Disclaimer: HP no me pertenece
Cuando muera la tarde
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-¡Lo encontré! La maldición Black está ligada a una vieja maldición familiar, realizada con el objetivo de controlar la oscuridad. Según esto, existen cuatro elementos básicos-exclamó Hermione a Harry y Ron; los tres rodeados de más libros de los que eran posible tener, en medio de la vieja Mansión Black, la herencia de Sirius- tierra, fuego, agua, aire. Cuando aplicamos hechizos, simplemente estamos manipulando una combinación de estos elementos. Como si crearamos colores nuevos a partir de los tres básicos: amarillo, rojo y azul. Al igual que los colores, podríamos decir que la combinación de estos tres colores, dan colores secundarios y terciarios, y, a la vez, la posibilidad de uno más poderoso: el blanco. Los mismo pasa con los elementos, al juntarse equilibradamente dan a lugar a la luz. La luz posee un enemigo de igual valor, la oscuridad. No todos pueden manejar la luz. De hecho, es muy difícil que alguien lo haga. Lo mismo pasa con la oscuridad. La luz y la oscuridad son equivalentes, opuestos, y a la vez complementarios. Podría decirse que los Black literalmente podrían manipular la luz. Al menos, serían capaces de hacerlo.
-Los patronus son luz, ¿no es verdad? ¿No estamos manejando la luz de esa manera?
-Lo es. Una pequeña parte. Si. Como sea, años atrás hubo una guerra entre magos, en la que los Black estaban siendo vencidos a pesar de sus extraordinarias habilidades de pelea, y eso fue porque en la familia enemiga poseía un usuario de la luz. Los Black sabían que nunca podrían igualarlo, así que, de algún modo hechizaron su propia magia, de manera que pudieran controlar la oscuridad. Sin embargo, en el proceso, en lugar de controlar la oscuridad, la oscuridad los manipuló a ellos. Se vieron en la necesidad constante de matar y matar para saciar ese poder y esa oscuridad. No los dejó volver a ser felices, y a los más desafortunados no los dejó ni usar otros elementos, ni recitar hechizos. Los consumió. Ganaron la guerra, por supuesto, ya que superaron en número al usuario de la luz, pero habían maldecido su magia, su sangre, y su mente. Intentando revertir su maldición, hicieron hechizo tras hechizo para eliminarla. Hasta que llegó un momento en que parecía que lo lograron. Sin embargo, pronto notaron que eran especialmente mágicos durante la noche, o cuando se veían en tal peligro que podían morir. También algunos parecían tener una personalidad... inquietante. A veces, con solo matar un animal o a alguien ellos activaban la maldición. Fueron propensos a enloquecer. Volvieron a investigar, e investigar, hasta que la sellaron en una única condición que parecía complacer a la magia dentro de ellos. Un corazón roto. Sin embargo, un corazón roto puede aparecer en cualquier momento. Por diversas cosas. Perfeccionaron más y más esa condición, hasta que llegó a este punto. Palabras exactas, de una persona exacta. No cualquier amor, no cualquier rechazo. Y esas palabras son...
-Yo jamás podré amarte. Jamás podrás ser a quien amaría. Te odio. No me importas para nada.
Harry la repitió con pesadez en el corazón. Recordaba cada palabra, día a día. Noche tras noche. Cada vez que escuchaba el nombre de Malfoy, cada vez que se miraba en el espejo y recordaba como lo había vendido para sobrevivir. Veía las lágrimas en los ojos plateados, escuchaba el sollozo una y otra vez.
-En realidad son: Jamás podré amarte. Seguido de un 'Te odio' o un 'No me importas'.
-Muy difícil de lograr-exclamó Ron. -Cuando una persona se te confiesa, usualmente no la odias. Si te odiara, no habría razón por la cual te confesarías. A menos que seas tan ególatra que creas que solo por que tu la amas te va a amar. Podría no importarte, y podrías decir que jamás podrías amarla. Esa es más probable. Pero, nuevamente, ¿por qué confesar tu amor a alguien a quien le eres indiferente sabiendo los rumores que corren sobre tu familia?
-Ese pensamiento lógico es lo que hace que los Black hayan podido mantenerse cuerdos, en lo que cabe. Muy pocos han caído en la locura Black. Tan pocos que se creía un mito.
-Pero Bellatrix descubrió que no era así, y probablemente quiso que Malfoy cayera con ella.
-Así es. Probablemente intentó primero con su hermana, pero Lucius la correspondía. Lo mismo con Andrómeda. Sirius tenía fama de mujeriego y nunca demostró amor por nadie.
-Sigo sin creer que el hurón amaba a Harry.
La gryffindor asintió pensativa.
-No lo sé. Por un momento, en sexto año, pensé lo mismo de Harry.
-¿Qué? Yo salía con Ginny.
-Sin embargo pasabas más tiempo tras Malfoy.
-Sabía que hacía algo malo.
-De todas maneras, debería haber algo ahí que sirva, ¿cierto?-preguntó Ron- él podría aparecer en cualquier momento. Y podría querer vengarse de Harry.
-No lo creo, él le pidió específicamente que no volviera a aparecer frente a él. Y se fue.
-Entonces sigamos su consejo, y mantengamos a Harry fuera de su camino.
-Supongo que sería lo ideal, pero Harry es muy famoso y puede verse rápidamente envuelto en problemas. Además está estudiando para auror, y ellos a veces viajan a otros países. Está bien mantenernos informados, por si él volviera e intentara matarte-susurró Hermione, recordando el pensamiento de ese hombre y mirando a Harry de reojo.-Estoy segura que él volverá.
-¿Qué más dice el libro?-exclamó seriamente Harry, queriendo cortar el tema.
-Dice que, -exclamó leyendo con rapidez-una vez que un Black cae en la oscuridad, solo hay dos maneras de eliminarlo.-Jadeó.- Suicidio o asesinato. Aunque según esto, es muy difícil matar a un Black que permitió la maldición crecer en él, la mayoría de los que caen terminan matándose. La oscuridad en ellos, cuando descubre que no llenan ciertos estándares, no dice cuales, los acaba por dentro matando sus órganos vitales poco a poco, o ellos acaban consigo mismos intentando ser libres de su control.
-Dice que las palabras no tienen que ser dichas en el mismo momento. Aún así las palabras pueden rodearse. El punto aquí es la persona quien las dice. El tesoro.
-El tesoro...-repitió Harry- Malfoy dijo que había cuidado su tesoro por mucho tiempo.
-¿Qué es el tesoro, Hermione?-preguntó Ron.
-La persona que más amas. De ahí la palabra tesoro. La atesoras. La cuidas. Al caer en la maldición Black, el amor, el sentimiento más puro y brillante en ellos se convierte en el más oscuro. Y entonces ellos deciden matarlos. Es la consumación de la oscuridad. Lo que una vez fue luz en ti, el amor, el cual permite los patronus y la esperanza, se convierte en la razón de tu desdichas. Así que simplemente decides deshacerte de ella, y ¿cómo lo haces?
-Matándola.
-Parece que algunos prefieren torturarla primero. De hecho, parece ser que matarla, antes de que la oscuridad caiga sobre ti, puede salvarte. Es como, acabar con tu oscuridad antes de que exista. Parece que funcionó al menos una vez, en Alexandra Black.
-Bueno, ella no lo amaba tanto, si lo mató tan rápido.
-Creo que se amaba más a ella misma. O se aterrorizó. Como sea, funcionó. Ella solo hizo un énfasis en los registros mágicos. El sol brillaba en el cielo.
-¿Qué hay de las retractaciones? ¿Sirven para que no los maten?
-Bueno, no hay registros de que hayan funcionado. Se cree que es posible, pero probablemente ningún Black las tuvo, y si la tuvieron no fue de corazón, porque, bueno, lo único que hay es un registro de los Black afectados y sus tesoros- bajó el libro para que vieran la lista, hojeando entre páginas.
Ron jadeó.
-Compañero, él último es Malfoy, y tú eres el tesoro. Esto se actualiza solo. Draco Lucius Malfoy Black-leyó-Tesoro:Harry James Potter Evans. Status: Vivo. Tiempo: 1 año y 3 meses. ¿Tiempo? ¿Este es el tiempo que ha pasado desde que Malfoy fue maldecido?
-De hecho, creo que es el tiempo que les tomó a los otros, matar a su tesoro. El tiempo de Alexandra es 2 minutos. Como Malfoy no ha matado a Harry, ¿supongo que el tiempo está corriendo?
Harry hizo una mueca y tocó el nombre de Malfoy. Como si fuera transportado, miró a Malfoy sonreír, antes de dispararle a alguien. Entonces, como si supiera que Harry estaba ahí, hizo un gesto pensativo y volteó hacia él. Harry se asustó.
Malfoy sonrió.
-Oh, tesoro, eres tú, y te ves sano y salvo ¿has estado comiendo tus verduras?-bromeó y luego su sonrisa desapareció y sus ojos brillaron en color negro.-¿Realmente eres tan tonto? ¿o lo haces a propósito? Te dije que no aparecieras más, pero aquí estás ¿Acaso me extrañas?¿Quieres poner el dedo en la herida?¿O quizá quieres que suplique tu amor de nuevo para crecer tu propio ego?-preguntó caminando hacia él.-¿Tal vez deseas retractarte y salvar mi pobre alma?-preguntó. -Si lo es, tal vez deberías encontrarme primero-rió divertido.-A menos que sea mi turno, ¿lo es? ¿Debería ir por ti, mi amado tesoro?-preguntó cruelmente antes de alzar la pistola y disparar.
Harry gritó y jadeó, cayendo hacia atrás. Nuevamente en la Biblioteca de los Black. Ron y Hermione lo miraron preocupados.
-¡Harry! ¿Estás bien?-gritaron ambos y el héroe tocó su pecho, intentando calmarse y buscar alguna herida. No la encontró. Sin embargo, no pudo evitar llorar.
