Hola a todos, bueno, es mi segundo intento de subir una historia mía a esta plataforma, o cualquier otra. Esto lo escribí para una dinámica en Facebook que hizo la página Flor de Cerezo, consistió en una serie de one-shots y drabbles basados en parejas de nuestra hermosa Sakura Haruno, que como sabemos tiene un harem bastante amplio. Les dejare el link de la página para que se pasen por ahí y chequen las demás historias en su álbum de fotos llamado One shots y drabbles, porque en verdad son muy buenas:
flordecerezo13/about/?ref=page_internal
Ahora, antes de comenzar con la lectura, hay que hacer las aclaraciones pertinentes.
DISCLAIMER: Los personajes de Naruto no son de mi autoría, le pertenecen al único Masashi Kishimoto, yo solo los utilizo como referencia para crear historias que salen completamente de mi imaginación. La historia si es mía y queda prohibida su distribución, adaptación o alteración en cualquier plataforma, a menos de que lo consulten conmigo.
Sin nada más que agregar, espero que la disfruten.
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Amor
Vivir en una aldea tan peculiar desde hacía ya unos años siempre la ponía de buen humor, y es que dijeran lo que dijeran, ella era feliz. Estar a lado de su amoroso esposo, a pesar de todas las dificultades y rumores que tuvieron que enfrentar, había valido la pena, y esa felicidad se multiplicaba al saber que estaba junto a la persona que amaba.
Sí, debía admitir que muchas veces extrañaba su hogar, después de todo, ser la esposa del Kazekage había requerido su mudanza por obvias razones, y eso la hacía sentir un poco de melancolía. A pesar de eso, se sentía plena y dichosa, ya que visitaba a sus amigos en la Aldea de la hoja bastante seguido por cuestiones de trabajo y ellos iban a verla de igual manera.
Esa tarde en especial, con el sol implacable como es de costumbre en la Aldea de la Arena, ella sentía una emoción aún más grande que de costumbre. Cuando llegara su esposo de la oficina Kazekage, le daría la noticia, al fin.
Aún podía tener en su mente esos bellos momentos que pasaron antes de que se volvieran un matrimonio. ¿Quién diría que terminaría casada con el peli rojo que sin permiso alguno se había robado su corazón hace algunos años? La vida tenía maneras misteriosas de obrar, pero no tenía quejas, para nada.
Sentada en la sala de su hogar, Sakura escuchó cómo la puerta principal se abría y cerraba, señal de la llegada de su esposo. Emocionada, arreglada y con los preparativos listos, corrió a su encuentro. Agradecía mucho que le hubieran dado oportunidad de salir antes del laboratorio de alta investigación, regalo de bodas por parte de Gaara que en un principio le había parecido una exageración pero lo aceptó gustosa cuando él le aseguró que era un beneficio tanto para ella como para la Aldea.
En cuanto llegó a la puerta, lo vio. Ahí estaba, tan guapo como siempre, con esa seriedad que a muchos shinobis llegaba a petrificar y que a ella no hacía más que cautivarla.
— Llegas temprano — dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
— Sí, terminé antes de lo planeado el papeleo para hoy, lo que es bueno — respondió tranquilo, quitándose sus zapatos y caminando hacia ella —. Te extrañé mucho.
La atrapó en un gentil pero fuerte abrazo y se quedaron así por unos segundos, como no queriendo terminar con ese momento.
— No seas tan dramático, siempre voy a estar aquí.
— Lo sé, es solo que a veces...
— ¿A veces qué?
— Tengo miedo de que desaparezcas...como ella.
Ese siempre iba a ser su mayor tormento, así como su mayor tesoro. El recuerdo de su madre era algo preciado para él, pero eso no borraba todo el dolor que sufrió años antes de saber la verdad. Su temor a no ser amado lo seguía persiguiendo, y el miedo a perderla a ella era uno de esos, a pesar de que se había empeñado en demostrarle día con día lo contrario, que lo amaba en verdad y que nunca la perdería.
— Vamos, no te pongas así — le pidió con voz suave sosteniendo su rostro entre sus manos–. Hoy es una ocasión especial, no todos los días se cumplen años, señor Kazekage.
Con una sonrisa, el peli rojo miró a su esposa y sintió como si su corazón se le fuera a salir del pecho. Cómo amaba a esa mujer.
Agarrados de la mano, Sakura lo condujo por la casa hasta llegar al comedor, donde había una serie de pequeñas decoraciones con velas y flores alrededor de la mesa con comida lista que se veía deliciosa y un hermoso pastel en el centro.
— Pero, ¿cuándo hiciste todo esto?
— Hoy. Logré salir antes del laboratorio y vine a preparar todo – respondió feliz, había logrado sorprenderlo —. Feliz cumpleaños, amor.
— No tenías que molestarte.
— Lo hago porque te amo, hoy y siempre.
Ambos compartieron un dulce beso que poco a poco fue encendiendo la pasión en ambos. Preocupada porque su plan se viera arruinado por sus deseos carnales, tuvo que hacer uso de todo su autocontrol y apartar a su amado. No sé podía permitir que se escapara esa oportunidad, lo había planeado todo por semanas, y ese sería el día.
— Deberíamos partir el pastel — dijo rompiendo finalmente el beso.
— ¿No vamos a comer primero?
— A veces es mejor brincarnos directamente al postre, ¿no lo crees?
Sí, esa atrevida e inteligente mujer era su esposa. Daba gracias a Dios por haberla puesto en su camino y permitirle tenerla a su lado, ya que después de la guerra no hacía más que pensar en ella cada día. Ahora, era feliz, total y completamente.
— Lo que usted diga, Doctora Haruno — con una sonrisa encantadora, de esas que solo le dedicaba a ella, la acompañó hasta la mesa donde ya tenía preparado todo para cortar el pastel.
De uno de los cajones cercanos, la observó sacar y encender una velas que posteriormente colocó sobre el pastel.
— Listo, pide un deseo — soltó, alegre y con las mejillas sonrojadas.
— No hace falta — alegó —. Soy totalmente feliz, contigo.
— ¿Estas seguro? – preguntó de manera sospechosa acercándose a él. — Yo creo que aún hay algo que podría darnos el doble de felicidad.
Dudoso, se quedó pensativo por unos segundos, tratando de buscar algo que posiblemente se le estuviera escapando. Hasta que de repente, al ver la manera en que Sakura mantenía sus manos sobre su vientre, logró caer en cuenta.
— Po-podría ser que...tú...
— Sí – dijo, a punto de soltar lágrimas de alegría —. Gaara, vamos a ser padres.
Eufórico levantó a su esposa en brazos y comenzó a dar vueltas por toda la habitación, la felicidad no cabía en él. Tendrían un bebé, suyo, de ambos. Una pequeña parte que sería prueba física del gran amor que había entre ellos. Un hijo, al que podría darle todo y brindarle el cariño que él no pudo disfrutar.
— Te lo dije, aún había algo más. Pero en vista de que esto es algo que ya se cumplió, aún puedes pedir otro deseo.
Él se quedó callado por un momento. La respuesta era sencilla.
— No. Te lo dije. Contigo, soy totalmente feliz.
Sabía a lo que se refería, ella llevaría a su hijo varios meses en su interior, y para él eso era otro motivo de comprobar que con ella lo tenía todo. No necesitaba nada más porque ella ya se lo estaba dando, como siempre.
Y bueno, esa melancolía de su antiguo hogar se iría por un buen tiempo, ya que ahora no solo tenía a su esposo en la Aldea de la Arena, sino a toda su familia que crecía poco a poco, pero como siempre, llena de amor.
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¿Qué les pareció? Si les gusto pueden dejar un review o agregarla a favoritos, se los agradecería mucho. Por ahí tengo otros escritos de nuestra bella Sakura, pero con diferentes personajes jsjsj. ¿Qué les puedo decir? Mi alma es Sakuharem, yo a ella la emparejo hasta conmigo misma, porque la amo, porque quiero y porque puedo jajaja.
Bueno, les deseo lo mejor cositas bellas, besos y abrazos.
