Ibac

Habían pasado dos días desde la visita de los príncipes de cristal, y Scootaloo aún estaba en su dilema personal. La "ayuda" de Cadence sólo confundió aún más a la niña. De todas formas, trataba de que no se notara mucho o pensar demasiado en el tema. Como era un sábado, prefirió quedarse en su habitación, leyendo uno de los cómics prestados por Spike, quien estaba emocionado de compartirlos, y la pegaso sospechaba que estaba feliz de tener una hermana, aunque no estaba segura de considerarse así aún. Cuando estaba llegando a la parte más emocionante, unos toques en la puerta la sacaron de la historia, viendo a Twilight asomar la cabeza poco después.

- Hey Scoots, la princesa Luna me ha invitado a un museo de arte e historia en Canterlot, y me preguntaba si querías venir conmigo. Te prometo que puede ser divertido, y podemos ir a donde tú quieras después.

Scootaloo tenía la tentación de decir que no, los Power Ponis estaban frente al ejército del destructor de mundos, pero habían dos cosas que se lo impedían. Primero, quería pasar más tiempo con la alicornio para tratar de aclarar sus sentimientos de una vez por todas, y la otra era la cara de Twilight, que tras su sonrisa simpática, la niña podía ver el miedo real al rechazo, los esfuerzos que estaba haciendo por tratar de conectar con ella.

- Claro- dijo Scootaloo con una sonrisa, viendo el no muy disimulado suspiro de alivio de Twilight.


- Vale, Canterlot es la mejor opción, Batponi solo sale durante la noche y tardaría mucho en llegar de todas formas- dijo White Gloves estudiando un mapa de la ciudad mencionada.

- Aún no puedo creer que estés tan dispuesto a compartir tu cuerpo voluntariamente- dijo la voz de Ibac, el espíritu que le daba su fuerza sobreponi y hablaba en su cabeza.

- ¿Y por qué no lo estaría? Me das fuerza suficiente para poder robar sin restricciones. Si el precio es compartir mi cuerpo, que así sea.

- Tú mismo. ¿Iremos a robar hoy?

White sonrio mientras veía un folleto del lugar a robar, lleno hasta arriba de objetos de valor incalculable. Y pronto, todos serían suyos.


El viaje en tren era algo que Scootaloo siempre disfrutaba, pero esta vez iba con un añadido. Pese a que a Twilight no le gustara, tenían que viajar en un vagon privado para ella y su familia, amigas incluidas. Ventajas, en el caso de la alicornio lavanda, desventajas, de ser una princesa. La pequeña pegaso disfrutaba del paisaje cambiante que se veía a través de la ventana, y, pese a que no le gustaba admitirlo, la historia de como se formo el trayecto de Ponyville a Canterlot que Twilight le estaba contando, era bastante interesante. Si algo le gustaba de la princesa de la amistad, era su capacidad para hacer que hasta la historia más aburrida fuera interesante para ella.

Después de una hora de trayecto, llegaron a su destino, la estación de tren de Canterlot. Ahí, junto a varios guardias nocturnos, estaba la princesa de la noche en persona, Luna. Tras un saludo amigable entre ambas alicornios y otro a Scootaloo, todas se pusieron en camino al museo. Frente a la estación, estaba lo que las llevaría a su objetivo, un modelo de coche fabricado para las princesas por parte de Blueblood como regalo. Se había bautizado como limusina, y era bastante grande, lo suficiente como para llevar a siete ponis sin problemas. El de Luna en especial era de color negro, con su escudo personal en el frente del vehículo. Cuando todos los pasajeros se hubieron sentado, la princesa lunar se giro a la pequeña con una sonrisa amigable.

- Dime Scootaloo, ¿qué tal es vivir con una princesa?

- Pues... bastante bien. Twilight es muy amable, y me ayuda mucho con los deberes- dijo dando una sonrisa a la alicornio, quien la devolvió.

- Me alegro mucho- dijo Luna con la suya propia, pero sabía reconocer las máscaras falsas.

Con respecto a Scootaloo se la notaba preocupada, y no hacía falta ser un genio para saber porque, además, Cadence les dio un soplo. La pegaso aún no sabía su papel en la familia Sparkle, ¿una invitada? ¿Una amiga a la que ayudar? En cuanto a Twilight, su preocupación era que la niña no parecía estar formando ningún vínculo con ella, y para alguien que ya se consideraba su madre, era muy preocupante. Pero poco podía hacer ella, y sabía que tratar de acelerar las cosas, como lo intentó Cadence, no era buena idea, cosa que le comentaron a la princesa del amor. A veces hay que saber cuando dar un empujón y cuando no, y esa no era la ocasión, Luna sabía bien que no. Sólo era cuestión de tiempo de que las piezas encajaran en su lugar.

Una vez en el museo, Luna, de cinco guardias, sólo permitió a dos ir con ellas, para así poder disfrutar de la visita sin muchas interferencias, por lo que tendrían que ir bastante alejados. Pese a lo que pensó en un principio, Scootaloo se lo pasó bastante bien, y más con Twilight explicando historias muy interesantes sobre los autores de varias obras. Una de estas, era la llamada "Dama Lunar", que mostraba a la princesa de la noche acostada en un prado verde con los ojos cerrados, con la luna llena en el cielo, aparentemente en un plácido sueño.

- Y este perteneció a Lion Da Vinci, uno de los grandes autores del renacimiento- dijo Twilight a Scootaloo, quien pasaba su vista de la Luna pintada a la real, que reía ligeramente.

- ¿Esta es usted?

- Si, se que estoy muy diferente- dijo mirando su versión joven, con su pelaje de un color más suave y una crin azul celeste carente de estrellas o sin su aire etéreo.- Pero es algo normal teniendo en cuenta que lo pintaron unos 300 años antes de mi destierro, y debes saber que en aquella época aún estaba desarrollándome, aún lo hago, tuvo que pasar un año completo después de mi liberación para obtener mi aspecto actual. Los alicornios como yo o mi hermana tardan mucho en madurar por completo. Cuando me hicieron ese retrato, Celestia misma hacia muy poco que adquirió su melena tal como la conoces ahora, pero le faltaba, apenas era más grande que un poni común.

Mientras Luna se perdía en sus recuerdos, Scootaloo escuchaba atentamente, muy interesada en esos detalles. Pensaba en los alicornios que había visto en la sala de las estatuas de la Roca de la Eternidad y en su aspecto. Si lo que Luna decía era cierto, esos alicornios no se desarrollaron por completo, ¿por qué? ¿Era por qué en el fondo no eran verdaderos alicornios? ¿Ella podría adquirir una melena así con el tiempo?

Ajeno a esto, un poni entro en el museo y se dirigió a la sala con varias de las esculturas y cuadros de Mistic Angel, otro de los grandes artistas del renacimiento, en un piso inferior a donde estaban las princesas y Scootaloo. Se acerco a un cuadro que representaba a Celestia, hecho hacia 456 años y valorado en 5 millones de bits, dejando caer varios bolsos que traía consigo. Cuando se acerco, un escudo mágico rodeo la obra, y al girarse, vio un guarda unicornio que lo miraba seriamente.

- Alejese de los cuadros, por favor.

- Ay, perdón. Se me olvidó decir la palabra mágica- con una sonrisa, el poni se acerco al guardia.- ¡Ibac!

Su cuerpo se vio envuelto en una bola de fuego y una nube de ceniza, provocando que varios de los presentes salieran corriendo asustados. Cuando todo acabó, en el centro de unas runas antiguas, grabadas a fuego en el suelo, estaba un terrestre del tamaño de la princesa lunar, del mismo tono de pelaje y crin que su aspecto anterior, con unos ojos rojo sangre y una cutie mark consistente en un pentagrama del revés y rodeado de una anillo de fuego. Acercándose al guardia con una sonrisa macabra, le dio un potente golpe que lo encrusto en la pared, matándolo en el acto, ya sea por el golpe inicial o por ser encajado en la pared. Esto asustó al resto de ponis, que salieron de allí lo más rápido posible.

El ruido alertó a las princesas, quienes bajaron para saber que pasaba. Al ver al ladrón meter el cuadro de 5 millones de bits en una de las bolsas, se dispusieron a detenerlo, no sin que Twilight se girara a Scootaloo antes.

- Si ves que es peligroso, escondete, ¿entendido?

Cuando vio a la pegaso asentir, Twilight fue satisfecha tras Luna, que ya había avanzado hasta estar frente al ladrón, colocándose a su lado. Los dos guardias nocturnos se colocaron detrás de ambas princesas, apuntando al poni con sus armas eléctricas.

- Deja ese cuadro donde estaba y rindete- ordenó la cogobernante de Ecuestria en un tono autoritario.

El aludido se giro para ver a ambas princesas, soltando una pequeña risa.

- ¿Y creéis que vosotras dos podréis contra Ibac? No sois nada.

Para demostrar su punto, corrió a una velocidad sobreponi, agarrando a la princesa Luna y estampándola contra la pared tras él. La alicornio tuvo mejor suerte que el pobre guarda, no porque el golpe fuera más flojo, sino por su anatomía y su estatus de diosa, que la protegió de la mayoría de los daños. Aún así, noto un moreton bastante feo, provocando la ira de la señora de la noche. Twilight no se quedó atrás, pues recibió un golpe de casco tan potente que la envió varios metros hacia atrás, levantándose con dificultad, pues su resistencia era apenas superior al poni promedio. Lo primero que vio es que Scootaloo estaba huyendo de allí, mirando una última vez a la princesa de la amistad, quien le instó a huir. Ya con la que consideraba su hija fuera de peligro, se encaró nuevamente con el llamado Ibac, quien recibía como si nada los dardos eléctricos de las armas de los guardias, rebotando contra su piel.

En cuanto a la pequeña pegaso, salió corriendo, no en busca de la salida, sino en busca de un escondite para transformarse. Llegando a un pequeño cuarto de limpieza en el mismo piso donde estaba Ibac, se metio dentro, agradeciendo lo vacío que estaba el museo, siendo una suerte, pues nadie la vio meterse allí. Fue dentro cuando se percató de un detalle, el rayo se formaba dentro de la Roca de la Eternidad por la naturaleza mística del lugar, pero, según le explicó Pyro, fuera de allí, el rayo siempre se formaba en el exterior, atravesando cualquier obstáculo para llegar al campeón. Rezando para que ningun inocente estuviera en la trayectoria del mismo, miró al techo del cuarto.

- ¡Shazam!

Una nube arcana cubrió el cielo sobre el museo, descargando un relámpago que retumbo con un trueno que se escucho a varias calles de distancia. Como si tuviera vida propia, esquivo a cada poni en su camino e impacto con el pequeño cuerpo de Scootaloo, dejando un agujero chamuscado, de apenas un centímetro de diámetro, en varias plantas. Y tal como vino, la nube desapareció, todo en apenas dos segundos.

Por parte de la princesa Luna, pese a haber escuchado el trueno, su preocupación estaba en Ibac, quien había dejado inconsciente a Twilight y matado a los guardias, estando en camino de hacer lo mismo con la princesa de la amistad. Furiosa, la diosa de la noche se dispuso a mostrarle a ese idiota porque sus enemigos de antaño la conocieron como "la pesadilla helada". Justo cuando el criminal estaba notando el aire más frío, viendo pequeños surcos de hielo salir de la alicornio, se escucho a alguien entrar en la sala, interrumpiendo el ataque helado y volviendo todo a la temperatura normal. El motivo era el asombro de Luna, pues en el marco estaba la alicornio misteriosa que tanto quería encontrar.

- Quieto ahí y rindete pacíficamente.

El poni terrestre observo a la nueva alicornio con una ceja alzada.

- ¿Otra alicornio? ¿Quién diablos eres tú?

- Alicorn Marvel a su servicio- dijo la aludida con una sonrisa, una sonrisa que ocultaba su nerviosismo.

Por respuesta, Ibac rompió a reír, haciendo que la llamada Alicorn Marvel se encogiera un poco. Eso, no obstante, desapareció al ver a los guardias muertos, pasando a estar impactada y sin saber como reaccionar. Sabía lo que era la muerte, pero seguía siendo una niña, y esa era la primera vez que veía a un poni muerto, quedando paralizada por completo. Sin embargo, al ver a Twilight inconsciente, algo en su interior despertó. Primero fue miedo a perder a la que le dio un hogar, aunque en el fondo de su alma sabía que era algo más que eso, luego ese miedo pronto fue sustituido por una furia ciega. Su rostro se volvió repentinamente serio al observar al poni nuevamente, quien, con una sonrisa engreida, se colocó en posición de combate.

- Rindete, no quieres pelear conmigo- dijo la alicornio mientras extendía sus alas y dejaba que varios rayos recorrieran sus patas delanteras y cuerno.

- Oh, no, tú no quieres pelear conmigo- dijo Ibac mientras también se preparaba para embestir.

Alicorn Marvel estaba tentada de soltar un rayo de energía pura y cargarse a ese tipo de una vez, pero no estaba dispuesta. Había dos grandes motivos, primero, no quería matar a nadie, ella no era una asesina, y segundo, si Twilight lo descubriera, quien sabe como reaccionaria. Y de algo estaba segura, no tenía intención alguna de decepcionarla.

Tras unos segundos, Ibac se lanzó contra la alicornio, quien imitó rápidamente al villano. No obstante, la chica estaba dispuesta a golpear, pero no estaba preparada para un golpe, acostumbrada a que nadie la igualara en fuerza. Fue expulsada de la sala, callendo en otra habitación de exposición. Se levantó justo a tiempo de ver al terrestre masivo correr en embestida hacia ella, logrando esquivarlo por los pelos al alzar el vuelo. Desde el aire, Alicorn Marvel preparo su cuerno y lanzó un foco de magia de baja potencia y rodeado por diversos rayos, esperando dejarlo inconsciente. Pero el resultado fue lo contrario a lo esperado, pues tras disiparse el humo resultante, la yegua pudo ver al villano ahí, esperando tranquilamente.

- Impresionante, si señor, pero inútil.

De un salto, golpeó a la alicornio y ambos atravesaron el techo, llegando a la segunda planta, específicamente, una sala dedicada a la Ecuestria medieval. Cuando se levantó, Alicorn Marvel vio a Ibac agarrar una de las hachas expuestas con su boca, sonrisa siempre presente, y dispuesto a machacarla. Lanzándose al ataque, se topo con que el arma se destrozaba en la piel de la yegua, momento aprovechado por esta para dar un golpe cargado de electricidad y mandando al terrestre al otro lado de la sala.

Ibac salió del trozo de pared en el que le habían encrustado y miró a la extraña yegua. El sabía que ninguna alicornio podría resistir un golpe de hacha sin salir gravemente herida, a menos que usara un escudo, cosa que no era el caso. Esta era un espécimen interesante, podía generar rayos sin usar su cuerno y su fuerza y resistencia eran equiparables a la suya. Con una sonrisa, el terrestre se dispuso a embestirla con toda su fuerza, dispuesto a entrar en una lucha de titanes. "No me sentía así desde mi enfrentamiento con Rockhoof hace más de 4000 años".

Mientras veía a Ibac acercarse, Alicorn Marvel pensó en su estrategia, planeada en apenas un segundo, preparándose para ello. En cuanto estuvo apunto de chocar, su cuerno se iluminó y envolvió al masivo terrestre en su aura telequinetica, con bastante esfuerzo de su parte, y lo lanzó a una de las paredes, para luego ser golpeado por la alicornio. Al atravesar la pared, Ibac no tuvo tiempo a recomponerse, pues la yegua volvió para agarrarlo y llevarlo a base de golpes por todo el museo hasta salir disparados a la luz del día, callendo frente a la entrada. Varios de los ponis allí reunidos salieron corriendo, otros, en su mayoría periodistas, se quedaron tras el cordón policial, formado nada más llegar la policía a la escena, de forma más rápida que antaño gracias a los coches patrulla ofrecidos por Empresas Blood. Alicorn Marvel se alejo un poco de su oponente, rezando para que hubiera sido suficiente, pero esas esperanzas murieron al verle levantarse.

Ibac se limpio un hilillo de sangre que corría por su hocico antes de mirar a Alicorn Marvel con una sonrisa.

- Te felicito, eres la primera en muchos siglos en poder darme un golpe.

- ¿Eso significa que te vas a rendir?- dijo la chica con una ligera esperanza.

- Más quisieras.

Ibac se preparo para embestir nuevamente, y cuando lo hizo, Alicorn Marvel alzó el vuelo rápidamente. El terrestre vio con una ceja alzada como la yegua cerraba sus ojos. Una energía mágica de color anaranjado empezó a formarse en su cuerno, y cuando sus párpados se abrieron, un rayo de energía mágica de gran poder se lanzó directa al villano, envolviéndolo por completo. Algunos rayos estaban recorriendo el foco de energía, además del propio cuerno y las alas, dando un espectáculo impresionante a los ponis que aún estaban presentes.

Cuando el rayo bajo su potencia hasta desaparecer, Alicorn Marvel se arrepintió de inmediato de haber usado tanta magia, pues vio a Ibac en el suelo, lleno de heridas. Para su alivio, e irritación, para que mentir, se levantó nuevamente, tambaleándose un poco. Aterrizando suavemente, la alicornio observo al villano, quien le devolvía la mirada con una expresión de diversión, para el desconcierto total de la chica.

- ¿Te vas a rendir ya?

- ¿Bromeas? No he tenido una pelea así desde Rockhoof.

Justo cuando estaba por volver a cargar, unas cadenas azules aparecieron en todo su cuerpo, impidiendo cualquier movimiento y anclándose en el suelo. Cuando Alicorn Marvel se giro para ver a la responsable, vio a la princesa Luna, con Twilight detrás. La alicornio naranja tuvo que resistirse bastante para no salir disparada a dar un abrazo a la princesa de la amistad al verla bien. Por su parte, la diosa de la noche ignoro a la nueva alicornio y se acerco a Ibac, quien parecía fastidiado.

- ¿Sabes en qué problemas te has metido?

- Yo no me he metido en problemas, lo ha hecho White Gloves. El planeo el robo y yo solo me divertí- el terrestre de callo un segundo, pareciendo escuchar algo atentamente antes de empezar a reír sin control.- Por favor, el anciano lo dijo claro, conmigo podrías realizar sin problemas cualquier delito, nunca dijo que fuera sencillo contra diosas o superheroes.

- ¿Se puede saber de qué estás hablando?- dijo Luna, perdiendo la paciencia.

- Solo le recuerdo a mi buen anfitrión cual fue la condición de su trato, y como supongo que ya me atraparon, os lo presentaré. En cuanto a ti- Ibac miro a la alicornio naranja y de crin morada detenidamente, quien se mantuvo estoica, siendo un gran esfuerzo para la niña en su interior.- En cuanto escape, continuaremos esta batalla, pues es obvio que es un empate. Nos vemos, Alicorn Marvel. ¡Ibac!

Como la primera vez, su cuerpo al completo se envolvió en llamas y humo negro, sorprendiendo a las princesas y la heroína, quien no pudo evitar ver un paralelismo con su caso. En cuanto la neblina empezó a despejarse, Luna ajusto rápidamente las cadenas al cuerpo mucho más pequeño. El poni que quedó, que la princesa lunar supuso era el llamado White Gloves, miró aterrado a la princesa, tratando desesperadamente de huir.

- ¡Ibac! ¡Ibac! ¡IBAC!- grito una y otra vez, cada vez más desesperado, de forma inútil.

Con un gesto, Luna indicó a uno de los agentes que se llevaran al ladrón histérico, que no paraba de maldecir al espíritu que le daba su fuerza y que descubría demasiado tarde que sólo miraba por él mismo. Dándose la vuelta, vio a la autonombrada como Alicorn Marvel, quien observo con alivio como se llevaban a White Gloves.

- Así que tú eres la nueva alicornio, ¿no?

La aludida dio un salto, centrándose en la princesa, quien la miraba detenidamente.

- Esto... yo...

- Debo darte las gracias. Entre tú y yo, si me hubiera visto en la necesidad de enfrentar a este poni yo sola, lo más probable es que hubiera convertido el museo y parte de estas calles en un páramo frío y sin vida, desventajas de tener tanto poder- dijo con un pequeño guiño amistoso seguido de una sonrisa.- Ahora, ¿querrías venir conmigo y Twilight al castillo? Hay mucho de lo que nos gustaría hablar, ¿verdad Twilight?

La princesa se giro para ver a su amiga, que se estaba internando en el museo nuevamente. El único signo de que la había escuchado fue que giro su cabeza.

- En cuanto encuentre a Scootaloo, iré encantada contigo. Pero ahora mismo, ella es mi prioridad.

Eso saco a Alicorn Marvel de su trance, decidiendo que ese era un buen momento para salir de allí. Aprovechando que Luna estaba distraída con Twilight, se lanzó a los cielos, pasando el museo, dando un pequeño rodeo y llegando a la calle trasera del edificio. Deteniéndose en la puerta trasera, la alicornio miró al cielo despejado, deseando que nadie se diera cuenta.

- ¡Shazam!

El rayo cayó con fuerza y la alicornio volvió a la normalidad, el pequeño cuerpo de la pegaso Scootaloo. Entró en el edificio y logró llegar con éxito a una sala de exposición, escuchando a Twilight en la distancia, llamándola. Respirando profundamente, fue a su encuentro, llamándola también. Al verla, se fijo por primera vez en el estado de la alicornio lavanda, quien corrió a dar un fuerte abrazo a la niña. Tenía varios moretones a lo largo de su cuerpo y un pequeño hilo de sangre corriendo desde su nariz hasta su barbilla, pero eso no pareció importarle nada, estando perfectamente feliz al ver a Scootaloo a salvo.

- ¡Gracias a Celestia que estás bien!- dijo la alicornio aliviada.

Pese a que le costó un poco, Scootaloo acabó abrazando a Twilight, dejando salir lo que su forma de alicornio había bloqueado. Las lágrimas empezaron a salir a raudales al recordar los cadáveres, pero lo peor fue el recuerdo de la alicornio lavanda en el suelo, y su aspecto no es que ayudara mucho. Estrecho con fuerza a la yegua, queriendo asegurarse de que estaba ahí, ignorando la llegada de la princesa Luna, que se quedó apartada, alejándose para investigar otra zona del museo y dar privacidad a las dos ponis. "Este es un gran paso", pensó con una pequeña sonrisa.

- Tenía m... miedo de que... de que tú...- dijo Scootaloo entre sollozos, incapaz de terminar esa frase y enterrando su rostro en el pelaje de Twilight.

- Estoy bien, pequeña, estoy aquí. Y no me iré a ningún lado.

Scootaloo asintió contra su pecho, no queriendo despegarse aún. Puede que Twilight aún no tuviera el título de madre, pero si de algo estaba segura la pegaso, era que si se había ganado un lugar solo reservado a aquellos que consideraba familia, y estaba dispuesta a proteger a su familia.


- ¿Estas diciendo qué esta alicornio podría volver a su forma previa cuando quisiera?- dijo Celestia, sentada en su lado de la mesa de té con su hermana delante, siendo las únicas en esa habitación.

- Así es- Luna dio un sorbo a su taza mientras pensaba sus siguientes palabras.- Momentos antes de que apareciera esta llamada Alicorn Marvel, se escucho un relampago que varios ponis pueden confirmar. Y lo mismo pasó al poco de que se fuera, y sabiendo que el tal White Gloves es capaz de transformarse en un poni completamente diferente en actitud y aspecto a través de un hechizo desconocido, incluso para nosotras, ¿quién dice que esta Alicorn Marvel no es diferente?

Celestia medito las palabras de su hermana mientras bebía su té lentamente. Si algo le inquietaba de esa posibilidad, era la idea de que está alicornio pudiera camuflarse entre los ponis comunes con tanta facilidad. Suspirando, la princesa del sol se centro en otro punto importante.

- ¿Twilight está bien? El Primero sabe que aún no ha desarrollado su resistencia alicornio del todo.

- Está bien, uno o dos moretones, pero bien. Creo que esta experiencia le ha hecho más bien que mal- dijo con una ligera sonrisa, ignorando el rostro confundido de su hermana.- Cuando la fui a buscar después de que Alicorn Marvel desapareciera, la encontré junto a Scootaloo. La pobre niña lloraba en su pecho, es obvio que le impacto ver a Twilight en ese estado. Con un poco de suerte, pronto aceptará a Twilight como su madre.

- Esa es la mejor noticia que he tenido en todo el día- dijo la princesa del sol encantada.