Disclaimer: HP no me pertenece


Cuando muera la tarde

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Harry aún recordaba todo claramente.

Bellatrix riendo, con Ron y Hermione, atrapados junto con él. En Malfoy Manor, con Narcissa Malfoy a un lado.

Y Malfoy, a lo lejos, observando, sin moverse.

Harry en ese entonces pensaría que era malo, que era un cobarde. Poco sabría que así como Hermione había sido torturada y ahora tenía sangre sucia tatuado en su cuerpo, Malfoy estaba igual, pero en su pecho tenía un simple Traidor a la sangre. Además de estar usando sus últimas energías para seguir parado de pie, bajo un torturante imperius.

-Sabes Potter, ¿sabes que Draco es un Black?

-Sé que eres su tía-escupió enfadado.

Ella rió de nuevo.

Él no entendió por qué.

-¿Oh? ¿Lo sabes, cierto? ¿Sabías que Draco está enamorado de ti?-intentó una vez más.

Harry la miró incrédulo y luego miró a Malfoy, parecía adolorido de ser capturado.

-Por favor, eso no es posible.

-Lo curioso es que lo es, pero él mismo sabe que su amor no será correspondido, por eso una y otra vez falla en matarte. Ayudándote de lejos. Sin decirte, ni hacerte participe de sus sentimientos. Tan tierno, mi sobrino. O muy inteligente, puedo decir. Ven, Draco, ven con tía.

El rubio se acercó lentamente.

-Ahora, Potter, los dejaré ir.

Ellos tres la miraron nuevamente con sospecha.

-Si dices estas palabras exactas: Yo jamás podré amarte. Quiero que las digas- exclamó con voz melosa, acariciando la cabeza de Harry. Él dudo y miró a Malfoy, que parecía espantado.

-¡No!-exclamó Narcissa y su hermana la hechizó.

-Calladita te vez más bonita, Cissy. Vamos, dilo Potter y te dejaré ir. Díselo mirando a los ojos. - Ajustó su cara para que viera al otro- Quédate quieto, Draco - Malfoy intentó decir algo pero las palabras jamás salieron de su boca.- Dile que jamás podrá ser a quien tu amarías. Dile que lo odias-canturreó.- Dile que no te importa para nada.

-¿Pero qué...?-empezó Hermione y Ron le exclamó:

-No, compañero, no lo hagas. Los Black, dicen que los Black...

Bellatrix lo miró con ojos peligrosos y lo hizo callar con un hechizo. Ron se agitó entre las cuerdas y miró a Harry desesperado.

Eso, eso debió detener a Harry.

Pero no lo hizo.

-Si vuelven a hablar voy a matarlos a los tres.

Pero Harry solo quería irse, solo quería que todo terminara. Si lo hacía...

-Yo jamás podré amarte. Jamás podrás ser a quien amaría. Te odio. No me importas para nada-exclamó mirando a Draco. No había mucho sentimiento tras sus palabras, Harry estaba mareado por la pérdida de sangre y aún no podía creer que fuera cierto, pero antes de que lo notara, Malfoy estaba dejando salir unas lágrimas.

Bellatrix lo miró y sonrió.

-Finite.

Draco pareció recordar como respirar, pero tan pronto cayó al suelo, miró a Harry y gritó.

-¡No!

Bellatrix sonrió y lo meció entre sus brazos, como una madre consolando a su hijo por un llanto sin importancia.

-¿Ves, Draco? Te dije, cariño. Él no te amará. Te ha destruido. Ahora, es tu turno. Sigue a nuestro Lord, si lo matas... tal vez vuelvas a ser tú. Si es que amas tanto en lo que te has convertido, consérvalo.

Draco miraba el suelo con los ojos abiertos.

-Si lo mato... Yo...-repitió apretando los puños.

-Puede, aunque nadie lo ha comprobado, pero quizá funcione.

Mentía.

Draco sabía que mentía.

La locura jamás había salido de ella después de que ella había sido rechazada.

Y estaba segura de que ella lo había matado.

Aunque... lo había matado después de que cayera la noche.

Después de que se pusiera el sol y hubiese enloquecido.

Quizá ella solo quería que Draco manchara sus manos de sangre y la locura creciera más y más en él.

Volviéndolo invencible.

Volviéndolo un monstruo.

Pero quizá, mientras acabara con esto antes de que el cielo se oscureciera... pensó mirando por la ventana. Bellatrix había escogido tan bien la hora, el lugar...

-Tal vez...-tembló mirando a Harry y cuando sus ojos se cruzaron exclamó- no puedo matarlo. He cuidado de mi tesoro tanto tiempo...

Tesoro... más tarde Harry sabría que los Black amaban a una persona tanto en la vida, que la cuidaban, como un valioso tesoro; pero si este tesoro no los amaba, si lo decía en voz alta... si decía ciertas palabras exactas como 'Te odio', algo en la sangre de ellos se agitaba y traía esa locura.

La famosa locura Black.

Él había sido el tesoro de Malfoy, a pesar de que el otro fingía odiarlo para mantenerlo lejos de las garras del Lord.

-Entonces-exclamó ella decepcionada- cuando muera la tarde, cuando todo se vuelva oscuridad, y ella llegue, abraza esa locura. Deja que te consuma. Hazte su amiga. Verás que no soy tan mala. Estoy segura que tu locura será adorable. Estoy ansiosa por ver en que te convierte.

Draco se quedó ahí, mientras ella se levantaba y se ponía de pie. Hacia la puerta.

Liberó a su hermana de su hechizo y ella corrió desesperada hacia su hijo.

-Oh, Draco. Mi pobre Draco...

Luego, sonriendo, ella exclamó.

-¿Unas últimas palabras, Draco?-susurró mirando al cielo, el sol se estaba poniendo poniendo.-¿Algo que quieras decirle a Potter?

Draco se apartó del brazo de su madre.

-Yo sí te ame-susurró mirándolo- y lo siento tanto. Por favor, jamás vuelvas a aparecer frente a mí.

-Draco, yo no te odio-susurró,-tal vez no me agradas pero...

Una risa llorosa salió de Draco.

-Es tarde, Potter.

Lo era. Había empezado a anochecer.

Los ojos de Malfoy enegrecieron por un momento y Bellatrix rió.

-Aquí está. La tienes. Muchas gracias, Potter. ¡Gracias! Déjame pagarte.

Y lo desapareció.

Lo último que Harry escuchó fui la risa de Bellatrix y el llanto de Narcissa.

Unos meses después, la guerra había terminado.