The Flowers of Tennis
by Kaiba Kisara
Chapter V – Year 1.5 White Line
Yukimura y Tamura eran una extraña, pero adorable, combinación, la joven mujer era un poco más alta que Yukimura, el cual llegaba a los ojos de Tamura; ambos viajaban en silencio, la castaña sumida en una lectura de la clase, y Yukimura observando las cambiantes vistas de la ciudad que el viaje en tren les brindaba.
Yukimura observó a la mujer por unos momentos, al principio había tenido dudas respecto a la relación que compartía con Niou, un tenista con un gran potencial, uno de los próximos pilares del equipo, y temía que tal relación pudiera interferir en el futuro del bromista de Rikkai Dai.
"Me quieres preguntar algo…" Tamura siguió con su lectura mientras susurraba suficientemente alto para que él la escuchara.
"Ah" Yukimura sonrió como si lo hubieran pillado en un acto vergonzoso, era la primera vez que alguna chica no se sonrojaba ante su mirada, por eso era extraño, y agradable a la vez, para él, "disculpa si te he incomodado"
"Masaharu lo hace todo el tiempo, estoy acostumbrada, aparte tengo tres hermanos mayores" Tamura bajó el libro para que sus miradas pudieran encontrarse, "¿sucede algo?"
El peliazul notó la presencia de Tamura, y como Niou había mencionado Tamura era una Sanada en mujer, inamovible, testaruda, a palabras de Niou salvaje, y directa, pero al mismo tiempo justa y noble. Es por eso que tal vez sentía tanta afinidad con la mujer a su lado.
"Gracias por acompañarme"
"Está bien" Tamura alzó la mano suavemente, brindándole una sonrisa, "de todas formas necesito-"
Un suave vibración interrumpió sus palabras, seguido de otras más.
"Disculpa" Tamura simplemente apagó el aparato, retomando su plática con Yukimura, "necesito algunas cosas también"
"Ahora mismo…" sus ojos se tornaron serios, "es aquella persona que creías la vez que te marqué"
Tamura se quedó sin palabras, podía engañar a Niou tan fácilmente (en algunos aspectos, claro), pero la persona frente a ella, como en un inicio había intuido, representaba un mayor reto. Ella simplemente sonrió y, sabiendo que el joven no dejaría descansar el tema por más tiempo, decidió contarle la situación en la que se encontraba.
"Mensajes, es todo" ella se encogió de hombros, "no he querido preocupar a Masaharu… el torneo comienza pronto, es mejor que no lo sepa"
"Ya veo"
Sin duda Yukimura no había conocido a una chica como ella: No solo había confiado ciegamente sino que había puesto las manos sobre el fuego por un amigo, y ahora estaba cuidado que ese mismo amigo estuviera concentrado en sus actividades.
"Si puedo ayudarte, no dudes en pedir mi ayuda"
"No me gustaría ser una molestia"
El sonido del tren llegando a su parada silenció la plática, ambos estudiantes abandonaron la estación con camino hacia el centro comercial. El tema quedó sepultado tras las visitas a unas cuantas tiendas, Tamura le recomendó unas libretas y plumas de colores, también algunos dulces populares entre la población femenina.
Los dos decidieron tomar un descanso antes de partir a la estación del tren, habían comprado unas bebidas, tomando asiento en la zona de comidas de la plaza.
"Te lo agradezco, sé que le gustarán" los labios de Yukimura se alzaron en una brillante sonrisa, "Tamura…"
"¿Hmmm…?"
"No creo que incidente de hoy haya sido un simple accidente"
"¡AH!"
La chica exclamó tan bruscamente que Yukimura dio un ligero salto en su asiento, torpemente golpeó la mesa con las rodillas, y casi hace que los vasos frente a ellos se derramaran.
"¡Es cierto! ¡Anteriormente había sucedido algo!"
Yukimura esperó a que continuara.
"Esa ocasión estaba con Marui Bunta en los casilleros, y uno de ellos casi nos aplasta y ahora esto…" sus labios se arrugaron, mostrando un suave puchero, "¡Marui Bunta está en peligro!"
El llamado Kami no Ko se quedó sin palabras, al parecer Tamura tenía la necesidad de proteger a las personas a su alrededor que se olvidaba que ella existía.
"Tamura…" su rostro se tornó serio, y sus ojos se clavaron directamente en los de ella, "sospecho que tú eres el objetivo de esa persona…"
"¿Eh?"
"Sí, obviamente es una persona que conoce a Niou, o que lo ha visto, por lo que mencionas es un compañero de tu salón, por la situación que vivieron…"
"Pero…" Tamura descansó su rostro en ambas manos, apoyando los codos sobre la mesa, "entonces… ¿hay alguien más que ingresó al club de tenis de nuestro salón?"
"No, solo Niou y después Yagyuu"
Tamura cerró los ojos, soltando un leve suspiro tras unos momentos.
"Es como un callejón sin salida"
"Tamura"
"¿Uh?"
"Como regular del club de tenis es mi deber llegar al fondo de todo esto, pues involucra a uno de los miembros, así como el uso indebido del equipo es pena de expulsión"
"Prométeme que Niou no va a enterarse, ni Yagyuu, ni nadie más"
"Lo prometo, pero… ¿en realidad le vas a guardar este secreto a Niou?"
"Se lo diré en cuanto ganen las nacionales"
El rostro de Yukimura mostró una sorpresa inocente por unos segundos, la cual fue ocupada por una sonrisa brillante.
"De acuerdo, entonces regresemos"
Tamura sujetó las bolsas que llevaba, había comprado unos artículos para la escuela, también una cinta en el color favorito de Niou para su raqueta.
"¿Puedo acompañarte a tu casa?"
"No voy para allá, antes pasaré por la cena" sonrió la mujer, "pero si gustas puedo guardar el regalo de tu hermana"
Yukimura asintió, apenado. El joven peliazul se despidió y entró en una estación diferente. Tamura suspiró, no había pensando que tales accidentes fuera intencionados, pero al menos el pequeño Marui se encontraba a salvo. Antes de embarcarse de regreso a casa, la mujer encendió el celular para encontrarse con mensajes de Niou, de algunos miembros del consejo, de sus hermanos, y de aquel acosador.
La mujer borró tales mensajes y contestó a sus hermanos y a su vecino, no hubo novedad de regreso a casa.
De: Saeko-chan
Para: Masaharu
Sal, tengo los yakiniku esperando.
Probablemente tardó más en enviar el mensaje, pues su vecino inmediatamente apareció en la puerta.
"¿Cómo te fue en la cita?"
Tamura pellizcó a Niou en la mejilla mientras se terminaba un pedazo de carne.
"Encontramos el regalo de su hermana, lo tengo en la mochila, el lunes se lo llevaré"
"Piyo" Niou observó a Tamura mientras ella comía felizmente, una amplia sonrisa se dibujó en su rostro mientras apoyaba su mejilla en la mano, "Quiero que vayas a verme ganar"
"¿El torneo?"
"Puri"
La castaña asintió, sabía que Niou no le ocultaría nada, fue entonces que una ola de remordimiento golpeó contra su pecho, pero había hecho una promesa consigo misma y con Yukimura y la cumpliría al pie de la letra; su mano se deslizó en la mochila para sacar una pequeña bolsa blanca que mostraba un logo de una tienda de deportes.
"Toma"
"¿Uh?"
Tamura sacó un rollo de cinta de color azul, el color favorito de su vecino y mejor amigo.
"Te traerá suerte, no es como que la necesites para ganar, pero-"
Niou dio un pequeño golpe en la frente de la mujer para callarla, pues cuando su amiga comenzaba a tornarse sentimental o nerviosa, solía hablar de más y muchas veces eran cosas sin sentido.
"Gracias"
"Masaharu…" Tamura volteó a verlo decidida y con un brillo extraño en los ojos, "necesito decirte algo, pero será hasta que ganes las nacionales"
Niou casi se atraganta con un pedazo de carne ante la mirada divertida de Tamura pues eran ocasiones contadas donde la mujer sorprendía a su amigo.
"Bien, buenas noches, Masaharu, tengo que terminar algunas actividades para el festival del viernes, nos vemos mañana" Tamura dio unas suaves golpecitos a la espalda de su amigo antes de salir de la casa, despidiéndose de la mamá y la hermana de Niou quienes arreglaban unas plantas en el jardín.
De: Yagyuu Hiroshi
Para: Niou-kun
Yanagi-kun confirmó mis sospechas, no fue un accidente, si Tamura hubiera sido alguien más, tal vez todavía se encontraría en la enfermería. Como acoramos no diré nada, pero dudo mucho que Yanagi-kun no exprese su preocupación con Yukimura-kun y Sanada-kun.
Niou guardó su celular, sus ojos rodaron hacia la cinta azul que descansaba en la mesa, regalo de su adorada Saeko, su mejor amiga y vecina.
De: Yagyuu Hiroshi
Para: Niou-kun
Por otro lado, no creo que conozcan el trasfondo del resentimiento del culpable hacia Tamura-san. Aunque tengo mis dudas con Yanagi-kun, él parece saberlo todo.
Niou se sintió culpable de ocultarle algo a Saeko, y sobretodo algo de suma importancia, pero se había jurado proteger a su amiga ante cualquier situación. Lo que ambos no sabían, era que buscaban al mismo culpable a su manera.
Tamura preparaba sus artículos para mañana cuando su celular brilló anunciando un mensaje, el número totalmente distinto: POR LO VISTO LAS PELOTAS DE TENIS NO FUERON SUFICIENTES, ALÉJATE DE NIOU-SAN, ESTA ES LA SEGUNDA ADVERTENCIA.
La joven suspiró, le tomó un tiempo considerable antes de poder realizar una llamada.
"Ah, Yukimura, disculpa la hora… pero necesito un favor…"
Al día siguiente, Niou y Tamura retomaron su rutina: Levantarse, tomar el tren y esperar en la última estación a Yagyuu para caminar los tres juntos a la escuela, a pesar de que la mujer ya no tenía compromiso con algún club, Tamura los acompañaba pues así aprovechaba más el día.
Esta mañana no fue una excepción, salvo que esta vez la mujer los siguió a las canchas de tenis, algo que no acostumbraba hacer.
"¡Bien, ya que estamos reunidos, Yukimura tiene un anuncio que hacer!"
'En verdad… el poder le han dado a Yukimura es asombrosamente ridículo…' pensó Tamura.
"Muchas gracias, capitán" el peliazul sonrió suavemente, "me gustaría que conocieran a nuestro manager temporal: Tamura Saeko"
"¿EH?"
Los murmullos no se hicieron esperar, nadie entendía lo que sucedía, ¿por qué Yukimura aceptaría a una mujer como manager, habiendo tantos otros miembros del equipo para el trabajo? ¿Era alguna compensación por el accidente del día de ayer?
Niou la miró asombrado con la sangre congelada, Marui casi se ahoga con su chicle, Yagyuu acomodó sus lentes mientras una suave gota de sudor se resbalaba por su mejilla izquierda, Yanagi anotó en su libreta más información de tal mujer, Sanada permaneció inmutable y simplemente se cruzó de brazos.
"Mucho gusto, mi nombre es Tamura Saeko, un placer" la mujer hizo una ligera reverencia, "espero nos podamos llevar bien"
"Vamos a morir…" Niou suspiró, "Saeko es un demonio…"
El caballeroso de Yagyuu, al lado de Niou, tragó saliva, consiente del peligro que corrían.
"Ella es un ángel" Marui sonrió con inocencia, pues así podría cuidar de ella más fácilmente.
Si tan solo Marui supiera que Tamura Saeko, su proclamada ángel, es la versión femenina de Sanada y quien, con el tiempo, sería conocida como la bestia de Rikkai Dai.
