Buenos días, tardes y noches a todos ustedes queridos lectores de este fanfic!

Cómo les trata la vida?

Quiero expresar lo agradecido que estoy por el apoyo que está recibiendo esta historia, no saben lo feliz que me pone.

Ya, como de costumbre, resumiré las respuestas de los comentarios que ustedes me hacen:

1 - Si mi salud funciona bien, y la tecnología está de mi parte, esta historia se actualiza día de por medio.

2 - A diferencia de lo que conocemos de Cyclops, este Scott Summers por alguna razón fue hecho más como eran en su mejor época, un buen líder y también persona. Debo de admitir que Hickman hizo un buen trabajo con él.

3 - El que Peter aprendiera el lenguaje de los mutantes, me sirvió principalmente para enseñar la determinación del arácnido para con los habitantes, enseñándoles que él también puede alcanzar sus niveles y ser aceptado.

4 - Como lo expliqué en el capítulo previo, Peter comprende de muchas formas el abandono que tuvo por parte de sus colegas arácnidos.

5 - Para la mención del paseo que Spidey tuvo desnudo, tenía pensado poner:

Storm: Di algo que solo nosotros sepamos.

Peter (incómodo): Alguien puede darme unos pantalones?

Bobby (desde lejos): Que se quede allí hasta que diga algo!

Peter (con fastidio): Quieres que todos sepan lo que hacías en la habitación de Angelica cuando ella se iba?

Bobby (aún desde lejos, pero muy nervioso): Que alguien le dé unos pantalones a ese hombre, por favor!

Bien, eso es todo lo que puedo responder sin dar spoilers.

NOTA IMPORTANTE PARA EL CAPÍTULO:

LAS FRASES EN NEGRITA Y ENTRE COMILLAS FUERON EXPRESADAS POR ANANSI.

FIN DE NOTA IMPORTANTE.

Sin nada más que decir ahora, solo queda aclarar que no soy dueño de ningún personaje, todo corresponde a sus respectivos dueños y Marvel.


Capítulo 6 – Relación

"-Hay monstruos que permanecen muertos y enterrados para siempre. Y sus fantasmas no pueden acecharte, a menos que tú lo permitas-"

Kwannon se dedicaba a practicar sus katas en un apartado claro de la isla, donde la flora que crecía allí le recordaba a su tierra natal. Era notable la maestría que poseía a disposición en el momento de blandir su arma blanca, así como también el complementar sus acciones con algunas proyecciones psiónicas que adquirió luego de pasar años compartiendo su cuerpo con la actual Captain Britain.

Todas las posturas eran observaban atentamente por un par de orbes chocolates, pertenecientes a un arácnido que estaba parado cabeza abajo desde la rama de un aledaño árbol, maravillando tácitamente a la mutante por lo fácil que hacía ver tal don.

-Entretenido? – teniendo una enarcada ceja, la asiática cuestionó en un tono lúdico.

-Un poco- emulando la entonación, el tótem arácnido que representaba el centro de la telaraña alegó.

-No te mareas por estar tanto tiempo en esa posición? – curiosa, quiso saber la actual Psylocke, deteniendo en el proceso su práctica.

-Para nada, aunque si termina cansándome el ver a la gente al revés- dando una voltereta en el aire hasta caer a menos de un metro de la ninja de púrpura, contestó Spiderman.

Los rostros de ambos quedaron a corta distancia, siendo apenas imperceptible el hecho de que la fémina fuese un poco más alta que él. Ojos púrpuras quedaron fijos en un enfrentamiento de voluntades contra un par opuesto, aguardando por alguna clase de broma, incluso un comentario burlón como los que le caracterizaban durante sus andanzas callejeras.

Sin embargo, quien estaba de pie frente a ella era alguien distinto. Alguien del que aprendió más en su vida tras ingresar a su mente mientras este luchaba por vivir. Alguien capaz de poner en jaque a todo lo que conocía con el sencillo acto de respirar. Alguien que los aceptó por quienes eran y nunca los odió.

-Quieres que te ayude a entrenar? – las palabras que salieron de los labios masculinos sacaron de su ensueño a la mutante.

-En…entrenar? – tardando en recapacitar por completo, Kwannon trastabilló en su comentario.

-He notado que estás mucho más tranquila cuando entrenas…así que, por qué no lo intentamos juntos? – incentivándola a que acepte su propuesta, Peter se alejó un poco, quitándose la campera que le habían prestado amablemente y colgándola en la misma rama donde estuvo antes.

No lo sabía ella.

No comprendía cómo le resultaba tan fácil el poder leer a la gente con solo mirarlas cuando estos no se daban cuenta. Siendo una clara demostración el que ahora mismo hablaran en el idioma de los mutantes como muestra de respeto, además de servirle como práctica para mejorar.

No importaba cuántas veces se repitiera la misma pregunta en la cabeza, la respuesta que obtendría continuaría repitiéndose constantemente.

El hombre frente a ella comprendió más rápido que nadie lo que le gustaba hacer para calmar los demonios del pasado…y estaba dispuesto a ayudarla para que no perdiera el enfoque.

-Cómo piensas entrenar contra mí sabiendo que uso una espada? – señalando dicha arma, la asiática inquirió.

Solo para ver una divertida mueca en Peter antes de que expulsara unos aguijones óseos desde sus muñecas.

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"-La autocompasión es divertida por un rato. Pero después tienes que vencerla y seguir adelante-"

Jean estaba en suma paz al ver a los mutante más jóvenes revolotear de lado a lado en un claro, turnándose para utilizar las improvisadas hamacas o tirolesas que iba de un árbol al otro para luego arrojarse con confianza a una gran red que les impedía golpearse contra el suelo.

-Por qué no lo intentas? – la razón del por qué ella estaba tan serena le cuestionó.

-Estoy un poco grande para todo eso, no lo crees? – replicó con otra interrogante la pelirroja.

-Esa es la excusa más cutre que he escuchado en mucho tiempo…y te lo digo yo que incluso inventé algunas que le darían vergüenza a los niños- conteniéndose para no bufar ante lo dicho por la mutante, Peter acotó mientras tejía una larga línea de telaraña con nodos por secciones para que los niños usaran.

Notando que la creación del arácnido estaba finalizada, Marvel Girl hizo uso de sus dones para mover por los aires dicha línea, enrollándola en lo alto de un frondoso árbol, apreciando de inmediato cómo los más jóvenes se apresuraban por usarla entre risas y juguetones golpes de hombros.

Tranquila y con la mente en blanco al mirar a sus pares mutantes estaba la pelirroja, que no percibió a su acompañante ponerse de pie al mismo tiempo que le tomaba de la mano para que le imitara.

-A dónde me llevas, Peter? – parpadeando un par de veces al hallarse cerca de los juegos, aquella mujer que escondía en lo más profundo de su ser una entidad cósmica trató de averiguar.

-Cuándo fue la última vez que te divertiste? – ignorándola para llevar a cabo su propia pregunta, el trepa muros obligó a la mujer a sentarse en una hamaca.

-Ahora mismo lo estaba haciendo! – incapaz de retener sus emociones, Jean exclamó, poniendo énfasis en enterrar los talones en el césped para que no la balanceen.

-No. Estabas viendo a los niños hacerlo, Jean. No puedes seguir así por siempre, algún día debes de tomar la iniciativa y experimentar lo mismo que ellos. Te lo mereces después de todo- reclamó con determinación el castaño, tomando de los hombros a la pelirroja por detrás para girarla y obligarla a que le mire fijamente, reavivando fugazmente unas pequeñas hogueras en ascuas dentro de las verdes irises.

La implicación de tales palabras expresadas por Spiderman repercutieron fuertemente en la psique de la mujer, recordando súbitamente una de las tantas frases que le oyó decir a la araña que les dio la bienvenida a la historia del castaño cuando entraron por primera vez a su mente.

Unas palabras que consiguieron quitarle el falso velo de felicidad que poseía para poder obtener el verídico sentimiento por cuenta propia.

-Y por eso mismo no dejaré que sigas sentada a un lado…por lo tanto, agárrate fuerte y disfruta del momento! – continuó hablando el hombre araña, descendiendo las dos manos hasta la cintura de la dama, sujetándola con cuidado y comenzando a tirar lentamente hasta finalmente soltarla.

Dejando que la hamaca haga una trayectoria pendular.

-Qué!? No! Detenme, Peter! Es una orden! – dándose cuenta tarde de lo que ocurría, la propia Marvel Girl olvidó usar sus poderes mientras solo podía ver al castaño reír y empujarla repetidas veces.

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"-Mantuvimos seguros a todos. Evitamos que se asustaran y los divertimos. No importaba que la mayoría de ellos no habrían alzado un dedo por Peter Parker. Nosotros no lo hacemos por eso. Lo hacemos porque es correcto-"

Hope se paralizó en el umbral de la habitación que pertenecía temporalmente al invitado extranjero que Krakoa poseía, siendo que estaba localizada en el interior del Palacio Blanco gracias al ofrecimiento sincero de una telépata blonda.

La razón principal del detenimiento de toda acción que la mesías mutante llevaba a cabo para visitar al Parker, fue descubrirlo sentado frente a una ventana, con varios libros sobre una mesita aledaña, y sosteniendo entre sus manos un llamativo frasco en el cual extraía un peculiar alimento con la ayuda de una cuchara.

-De dónde sacaste mantequilla de maní? – cuestionó la integrante de The Five, ingresando al habitáculo sin molestarse en cerrar la puerta, colocándose con los brazos en jarra.

-Celeste me lo dio hace unos minutos porque según ella me vio cara de famélico- queriendo mantener un semblante serio a pesar de hallar graciosa la explicación que le dio la joven blonda momento atrás, respondió Peter.

-Me dijeron que ya se había acabado y debía de esperar hasta la próxima recepción de víveres! Esas perras rubias…- exclamó furibunda la dama proveniente de un distópico futuro, cerrando un puño y jurando mentalmente golpear tanto a la madre como a las hijas por su osadía de mentirle.

-Ehm…Oops? – teniendo una cucharada repleta del alimento a milímetros de su boca, el arácnido no supo que decir más que expresar una clásica onomatopeya que le valió una mirada flagrante.

Acortando aún más la brecha entre ambos, Summers asió la mano del ex fotógrafo, guiando así la cuchara hasta su propia cavidad oral con el fin de devorar toda la mantequilla de maní que disponía. Por supuesto esto solo despertó la adoración en ella por dicho postre, apresurándose en quitarle el frasco mientras se dejaba caer a un lado de él y subía los pies sobre el amoblado.

-Hey…Hope…Sigues allí? – tratando de captar la atención de quien fue su pupila años atrás, Spidey habló.

-Ocupada…Estoy comiendo…- perdida en su propio mundo culinario, la mesías mutante poco a poco cambió de posición, terminando por recostarse al lado del vigilante y usando el regazo de este como almohada, tal como lo hacían en sus tiempos de descanso cuando fue el incidente de K'un-Lun.

El no mutante, atinó a reír por lo bajo ante lo infantil que la pelirroja podía actuar luego de quitarle la comida, eligiendo retomar la lectura de algunas enciclopedias que la dueña del establecimiento tenía mientras apoyada suavemente su palma diestra sobre la frente de la fémina, acariciándola metódicamente, estableciendo así que el silencio compartido era más que suficiente para sentirse a gusto.

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"-La culpa nunca desaparece, y siempre habrá alguien nuevo que nos lo recuerde-"

Emma sudaba profusamente, con la respiración errática y su visión siendo constantemente obstruida por húmedos mechones rubios que se habían librado de su agarre en la toalla amarrada a la cabeza.

-Deja…Ugh…de moverte! – clamó la Reina Blanca, arrojando una patada lateral al arácnido que se había ofrecido como sparring luego de que ella acabara con todos los clones que disponían de Mr. Sinister.

-Por qué? Acaso no puedes darme? – haciendo gala de una elasticidad envidiable, Peter cuestionó jubiloso al mismo tiempo que hacía todo su cuerpo hacia atrás y veía pasar el golpe de la fémina.

-Agh!...En serio, quédate en un solo lugar! – reclamó nuevamente la telépata, lanzando reyertas secuenciales pero fallando en cada una de ellas.

-Tu enemigo no se quedará quieto solo porque así lo desees, Emma. Debes mantenerte siempre en movimiento para evitar errores- aconsejó el castaño, sujetando desprevenidamente a la rubia por la muñeca izquierda previo a lanzarla con tenues fuerzas hasta el otro lado de la arena, observándola caer con gracia a duras penas.

Aunque nunca lo admitiera en voz alta, esa última palabra que expresó el arácnido despertaba siempre malas memorias del peor momento que pasó como profesora del Instituto Xavier. El sentimiento amargo de la culpa se removía como un parásito en el seno de su pecho, anhelando por salir en el momento de más agonía para así acabarla totalmente.

-Muévete, Emma- habló Spiderman desde el centro del campo de entrenamiento, manteniendo siempre su mirada en el rostro de la fémina ya que no quería distraerse por la indumentaria actual de ella, donde revelaba mucho más de lo normal la piel.

-Qué…? – dejando de ver el suelo y regresando a la realidad, la madre de las Stepford Cuckoos musitó.

-Muévete o los errores aumentarán. Muévete e impídelos! – repitió el tótem arácnido, avanzando en dirección a ella, aumentando gradualmente la velocidad hasta estar frente a ella e intentar golpearla en el abdomen.

Finta que Emma pudo eludir a último momento, solo para continuar retrocediendo cuando el varón comenzó a usar un arte marcial que solo tenía conocimiento por lo que había visto en su mente.

-Ahora te dedicarás a huir, Emma? Lucha. Este es tu momento para luchar. Defiéndete y gana! – las sentencias del Parker continuaron haciendo eco en la Reina Blanca, quien en medio del frenesí descubrió el motivo por el cual él había elegido luchar ahora.

No podía vivir culpándose por ese accidente el resto de su vida. Debía de luchar contra este. Debía ganarle.

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"-Indefectiblemente todos caemos por la inercia de la vida. Pero está en nosotros el espíritu para levantarnos-"

Betsy se abstuvo a sentarse frente al páramo de flores que reemplazaba el árbol donde previamente estuvo suspendido un enorme capullo de seda perteneciente al hombre que descansaba plácidamente a su lado.

-Hasta cuándo seguirás enojado con la isla? – cuestionó la británica, notando que su compañía solía guardar silencio cada vez que visita el claro donde estaban.

-Hasta cuándo seguirás enojada con tu hermano? – replicó con otra interrogante el neoyorkino, abriendo un ojo para verle el perfil derecho.

-Touché- picándole juguetonamente las costillas para que se retuerza e irguiese, dijo Captain Britain antes de inclinarse hacia delante para tomar una de las flores.

Sin darle tiempo a siquiera reaccionar de manera acorde, Peter eligió tomar un par de mechones purpúreos del lado siniestro, procediendo a trenzarlos meticulosamente hasta conseguir un patrón simétrico, para posteriormente continuar con en el lado opuesto, y ultimar su tarea con enlazar ambas trenzas con una delgada línea de telaraña.

-Dame la flor- luego de gatear hasta quedar en frente de la inglesa, Parker estiró la mano derecha mientras esperaba a que ella acatara dicho pedido.

-Puedo hacerlo sola, sabes? – esforzándose para no enseñar cualquier emociones que se demuestre facialmente, Braddock alegó.

-Y no lo dudo, pero quiero hacerlo yo este día- aceptando parte de los hechos, el arácnido no se dio por vencido tan fácil.

-Algún motivo en especial? – intentando retrasar el mayor tiempo posible las acciones del hombre araña, la dama averiguó.

-Mmh…no. Solo me siento con ganas de ser yo el que lo haga- pensándolo momentáneamente, brindó una respuesta que a él lo convencía por lo menos.

De inmediato a esa respuesta, Spidey se abalanzó sobre la mutante, forcejeando de manera juguetona para quitarle la flor que era protegida en todo momento por ella, llegando al punto en que puso sus piernas en el pecho del arácnido con la intención de empujarlo lejos, pero siendo derrotada cuando este sencillamente eligió crear peso muerto, amenazando con aplastarla poco a poco si ella no cedía a su reclamo.

-Pesas…- viendo cómo sus piernas comenzaban a flaquear y negándose a usar sus habilidades psiónicas, se quejó la actual Captain Britain.

-Quieres que deje de pesar más? – con sorna, Peter inquirió a su víctima.

-Por favor…- con su rostro tornándose más rojo al pasar los segundos, Elizabeth murmuró.

-Entonces dame la flor- estirando sin demasiado esfuerzo las manos hasta las de ella, él exigió nuevamente.

-Ja…jamás! – cerrando con ahínco los ojos mientras trataba con todas sus fuerzas físicas de alejar al castaño, ella exclamó negativamente.

-Oponer resistencia es fútil, Srta. Braddock. Sucumbir ante mi poder es inevitable- adoptando un tono grave de voz, Spiderman dialogó al mismo tiempo que miraba seriamente a la fémina.

-Y…y ese discurso…de…villano? – moviendo constantemente sus brazos de lado a lado para evitar que el trepa muros consiga su objetivo, Captain Britain cuestionó.

El no mutante guardó silencio, prefiriendo en su lugar esbozar una maliciosa sonrisa antes de cambiar el accionar de sus manos, dirigiéndolas a las costillas de su víctima y comenzando a picarlas, haciendo que ella flaquee en su defensa y comience a reírse.

-Ja! Te dije que sería inevitab…Ugh! – festejó el castaño, quitándole la flor para colocarla por encima de la oreja derecha, siendo después arrojado a un lado por los poderes telekinéticos de la mutante.

La cual se puso de pie y miraba con promesas de dolor a la araña.

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Dos pares de ojos observaban lo alto a los habitantes de la isla disfrutar de la vida sin preocupaciones o amenazas exteriores, desde el más joven e inocente hasta el más anciano y con sus manos repletas de sangre. Todos y cada uno de ellos sonreía finalmente, libres de los reclamos y el miedo mal infundado.

-Maravilloso, verdad? – un hombre adulto que portaba un mecanizado casco inquirió.

-Sería una estupidez negarlo- fue la respuesta dada por un varón de cabellera castaña, el cual divisaba desde su lugar el cómo cinco mujeres se relajaban en el nuevo hogar que habían fundado.

-Tantos intentos de querer nuestra libertad. Tantos resultados desastrosos. Tantas penurias…hasta que finalmente lo conseguimos- al igual que su acompañante, el líder de los mutantes no quitó de vista a todos sus "hijos".

-Le seré sincero, Prof. Xavier…hace tiempo deberían de haber conseguido todo esto. Un lugar donde no corrieran peligro. Donde pudiesen vivir desinteresadamente a las envidias exteriores, como una nación autónoma y autosustentable- quitando la vista del paisaje vívido para dar medio giro y apoyarse en un barandal, el arácnido héroe subestimado confesó.

Poco se esmeraba el mutante ya para corroborar si tales dichos eran veraces en la boca del tótem arácnido, pues lo único que percibía de él era un carisma natural para con los niños, quienes parecían ser muy felices disfrutando del tiempo que este les brindaba ya sea enseñándoles de manera extracurricular luego de ser arrastrado por los antiguos alumnos que tuvo cuando Logan solicitó su ayuda, o simplemente narrándoles historias de las cuales parecía conocer varias.

-Es…agradable oír de alguien que no es un mutante decir eso. Agradable y extraño al mismo tiempo- musitó el telépata, con los ojos cerrados bajo su casco, percibiendo superficial los pensamientos de júbilo que irradiaban los habitantes.

-Verdad que sí? Pues imagínate lo que sentiré yo cuando la gente de New York diga algo bonito de mi persona- utilizando su propia situación personal como burla, sonrió Spiderman.

Imposible de ser retenido, Xavier soltó una suave risa en consecuencia, dándole toda la razón al arácnido.

Él más que nadie era quien podía compararse a los mutantes con respecto a sus posiciones en el mundo. Marginados, insultados, denigrados, echados a menos…todos los descalificativos posibles que existiesen, los mutantes y el vigilante arácnido los compartían.

Y ambos luchaban por salir adelante día a día.

-No creo que sea necesario esperar a que New York abra los ojos. Todos en Krakoa lo están haciendo día a día con lo que les demuestras, incluso si tu llegada fue de lo más inesperada- dignándose por primera vez en virar un poco la cabeza con el fin de mirar el perfil del hombre araña, Charles dijo.

-Tal vez sea cierto, pero no puedo vivir eternamente aquí. No con mis responsabilidades como héroe y propietario de Parker Industries- respondió Spidey, esbozando una ligera mueca triste con el solo pensar en irse, dejando atrás a aquellas personas con las que empezó a crear lazos.

-Yo que tú no diría eso en voz alta y delante de ellas. Pues tengo el presentimiento de que podemos llegar a un acuerdo para que puedas adoptar una segunda ciudadanía- como si estuviese planeando algo bueno para el futuro, Xavier comunicó, yéndose en dirección a unas escalinatas que guiaban hasta donde los demás estaban, dejando en la soledad de sus pensamientos a Peter Parker.


Aquí se terminó el sexto capítulo, estimados lectores!

Lo disfrutaron?

Qué les pareció el que estuviese dividido en secciones para mostrar cómo se relacionaba Peter con cada mujer, o con Xavier?

Las féminas habrán sentido que esas frases de Anansi fueron dichas expresamente para ellas?

Gustó la interacción de nuestro amado arácnido con las mutantes, siendo para cada una totalmente distinta de la otra?

Será que Charles está tratando de plantar la semilla de duda en la araña para que acepte vivir en Krakoa?

Qué creen que haga Peter ahora?

Dejen como siempre sus comentarios y opiniones, ya que solo así puedo saber lo que les gusta o no del capítulo!

Saludos, hasta la próxima actualización y no se olviden de dejar su review aquí abajo, no sean amarretes!