Capitulo 15: Old habits die hard

And I can't give you up

Can't leave you alone

And its so hard, so hard

And hard enough to feel the pain

"¡No te lo estoy pidiendo! ¡Te lo estoy exigiendo!" lo miro furiosa. "¡O se lo dices tú, o se lo digo yo!"

Albus me mira temeroso desde su cama, como si fuera un niño pequeño al que están regañando porque hizo alguna travesura. Bueno, en realidad es algo así.

Nos encontramos en La Madriguera como todas las vacaciones de Navidad; sólo que esta está cargada de más drama, para mi mala suerte. Todavía sigo procesando la escena que presencié durante el Baile.

"Se lo voy a decir yo" me asegura. "Lo último que quiero es que se entere por ti"

"¿Lo último que quieres? ¿Qué? De repente, ¿ahora te importa?" me tome la cabeza con ambas manos, incapaz de comprenderlo. Yo iba de un lado al otro de la habitación, comiendome la cabeza pensando en qué era lo mejor que podía hacer. Finalmente, rendida, me tumbé en la cama a su lado. "¿Por qué lo hiciste?"

Él suspiró.

"Es una historia larga..."

"¿Más larga que tu historia con Alice?"

"Lo mío con Poppy venía desde hace tiempo. En el baile me pidió que habláramos y yo acepté, y bueno... las cosas no terminaron como yo tenía planeado"

Cuando lo vi saliendo de ese baño con Poppy inmediatamente supe que, si bien quería asesinar a mi primo con mis propias manos, no era de mi incumbencia decirle la verdad a Alice. No me gustaba tener que ocultárselo, para nada, sobre todo pensando en que, si la situación fuera al revés, a mi me gustaría que vengan a decírmelo de inmediato. Pero en el fondo quería que todo sucediera de la manera menos dolorosa posible, y si eso implicaba que Alice tuviera que enterarse por Albus, así sería.


Es la mañana del día de Navidad. Todos los Weasleys nos encontramos reunidos alrededor del árbol abriendo nuestros regalos, todos luciendo, obviamente, los característicos sweaters que nuestra abuela tejió. James, Teddy y mi tío Harry se encuentran en un rincón, obviamente hablando de quidditch y de los próximos partidos que le esperan al menor de los Potters en el Puddlemere; Hugo y papá están chequeando junto con mi tío George, Fred y Roxanne los últimos artículos de Sortilegios; mamá, mi tía Ginny y Lily están abriendo sus respectivos regalos; y finalmente, Albus, Dominique, Louis y yo tomamos chocolate caliente.

"Rosie, ¿te gustó tu regalo?"

"Me encanta, Dom, pero ¿qué es?" ella ríe ante mi pregunta y toma las cajitas que estaban sobre mi falda.

"Este es rubor, esto un highlighter y esto una paleta de labiales, ¿a que están lindos? Me inspiró verte tan producida en el Baile" lo decía con una ilusión tan grande que me resultó difícil arruinarsela.

"Gracias, me encantan" y me giré rápidamente hacia Louis. "Ey, ¿te gusta ese perfume? Dicen que da buenos resultados" le guiño un ojo y el se pone colorado.

"Sí, me gusta, gracias"

Debo dejar de guardar secretos para mis primos. Primero lo de Louis y Lena, lo cual sigue escondido bajo el semblante vergonzoso de mi primo; y ahora lo de Albus y esa Poppy McLaggen.

"¡Ey, Rose! Aquí hay otro paquete para ti" Albus me lo arroja desde al lado del árbol y yo lo atrapo torpemente. Es pequeño, envuelto en un papel color gris oscuro. Cuando lo abrí me encontré con un mixtape. Claramente era casero, además en su etiqueta decía "Para Rose".

"¿De quién es?" ojea Dominique.

"No lo sé, no tiene remitente"

Mentí.

Claro que sabía de quien era. Sólo podía ser de una persona.

El envoltorio gris, la pulcra letra que escribía mi nombre. Todo eso era obra de Malfoy. No puedo esperar a escuchar las canciones que tiene.

La intriga me estuvo carcomiendo durante todo el día de Navidad y finalmente, cuando llegamos a casa, lo primero que hice fue subir las escaleras y correr hacia mi cuarto. La puerta se azotó detrás mío, cosa que acostumbro hacer, así que no sorprendí a mis padres, introduje el tape en la radio y le di play.

Satellite of Love comenzó a sonar.

Merlín.

Creí que me desvanecía. Me acosté en la cama, mirando el techo y dejé que pasara canción tras canción. Oasis, The Beatles, incluso alguna de Elton John. Cuando por fin llegó Unchained Melody.

Con cada melodía me transporté a la noche del Baile de Navidad. Algo que para cualquiera podía parecer tan simple, para mí no lo fue. Y ahora que me envió esto, no sé que pensar de él. Todavía me cuesta creerme que se haya tomado el trabajo de hacer a mano este regalo para mí. Esas canciones específicamente ordenadas para dejar nuestra canción al final no es algo que se consigue en una tienda del Callejón Diagon.

Jamás he fantaseado con Malfoy. Sí en la forma superficial, es decir, de besarnos durante detención. Mis ideas nunca fueron más allá de eso... y si lo hicieran, ¿qué sentido tiene? Es algo irrealizable. La sola idea de imaginarnos juntos como pareja me hace reír.

Mis amigas no saben nada de lo que pasó y tampoco tengo intenciones de contárselos. Ya tienen bastante con sus vidas amorosas, que a esta altura no son más exitosas que la mía, y no quiero sumarles motivos para que piensen que soy un desastre. Todos sabemos que esto no va a tener un final feliz.

Tal vez está destinado a quedar en esto.

Así que no sé por qué en los siguientes días me sorprendí a mi misma escuchando Unchained Melody una y otra vez.