Disclaimer: HP no me pertenece


Cuando muera la tarde

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Epílogo

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Hermione, quien había sido la única consciente cuando todo pasó, había cubierto a Ron con su cuerpo cuando las llamas rojas cayeron sobre ellos, sorprendiéndose cuando las llamas rojas se volvieron negras y luego plateadas, y cubrieron todo sin quemar a nadie. Había permanecido confundida por segundos, antes de notar aliviada que todas las heridas de su cuerpo y las de Ron desaparecieron a medida que las llamas los envolvían, y los Weasley, uno por uno, estaban despertando. Con cautela, cuando el fuego desapareció del todo, había caminado hacia el lugar donde sabía estaba el cadáver de su amigo, con lágrimas en los ojos, pero, para su sorpresa lo que estaba ahí era el cuerpo de Harry, abrazando a Draco, y entre ambos un huevo de Dragón. Ambos sanos, ambos respirando, ambos cubiertos de sangre seca, que demostraban que nada había sido un sueño. Respirando tranquilamente como si todo fuera un sueño. Ambos con una pequeña sonrisa. Apresurada, llevó a ambos a San Mungo, donde declararon que todo estaba bien con ambos. Aliviada, regresó a la Madriguera, donde les explicó a todos la situación y terminaron llamando a Charlie, para preguntarle qué hacer con el huevo.

-No parece ser exactamente un huevo de dragón-había exclamado él antes de intentar levantarlo y gritar de dolor, cuando sus manos fueron quemadas con llamas oscuras.

-Eso fue-empezó Ron asustado, pero como no hacía exactamente un daño por sí solo, habían dejado el huevo ahí, seguros que el único que podría tomarlo, sería el mismo Malfoy. Malfoy, quien no despertaba, y cuyos padres habían llegado apresuradamente a ver apenas se enteraron de la situación. Y aunque todos los habían mirado con cautela, no habían estado en la guerra final, ni en el país, así que no tenían motivos para ser arrestados o interrogados. Ellos habían explicado que la guerra los había obligado a irse y que Draco, en realidad, había estado estudiando y trabajado en otro lado antes de desaparecer. Habían presentado pruebas de aquello y exclamaban que no sabían por qué su hijo había aparecido en la Madriguera, pero solo podían decir que, ya que el hogar tenía un fidelio, Potter debía haberlo llevado. Cantaron alabanzas de agradecimiento a Harry, como si no supieran que estaban juntos porque su hijo había intentado matarlo y, como Harry había desaparecido durante una misión de Auror, se pensó que ese alguien, de ojos negros que los aurores habían encontrado aquella vez, había secuestrado al rubio y Harry había logrado rescatar al otro, como el héroe que era. Nadie pudo desmentir esa teoría; ni el mismo Harry, quien había despertado, y les había preguntado qué pasaba y por qué estaba en cama. Los aurores le preguntaron y él rió, como si le estuvieran tomando el pelo. Sin poder recordar a ningún Draco Malfoy en su vida, mucho menos como le había dado paso en la Madriguera. Y sin ese conocimiento, todo quedó en la nada. En un misterio en el que, al parecer, nadie podría conocer. Los Weasley, por su parte, acordaron decir que ambos habían aparecido en los jardines, en ese estado. Como fuera, cuando Malfoy habló, estaba peor. No podía decir porqué estaba ahí. Ni siquiera porque se habían mudado de Malfoy Manor. No recordaba a ningún Harry Potter. Ni siquiera podía recordar la guerra o la escuela.

Hermione supuso que ya que Harry Potter y la guerra estaban demasiado relacionados, y Malfoy se había enamorado primero, Malfoy había sufrido más vacíos mentales que Harry.

Pero pese a todo, parecía que ambos estaban bien.

Y Malfoy parecía normal.

-¿Un huevo de dragón?-preguntó Malfoy cuando Hermione le había contado que aquel día había aparecido con Harry, atrapado en medio de llamas, y que al final estaban ambos y un huevo. Cuando la noticia de que los Malfoy regresarían a Suecia empezó a extenderse, Hermione y Ron se alzaron de valor y se presentaron ante él. Malfoy los recibió amablemente y se disculpó por los destrozos, ofreciéndose a pagar los daños y agradeciendo una y otra vez su amabilidad al ingresarlo a San Mungo y hacer un seguimiento de su salud, hasta que llegaron sus padres. Como fuera, los siguió sin problema al jardín que una vez había destrozado y admiró el huevo como un niño pequeño.

Y entonces extendió su mano y lo tocó.

Cuando Harry lo había tocado, la única vez que decidió curiosear y descubrir que de verdad no le estaban jugando una broma, no había pasado nada, pero, esta vez, el huevo brilló y se cubrió de llamas negras y plateadas, antes de deshacerse y dejar salir un pequeño dragón gris. Malfoy sonrió maravillado y se acercó a él. Nadie hizo nada, pues Hermione les había hecho una señal de no intervenir. Después de todo, ella estaba segura de que este era el mismo dragón que los había atacado y que había llorado cuando el otro dejó de respirar. Aún no entendía del todo porque habían revivido (porque el hecho que los Weasley estuvieran vivos significaba que definitivamente lo había hecho, y la mancha de sangre en su pecho no dejaba lugar a dudas) pero Hermione estaba segura de que Draco, así como había logrado controlar la oscuridad en lugar de enloquecer del todo, al final había alcanzado usar la luz. La luz, el legendario elemento que los Black habían codiciado alguna vez, había sido controlado por el último herededo y le había permitido curar a todos y cumplir el último deseo de Harry, de comenzar una vez más.

Al final, pensó, tú realmente lo amabas.

Pero ahora, no lo hacía.

Para Draco Malfoy, Harry Potter era un nombre.

El tesoro que una vez había cuidado, no era nada para él.

-¿Qué es esto?-susurró suavemente cargando a la criatura, y esta se dejó dócilmente cargar y envolver en los brazos ajenos, como reconociéndolo; acariciando el rostro del rubio con la cabeza.-Oww eres tan hermoso y mimoso. Me agradas ¿Quieres venir a casa conmigo? Oh, esperen, ¿puedo llevármelo?-preguntó hacia Hermione, y ella asintió con una suave sonrisa y asintió.

-Me parece que ahora eres su padre.

El slytherin rió encantado.

-Entonces, debería ponerte un nombre-exclamó. -Me preguntó cual te quedaría bien.

-Lamento llegar tarde-se escuchó una voz y todos voltearon para encontrar a un Harry sorprendido al ver al rubio sostener al pequeño dragón entre sus brazos. Cuando lo vio, el el dragón intentó morderlo. Probablemente, pensó la leona, él también reconocía a Harry.

-¿Eso es...? ¿Cómo es que lo logró? ¡No hacía nada!

El rubio, quien se había quedado en silencio desde su aparición y había retrocedido, intentando que el otro no fuera lastimado, lo miró por segundos antes de responder.

-Toqué el huevo y él salió.

-¿De verdad?

-Si.

-Oh, que injusto que no haya podido verlo-se quejó- Maldito Robards, que no paró de darme más y más papeles-exclamó mirando fijamente al Malfoy, quien se sonrojó ante el escrutinio y decidió simplemente volver a ver a Hermione, con la duda escrita en su rostro. Nadie decía nada, viendo la interación entre ellos con interés y ansiedad, como preguntándose si se pelearían o se abrazarían aliviados.

No hubo nada de eso, solo un incómodo silencio, antes de que Ron codeara a Hermione.

-Oh, claro. No se recuerdan. Harry, este es Draco Malfoy. Era nuestro compañero escolar, en Slytherin. Malfoy, él es Harry Potter, al igual que nosotros, era un Gryffindor.

-Draco Malfoy-repitió el gryffindor, frunciendo el ceño-Tú eres el chico que rescaté, aquella vez.

-Si. Un placer-exclamó con cortesía- Realmente te agradezco tu ayuda. No recuerdo nada de cómo fui secuestrado, pero me alegra que estuvieras ahí, y yo pudiera ver nuevamente a mis padres. Soy realmente afortunado de que me encontraras.

El corazón de Harry, de alguna manera, dolió sin explicación.

-No es nada.

Draco sonrió nuevamente, y como respuesta, Harry sonrió también. Lo hizo enormemente, con ojos verde esmeralda brillando con cálidez. La escena, con ellos sonriendo, y el slytherin sosteniendo el dragón que los había protegido la última vez, cuando ambos murieron, conmovió demasiado a Hermione y casi la hizo llorar.

-Me temo que debo retirarme-exclamó el rubio hacia la familia pelirroja y sonrió.-Me espera un largo viaje a casa.

-¿Un viaje?-preguntó Harry confundido.

-Malfoy regresará a Suecia-respondió Ron por él, observando la reacción de Harry, cuando no hubo nada, suspiró y continuó.-Ha sido dado de alta por completo, y terminado sus estudios posteriores.

-Es mucha suerte que aún recuerde la mayorías de las cosas-exclamó aliviado el otro-no sé que haría si ni siquiera pudiera usar mi varita correctamente. En fin, me despido, y enviaré un cheque con un apoyo monetario de compensación. Realmente estoy muy avergonzado por los daños. Y muchas gracias por el dragón-exclamó, sacando su varita para aparecerse. Sin pensarlo, Harry tomó su brazo, ansioso al escuchar que se alejaría. Cuando los ojos grises se abrieron sorprendidos, el otro no pudo evitar sonrojarse.

-Disculpa, no sé, no sé en que estaba pensando. Fue un placer conocerte. Buen viaje.

El slytherin sonrió amablemente.

-También fue un placer conocerte. Hasta luego.

Cuando el rubio desapareció, Harry soltó el aliento que sostenía e hizo un puchero.

Hermione no dijo nada, pero Ron sonrió y se burló.

-Oh, parece que Potter se ha enamorado del creador de dragones-rió.

Harry se puso rojo como remolacha y se encaminó hacia la casa.

-Solo me preocupaba si estaba bien, es todo-gruñó.

Hermione se preguntó si debía intervenir. Lo hizo.

-Estoy segura que si quieres verlo, él no se negaría a recibir a su héroe.

-No es lo que creen.

-Por supuesto que no.

Solo entonces, Harry pareció analizar las palabras de su amigo.

-¿Espera, dijiste creador de dragones?-preguntó.

Ron lo ignoró y abrazó a Hermione.

-¿Qué importa, acaso no eres tú el matador de basiliscos? A mí me parecen que hacen una linda pareja.

-Woo, woo, woo, ¿me gustan los chicos? ¿Es de esas cosas que no recuerdo?

-No, solo él. Estabas muy dispuesto a morir por él. Cuando se aparecieron en medio del jardín, tú lo estabas abrazando.

-¿Eramos pareja?

-No exactamente. Para tu información lo acosaste por años, así que no estoy exactamente sorprendido de que estés interesado en él. Él estaba un poco molesto por tu acoso, pero en el fondo le gustaba. Él se te confesó, lo rechazaste, y te arrepentiste, y no sabías como dar marcha atrás.

-Lo acose...-repitió-¿lo acosé? ¿él recuerda que lo acosé?-preguntó horrorizado.

-No, gracias a Merlín, o habría corrido lejos de ti.

-Ese chico... un chico así se me confesó, a mi me gustaba ¿y lo rechacé?¿Por qué?

-Por imbécil-respondió Ron, huyendo de él.

-No, Ron, tienes que contarme-gritó persiguiéndolo.

Hermione rió, pensando en qué historia le contaría a ambos para cuando volvieran a encontrarse no fuera incómodo. A lo lejos, Draco colocó a su dragón en un nido de piedras y sonrió.

-Aquí estarás cómodo-exclamó y luego acarició su cabeza, y luego suspiró-Ese chico, era muy agradable, ¿cierto?-le preguntó a su nueva mascota, y su padre, quien estaba a su lado, preguntó.

-¿Chico, qué chico?

Draco sonrió.

-Ninguno, padre. He vuelto a casa.

Mirando por primera vez en mucho tiempo a su hijo, con sus ojos grises alegres y bondadosos, Lucius lo abrazó con fuerza y suspiró agradecido.

-Bienvenido a casa. Draco-murmuró, y la luz del sol ocultándose alumbró con calidez, por primera vez en mucho tiempo, sobre ambos.