Disclaimer: HP no me pertenece
Cuando muera la tarde
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Sangre.
Aunque la habitación estaba oscura, Harry sabía que lo era.
Casi vomitó cuando se introdujo en la memoria del último mortífago arrestado por el Ministerio. Cuando Kingsley le dijo que debía mirar eso, no creyó que sería algo así pero se esforzó en no temblar y caminar entre el resto de sangre que mojaba el piso, tratando de ignorar los quejidos de dolor a su alrededor y el sonido que su propia mente le decía que debía producir el líquido entre sus pasos. A su lado, Hermione lo tomó del brazo de inmediato. Alguien estaba parado no muy lejos del hombre, que observaba con horror, sentado contra la pared, a otros tres en el suelo.
En el fondo, Harry se preguntó si había sido Voldemort. Era una escena cruel y despiadada para ser el trabajo de alguien más.
-Malfoy-tembló el hombre-por favor.
Malfoy...
De inmediato, ambos gryffindors miraron a la sombra oscura, y como si desearan confirmar que no era cierto intentaron caminar hacia él, pero no fue necesario. Malfoy caminó hacia ellos con una sonrisa satisfecha en la cara y su varita en la mano. La balanceó entre sus dedos y luego miró al hombre, sus ojos brillando peligrosamente antes de reír divertido. Les tomó unos segundos darse cuenta que Draco tenía algo en la otra mano, lo arrastraba fácilmente. Cuando la luz tenue de las velas junto a la puerto por fin lo reflejó parado frente a las puertas de un gran balcón, pudieron ver que, de hecho, lo que arrastraba era un cuerpo.
De una mujer, colgando de su cabello.
De Bellatrix.
-Es... es... -se aterrorizó el otro.
-¿Mi amada Tía Bella?-rió Draco nuevamente, arrojándola junto a él.- Sí, lo es. ¿No te agrada tampoco? Estoy seguro que puedo castigarla por cualquiera cosa que hubiera hecho en tu contra.
-Pero tú... Tú siempre caminabas tras ella, ustedes eran muy unidos...-tartamudeó el hombre y Malfoy sonrió y se agachó frente a él.
-Unidos...
Malfoy dejó salir una risa irónica.
-Unidos-repitió.
-Si-exclamó el otro, creyendo que había hecho mella en él, emocionado- Si, probablemente se pelearon pero pueden arreglarlo...
Esa fue, definitivamente, y por cómo los ojos grises brillaron peligrosamente, una mala elección de palabras.
-Arreglarlo-repitió enojado y lo miró con una intensa ira en su rostro que tan pronto como llegó se fue porque luego rió divertido, tan divertido que incluso se hizo hacia atrás y sujetó su rostro, llenándolo de sangre. - ¿Arreglarlo, dices? Dime ¿cómo podría arreglar a estos tres?-preguntó señalando a sus compañeros. - ¿Cómo puedo arreglarla a ella?
-Yo, Malfoy, ¿qué te hice? Hasta hace unos días parecías contento conmigo.
Draco rió levemente.
-Oh, te refieres a como bajé la cabeza y fingí que seguía siendo ese chiquillo miedoso. Tía Bella realmente enloqueció de ira al pensar que no había logrado obtener la locura que ella tanto buscaba ¿cierto Tía Bella?-preguntó como un niño pequeño.-Pero pronto notó que mentía, que intentaba llenar mi sed de sangre con animales. Tuve que borrarle la memoria una y otra vez. A ella y a Fenrir. Déjame decirte que es realmente difícil. Ni siquiera bajan la guardia para ir al baño. Uno creería que nunca van- rió- En fin. Tuve que esforzarme-se quejó- mucho. Y sudé. Odio sudar. Hombres lobos, creyeron que podían vencerme, que eran grandes...y feroces-se burló-Rawww que miedo.
Soltó otra risita.
-A Voldemort ni le importó. Ni siquiera notó cuando su séquito se fue reduciendo. Greyback por otro lado... Bueno, tuvo que retroceder.
-Malfoy...
-Volviendo al inicio... tú no me hiciste enojar-expresó con un tonito de preocupación.-No lo hiciste. Es solo que verás. Es esta locura. No puedo vivir normal con ella. Empiezo a ser como ella. Y los hombres lobos no están.. así que...bueno-exclamó con tristeza-realmente lo siento pero necesito esto-respiró profundo.- No puedo actuar normal si no sacio esta sed, y realmente no quiero preocupar a mi madre.
-Ella está...-exclamó mirando a Bellatrix.
-¿Muerta? -exclamó Draco- No... Estará como nueva mañana. Me gusta torturarla y borrarle la memoria. Claro que está sospechando, pero como no recuerda el día anterior asume que ella es quien hace todo esto, y los dolores en ella son la secuela o algo. Para estar loca es muy tonta.
-En fin, es momento de...
-¿Draco?-la voz temblorosa de Narcissa atravesó la puerta y Draco suspiró cansado.
-Qué suerte tienes-exclamó con una sonrisa leve y luego suspiró y apuntó su varita a la mujer, lanzando un hechizo para que olvidara- en fin. Eres muy divertido- rió-me caes bien, y ya no tengo tantas ganas de jugar. Fue bueno hablar con alguien. Ahora, saldré y tú limpiarás todo esto. Y si fuera tú, no estaría aquí la próxima vez que esté hambriento-murmuró con sus ojos negros mirándolo.
-El Lord...
-Es tan divertido que le temas más a él que a mí-se burló.- Solo está vivo porque reúne a todos los tontos en el mismo lugar y necesito a esos tontos que nadie extrañará. Además, quiero ver que tal le va a mi tesoro peleando con él-se burló, diciendo la palabra sin esa mezcla de anhelo y cariño, y expresándola con burla y odio. -Sé que intentará matarlo y probablemente lo logre, pero quiero que mi tesoro se divierta y pague un poco por lo que me está haciendo pasar. Es justo que ambos nos divirtamos, ¿Cierto?, ¿Realmente cree que un mísero 'no me agradas' me salvaría? No, solo lo empeoró. No puedo disfrutar esta locura y no puedo vivir sin ella. Si alguien puede arruinarlo todo es Potter, solo tenía que dejarme divertirme, y tenía que arruinarlo.
-¿Draco?-Repitió su madre y el rubio rodó los ojos.
-Voy mamá-exclamó cual niño pequeño. -Tú sabes- exclamó echándose unos hechizos de limpieza- si fuera tú, tampoco me metería con mi tesoro. Lo amo tanto como lo odio, y solo yo elegiré cómo y cuándo borrarlo de este mundo. Aunque si es tan débil como para dejar que ese idiota lo derrote... bueno, tendré que lidiar con eso si es así, ¿cierto?
Y se marchó, dejando al otro temblando.
Solo yo elegiré cómo y cuándo borrarlo de este mundo.
Con la respiración contenida, Harry salió de la memoria, temblando y recordando las últimas palabras del rubio.
Por favor, jamás vuelvas a aparecer frente a mí.
