Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.

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Unas suaves notas provenientes del piano inundaron el salón, Gilbert sonrió y dejó de lado su libro para aplaudir ligeramente una vez que la melodía hubo terminado.

—Has mejorado bastante, Walter— felicitó a su hijo.

El pequeño sonrió con orgullo.

—¿Crees que ya puedo tocar para mamá? —cuestionó, frunciendo las expresivas cejas que indudablemente heredó de él.

Gilbert se lo pensó un poco.

—Te escuchas bastante bien, así que supongo que sí…

Walter negó con la cabeza.

—Son tus oídos de doctor los que hablan, tocaré para el tío Cole cuando lo vea y él podrá decirme si en realidad estoy listo. Quiero que el regalo de cumpleaños de mamá sea perfecto.

Gilbert suspiró y tuvo que darle la razón a su hijo.

—¿Qué vas a obsequiarle?

—Bueno, eso no se dice. Es una sorpresa.

Walter sopesó aquello.

—¿Papá?

—Dime— Gilbert le prestó toda su atención.

—¿Siempre quisiste a mamá?

El mayor de los dos Blythe abrió los ojos de golpe ante tal pregunta.

—No siempre, pero sí desde que la conocí— contestó con seguridad.

—¿Cuándo la conociste?

—Teníamos trece años, ella llegó a Avonlea y yo volvía del distrito de Alberta.

Walter asintió.

—Tu madre no quería hablar conmigo por sus amigas, pero tu padre no permitió que aquello lo detuviera e insistí hasta que tuve su atención.

—¿De verdad? —los ojos azules del pequeño se abrieron con emoción— ¿qué pasó después, papá? cuéntame.

—Anne se molestó porque le tiré de las treznas después de llamarla zanahorias.

—¿Y que hizo ella?

—Me golpeó la cabeza con su pizarra— Gilbert suspiró soñadoramente, enamorado, al recordar aquel suceso.

Walter arqueó una de sus expresivas cejas al verlo.

—Aunque mamá no cedió al principio ¿verdad? —el mayor salió de su ensoñación al oír al niño.

Un vacío se cernió en su corazón, estrujándolo al hacer memoria de aquella angustia que sintió cuando pensó que no tendría oportunidad alguna con esa mujer tan maravillosa que era Anne.

—Pero aquí estás ¿no? —replicó Gilbert.

Walter parpadeó, confundido ante lo dicho por su padre. Negó con la cabeza para alejar esa idea.

—¿Te abrías casado con alguien más que no fuera mamá? —volvió a la carga con las preguntas.

Gilbert no dudó al contestar.

—No.

—¡¿No?!

—No— repitió, muy seguro—. Mira Walter, en unos años vas a enamorarte tan perdidamente de una mujer y entonces no tendrás ojos para nadie más. Lo entenderás al crecer.

—¿De verdad?

—De verdad— ambos varones giraron la cabeza en dirección de la puerta al escuchar la voz de Anne, quien los miraba recargada en el marco.

El niño se acercó a ella y la besó en la mejilla, Anne susurró una cosa en el oído de su hijo ante la atenta mirada del hombre mayor y Walter asintió antes de marcharse de la sala de estar. Ambos adultos escucharon la puerta de entrada cerrarse.

—¿Cuánto tiempo llevas ahí parada? —preguntó Gilbert, acercándose a ella.

—Lo suficiente para verte sonreír como tonto al recordarme rompiéndote la pizarra en la cabeza— respondió antes de besarlo en tanto sus manos se apropiaron del cuello y cabello masculinos.

Gilbert encerró la cintura de su esposa con una mano mientras la otra voló hacia su cabello de fuego para acercarla más a él, profundizando el beso.

—En mi defensa diré que le debemos todo a ese golpe— dijo Anne una vez se separaron.

Gilbert sonrió al sentir los delgados dedos de su esposa sobre sus labios.

—¿Hablabas en serio cuando dijiste que no te casarías nunca si no era conmigo?

"Tú eres el objeto de mi afecto y mi deseo, tú y solo tú eres la guardiana de la llave de mi corazón— recitó Blythe—. No estoy comprometido y no lo estaré nunca… si no es contigo, Anne. Mi Anne con una e".

Anne sonrió ante sus palabras.

—Me costaba mucho creer que no me querías— dijo con melancolía—, cuando pensaba que podía encontrar a alguien más mi mente desechaba esa idea de inmediato— confesó—. Incluso traté de convencerme que éramos demasiado jóvenes… que quizá en el futuro y con más edad, tu terminarías por aceptarme y ahí estaría yo, esperando por ti.

Los ojos azules de Anne brillaron con lágrimas contenidas.

—¿Y tú? ¿te habrías casado con alguien más de haberme perdido?

—Pues…— titubeó y la sonrisa que Gilbert tenía en la cara se desvaneció, dando paso a sus expresivas cejas fruncidas—. ¡Ay, ya sabes la respuesta!

El moreno rodó los ojos.

—Sí, sí, individuos juntos y unión de iguales— masculló—. No me creo que de verdad desposaras a Cole si no fueras mi esposa.

Anne le propinó un pellizco.

—Y yo cómo iba a saber que siempre no te casarías con Winnie— procedió a frotar el lugar afectado en el brazo de su esposo—. También me sentí muy mal porque creí que te irías a París con ella, me resigné a una vida junto a Cole hasta que supe que rompiste tu compromiso.

—Ese día corrí como nunca— Gilbert sonrió al recordar aquello.

Volvió a atrapar los labios de la pelirroja en un beso apasionado que subió de nivel cuando sus belfos vagaron hacia el cuello femenino para mordisquearlo hasta que Anne dejó salir un gemido provocador.

—¿Qué le pasa, profesora Blythe? ¿acaso está enferma? —ronroneó Gilbert en el oído de su esposa.

—Estoy segura que sí, Doctor Blythe— respondió entrecortadamente.

—Entonces pues, necesito hacerle una revisión completa para comprobar que todo esté en orden.

La tomó en volandas para dirigirse a la habitación de ambos en el segundo piso de la casa, Anne soltó una risita a la que Gilbert no tardó en unirse.

Definitivamente haber encontrado a su alma gemela y poder compartir su vida con ella era lo mejor que le pasó nunca.


¡Hola! Pues aquí les traigo otra historia sherbert, confieso que no eh leído los libros… ¡pero dejen que me paguen por cuidar niños y verán como rápido hago una compra productiva!

Bien, me exalté… BY THE WAY espero que lo hayan disfrutado, den Fav and Follow si les gustó y no se olviden de dejar su sensual review. Ya saben que amo leerlos.


Entonces qué… ¿Review? ¿No? Ok.

Harry.