Konohagakure no Sato. 12 de Octubre del año 077 de la era de Aldeas Shinobi.
La tensión en Konoha se sentía a flor de piel, y era algo natural pues los exámenes Chūnin estaban a un par de semanas de llegar a sus finales. Muchos comerciantes ya se estaban preparando para poder recibir a los clientes extra que tendrían gracias a los muchos visitantes que vendrían a ver las diferentes peleas. La arena ya se encontraba repleta de personas que apostaban en favor de sus candidatos favoritos para triunfar en los examenes. Como era de esperarse los Genin locales tenían una ventaja, de estos los más sonados eran el prodigio del clan Hyūga, la heredera del clan Hyūga, uno de los últimos Uchiha y el propio hijo del Yondaime Hokage que además era bisnieto del Nidaime Hokage. Pocos prestaban mucha atención a los dos finalistas de Suna y los tres finalistas de Oto eran por completo ignorados.
Dejando de lado el gran aumento de actividades en la aldea, en los campos de entrenamiento destinado para los Genin visitantes era otra cosa, pues a dos semanas de distancia del primer día de los exámenes estos se encontraban perfeccionando las habilidades que usarían en el examen.
Gaara.
El instinto asesino de Gaara estaba muy inquieto. Habían pasado ya quince días desde que había peleado, dos semanas completas sin haber derramado sangre. No había pasado tanto tiempo sin provocar dolor y muerte desde hace seis años, desde aquella noche…
Pero no importaba, sabía que más pronto que tarde tendría lo que tanto ansiaba, podría probar su existencia y gracias a madre sabía exactamente con quien debía hacerlo. Madre los llamaba Zorro y Serpiente por alguna razón, pero la verdad es que la razón no le importaba mucho, solo eran los nombres que madre le daba a un par de sacrificios, una vez que estuvieran muertos sus nombres no serían más que recuerdos. Aunque algo que si llamaba la atención de Garra es que a esos dos también los llamaba de una forma muy extraña, los llamaba "Hijos de Atikaya", un nombre que en muchas ocasiones Madre habianusado para referirse a él.
Lo que si sorprendió al pelirrojo era que Madre insistiera en que aprendiera algo nuevo para poder derrotarlos. Madre jamás le había enseñado nada, incluso las habilidades que el tenía para controlar la arena no se las enseñó Madre, estas eran propias de él, la única diferencia es que gracias a Madre eran más fuertes.
Pero el porqué Madre le quería ayudar tampoco era muy importante ahora. El era su hijo y si era para probar su propósito, para demostrar su existencia, haría lo que fuera necesario.
Gaara se encontraba en el campo de entrenamiento que Konoha había cedido a los Shinobi de Suna para que entrenaran. Antes era un campo con mucho césped y árboles, pero ahora toda planta estaba muerta y la tierra pasó de ser negra y fértil a ser roja y árida, no muy diferente a su hogar en el país del viento.
El suelo frente a Gaara se empezó a mover y de este salió un topo. Gaara al ver al pequeño animal simplemente mandó un poco de su arena alrededor de este, pero en lugar de aplastarlo como era común en él simplemente hizo que algunos pocos granos de arena flotaran a su alrededor, lo cual fue seguido por un cambio físico en el animal, el cual fue haciéndose cada vez más flaco hasta el punto que sus costillas y pelvis eran visibles, el pelo se le cayó y la piel se le resecó.
El pobre animal había perdido toda el agua de su cuerpo.
Temari.
La princesa de Sunagakure se encontraba en el campo de entrenamiento que Konoha le cedió a su aldea, lo cual era muy irónico en su mente. Estaba en la esquina más alejada, la única que su hermano menor no había convertido en un mini desierto, aunque ella no había hecho nada por mejorar el ambiente, puesto que a su alrededor habían un montón de árboles incinerados a su alrededor además de césped chamuscado.
Temari se haba sorprendido a si misma. Desde pequeña sabía que tenía está habilidad, la descubrió un día que estaba entrenando con sus amigas Sen y Yome, pero nunca tuvo mucho interés en contarle a nadie de su habilidad, especialmente desde que tuvo acceso a los documentos de la oficina de su padre y se enteró de lo que le había pasado a la última kunoichi con dicha habilidad, una historia que contrastaba bastante con la historia oficial que había escuchado en la academia.
Pero ahora estaba practicando el poder que había jurado mantener en secreto y usar solo en situaciones de vida o muerte; o mejor dicho, cuando su hermano pequeño la pusiera a ella y a Kankuro en peligro mortal. Y la estaba practicando para poder enfrentar a un flojonazo.
Claro, también estaría combatiendo con otros Shinobi de Konoha en la invasión, pero había decidido usar por primera vez en público dicho poder. Sen diría que estaba siendo paranoica al preocuparse tanto por ese chico, pero al ver la pelea que ese Nara tuvo con su hermano pudo notar algo, algo que jamás había notado antes y que la hizo darse cuenta de lo sola que siempre había estado.
Pudo notar un intelecto similar al suyo.
Y lejos de odiar al chico, lejos de querer eliminarlo, deseaba desesperadamente enfrentarse a él, deseaba ver que había detrás de esa actitud perezosa. Quería saber si su instinto estaba equivocado, si ese chico era solo un flojo un poco por encima de la media o si era alguien que actuaba como flojo porque sentía que su mente era mil veces más veloz que la realidad, como a ella le pasaba a cada momento y por lo que siempre tenía ese sentimiento de frustración, el cual lograba apaciguar la mayoría del tiempo con el miedo a que su hermano cometiera fratricidio.
Temari decidió simplemente concentrarse en el entrenamiento, faltaban días para que su curiosidad se viera saciada y debía prepararse muy bien para cualquier truco de ese flojo preparara en el mes que no lo pudo ver.
Lanzó un ataque con su abanico, un ataque que no consistía en su típico Fūton, si no en su habilidad especial, y dirigió el ataque contra los árboles.
Los árboles se incineraron al instante.
· Bien.- Dijo la Kunoichi para sí misma.- Me pregunto cómo podrás salir de esto, Nara.
Sui.
· ¡Cuanto aburrimiento!- Dijo Sui mientras destruía dos muñecos de entrenamiento con su brazo izquierdo convertido en un largo látigo de agua.- De verdad no sé por qué nos esforzamos tanto, digo, ni siquiera pudimos celebrar tu cumpleaños hace dos días.
Sui se encontraba hablando con su compañero Rei, quien balanceaba entre sus dedos una de sus cartas de póker.
· En esta situación algo tan vano como lo es que la Tierra le diera otra vuelta al Sol queda en segundo plano, estamos en los exámenes Chūnin, los primeros en los que nuestra aldea es invitada, no podemos darnos el lujo de holgazanear o de ponernos a festejar cumpleaños.- Dijo Rei.
A Sui solía molestarle la rectitud y fría lógica con la que su amigo discutía. Aún en privado mantenía el papel de que estaban en Konoha solo por los exámenes Chūnin y no para una invasión, aunque según lo que Rei le había explicado acerca de su siniestro tío abuelo, entendía el porqué de la cautela, eso no significaba que no lo exasperara.
· Como sea.- Dijo Sui tras soltar un suspiro y luego tomar un sorbo de su botella de agua.- Por cierto, ¿No te preocupa que le haga algún daño al hijo del Hokage?
Habría sido imperceptible para casi todo el mundo, pero Sui era el mejor amigo de Rei, así que pudo notar el muy liguero temblor que este tuvo en su mano al nombrar a Menma Uzumaki.
· A decir verdad no, imagino que va a ser entrenado por Jiraiya, uno de los Sannin legendarios, si acaso me preocupo por ti.- Dijo Rei en tono de burla.
· Pues no deberías.- Dijo Sui.- Gracias a tus muy útiles sugerencias he logrado superar las debilidades de mi clan.
· Veamos si eso es verdad.- Dijo Naruto para luego hacer sellos de mano.- [Cerdo-Carnero-Serpiente] Raiton: Jibashi.
Luego de eso de las manos de Rei brotó una corriente eléctrica que fue a parar contra Sui, pero al impactar en su cuerpo líquido estas parecían no tener efecto.
· El Raiton que por tanto tiempo molestó a mi clan ya no es problema gracias a ti, el Katon jamás me ha preocupado, domino bien mi Fūton gracias al constante entrenamiento contigo, y en cuanto al Doton.- Empezó a decir Sui para luego partir una roca en dos con su mano convertida en un látigo de agua.- No creo que me cause problema.
· Hasta donde sé Menma Uzumaki tiene Katon, Doton, Suiton y Fūton, dices estar protegido contra los ataques elementales, pero eso no te hace invulnerable a otro tipo de Jutsu, además de que nada es realmente invulnerable.- Dijo Rei con tono de regaño al ver la arrogancia de su compañero.
· Bueno, supongo que tendré que entrenar un poco más, además le debo una buena pelea a Menma Uzumaki y a todo su equipo.- Dijo Sui para luego sacar de su cinturón un pergamino de sellado.- Después de todo, gracias a ellos estoy un paso más cerca de mi meta.
· Solo no te confíes, el peor error que puede cometer un Shinobi es el ser arrogante, especialmente ante un enemigo desconocido..- Dijo Rei para luego explotar en una nube de humo.
Rei.
Rei recibió los recuerdos del clon que se encontraba con Sui y solo pudo soltar un pequeño suspiro ante la arrogancia de su mejor amigo, pero decidió dejar eso de lado y concentrarse en lo que estaba haciendo.
Rei se encontraba elaborando nuevas cartas para su baraja, especiales para el encuentro que tendría dentro de dos semanas. No es que estuviera nervioso, conocía a Sasuke desde hace mucho tiempo, no por nada sus madres eran buenas amigas, así que sabía de sobra como era su carácter y su personalidad, dos elementos que todo buen Shinobi debe conocer de un adversario, o al menos eso decían las memorias de su bisabuelo.
Además, Rei tenía una basta experiencia enfrentando a usuarios del Sharingan mucho más experimentados que Sasuke. Claro, uno de sus enfrentamientos era cierto mocoso idiota y engreído, pero el otro era el ex líder del clan y uno de los Shinobi más famosos de la tercera guerra, además de que este último ya tenía el Sharingan evolucionado hasta la última etapa, esto gracias al uxoricidio.
Además de que Rei contaba con una tercera ventaja sobre Sasuke, que pese a no querer usarla sabía que con el poder de Shunshin no Shisui había pocos Shinobi capaces de derrotarlo, y Sasuke Uchiha no estaba en la lista.
Pero lo que ponía un poco nervioso a Rei era lo que pasaría en el tercer y último día de las Finales del examen.
La invasión.
Rei era alguien multitareas, y ese día debía hacer muchas cosas. Para empezar mientras miope uno y miope dos debían intentar capturar a Sasuke, el debía provocar lo más que pudiera a Gaara para que perdiera el muy poco control que tenía sobre su huésped y que este sea liberado en Konoha, en segundo lugar debía asegurarse de estar presente en la pelea que Orochimaru tendría contra Minato Senju, Kushina Uzumaki y probablemente los otros dos Shinobi legendarios Jiraiya y Tsunade.
Y de paso, cuando la invasión se fuera a la mierda, debía encontrar la forma de salir de Konoha con por lo menos uno de los jinchuriki presentes y entregárselo a sus verdaderos jefes. Y cuando todo acabe habrá sido en parte responsable del evento más violento de los últimos años en el País del Fuego.
Y esas eran las dos misiones que Rei tenía por parte de las personas a las que "seguía", pero también estaba su misión auto impuesta. Liberar a Hinata del sello del Pájaro enjaulado y sacarla de Konoha. Aunque a decir verdad confiaba en que sus compañeros y su "Sensei" podrían cumplir con lo que les había encargado, así que por lo menos ese punto no lo tenía tan nervioso como todo lo demás.
En pocos días sin duda alguna sería el segundo día más agotador de su vida como Shinobi. El primero fue cuando el maldito Fugaku le hizo la enorme cicatriz de quemadura que cubría gran parte de su torso.
Rei terminó de preparar sus cartas con Fuinjutsu. Eran 3 juegos de cartas de cinco cartas cada juego. El primero tenía el kanji Hikari (Luz), el segundo tenía escrito en kanji Hakka (Atrapa fuego) y el tercero tenía escrito en kanji Hiraishin (Pararrayos).
· Lo lamento Sasuke, pero tengo que llegar a las finales y por desgracia para ti el Sharingan es un libro abierto ante mis ojos, ¿O debería decir ojo?- Dijo Rei mientras mandaba un poco de chakra a su ojos izquierdo, lo cual hizo que a través de la pequeña ranura en su máscara se pudiera observar cómo su ojo pasaba de ser rojo con un patrón de tres tomoes a tener un patrón similar a un Shuriken con puntas curvas.
Jūgo.
· ¡Debes poner más fuerza!- Le gritó Guren a su alumno.
En el campo de entrenamiento cedido a Oto por parte de Konoha se encontraba Jūgo Genshi entrenando bajo la supervisión de su Sensei Guren. El joven en cuestión tenía ambos brazos transformados en su forma monstruosa mientras golpeaba un gran muro de cristal que su Sensei había creado.
El objetivo de su entrenamiento era crear una corriente de chakra Fūton desde sus brazos para poder dar un golpe lo suficientemente devastador como para noquear a su oponente de un solo ataque. Un arma de un único uso. Jūgo siempre intentaba terminar sus peleas lo más rápido que podía, no gozaba lastimar a las personas, además de que siempre tenía el temor de que un día el sello de Rei fallara y volviera a ser…. A ser un monstruo.
· Te vas a enfrentar a una Hyūga, a uno de los expertos en Taijutsu en Konoha, debes ser capaz de destruir esto.- Le volvió a gritar su Sensei mientras daba otro golpe al cristal, pero el cristal no mostró ningún daño.
Jūgo simplemente aguanto el soltar un bufido ante la insistencia de su profesora. En sus 17 años de vida siempre había sido alguien pacífico, o al menos lo era cuando tenía control sobre sí mismo. Si hubiera tenido la oportunidad habría vivido una vida normal, lejos del trabajo de Shinobi, pero esa posibilidad jamás estuvo a su alcance hasta que conoció a Rei. Ahora solo debía esperar un poco, un par de años y podría vivir una vida pacífica.
Y esperaba que esa vida estuviera llena de música de flauta.
Con ese pensamiento en mente decidió volver a intentar dar el golpe. Preparó su monstruoso brazo derecho y soltó un golpe el cual estaba potenciado con una carga de chakra Fūton expulsado desde las protuberancias de sus hombros y codos.
El golpe de Jūgo fue tan potente que levantó una nube de humo, la cual al esfumarse reveló que el muro de cristal ahora tenía una fisura en donde Jūgo había dado el golpe.
· Bueno, eso es un inicio, ¡Vuelve a intentarlo!- Le gritó Guren a su alumno.
Hinata.
La joven Hyūga regresaba de un día muy cansado. Desde la mañana hasta entrada la tarde había estado entrenando con su Sensei para mejorar su taijutsu usando un Jutsu Katon, y después de dos semanas de entrenamiento logró completar dicho entrenamiento. Genma le había dicho que a partir de mañana iniciarían un nuevo entrenamiento junto a alguien más, así que la dejó salir antes de tiempo.
Tiempo que aprovechó para ir al hospital de Konoha para ver cómo iba la recuperación de Rock Lee. No era que fuera muy cercana al Genin de cejas pobladas, pero su mejor amiga Yakumo estaba interesada en el Genin de spandex verde y después de su pelea iba a visitarlo a diario. Según los informes de Tsunade, gracias a la atención temprana prestada a Rock Lee el Genin tenía un 70% de posibilidades de recuperar su condición anterior a la pelea que tuvo con el Genin de Suna.
Hinata se dirigía a su habitación en la zona del clan Hyūga donde habita la rama secundaria. Irónicamente la rama secundaria ocupa la mayoría del complejo del clan mientras que la familia principal ocupaba tan solo la mansión. Aunque claro, dicha mansión cuenta con unas 20 habitaciones con un dojo mucho mejor equipado, además de que mantenían a resguardo los pergaminos con los archivos históricos del clan además de los pergaminos con las técnicas más poderosas y secretas del clan.
Antes, Hinata pensaba que si el plan que tenía con Neji y Hanabi funcionaba, esa mansión no estaría tan vacía, que los líderes de la rama secundaria vivirían ahí junto a la rama principal. Que la historia del clan sería de conocimiento de todo el clan y no de unos pocos, que las técnicas serían enseñadas a quienes mostraran talento para dominarlas.
Pero no, su plan había fracasado, y todo por la traición de una persona, de la única persona más cercana a ella que el propio Naruto, de aquella que había estado a su lado literalmente desde que su vida dentro del vientre de su madre inició.
La persona que estaba parada frente a su puerta, al parecer, esperándola.
· ¿Qué puedo hacer por usted, Hanabi-Sama?- PreguntóHinata con toda la cordialidad de la que era capaz, aunque eso no ocultaba el gran desprecio que sentía al llamar a su hermana de esa forma. Recordaba que de niñas solían jugar a que una era La líder del clan y la otra su dama de compañía, pero ahora no era un juego.
· ¿Podrías no llamarme así, por favor? De verdad quisiera tener una charla civilizada contigo.- Dijo Hanabi, casi en tono de súplica.
· Supongo que si me lo pide la heredera del clan, tengo que obedecer, Hanabi.- Dijo Hinata.
· Gracias, ahora, ¿Podríamos pasar a discutir en tu habitación, por favor?- Dijo Hanabi.
· No es necesario que pida permiso, usted es la heredera, como tal puede pasar a cualquier lugar del complejo Hyūga salvo las habitaciones del líder y del gran anciano Todai-Sama.- Dijo Hinata refiriéndose a su abuelo.
Las dos Genin entraron a la habitación, la cual no era muy elegante o espaciosa si se la comparaba con la habitación que Hinata solía compartir con su hermana. Básicamente solo había espacio para la cama, un armario no muy espacioso, con un pequeño baño. No había espacio para libros u otros objetos personales. Tampoco había donde sentarse aparte de la cama, así que las hermanas se quedaron de pie.
· ¿A que debo tu visita?- Dijo Hinata con un notable enojo.
· No hemos podido hablar desde lo que pasó, nos graduamos un par de días después, luego me evitaste, fui a esa misión a Nami no Kuni y ahora tenemos estos exámenes, solo quiero explicarte lo que hice.- Dijo Hanabi.
· Creo que quedó muy claro lo que hiciste ese día.- Dijo Hinata mientras se desamarraba el protector frontal y dejaba expuesta su frente, mostrando el Sello del Pájaro Enjaulado.- Nos traicionaste, a Neji y a mí.
· Eso no fue lo que…- Empezó a decir Hanabi, pero fue interrumpida.
· ¡Claro que sí lo fue!- Dijo con enojo Hinata.- Se supone que nos negaríamos, se supone que rechazaríamos el título de heredera del clan y se lo daríamos a Neji, el podría cambiar las cosas, tiene el apoyo de la rama secundaria, el pudo haber unido al clan, pero tú decidiste que era mejor que tomaras el título y arruinaras todo.
· ¡Tuve que hacerlo!- Gritó Hanabi.- Otō-San dijo que cancelaría mi pacto de matrimonio si me negaba.
Eso sorprendió momentáneamente a Hinata, pero luego de pensarlo bien su enojo aumentó.
· ¿En serio crees que Hiashi dejaría pasar la oportunidad de emparentar al clan Hyūga con el clan Senju? ¿Con el hijo del Hokage? Por favor, no me lo creo.- Luego de eso Hinata hizo una pequeña pausa mientras una idea se le cruzaba por la cabeza.- Y tú tampoco, tú siempre fuiste la más intuitiva de las dos, así que debiste saber que Hiashi estaba blofeando con esa amenaza, así que te debió decir algo para que aceptaras, dime ¿Qué te dijo nuestro padre para aceptar traicionarnos a mi y a Neji?
Ante el comentario de su hermana Hanabi se quedó callada unos instantes y unas lágrimas amenazaban con brotar de sus ojos, pero las contuvo con un gesto. Un Hyūga no puede ser tan débil como para lamentar una decisión, en especial si es para el bien de la familia.
· Yo… n-no puedo, no puedo decirte.- Dijo Hanabi apenas aguantando el llanto.
· ¡HANABI!- Gritó Hinata mientras tomaba a su hermana de los hombros mientras unas lágrimas salían de sus ojos.- Eres mi gemela, hemos estado juntas desde siempre, nos hemos dicho todo desde que empezamos a hablar sabes todo de mí y yo de ti, así que por favor, dime ¿Por qué? ¿Por qué me traicionaste así? ¿¡Por qué dejaste que me marcarán como una esclava!?
· Y-Yo lo hice por…- Empezó a decir Hanabi, pero de repente su semblante se volvió más serio.- Lo hice por el bien del clan, por eso.
· Si, supongo que sería tonto esperar una respuesta sincera.- Dijo Hinata.- Bueno, Hanabi-Sama, le aconsejo que se marche ya, no creo que la heredera del clan deba estar en la habitación de un miembro cualquiera de la rama secundaria.
Hanabi decidió que su platica había terminado, así que corrió la puerta de la habitación de su hermana y se preparaba para irse.
· Si de verdad quieres saber, pregúntale a Wohari-Obāsama por eso.- Dijo Hanabi para luego cerrar la puerta de golpe y marcharse.
Eso le sorprendió a Hinata, dado que podía contar con una mano las veces que había escuchado ese nombre. Wohari era su abuela materna, la madre de su madre. No tenía mucha información acerca de ella, murió 4 años antes de su nacimiento, ni siquiera su difunta madre hablaba mucho de ella, aunque siempre supuso la razón.
Wohari Hyūga, pese a su avanzada edad de 50 años, combatió en la Tercera Guerra Shinobi y pereció en una batalla contra Shinobi de Kirigakure, pero lo peor fue lo qué pasó con su cuerpo. Antes de que sus compañeros pudieran recoger su cuerpo, Wohari sufrió la peor desgracia que puede sufrir no sólo un Hyūga, sino también cualquier usuario de un Dōjutsu.
El enemigo le había quitado uno de sus ojos.
13 de Octubre del año 077.
Hinata iba camino al campo de entrenamiento de su equipo Genin. El campo de entrenamiento número 6. No se diferenciaba mucho de otros, salgo porque su Sensei lo había modificado especialmente para el entrenamiento de un equipo de captura e inmovilización.
Hinata se sorprendió al ver no sólo a su Sensei en el campo de entrenamiento, también estaba su compañero Fū y a alguien a quien rara vez veía fuera de una de las juntas del clan y de un par de saludos cuando visitaba a su prima Natsu o Tokuma.
El medio hermano de su madre. Mukai Kohinata. De metro ochenta de alto, con el uniforme estándar de los Jōnin de Konoha, pero de forma curiosa su banda cubría su ojo izquierdo y en su boca llevaba un cigarrillo humeante. Su aspecto era muy similar al de cualquier otro Hyūga, pero al mismo tiempo no lo era. Su pelo era negro, pero no del tono negro azulado típico en muchos Hyūga, era negro carbón y en lugar de tener el pelo lacio y largo o una cola de caballo, su pelo era medio corto y no estaba peinado, de hecho su banda Shinobi cubría parte de su cabeza y el cabello libre estaba desordenado, lo cual acompañado de una descuidada barba de varios días le daba un aspecto muy sucio. Su piel era de un tono moreno como muchos Hyūga y sus facciones eran aún más firmes que las de su padre o abuelo.
Mukai era por mucho la persona más impopular del clan y el sentimiento era mutuo. En general los Hyūga lo despreciaban por ser un mestizo con un solo Byakugan, otros lo odiaban por resistirse a usar el apellido Hyūga, otros más le tenían envidia por haber tenido dos hijos con la hija del anterior líder del clan; lo que hacía a Mukai su tío político de lado materno y paterno, y otros más encontraban su actitud bastante repelente.
· Buenos días, Genma-Sensei, Fū, Mukai-Ojisan.- Dijo Hinata con mucho respeto, aunque su tío solo respondió con un pequeño gruñido.
· Hola Hinata, como te dije durante las dos semanas que nos quedan vas a entrenar tu Taijutsu, así que le pedí a tu tío Mukai que te entrenara hasta los exámenes Chūnin.- Dijo Genma mientras señalaba a Mukai.
· Y yo me aburrí de escuchar el sermón de mi padre acerca del peligro de jugar con las corrientes mentales paralelas, así que decidí entrenar un poco con Genma-Sensei.- Dijo Fū.
· De acuerdo.- Dijo Hinata para luego hacer una reverencia ante su tío.- Agradezco que decida entrenarme, Mukai-Ojisan.
· Vaya, si que estás bien domesticada, se nota que fuiste educada para ser una heredera, aunque claro, ahora eres otra esclava.- Dijo Mukai con su voz sumamente ronca.
Hinata muy pocas veces había interactuado con Mukai. Había convivido mucho con Natsu o Tokuma, pero el padre de estos nunca fue muy accesible y su humor empeoró al enviudar.
· Escucha niña, el ingrato de mi hijo le está enseñando al mocoso del cara copiada mientras que a la otra princesita la está educando el estirado de tu padre, así que supongo que para equilibrar las cosas y como ya use el pago que me dio el idiota con fijaciones orales que tienes por Sensei, es mi trabajo enseñarte un par de cosas durante estas dos semanas.- Dijo Mukai mientras apagaba su cigarrillo con la suela de su sandalia Shinobi.
· De acuerdo, Mukai-Sensei.- Dijo Hinata.
· Bueno, necesitaremos algo de espacio, así que vayamos más al fondo de este campo.- Dijo Mukai para luego voltear a ver a Genma.- Con tu permiso.
· Adelante Mukai, confió en que harás un buen trabajo.- Dijo Genma mientras balanceaba el Senbon que tenía en su boca.
Luego de eso la joven Hyūga y el mestizo se alejaron de Genma y Fū.
· Sensei, tengo curiosidad, ¿Cómo convenció a Kohinata para que entrenara a Hinata?- Preguntó el joven Yamanaka.
· Le pagué, le di un raro vino que Shizune recibió de Tsunade por su cumpleaños.- Dijo Genma.
· ¿Cómo logró que Shizune le diera un vino raro?- Preguntó Fū.
· Ella no lo sabe, puse el vino en una bota la cual le entregue a Mukai, luego llené la botella con un vino cualquiera y la devolví a su lugar.- Explicó Genma.
· ¿Y no cree que Shizune se va a enterar?
· Es un hecho que si te dicen que un alimento es más caro de lo que realmente es te va a saber mejor. Bebimos el vino barato hace unos días, Shizune dijo que era; literalmente, "El mejor vino que haya probado en su vida".- Dijo Genma mientras imitaba la voz de su novia.
En algún lugar del País de los Campos de Arroz.
En una habitación subterránea se encontraba uno de los Shinobi más poderosos y más peligrosos de todo el continente elemental. Aquel que se decía era el más inteligente en cuanto a ciencias naturales y que se decía había matado a miles realizando los más enfermizos experimentos.
Orochimaru, la serpiente Blanca de Konoha y aquel que en la actualidad rivalizaba con Fugaku del Ojo malvado por el título del renegado más peligroso proveniente de Konoha. El Shinobi de aspecto viperino se encontraba sentado en un trono de roca en el interior de su laboratorio, el cual estaba lleno de matraces y tubos de ensayo con los contenidos más abominables, como sacados de una pesadilla.
Orochimaru no se encontraba solo.
Frente a él estaban de pie dos figuras. Ambas eran de gran estatura y por su complexión ambos eran hombres, aunque uno era notablemente más delgado que el otro. Y a juzgar por su silueta uno tenía pelo lacio mientras que el otro tenía un pelo en punta.
· Ah, Naruto-Kun, que interesante sentido del humor tienes.- Dijo el Shinobi para luego lamerse los labios con su inusualmente larga lengua.
Flashback no Jutsu. 20 de Agosto del año 077 (Un mes antes del inicio de los exámenes Chūnin).
Orochimaru se encontraba en una habitación subterránea la cual servía como su oficina. Desde dicha habitación controlaba sus muchas operaciones ilegales, desde la información que le proporcionaban sus espías en las diferentes Aldeas Shinobi hasta sus notas de los resultados de sus diferentes experimentos.
Frente a él se encontraban sus tres lugartenientes, sus hombres de mayor confianza.
El primero era Akizakura Haruno, el cual fue su alumno mientras aún se encontraba en Konoha y que años después de que él escapara este cometió el crimen de parricidio y escapó de la aldea de Konoha y logró unirse con su antiguo mentor.
El segundo era Kabuto Yakushi, uno de los agentes de Danzō al cual había manipulado para convertirlo en su agente más leal y de mayor utilidad. Un chico huérfano, único sobreviviente de la Batalla del Paso de las Campanillas, con un talento para el Ninjutsu médico que igualaba al que tenía Tsunade a esa edad, pero con el beneficio incluido de que a Kabuto no le temblaba la mano para realizar Jutsu médicos que estaban catalogados como "poco éticos" o inmorales.
Y por último, su más reciente aliado de importancia, el más joven del grupo y en el que Orochimaru tenía mayor confianza. Naruto Uzumaki. Jamás olvidaría el día en que el hijo desaparecido de Minato Senju y Kushina Uzumaki llegó literalmente a su puerta, con una mirada que solo había visto en los Shinobi que habían presenciado los peores horrores del mundo en las guerras pasadas. Un chico con un talento extraordinario para las artes Shinobi; al igual que su difunto bisabuelo Tobirama Senju, y con una mente en extremo aguda para alguien de su edad. Sin duda consideraría al chico como contenedor luego de que obtuviera el Sharingan, pero por lo pronto sería uno de sus mayores agentes.
Orochimaru acababa de contarle a sus principales agentes sus planes para invadir Konohagakure luego de que usurpara la identidad del Yondaime Kazekage con ayuda de Kimimaro Kaguya. Además de que se encargaría de acabar con el Relámpago Amarillo con ayuda del Jutsu que el abuelo de este creo, el Edo Tensei, el cual usaría para revivir a los dos primeros Hokage, el aclamado Dios de los Shinobi Hashirama Senju y el Shinobi más veloz de su época, Tobirama Senju. Con esos dos el destruir Konoha sería un juego de niños y el ir por las demás Aldeas además de acabar con ese grupo de bastardos de Akatsuki tampoco le tomaría mucho tiempo.
Sus dos primeros seguidores empezaron a llenarlo de halagos y elogios, pero el tercero y más joven parecía dudar del plan.
· Perdóneme, Orochimaru-Sama, pero dudo que este plan funcione.- Dijo Naruto con mucha calma, no parecía estar inquieto por haber escuchado como una de las personas más peligrosas del continente planeaba el asesinato de su padre.
· ¿Cómo te atreves a cuestionar a Orochimaru, miserable mocoso?- Dijo Akizakura con una mirada de furia para con el rubio.
· Tengo el suficiente criterio para darle mi opinión a mi superior, de querer ser un lamebotas zalamero como ustedes me teñiría el pelo de gris y me pondría unos ridículos anteojos con graduación equivocada.- Dijo Naruto dandole una mirada altanera a sus dos compañeros.
· Maldito infeliz…- Empezó a decir Kabuto mientras activaba su bisturí de chakra.- Si lo que quieres es morir…
· Calma, Kabuto, calma.- Dijo Orochimaru mientras mandaba su instinto asesino al Shinobi médico, el cual desactivó su técnica y se calmó.- Dejemos que Naruto se exprese con libertad.
Algo que Orochimaru disfrutaba de su joven pupilo era que el chico se divertía al tocar los puntos sensibles de Kabuto y Akizakura. Pese a la diferencia de edad los veía como tontos y no dejaba pasar ninguna oportunidad para burlarse de ellos y era lo suficientemente astuto para poder salir impune de cualquier represalia de esos dos.
· Gracias, Orochimaru-Sama.- Dijo Naruto con un gesto de gratitud y admiración en su cara.- En realidad veo dos grandes problemas con el plan. Para empezar somos básicamente una aldea que apareció de la nada y que ahora va a ir a los exámenes Chūnin así como así, dudo que el Hokage y su mentor no tengan sospechas de nosotros.
· Es una buena observación, Naruto-Kun.- Dijo Orochimaru mientras acariciaba su barbilla.- Y tienes razón, dudo que tu padre y padrino no sospechen qué pasa algo, pero dudo que Konoha intente dar un golpe hasta la invasión. Se van a preparar, pero van a caer.
· Por el Edo Tensei, ¿Verdad?- Dijo Naruto.- Ese precisamente es mi segundo problema con el plan, su carta de triunfo es un Jutsu que recién dominó y que básicamente va a usar para traer de entre los muertos a un Shinobi el cual tenía unas reservas inmensas de chakra; lo cual complicaría el mantenerlo bajo control, y el otro no sólo era el Shinobi más inteligente de su época, sino que también fue el creador de dicho Jutsu, el traer a esos dos sería algo sumamente problemático.
· ¿Y qué sugieres entonces?- Dijo Akizakura con desdén.
· Pues es algo bastante simple, dejamos que los primeros Hokage sigan descansando en paz y nuestro señor revive a otros dos Shinobi.- Dijo Naruto como si se tratara de lo más obvio del mundo.
· ¿Alguna sugerencia, Naruto-Kun?- Dijo Orochimaru.
· Hay dos Shinobi de renombre que en cuanto a habilidades estaban casi a la par de los hermanos Senju, pero no contaban con un chakra descomunal como Hashirama y no conocían tan a fondo el funcionamiento del Edo Tensei, pero ambos eran sumamente poderosos y se labraron un nombre durante la Primera Guerra. Además de que la presencia de ambos generará en Minato cierto impacto emocional que nos puede ayudar en la pelea. Me refiero a La Cadena Escarlata y al Cometa de Ébano.- Dijo Naruto.
Por unos momentos Orochimaru se quedó desconcertado ante los apodos que su pupilo acababa de decir. Y mientras más lo pensaba, más le gustaba la idea.
· Dime, Naruto-Kun, ¿Qué tanto sabes de ellos?- Dijo Orochimaru.
· Pues de Cadena Escarlata sé que fue quien derrotó a las fuerzas de Iwa después de la muerte de Hashirama y que diseñó la barrera de seguridad de Konoha, además de que por lo que me contaba Tsunade de él, fue alguien sumamente valiente, amoroso y en si una gran persona, aunque claro, su juicio estaba sumamente sesgado.- Dijo Naruto.
· Te puedo asegurar, Naruto-Kun, que todo lo que dijo Tsunade fue verdad ¿Y que sabes del Cometa de Ébano? Dudo que Minato haya hablado mucho de él.- Dijo Orochimaru.
· De lo que sé es que en conjunto con fuerzas de Kumo logró acabar con las fuerzas de la armada oro y plata, de hecho fue él en persona quién mató a Kinkaku mientras se encontraba en su transformación de pseudo jinchuriki, pero fuera de sus logros en la guerra no hay mucho que pueda decir dado que de por sí era un Anbu. Solo le pregunté a Minato por él en una ocasión cuando tenía cinco años y por cómo reaccionó decidí que lo mejor sería no volver a preguntar por él.- Dijo Naruto recordando aquella ocasión.
· De acuerdo.- Dijo Orochimaru.- Tengo mucho que planear antes de la invasión, así que por lo pronto ustedes pueden irse, y Naruto-Kun, gracias por tan útiles observaciones, no dudes que las tomaré en cuenta.
· Solo quiero serle de ayuda, Orochimaru-Sama.- Dijo Naruto mientras hacía una pequeña reverencia ante el renegado.
Flashback no Jutsu. Kai.
Orochimaru miraba con una gran sonrisa a quienes estaban delante de él. Cierto, el usar a los primeros Hokage para destruir Konoha habría sido algo sumamente placentero y hasta irónico, pero como dijo su General de Plata, controlar a esos dos sería una tarea demasiado complicada y que a la larga podría traer complicaciones.
Pero estos dos…
Ambos fueron Shinobi talentosos que en las primeras dos guerras le dieron la victoria a Konoha. Gracias a ellos y a algunos otros Shinobi famosos Konoha se convirtió en la aldea Shinobi más poderosa.
Ellos liberaron la primera generación de Shinobi nacidos en Konoha.
La Cadena Escarlata y el Cometa de Ébano.
· Ah, cuando Minato y Tsunade los vean, será algo tan delicioso.- Dijo Orochimaru mientras se relamía los labios con su lengua de serpiente.
