Capítulo 12
Through the hourglass I saw you
In time you slipped away
When the mirror crashed I called you
And turned to hear you say
If only for today
I am unafraid
Los días pasaron rápidamente y sin demasiado sentido, cuando menos quise acordar ya estábamos en diciembre. Lamentablemente, lo único que me gusta del invierno aun no ha llegado: la nieve.
Las clases siguieron siendo igual que siempre, mis amigas siguieron igual de metidas, mi vida amorosa continuó siendo un fracaso. Mi cita con ese Ravenclaw, bueno, digamos que no funcionó. Si bien Thomas me pareció muy tierno, no me siento preparada para meterme en algo serio con él. Y él en todo momento me dió la impresión de que buscaba algo muy serio. Después de todo el asunto con Charles no me siento preparada para volver a lo mismo.
Los exámenes parecen desbordarnos. Sobre todo a los alumnos de séptimo. Se siente como una de las últimas oportunidades que tenemos para demostrar que tan buenos somos. Alice se limita a ir de clase a la biblioteca y luego vuelve a los dormitorios para dormir, incluso se lleva snacks en su bolso para comer en la mesa de la biblioteca y así no perder tiempo en el Comedor; Albus intenta seguirle el paso sin éxito; Louis y Lena armaron su propio grupo de estudio selectivo del cual no me atrevo a formar parte por miedo a hablar de más; Dominique creo que aún no ha comprado sus libros; y finalmente yo me encuentro luchando entre asignatura y asignatura. La peor de todas probablemente sea Pociones, nunca se me dio bien y este año con Malfoy como compañero estoy segura de que será un fracaso.
En este momento me encuentro en la biblioteca. Unos finos rayos de luz entran por la ventana y dan directo sobre mi libro de Encantamientos. El examen es dentro de dos días y no sé nada. En estos momentos rezo por haber heredado los genes de mi madre pero, aparentemente, lo único que heredé de ella fue el cabello indomable. Leo y releo por décima vez la primera frase del capítulo y me rindo. Cierro el libro fuertemente, haciendo que varias personas se giren para mirarme. Alice, que está sentada a mi lado, me mira de reojo, intentando no apartar la vista de su libro por demasiado tiempo.
"¿Todo bien?"
"Me rindo. Esto es inútil" dramáticamente – como siempre – tiro el libro sobre la mesa y el mismo se desplaza hacia el otro extemo. "Jamás voy a aprenderme todo para el martes"
"Si no sigues leyendo no lo harás" rió por lo bajo y yo respondí con una mueca que, por suerte, no pudo ver.
"Voy hasta las cocinas a ver si encuentro algo para comer" me levanto de mi asiento y ajusto el tiro del jean que llevo puesto. "¿Quieres algo?"
"Ya traje, gracias"
Salí antes de que Alice pudiera decirme algo más. Parecía que en sus épocas de estudiante ocupada su excesiva amabilidad y dulzura se evaporaban y la transformaban en una persona casi normal.
En mi camino a las cocinas, el cual conozco de memoria porque enfrentemoslo: heredé el apetito de mi padre; pasé por la puerta de entrada y observé el paisaje del lago. Medité durante unos segundos y cambié inmediatamente de plan.
En vez de ir hacia las cocinas, corrí hacia mi habitación para tomar un sweater, mi bufanda con los colores de Gryffindor y la vieja escoba de Hugo, la cual me quedé para poder usar de vez en cuando, como hobbie.
Si bien no me hacen ninguna gracia los partidos de quidditch, volar me hace liberar demasiado estrés. El simple hecho de estar allá arriba, con el aire pegandome en la cara, ahí es cuando verdaderamente siento paz.
Apenas llegué a las inmediaciones del campo de quidditch y comprobé que no había nadie practicando (lo cual me sorprendió), me subí a la escoba y me elevé en el aire. Hacía tanto que no sentía esta sensación.
El aire helado de diciembre me dio de lleno en la cara e inmediatamente me arrepentí de no haber traído también un gorro, al contrario, mis rizos color fuego se mueven junto con el viento. Me muevo de un lado para otro, sin mucha prisa, tratándo de recordar cuándo fue la última vez que sentí mi vida en verdadero equilibrio.
Últimamente parecía que todo pendía de un hilo.
Mis notas, mis relaciones amorosas, mi reputación en el colegio.
Después de lo que casi fue una hora y con mi mente todavía en dilema, decidí bajar. Falta poco para anochecer y no quiero quedarme en medio de la nada, a oscuras y sola. Apenas piso tierra firme me doy cuenta de que hay alguien caminando hacia mí.
Vaya, vaya.
Ese pantalón gris, ese buzo de cachemire impecable, la bufanda con los colores de las serpientes que vuela a la par del viento. Sólo podía tratarse de una persona.
"Malfoy" lo saludo e intento reprimir la estúpida sonrisa que se forma en mi rostro. No sé por qué me suceden estas cosas a mí.
"Weasley" se detiene frente a mí. "No sabía que te gustaba volar"
"Hay muchas cosas que no sabes de mí"
"Eso seguro"
Silencio.
"Me distrae, tenía mucho en mi mente" siento la necesidad de llenar ese silencio.
"Hay otras formas de distraerse" sonríe de lado y yo solo puedo pensar en lo bien que se ve con el pelo desarreglado.
Concéntrate, Rose. Hay cosas más importantes que el cabello de Malfoy.
"No quiero saber a qué te refieres"
"Tú te lo pierdes" se sube a su escoba y se eleva en el aire. Todo lo hace con tanta elegancia que es relajante sólo verlo.
Yo, con mi escoba debajo de mi brazo, emprendo camino hacia el castillo. Cuando de repente, lo oigo decir mi nombre.
"¡Ey, Rose!" miro hacia arriba y sus ojos grises me devuelven la mirada. "¿Vienes?"
No sé por qué, últimamente me es difícil encontrarle los motivos a las cosas que hago, pero inmediatamente después de oír su pregunta, me subo a mi escoba y me elevo en el aire junto a él.
No nos decimos nada, pero empezamos a andar uno al lado del otro. Cuando él aumenta la velocidad, yo hago lo mismo, intentando alcanzarlo e incluso superarlo. Nos miramos y reímos, como si estuviéramos acostumbrados a hacer esto a menudo y no fuera algo espontáneo y torpe.
Porque no tiene nada de espontáneo y torpe. Su elegancia y andar suave, sin preocupaciones, parece haberseme contagiado y los nervios, preocupaciones que antes sentía ya no están.
Cruzamos el lago, casi rozando la superficie del agua con la punta de nuestros pies. Yo río y Malfoy me observa. Me siento una niña de 15 años otra vez. La Rose pre-caos de Charles.
Lo veo descender en un descampado y hago lo mismo. Dejo mi escoba sobre el suelo y me siento sobre unas rocas que hay. Él me imita.
"Entonces..." estira y cruza sus piernas, despreocupado, pero a la vez puedo ver que está un poco nervioso.
"Eso fue divertido" digo sinceramente.
"Lo fue. Ahora dime... ¿de que necesitabas distraerte?"
"No lo sé... demasiadas cosas" trago saliva y sin saber por qué, decido ser honesta. "Los exámenes se acercan, siento que voy a reprobar todo y no puedo continuar sintiendo que estoy decepcionando a mis padres"
"¿Eso es todo? ¿Decepcionar a tus padres?" encarnó una ceja.
"¿Te parece poco?"
"Esperaba más"
"Intenta ser la hija de Ron y Hermione Weasley por un día y luego me cuentas. El mundo y tu familia espera que seas excelente en todo lo que hagas; y yo aquí, siendo medianamente ordinaria"
"Pf, intenta ser el hijo de Draco Malfoy por un día" ambos reímos.
"¿Empate?"
"Sí, pero igualmente no es lo mismo" se recuesta sobre la roca, recargando su peso sobre sus codos y fija su vista en el lago "Todo el mundo espera que tu seas perfecta, mientras que todo el mundo espera que yo sea un fracaso"
"Y yo soy todo menos perfecta y tu eres todo menos un fracaso" le guiño el ojo y miro hacia el lago, igual que él "Por eso es un empate"
"Entendido"
"¿Tu? ¿Nada te preocupa?" pretendo no estar demasiado interesada, cuando la realidad es que me muero de curiosidad de saber algo más de su vida.
"No puedo quejarme"
"Qué envidia"
"Deja de lamentarte, a ver... ¿qué mas te preocupa?"
"Lo que te dije es lo principal, después están las fiestas, que se me están yendo de las manos" cuando dije eso él rió y creo que sé porque lo hizo: Theo "Y para colmo, ahora es el Baile de Navidad"
"Sinceramente no creo que sea mejor que las fiestas, ni siquiera te permiten beber demasiado, ahí se agota tu diversión"
"Ja ja ja" me burlo "El baile tiene otro encanto, ¿sabes? Que te inviten, los vestidos, la entrada, es todo especial"
"Perdón, si no respondo es porque estoy dormido" ambos estallamos en risas y yo lo golpeo levemente en el pecho.
"Vamos, algo te tiene que gustar"
"No me mata"
"¿Ya tienes cita?" escupí esa pregunta como si se tratara de vómito verbal e inmediatamente me arrepentí de haberlo hecho. Él, en cambio, ni se inmutó. Me miró de reojo y asintió.
"Me invitaron y bueno, dije que sí"
Sentí como si dijera eso con lástima, casi lamentando que tuviera que decirme que no estaba disponible para el Baile de Navidad. Como si fuera posible que fuéramos juntos. Si cierro los ojos, puedo oír los murmullos mientras entramos juntos al Gran Salón.
"Creo que deberíamos irnos, mis amigas me van a estar esperando para la cena"
"Si, ya casi anochece" se incorpora y me mira desde arriba, sus ojos grises me penetran como si se trataran de rayos x.
Me extiende su mano y la tomo para poder ponerme de pie. Parada a su lado, aún sin soltar su mano y él aún sin retirarla, lo observo. Me siento tan tonta por ponerme a mí misma en esta situación de vulnerabilidad. Pero supongo que hay ciertas personas de las cuales, hagamos lo que hagamos, no nos podemos alejar.
"Y por cierto, Weasley, tu eres todo menos ordinaria"
Siento mi corazón derretirse mientras los primeros copos de nieve de este invierno comienzan a caer.
Hola!
Varias cosas para comentar...
Estuve teniendo una crisis inspiracional con esta historia, tanto, que incluso comencé a escribir otra y a esta la dejé abandonada. Prometo no hacerlo más. Además, creo que el descanso sirvió! Personalmente me encantó escribir este capítulo. Hacía tiempo que necesitabamos una situación de intimidad entre estos dos. Qué les pareció?
Espero sus reviews.
Gracias por leerme :)
