Disclaimer: Los personajes de Canción de Hielo y Fuego no me pertenecen, simplemente los uso con fines de entretenimiento.
—¿Te vas a presentar en el Torneo? —Elia se levantó de la cama y se acercó a la silla en donde había colocado sus zapatillas antes de mirar a su esposo.
—No me lo perdería por nada —respondió con una sonrisa—. Estoy ansiosa por saber quién será el vencedor este año. ¿Y tú?
—Es mi deber estar ahí —gruñó y una mueca se formó en su rostro. Era una ofensa a sus invitados si su esposo no estaba presente—. ¿Vas a perdonarme algún día?
—¿Perdonarte? —Elia frunció el ceño—. ¿Sobre qué? —Su silencio le dio la respuesta, ella suspiro—. ¿Tu desaire en Harrenhal hace años? Sácalo de tu cabeza, Rhaegar. Olvídalo. Baelor Hightower tuvo la audacia de coronarme frente a ti el año pasado. ¿Qué es lo que temes? ¿Qué me coronen de nuevo? —Elia sonrió y negó con la cabeza—. No va a suceder, mi amor.
—No puedo olvidarlo, Elia —Rhaegar se levantó de la cama y se acercó a ella.
Él puso sus manos sobre sus mejillas y se inclinó para darle un beso en los labios.
—Relájate y disfruta del torneo. Para eso son, para traer algo de felicidad a nuestras vidas y dejar de pensar por un momento en los problemas personales.
No espero a que él le diera respuesta, salió de su habitación y se dirigió a la suya para arreglarse.
La noche anterior había disfrutado mucho de la fiesta que se celebró en el salón.
Mantuvo conversaciones amigables con Robert Baratheon y Ned Stark, quienes parecían querer acaparar su atención. Robert no dejaba de hablar sobre lo emocionado que estaba con la noticia de que su esposa, Lady Lyanna, estaba embarazada de nuevo. Los tres brindaron por la salud de la dama y el bebé en camino. Baelor también se unió a la plática y habló sobre los pedidos que su padre le encargó y su estancia en King's Landing los próximos meses.
Baelor le solicitó un baile y ella aceptó, para cuando se tocó la siguiente canción, era una lenta, así que el hombre tuvo la audacia de susurrarle al oído que, si volvía a ganar, la coronaria. Elia sonrió por cortesía y le respondió que no era necesario, aunque sí se sintió incómoda con el acercamiento y la manera en que Baelor la miraba, como si esperase tener una oportunidad con ella, le agradaba el hombre y ya no se burlaba por el apodo de su hermano, pero amistad era lo único que podía ofrecerle.
Rhaegar pareció percibir su incomodidad y los separó, pidió su mano para finalizar el baile, desanimado, Baelor la dejó ir. Rhaegar la besó frente a todos, bailaron dos canciones seguidas, antes de liberarla y sumirse en conversaciones con los señores de Poniente. Elia disfruto de la compañía de Ashara, quién despotricaba contra los hombres luego de su relación fallida con Ned Stark.
A la hora en que decidió retirarse, Rhaegar se fue con ella y le pidió que se uniera a él esa noche.
Elia aceptó, pero primero fue con sus hijos, en donde perdió bastante tiempo con ellos. No es que no quería unirse a su esposo, anhelaba volver a sentir el placer de estar en sus brazos, pero he pasado bastantes días desde que tuvo un encuentro íntimo con él, y que él le pidiera que fuera esa noche solo le demostraba una cosa : estaba celoso. Celoso de que otros hombres estuvieran cerca de ella.
Siendo honesta, disfrutaba de las pláticas que mantenía con ellos y sus esposas, aunque sí era diferente el trato que ellos le daban.
Después de que Baelor la coronó, fue como si otros se dieran cuenta de su presencia y que pudieron cortejarla, olvidándose que era la reina de los siete reinos. Algunos cuervos llegaron con notas de amor, recibieron pequeños regalos como fragancias, aretes, anillos, una rosa, poemas. Algunas de esas contenían líneas diciendo que no temían a la furia del rey y que estaban dispuestos a morir por ella.
Ella los consideró absurdos y como bromas de mal gusto, ordenó que todo eso fuera quemado y regaló todo lo que recibió a su gente.
Rhaegar estaba furioso aquellos días por todo lo que recibió.
Salió de sus pensamientos cuando llegó a su habitación, un baño caliente ya la esperaba, cortesía de Ashara.
Elia aplaudió cuando Ser Jaime derribó a su tío Kevan Lannister.
Sonrió cuando Oberyn fue derriba por Ser Arthur Dayne, Elia no pudo contener la risa cuando vio la expresión de Cersei.
—¿Cuándo podré participar yo? —Preguntó Viserys a su lado—. Quiero hacerlo.
—Aún eres muy joven, Viserys —respondió Rhaegar con una sonrisa.
—¡Pero quiero hacerlo! Oferta emocionado—. Y ganar una corona, te daré la corona a ti, Elia.
Elia se llevó una mano al corazón, agradeciéndole por el futuro gesto.
—Disfruta del torneo, Viserys, porque cuando conozcas a una dama, te vas a olvidar que tu primera corona será para mí.
—No, no, no —Él negó rápidamente—, será para ti. Es una promesa —Él le tendió el meñique y Elia lo secundo, cumpliendo con su promesa de niño.
Cuando quedaron solo cuatro caballeros, Elia se disculpó con su marido y se acercó a Ashara, ahora no tenía una expresión de felicidad encima de ella. Ni tampoco discutía con Cersei, ambas mujeres se mantuvieron en silencio.
—Levanta la cabeza y disfruta, Ashara —le susurró a su amiga—. Ser Arthur puede ganar y coronarte, obtendrás la atención de cientos de hombres que te querrán de esposa para sus hijos.
Ella gimió de angustia.
—No pienso casarme oferta—, me quedaré con usted, mi reina.
Elia puso los ojos en blanco, Ashara solamente la llamó así cuando una idea se quedaba en su cabeza. Lamentaba que Eddard Stark tuviera que romper su compromiso con Ashara sin muchas explicaciones, su amiga lo aceptó, alegando que siempre mantuvo el conocimiento que no duraría mucho.
—¿Quién crees que gane? —Los vítores se hicieron más fuertes cuando Ser Jaime derribó a Howland Reed.
—Ser Jaime contra Ser Arthur —murmuró Elia—. Diría que Ser Arthur, pero Ser Jaime es muy hábil.
—Ser Jaime también pudo ser su esposo —Ashara se llevó una mano a la boca para contener la carcajada que amenazaba con salir, Elia se movió nerviosa, esperando que nadie hubiera escuchado a Ashara, no cuando Rhaegar no estaba tan retirado.
Sin embargo, era cierto.
Incluso Ser Jaime le había robado un beso hace tantos años cuando visitó Casterly Rock, tenían una diferencia de edad, pero Ser Jaime demostró ser un joven coqueto en aquel tiempo y no dudaba en que las doncellas ya estaban a sus pies en el momento en que Aerys lo nombró parte de la Guardia Real, de no ser por la grosería de Tywin Lannister sobre decir que Tyrion era un mejor pretendiente para ella… y que Cersei estaba destinada a ser la reina.
Al final Lady Cersei terminó casándose con su hermano Oberyn, quien tenía cuatro hijas naturales y una legítima.
Considera a Ser Jaime un gran amigo.
Es él quién suele acompañarla cada que sale de la Fortaleza Roja, la acompaña a los orfanatos, cuenta historias a los niños mientras que ella se encarga de los asuntos administrativos, es muy bueno con los niños. Rhaenys lo adora, en más de una ocasión lo ha llamado tío, pero Rhaegar siempre le aclara que Ser Jaime no lo es, Lady Cersei sí, pero no ser Jaime.
Hace años, Tywin rechazó el compromiso alegando su delicado estado de salud, pese a ser una princesa, no era lo suficientemente buena para el futuro señor de Roca Casterly, una pena que el hombre terminó declarando a Tyrion como su heredero cuando Ser Jaime se negó un romper sus votos. Si hubiera permitido casarse con él, ella sería Lady Lannister, señora de Casterly Rock.
Elia Lannister.
No sonaba mal.
Elia Dayne. También tuvo su romance fallido con el hermano de Ashara. Aunque claro, era una historia que pocos conocían y uno de ellos era precisamente su esposo.
Ser Jaime y Ser Arthur saludaron a la multitud y fueron a posicionarse a sus lugares.
—¿Qué es tan gracioso? —Preguntó Ashara con el ceño fruncido.
—Lo que dijiste, sobre Ser Jaime —le contestó.
—Es un hombre muy atractivo.
—Lo es —ambas soltaron una risita.
Dioses, se sintió como una niña.
Ashara contuvo un grito cuando Arthur fue derribado.
Cersei se puso de pie y aplaudió con fuerza cuando Ser Jaime fue declarado el ganador. Incluso había una sonrisa sobre el rostro de Tywin.
Ser Jaime se retiró el casco de su cabeza y sonrió. Las mujeres a su alrededor suspiraban por él, Ashara las imitó y se llevó una mano a su corazón, como si estaba soñando.
La corona de flores le fue entregada a Ser Jaime.
Elia consideró la sonrisa de Ser Jaime como encantadora cuando su caballo comenzó a moverse. Él buscaba a su reina del amor y la belleza. Tras dos intentos fallidos de su hermano, Lady Cersei obtendría su corona a través de su mellizo.
Se equivocó.
—Mi reina —Ser Jaime le tendió la corona con una sonrisa. Elia se quedó sin palabra, no esperaba ese movimiento—. Es usted la reina más bondadosa que he tenido la oportunidad de servir, es un honor para mí que acepte esta corona.
Elia sonrió nerviosa a Ser Jaime.
No supo si fue su imaginación o no, pero vio un brillo diferente en los ojos de Ser Jaime. Y su sonrisa decía mucho, ¿alguien más lo ha notado? ¿O porque de pronto sintió un cosquilleo sobre su estómago?
—Gracias, Ser Jaime —tomó la corona y la puso sobre su regazo.
Al igual que el año pasado, hubo un silencio antes de que los aplausos se volvieran estruendosos.
Volvió la mirada hacia su marido, sus preciosos ojos brillaban.
¿Es furia lo que vio en sus ojos? ¿Temor?
Él no sonrió ni brindo por ella.
