Disclaimer: HP no me pertenece


Cuando muera la tarde

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8

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Que ardan.

Como un pequeño obedeciendo a su padre, el dragón dejó salir un sonido fuerte y se elevó en el aire, mirando amenazante a Harry y preparando el fuego en su interior de su garganta. Las palabras de Draco, su mirada satisfecha y loca, su pose altanera, hicieron tragar saliva al héroe antes de que éste apretara los puños y la boca. Las lágrimas invadieron su rostro, mirando a la familia que amaba, a sus amigos, con mayor probabilidad de morir a medida que los segundos pasaban. Limpiándose el rostro, se puso de pie y tomó su varita, con el brazo doliendo a horrores, alzándola.

Lo siento, lo siento mucho.

No puedo dejar que hagas esto.

No puedo dejar que tengas esto en tu consciencia.

No puedo dejar que mates a quienes amo.

Y entonces, el dragón rugió.

-Protego máxima-gritó e intentó con todas sus fuerzas parar la esfera de fuego que intentaba caer sobre todos. Feliz de haber hecho al otro salir, Draco dio un paso adelante y acomodó las manos en forma de garras, llenándolas de oscuridad y las extendió adelante, haciendo que salieran como cuchillas y atravesaran al otro en varias partes de su cuerpo. Soportando el dolor, Harry siguió luchando por proteger a sus amigos, sabiendo que si retiraba el protego, podrían morir.

Pero ya lo están haciendo, pensó mirando desesperado a los Weasley en el piso, y a Ron sangrando. Morirían, de todas formas porque Harry no querría matar a Draco, y Draco quería matarlos a todos.

Y Harry no resistiría para siempre.

-Hermione, llévate a Ron-gritó, pero cuando ella lo intentó no pudo salir.

Draco no la miró, pero sonrió victorioso.

-Bueno, creo que este es el final, ¿no?-rió Draco, e imitando el hechizo de Harry, invocó una espada, que dejó flotando en el aire.-Creo que es hora de terminar todo. No te preocupes, tesoro. Morirás dignamente, propio de un héroe. Rescatando inocentes. Él héroe que mató al basilisco con una espada, morirá con una espada, asesinado por un dragón.

Con magia, movió la espada al aire y apuntó a Harry.

Directo al corazón.

-¿Últimas palabras?-se burló. -Si fuera tú me daría prisa, no sé si lo has notado, pero estás a punto de morir.

Probablemente era una burla, pero Harry sonrió cansado y miró a Draco Malfoy. El poderoso, oscuro y vengativo Draco Malfoy. Lo miró y se preguntó como pudo, alguna vez haber pensado que el otro era malo, haciendo chapas, burlándose de su apariencia, o lanzando puños contra él. Cuando podía ser una verdadera pesadilla.

-En realidad, sí.

El slytherin sonrió de lado.

-Bien, deberías decirlas antes de que no puedan oírte. Un hombre debería escuchar siempre las últimas palabras de la persona que amo y que está matando. Aunque sea solo por el placer de verlo rogar por su vida. Adelante, dilas. Entonces, te atravesaré con la espada y el protego caerá, quemando todo. ¿Sabes qué? No será en el corazón, he cambiado de opinión-exclamó bajando el nivel; Harry supuso que hacia el pulmón, o el estómago- quiero que veas todo arder. Estás demasiado herido, de todas formas. No soportarás.

Harry miró a todos y luego a Hermione, que lloraba en voz alta mientras los miraba y luego miraba a un Ron inconsciente. Luego volteó hacia Draco y sonrió tristemente.

-Oh, ¿te despedirás de mí?-ironizó el rubio, pero Harry ignoró su burla y lo miró a los ojos.

-Lo siento, lo siento tanto, Draco-exclamó con voz rota y adolorida, por las heridas en su cuerpo.- Lamento no haberte amado. No haber visto lo mucho que tu lo hacías. Lamento haber hecho lo que hice sin pensar por un momento en por qué ella lo hacía. Lamento haberme enamorado de ti tan tarde. Si yo pudiera, si pudiera tener otra oportunidad-exclamó mirándolo con una sonrisa triste- no la desperdiciaría. Serías lo más importante, serías mi propio tesoro-lloró. -Si yo pudiera... si tuviera otra oportunidad...

Era obvio que Draco nuevamente quiso burlarse de sus palabras, pero cuando abrió la boca no salió nada.

-No habrá más oportunidades-exclamó con indiferencia.-Si yo pudiera tener otra oportunidad, desearía haberte matado aquella vez. Ahora, muere. Has algo por mí, aunque sea por una maldita vez. Lanza otra bola de fuego-ordenó a la criatura mágica y éste obedeció.

Sintiendo la presión del fuego sobre el escudo, Harry invirtió más magia antes caer de rodillas en el suelo. Y entonces, Draco lanzó la espada.

Y lo atravesó.

El aliento de Harry se contuvo, y dejó salir un jadeo doloroso, abriendo los ojos verdes a más no poder.

-Has perdido, tesoro.

La sangre cayendo al suelo, a medida que el fuego intentaba seguir rompiendo el escudo, fue el único sonido alrededor.

-Draco-susurró- Draco... Si yo pudiera... si tuviera otra oportunidad... te hubiera amado desde el principio. Hubiera tomado tu mano aquel día, en primero. Hubiera ido a slytherin, para ti. Si yo tuviera una nueva oportunidad, sin la guerra, si pudiera volver a nacer... desearía encontrarte de nuevo. Ser tu amigo. Y que todo esté bien.

Con sus últimas fuerzas, Harry, indeciso, miró al rubio a los ojos y vio un brillante y húmedo gris en lugar del negro.

Lo vio horrorizarse de todo y correr hacia él, auxiliándolo. Sosteniéndolo, a la vez que un torbellino negro abarcaba todo, y luego se retiraba tras desaparecer el fuego.

-Potter, no, no, no... No se suponía que terminaría así, debería ser yo. Deberías haberme matado. Yo...Lo siento, lo siento mucho.

-Draco-exclamó-Draco, todo estará bien, ahora.

El rubio rió incrédulo.

-¿Bien? Mírame, mira que estoy haciendo. Estoy matando al tesoro que tanto cuide. Lo que me motivó a vivir una vez. Yo estoy...

Y entonces, una segunda espada lo atravesó, en el pecho. Directo en el corazón.

Perdiendo el brillo en sus ojos, Draco sonrió.

-Por supuesto, debí, debí haber pensado que nunca desapareciste tu espada. Gracias,-exclamó con suavidad-gracias por liberarme. Yo... realmente... no podía más. No quería ser él...

Con lágrimas en los ojos, Harry lo abrazó, justo a tiempo para que Draco cerrara los ojos. Las últimas lágrimas, cayendo por ellos. No pudo evitarlo, lloró. Lloró sosteniendo el aún suave y cálido cuerpo en sus manos, sosteniéndolo con fuerza.

Y se oyó el lloriqueo del dragón, quien bajó el hocico, acariciando con la cabeza la mano de Draco, intentándolo despertar.

-No está vivo-susurró Harry.- No volverá-exclamó con la voz quebrada.

El dragón enfureció. Invocó una nueva esfera de fuego en su garganta y se preparó para lanzarlo. Harry sonrió y abrazó a Draco con sus últimas fuerzas.

-Está bien-exclamó acariciando su cabello-no estás solo esta vez... Puedes descansar.

El fuego fue arrojado pero Harry no se preocupó. Hermione se llevaría al resto. Ellos estarían bien. Todo fue cubierto de un fuego rojo que empezó a consumir los alrededores; y como último acto de lealtad, el dragón se enrolló alrededor de Harry y Draco. Envolviéndolos con sus alas en medio de las llamas. Lo último que Harry vio antes de cerrar por fin los ojos era como el fuego se volvía negro y después plateado, a medida que el dragón los protegía y su color negro, se volvía blanco.

El cuerpo de ambos, tesoro y guardián, se consumiría entre el fuego de un dragón; fue su último pensamiento.

Al final, el tesoro y el guardián desaparecerían juntos.

El pensamiento lo hizo sonreír.

Este había sido su destino, desde el momento en que ambos se encontraron por primera vez en Madam Malkin. El momento en que un desaliñado Harry Potter, y un elegante y sangre pura Draco Malfoy, cruzaron miradas, verde y gris, por primera vez. Y éste sonrió y extendió su mano hacia él.

Había sido un final propio para Draco, junto al tesoro que amó hasta el último momento, e intentó proteger con todas sus fuerzas. Rodeado de las llamas del dragón que creó y lo quiso, y lloraba su muerte.

Ojalá pudieras saber que estamos junto a ti.

Que te estamos cuidando hasta nuestro último momento con vida.

-La siguiente vez, Draco-empezó sintiendo las fuerzas abandonarlo- volvamos a encontrarnos.

Su cuerpo, cayó al suelo, llevándose a Draco consigo.

Y entonces, el dragón desapareció, consumido por las llamas.