Ezreal despertó en un campo mojado por una fuerte lluvia que poco a poco se convertía en tormenta. Estaba sentado debajo de un árbol cuyas hojas comenzaban a marchitarse. Temblaba de frío a pesar de estar abrigado y tenía envueltas sus piernas entre sus brazos.
—No debí venir. El árbol se está marchitando y ahora estoy atrapado en esta lluvia. No hay ningún espíritu…—se escuchó así mismo decir. Su voz sonaba diferente, un tanto infantil y se dio cuenta que se encontraba como un espectador en su propio cuerpo.
"¿Esto es Jonia? Esperen ¿Este soy yo?" Pensó Ezreal sintiendo como su yo más joven temblaba de miedo bajo el poco cobijo que le daba el árbol de los espíritus.
— ¿Estás perdido?— escuchó una voz gruesa preguntarle a su versión más joven.
— ¡¿Quién está ahí!—preguntó con miedo el pequeño Ezreal y se puso de pie de un brinco revisando a su alrededor. Fue cuando una pequeña luz parpadeante de color morado atrajo su atención; alguien había estado ahí con él todo ese tiempo, detrás del robusto tronco.
— ¿Y esa luz? ¿De dónde proviene?— se preguntó así mismo el pequeño Ezreal en voz alta y sin moverse de donde estaba, estiró su cuerpo para intentar ver a quien se encontraba ahí.
—Es la luz de mi linterna. — le respondió la voz entre tosidos.
"Sal de ahí, niño. Esto no pinta bien" pensó Ezreal viendo como su versión más joven dudaba entre acercarse a su interlocutor o huir de ahí. Y cuando lo observó acercarse, se maldijo en silencio; había olvidado lo imprudente y curioso que era a esa edad.
—No te acerques, si me ves, te asustaras— dijo tristemente la persona que se encontraba oculta entre las sombras y volvió a toser de manera persistente.
— ¿Te encuentras bien?— preguntó el niño con voz preocupada y se sentó a una distancia prudente para seguir conversando con el extraño. — Te oyes enfermo. —
—A decir verdad, no estoy bien del todo. Alguien me ha separado de mis hijos y he perdido parte o gran medida de mi poder, estoy tan débil que si un Azakana se acerca seguramente no podré lidiar con él— confesó la voz con pesar.
— ¿Azakana?— repitió el pequeño Ezreal curioso del término.
—Son demonios parasitarios. Cuando un espíritu no encuentra guía, se corrompe y se vuelve un parasito. No razona ni siente; es una bestia sedienta de sangre— explicó la voz con seriedad.
— ¡¿Demonios?! ¿Aquí hay Azakanas?— preguntó el pequeño Ezreal con temor.
—Si, después del festival quedan residuos de energía espiritual en el campo y eso los atrae, seguramente mi presencia también. Les encantará devorar un espíritu agonizante. Si tan solo tuviera un pétalo o la maldita vulpina me regresara mis hijos podría volver a mi hogar pero estoy atascado aquí…—
— ¿Qué? ¿Tú eres un…?—el niño no tuvo tiempo de terminar su pregunta cuando a lo lejos vio la figura de un zorro. Saltaba con gracia en el campo mojado. Su pelaje era tan blanco, hermoso y brillante que parecía una luz danzarina en esa tormenta. Se paró frente a Ezreal y comenzó a rodearlo como si lo examinara.
— ¿Un zorro?— dijo el niño.
—Vete de aquí ladronzuela, vienes a ver mi fin. No te daré ese placer— dijo la voz con molestia y de la oscuridad emergió un gancho que hizo retroceder al joven Ezreal al ver como casi se incrusto en la espalda del zorro y este lo esquivo dando un grácil salto.
— ¡Espera no le hagas daño!—le pidió el chico.
—No te dejes engañar, esa no es su verdadera forma— le advirtió la voz.
Tanto la versión joven y adulta de Ezreal no pudieron entender a lo que se refería y antes de que pudieran pensarlo, el zorro le saltó encima haciéndolo caer de espaldas. Olfateó todo su cuerpo con su nariz como si buscara algo en él y se detuvo en su bolsillo, al parecer había algo allí que atraía su atención. Rascó de manera insistente con sus patas haciéndole cosquillas al chico.
—Detente zorrito, me haces cosquillas—se quejó entre risas el pequeño Ezreal, parecía que al verse acompañado de tan singular par le había hecho olvidar el miedo que sentía al estar atrapado en esa tormenta.
El zorro chilló y siguió rascando en su bolsillo, hasta que el joven extrajo lo que tenía ahí. Eran los tres pétalos que había guardado, aunque dos de ellos parecían estar ya en mal estado.
— ¿Qué le paso a mis pétalos? Dos de ellos se marchitaron— dijo Ezreal viendo como el último apenas y conservaba un poco de color.
— ¡¿Eso es un pétalo del árbol?!— preguntó la voz con interés.
—Sí, los recogí esta tarde pero… se están marchitando—dijo Ezreal y luego vio como el zorro parecía interesado en el pétalo— ¿Esto es lo que te interesa?— le preguntó al zorro.
—No se lo des, ella…—
La voz guardo silencio y el ambiente se volvió tenso, la lluvia se volvió más lenta y el aire se sintió cargado. El pelaje del zorro se esponjo y gruño hacia un enemigo invisible delante de él. Ezreal no supo el porqué de su cambio de actitud cuando vio subir por la colina a un hombre con una espada en su cinto.
—Oiga señor…— Ezreal llamó pensando que podría ayudarle a llevarlo de regreso a su hotel
— ¡Espera niño!— le gritó la voz.
El hombre que se había mantenido cabizbajo, alzó su rostro carente de pupilas y se fijó en el pequeño.
—Esto es malo, huye de ahí niño— pensó Ezreal al ver como el hombre subió con más prisa la colina y desenvainó su espada.
— ¿Qué pasa?— preguntó el pequeño Ezreal a la voz sin entender la gravedad de la situación.
—Eso no es una persona es un Azakana— le contestó esta.
Cuando el pequeño comprendió lo que pasaba, el espadachín ya se encontraba frente a él. Los ojos del espíritu maligno lo observaron con frialdad y su boca se ensanchó en una anormal sonrisa. El niño trató de huir pero su cuerpo estaba paralizado de miedo.
— ¡Tenemos que huir niño!— gritó Ezreal viendo a través de los ojos de su versión más joven al espectro frente a ellos.
—Matar… matar… a todos…— murmuró el espectro del espadachín. Alzó en alto su espada frente al niño cuando un hombre alto, vestido con ropas tradicionales lo detuvo con su gancho, era el mismo gancho que Ezreal había visto usar al dueño de la voz detrás del tronco.
—Corre niño, no voy a poder detenerlo mucho tiempo…— tosió el hombre y Ezreal se dio cuenta que usaba una máscara dorada sobre su rostro, debajo de esta escurrió un hilo de sangre.
— ¿Todo este tiempo estuve hablando con Thresh? ¿Thresh es la voz?— pensó Ezreal al ver como la versión pasada de Thresh protegía a su versión más joven.
—No puedo… mis piernas no se mueven— chilló el niño.
— ¡Tienes que hacerlo! ¡Eres muy joven para morir aquí! ¡Huye!— gritó Thresh y cuando el espadachín lo rebaso para atacar a Ezreal, este lanzó su linterna hasta el niño. — ¡Tómala!—
Ezreal se sujetó a la linterna y enseguida esta lo transporto detrás de él.
—Matar… inocentes, derramar sangre…— murmuró el azakana.
Thresh tomo distancia junto con Ezreal y volvió a toser, más sangre que se escurrió por debajo de su máscara. Buscó a la vulpina con la vista pero al parecer había huido en medio de la conmoción. No le sorprendió, dado que lo único que quería de él ya lo había obtenido: Las almas de sus hijos, la fuente de su poder. Había usado la última energía de sus hijos para sacar a Ezreal del alcance del Azakana quedando vulnerable.
—Vete… — le dijo Thresh al pequeño Ezreal y cayó de rodillas cansado.
— ¿Qué te sucede?— le preguntó Ezreal preocupado.
—Ya no tengo poder, no puedo protegerte… si te quedas, morirás conmigo. Así que aprovecha, cuando el Azakana me devore tendrás tiempo para huir de aquí—
— ¡NO!— gritó el niño y se abrazó de él. — ¡No voy a dejarte!
Thresh lo miro sorprendido y estiró su mano para acariciar la mejilla del chico.
—Nunca conocí un alma tan bondadosa como la tuya. Que buen chico eres, ni siquiera te aterró este aspecto tan inferior que poseo ahora—le dijo Thresh conmovido de su solidaridad.
—No importa si muero aquí. Soy un espíritu, volveré a resurgir tarde o temprano pero tú mi pequeño amigo, tu vida es valiosa, aún no la has vivido. Veo una gran ambición en ti. Tal vez algún día el destino vuelva a reunirnos. Aunque te olvide vuelve a tratarme tan amablemente como hoy—dijo poniéndose de pie nuevamente con dificulta y adoptó una posición de ataque con su gancho en mano.
—Thresh …— pensó Ezreal al ver como su versión más joven dudaba en dejar a su nuevo amigo.
—Vete mi querido amigo—le pidió Thresh mientras columpio su gancho para atrapar al Azakana.
—Matar… inocentes, derramar sangre…— murmuró el azakana tratando de zafarse del gancho de Thresh.
El pequeño Ezreal iba a escapar cuando vio que Thresh tenía dificultades sujetando al Azakana y éste trataba de encajar su espada en su abdomen.
— ¡¿Qué esperas?! ¡VETE!— le gritó Thresh al pequeño Ezreal que seguía parado sin moverse cuando el Azakana perforó su vientre y cayó herido en el pasto lodoso.
— ¡NO!— gritó el pequeño Ezreal y corrió hacia él para moverlo. —Espíritu levántate por favor...
El Azakana alzó en alto su espada para rematarlo cuando el zorro blanco apareció y le brinco en la cara.
—Zorrito…—dijo el pequeño Ezreal al ver como el zorro mordía la cara del Azakana.
—Quería que me dieras tu pétalo a mí para deshacerme de Thresh pero luego de ver cómo te protegió. Estaría mal que me guardará esto. Si le das tu pétalo, él vivirá y le regresarás parte de su poder— Escuchó que una voz femenina le hablaba y el pequeño Ezreal supo que venía del zorrito.
El pequeño Ezreal extrajo de su bolsillo el último pétalo que le quedaba en buen estado y lo colocó en la mano de Thresh que aún se mantenía inconsciente.
—Thresh… toma mi pétalo, acéptalo por favor— dijo el pequeño niño y al ver que el espíritu no reaccionaba comenzó a llorar encima de él. —Por favor… abre tus ojos…—
El zorro no pudo contener por mucho más tiempo al Azakana y lo tomó del pellejo para lanzarlo lejos de él. Viendo que ya nadie se interponía en su camino se acercó al chico para matarlo. El pequeño Ezreal que seguía a lado de Thresh se giró para ver al espíritu maligno con ojos temerosos y se puso de pie aunque tenía miedo. Estiró sus brazos para impedir que se acercara más al espíritu moribundo.
— ¡Déjalo en paz! No voy a dejar que le hagas daño—Escuchó Ezreal gritar a su versión más joven una advertencia poco creíble.
—Niño…—
El Azakana agitó su espada para cortarlo pero antes de que pudiera hacerlo un gancho se incrustó en su cabeza. El espíritu maligno se fragmento en una estela de humo negro y al final una luz salió de él.
—Calla, ya estás en casa— escuchó decir a Thresh detrás de él y al voltearse, lo observó alzar su linterna en alto para que la luz entrar al interior de su linterna. El pequeño Ezreal sonrío aliviado sin poder creer que su nuevo amigo se encontraba a salvo.
—Se acabó mi joven amigo— le dijo Thresh hincándose para hablarle de cerca.
Ezreal lo observó con ojos lloroso y se acercó a él para rodearlo con sus brazos.
—Lo lamento ¿Te preocupe?— le preguntó el espíritu acariciando sus cabellos. —Vamos no llores, estoy vivo gracias a tu pétalo.
—Ya no estás tosiendo…— dijo el pequeño despegándose de él para limpiarse los rastros de lágrimas de su rostro.
—Así es, tu regalo me devolvió mi vitalidad, aunque mis poderes aún no se recuperan por completo. No sé cómo agradecértelo. Me gustaría hacer algo por ti— dijo el Espíritu agradecido.
Ezreal lo observó con solicitud y se agarró a sus ropas.
— ¿Puedes cumplir mi deseo?—
—Lo que desees trataré de cumplirlo—
Ezreal pareció pensar lo que le diría cuando sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas.
—No quiero volver a estar solo, siempre estoy solo— chilló mientras intentaba impedir que sus lágrimas salieran. —Tenía mucho miedo… ¿Por qué mis papás siempre me dejan solo? No quiero volver a estar solo nunca más…
Thresh lo miró pensativo y limpió sus lágrimas con la orilla de su manga.
—No quiero que vuelvas a llorar nunca, así que te ofrezco lo siguiente…—dijo el espíritu viendo al niño a los ojos. —Cuando mueras estaremos juntos por la eternidad.
— ¿Estarás conmigo hasta que muera? —preguntó Ezreal inconforme. — Pero yo quería…—
—Eres muy joven— lo interrumpió Thresh— y también estoy muy débil para llevarte conmigo pero cuando crezcas, vendré por ti. Es una promesa—dijo Thresh extendiendo su dedo meñique hacia él.
— ¿Estaremos juntos como amigos?֫— preguntó el niño con inocencia y enlazó su dedo meñique con el de Thresh
—Para mí, eres mucho más que eso; eres especial. Ahora tenemos un vínculo y eso nos hace más cercanos que amigos. — le explicó el espíritu con solemnidad.
— ¿Qué es más cercano que un amigo?— preguntó el pequeño.
Thresh sonrió de lado al escuchar su pregunta.
—Ya lo sabrás a su tiempo cuando crezcas… Por cierto no me has dicho tu nombre— dijo el espíritu poniéndose de pie.
—Me llamo Ezreal—
—Ezreal, es hora de regreses a tu hogar y yo al mío— dijo Thresh alzando su linterna y antes de que Ezreal pudiera decir algo una luz lo envolvió. Una fuerza invisible lo jaló con fuerza y cuando Ezreal volvió abrir sus ojos vio que su versión más joven había sido teletransportado a un cuarto.
— ¿Cómo se portó Ezreal?—Ezreal sintió un escalofrío al reconocer la voz de su madre, parecía siglos desde la última vez que la había escuchado.
—Se portó muy bien, ha sido un niño muy bueno— escuchó la voz de otra mujer.
Ezreal salió de un brinco de su cama y se dio cuenta que tenía el control del cuerpo de su versión más joven.
—Aunque sea una última vez, quiero verte otra vez— pensó y abrió la puerta del cuarto. Cuando lo hizo vio a sus padres junto a una mujer vastaya.
— ¿Te despertamos, amor?— preguntó su madre con una sonrisa en sus labios y Ezreal comenzó a llorar mientras se lanzaba a sus brazos.
—Mamá, te extrañe mucho—dijo y no supo si era él o su versión más joven quien se alegraba.
Una fuerza invisible comenzó arrastrar su mente lejos del recuerdo y él intentó aferrarse más a ese momento.
— ¡No, no me los arrebates otra vez! ¡Solo un poco más! ¡Te lo suplico!— gritó Ezreal y cuando abrió los ojos se encontró con el rostro de Thresh que lo observaba preocupado.
— ¡¿Por qué me trajiste de regreso?!— Ezreal le gritó molestó y lo alejó de él con un manotazo.
Thresh cayó a un lado débil y tosió sangre en el piso. Ezreal lo miró con los ojos bien abiertos, no creía haberlo aventado con tanta fuerza y fue cuando se dio cuenta que las manos de Thresh estaban heridas.
— ¿Qué te sucedió?— preguntó Ezreal acercándose a él y le ayudo a sentarse en el piso.
—Te dije que no te quedaras más de lo necesario…—Tosió Thresh débilmente. —Tuve que sacarte del estanque para que tu cuerpo no se disolvieran en tus recuerdos, al hacerlo me hice esto; tú deseo de quedarte era demasiado fuerte —
Ezreal lo miro apenado y lo rodeo con sus brazos.
— ¿Por qué te preocupas tanto por mí? Siempre sales herido por mi culpa…—le susurró el chico.
—Porque te amo— le respondió Thresh sin pensarlo y correspondió a su abrazo.
Ezreal se despegó de él con su rostro sonrojado y Thresh acarició su mejilla para depositar un beso en sus labios. Esta vez el chico no opuso resistencia y olvidó completamente que se encontraba desnudo. Dejo que Thresh devorara sus labios de manera lenta y apasionada. El espíritu deslizó su mano derecha detrás de su cabeza para acentuar el beso y con su mano izquierda atrapo su cintura para acercarlo más a él. Lo subió encima de él y bajó sus labios hasta su cuello para llenarlo de besos. Ezreal se estremeció al sentir sus labios fríos contra su piel y su cara se tiño de rojo, al mismo tiempo que trataba de evitar que de su boca se escapará algún sonido vergonzoso.
—Veo que ya no te resistes— dijo Thresh despegándose de él con una risita en sus labios— ¿Es que acaso estás aceptando mis sentimientos?
—No lo sé, todo es demasiado confuso…— susurró Ezreal y evadió su mirada.
—Entonces déjame ayudarte a decidirte— dijo Thresh susurrándole al oído y se levantó con él en brazos.
— ¡Espera! ¡¿Qué haces?!— exclamó Ezreal intentando soltarse de él. —Tus brazos están lastimados.
—No tienes de que preocuparte, nuestros hijos curaran mis heridas. — dijo Thresh besándolo en su mejilla. En ese instante un par de luces cubrieron los brazos de Thresh y su piel volvió a lucir sin herida alguna.
—Lo ves—
—Aun así…—
—Quiero demostrarle a mi esposa cuanto la amo— Después de esas palabras Ezreal ya no pudo decir nada y dejó que Thresh lo llevará cargando al interior del palacio. Ya no podía distinguir si aquello, era real o un sueño pero lo que si sabía era que se sentía atraído a él de cierta manera.
Llegaron a un cuarto bastante amplió alumbrado por una velas que apenas y proporcionaban la luz suficiente para ver la decoración de la habitación. En el piso había un futón matrimonial con unos hermosos bordados morados, blancos y dorados. Thresh lo depositó sobre él suave colchón y paso su mano sobre su pecho, Ezreal apenado cerró sus ojos y cubrió su rostro con su mano.
— ¿Sucede algo?— le preguntó Thresh al verlo.
—No lo sé, estoy muy confundido. Nunca me sentí así— confesó Ezreal sin destapar su rostro. —Cada vez que me besas, que me miras yo… me siento extraño.
Thresh se colocó a un lado de él y recostó su cara sobre su puño.
—Mmm déjame preguntarte algo ¿De acuerdo?— dijo Thresh y Ezreal asintió con su cabeza.
— ¿Cuándo te beso te sientes bien o te desagrada?—preguntó el espíritu.
—Yo…no…— Ezreal no sabía que responder. Si lo pensaba bien no le había desagradado, tan solo le había tomado por sorpresa. La verdad es que no le molestaba que Thresh lo besará o lo tocará… incluso podía decir que se sentía bien.
— ¿Bien?— repitió el rubio en sus pensamientos sorprendido— ¿Me siento bien cuando él me besa?—
—Ezreal— lo llamó Thresh sacándolo de sus pensamientos y sujetó con suavidad su mano para apartarla de su rostro—Lo que sientes cada vez que te toco, es lo mismo que yo siento cuando lo hago. Sientes pena porque estás enamorado de mí. ¿No es así?— dijo regalándole una sonrisa.
—Thresh…— pronunció Ezreal sujetando sus mejillas con ambas manos.
—Hace mucho que no me llamabas por mi nombre— dijo Thresh enternecido y paso su mano por su frente para apartar el flequillo de su rostro y depositar un beso.
—Te dije que yo jamás te dejaría solo y hoy quiero cumplir esa promesa— le susurró al oído y ambos se miraron durante un breve instante antes de que Ezreal lo jalará hacia él para atraerlo a sus labios.
El beso del joven fue inocente e inexperto, justo como Thresh lo esperó pero que tomara la iniciativa, eso sí que lo había tomado por sorpresa. Lo dejo besarlo tanto como el joven quiso, quería que lo deseará también y cuando el chico se detuvo, él retomo el control. Lo besó con tal pasión que al chico le costó seguirle el ritmo, envolvió su lengua con la suya al mismo tiempo que con sus manos apretaba y sobaba los pezones del joven. A Ezreal se les escapaban algunos gemidos entre beso y beso y se estremeció bajo el cuerpo del espíritu, cuando Thresh se despegó de él, ambos se miraron agitados y no pudo evitar recoger sus piernas.
Thresh bajo su rostro para llenar de besos el pecho del chico y comenzó a chupar y succionar sus rosados pezones. Ezreal se revolvió en el futon mientras su respiración se volvía agitada y gemía. El espíritu aprovechó su distracción para bajar su mano y tomar su virilidad. Aquello sorprendió al chico que lo observó con ojos muy abiertos, parecía querer decirle algo pero antes de que pudiera hacerlo, Thresh empezó a subir y bajar su mano en su miembro para masturbarlo.
Esta vez Ezreal no pudo evitar gritar de placer, gimió tan fuerte que de ninguna forma hubiera pasado desapercibido. Apenado cubrió su boca con sus manos pero Thresh maliciosamente aumento el movimiento de su mano para distraerlo.
—Vamos quiero oírte, déjame oírte…— le susurró suavemente a su oído.
Ezreal intentó quejarse de su atrevimiento pero en cuanto retiro sus manos de su boca, no pudo acallar los sonidos que salían de él cuando se vino en la mano del espíritu.
—Muy bien, lo hiciste muy bien— dijo Thresh besándolo debajo de su mentón.
—Ahora debes prepárate para lo que sigue—le advirtió
— ¿Eh?— soltó Ezreal confundido.
Thresh lo acomodo de lado y lo pego muy cerca de su cuerpo. Ezreal sintió un escalofrío al sentir en su espalda el pecho frío del espíritu que comenzaba a entibiarse de su propia calidez.
—Hey… espera… ¿Qué pretendes?— dijo el muchacho con voz entrecortada.
—No te pongas tenso, te gustará— Susurró Thresh detrás de él cuando Ezreal sintió como él metía dos dedos por su entrada sin previo aviso.
—Aaah…—gimió el chico tratando de alcanzar la mano de Thresh
—Debo prepararte para que no te duela, este bálsamo te hará sentir bien…—le dijo Thresh mientras continuaba preparándolo y con su mano libre, metió otro dos dedos a la boca del chico.
Ezreal chupo los dedos de Thresh mientras éste lo preparaba y cuando estuvo listo, él lo penetro lentamente para que Ezreal se acostumbrara a él. Una vez que estuvo dentro el chico se estremeció y soltó un profundo suspiro.
—Lo haces muy bien Ezreal, te amo— le dijo y depositó un beso en su nuca. —Voy a moverme, aguanta por favor, te haré sentir bien.
—Thresh espera… estoy… aaah…—Ezreal apenas podía articular una oración, la primera estocada de Thresh lo había dejado sin palabra y unas lagrimillas se escaparon de sus ojos. Lo que siguió a continuación fue un desborde y descubrimiento de placer que jamás había sentido.
Thresh primero fue lento y en cuanto el chico comenzó a gemir aumento su ritmo, continuó durante un largo rato hasta que culminó dentro de él. Cuando terminaron, Thresh lo envolvió entre sus brazos con ternura.
—Se acaba nuestro tiempo juntos Ezreal pero no quiero que me olvides otra vez. Quiero que recuerdes este momento para siempre y sepas cuanto te amo… Así que escucha bien, tus padres no se encuentran en mi reino. Si llegan hasta mí, los trataré bien, así que no tienes de que preocuparte. Todo lo que sea valioso para ti lo es para mí también— le susurró Thresh y besó su mejilla.
—Gracias… Thresh—susurró el chico y una lágrima recorrió su mejilla. Se aferró a los brazos del espíritu que lo amaba presintiendo la pronta despedida.
—Hasta la próxima mi amada esposa. Recuerda que siempre estaré contigo a cada paso que des y a donde quiera que vayas. Te amo Ezreal—y sintió como Thresh depositaba un beso en su mejilla.
Tenía que decirle lo que comenzaba a sentir por él antes de que el cansancio lo venciera pero sus palabras quedaron atrapadas en sus pensamientos.
—Thresh… yo también…—
Un rayo de luz solar se coló por el cuarto, Ezreal estaba disfrutando de la comodidad que le proporcionaba el colchón donde dormía cuando el recuerdo del espíritu y su noche de pasión se atravesó por su mente.
— ¡Thresh!—gritó Ezreal y descubrió que se encontraba solo en su habitación de hotel en Jonia.
A diferencia de cuando era un niño, esta vez pudo recordar a Thresh y todo lo que había pasado entre ellos. Ezreal se abrazó así mismo, sintiendo una profunda soledad cuando vio en la mesita de noche, la foto de sus padres, su ropa junto con su guantelete y una pequeña réplica de la linterna de Thresh, había una nota junta a ella. El chico se levantó rápidamente la cama pero sus piernas flaquearon y cayó desnudo de forma estrepitosa contra el piso. Se reincorporó nuevamente con dificultad y revisó su cuerpo, tenía marcas de la noche de pasión que había disfrutado con el espíritu, tan solo recordarlo lo hizo sentir apenado pero apartó aquellos pensamientos para centrarse en la tarjeta. La tomó ansioso de saber su contenido y leyó en voz alta:
Cuando me extrañes para ti estaré
Sin importar donde me llames
Siempre te encontraré.
Adonde quiera que vayas, yo seré tu hogar
Porque mi amor para ti siempre será
Toca la lámpara querida esposa y a mi te llevará.
Porque nunca sola estarás.
Con amor Thresh
Ezreal cubrió su rostro con la palma de su mano e intentó ocultar la sonrisa que se dibujó en su rostro y extrañó al espíritu que se había autonombrado su esposo.
