el sweater, que también había caído al piso luego de nuestra pequeña escena. Malfoy va justo detrás de mí y estoy segura de que lo oí llamarme, pero sigo mi camino. Me apresuro para llegar al Gran Salón, donde mis amigas están esperandome, y rezo para que mi rostro no tenga evidencias de lo que acaba de pasar. Mi pelo sigue atado en un moño, aunque ahora está algo despeinado y mi uniforme está perfecto.

Apenas entro al Gran Salón siento como varios ojos se fijan en mi mientras me dirijo a la mesa de Gryffindor. Lena se gira y casi se atraganta con un trozo de pollo al verme, Alice encarna una ceja y Dominique estalla de la risa.

"¿Qué?" pregunto mientras me siento, tratándo de quitarle importancia al asunto, aunque es claro que por dentro me está comiendo la culpa y las ganas de contarle lo que acaba de suceder.

"¡¿Y ese sweater?!"

Mierda.

Mierda, mierda, mierda, mierda.

Bajo la mirada hacia mi pecho para comprobar que, de hecho, estoy usando un sweater de Slytherin. Me saco rápidamente y escondo bajo la mesa, aunque ya es inútil puesto que toda la mesa de Gryffindor se está entreteniendo con mi espectáculo. Incluído Louis, que me mira sorprendido mientras almuerza junto con unos chicos de nuestro curso.

"Nada" me acomodo el moño mientras me sirvo algo de comer "Lo debo haber tomado por error"

"Esa no me la creo" me dice Lena.

"Es la verdad"

"La verdadera mentira" acota Dominique.

"Vamos chicas... Si Rose dice que es así, es así" Alice me defiende.

"¿Ven?" me encojo de hombros.

Nos quedamos en silencio por unos segundos, cada una concentrada en su plato.

"Yo sigo sin creermela"

"¡Lena!" me giro hacia ella y ante su mirada sé que no puedo mentirle "Las pondré al tanto luego, en un lugar más...privado"

"Uuuuh" Dominique se retuerce de la emoción en su lugar y las otras dos se preparan para decir algo.

"Y no hablaremos más del tema" las interrumpo antes de que acoten algo similar a Dominique.

Seguimos nuestro almuerzo sin hablar del bendito sweater de Slytherin y nos dirigimos hacia nuestro cuarto bajo las miradas curiosas de muchos de los alumnos que estaban en el Gran Salón. Antes de cruzar la puerta, me vuelvo para mirar hacia la mesa de las serpientes, donde un par de ojos grises me devuelven la misma mirada nerviosa.

Y yo no sé que pensar.