Todos los personajes y demás datos reconocibles pertenecen a Stephanie Meyer, lo demás es de mi propia autoría.
Hola, este es mi primer fic, me tomó varios años decidirme a escribir, pero aquí está. Espero les guste y agradeceré cualquier comentario.
Pájaros cantando.
Antes de eso, silencio.
Y antes del silencio, murmullos. Tantos murmullos.
Estoy muerta, sé que lo estoy, pero esto no se siente como creí que sería, escucho mi respiración y mi corazón, lo que es imposible porque fue arrancado, sé que debería abrir los ojos para ver en donde estoy y como se ve la vida tras la muerte, pero tengo terror de lo que veré o lo que no veré.
"Cuenta hasta tres, prepárate y continua, con la frente en alto" eso es lo que diría mi madre, 1, oh, mi pobre madre, ¿cuánto tiempo pasará hasta que sepa que he muerto? 2, ¿Y mi padre? Siempre ha dicho que soy su pequeño rayo de luz iluminando sus oscuros días, ¿quién iluminará sus días ahora? 3…
Luz.
No, árboles y luz, estoy acostada en un bosque que nunca he visto antes, no es como los bosques de Escocia a los que solía llevarme a escondidas Tyr, mi hermano mayor, antes de la guerra, mucho antes cuando solo era una niña. Los recuerdos de mi vida se agolpan en mi mente, las caras de mi familia y mis amigos se reproducen uno tras otro, las voces sobreponiéndose unas a otras. ¡Concéntrate! con ese lejano pensamiento vuelvo al presente al bosque húmedo que me rodea, creo que puedo ponerme de pie, nada duele más allá de lo soportable y justo mientras me siento, la veo, una raíz color índigo serpenteando por mi brazo izquierdo desde el centro de la palma y sin verla sé que sube hasta mi hombro y baja hacia mi corazón. La marca de los renacidos.
Yo, Isabella, morí y alguien me trajo de regreso. Soy una renacida.
Miro a mi alrededor y no veo señales de una presencia ajena a la mía, estuve fuera demasiado tiempo si las huellas de alguien más se borraron ya de la tierra, días o quizás semanas, no lo sé, sé lo que significa el volver, pero el dolor en mi cabeza que ha ido incrementando desde que desperté me impide considerar todas las consecuencias.
Hospital. La voz de mi propia consciencia me devuelve nuevamente a la racionalidad, debo ir al hospital, donde habrá humanos, puedo hacerlo, los humanos suelen ignorar cualquier cosa que no quepa en su pequeña caja de lógica, no harán preguntas de como llegué o quien soy y aunque lo hicieran, puedo desviar su atención lo suficiente, solo necesito que el dolor pare para entonces hacer un control de daños del resto de mi que ningún hospital humano puede arreglar si esta dañado. Tiempo de ponerse de pie.
Mis piernas no duelen, pero se sienten pesadas, camino sujetándome de los árboles a mi alrededor, dioses, espero que haya un hospital cerca o caminar hasta allí me llevará siglos, no estoy acostumbrada a moverme tan lento, pero todo mi cuerpo se siente ralentizado, esto es horrible; mi mano se resbala en el vacío donde se supone habría un árbol, pero no lo hay porque el bosque se acabó, frente a mi hay asfalto brillante por la lluvia y a su borde, un pequeño café con poca gente en su interior, considero un momento la posibilidad de entrar y conseguir algo de comer, pero me retengo, estoy casi segura de que si como ahora el dolor me haría vomitarlo todo, y me prometo a mí misma conseguir alimento tan pronto me encargue del latido en mi cabeza.
Ah, hospital – mi voz suena rasposa y dura a mis oídos cuando leo un letrero a unos metros del café, dioses, arde como si hubiera deslizado una barra de hierro caliente por mi garganta, aunque ¿quién sabe? Quizá es parte del ritual para traer a alguien de vuelta de la muerte, no lo sé y no conozco a nadie que lo sepa, el renacimiento es una leyenda entre los míos, pasaron tantos años desde el ultimo renacido que se convirtió en un cuento para asustar a los niños rebeldes, pero ahora sé que es verdad, el problema es que no sé que partes del cuento son reales y cuales son las partes faltantes, comparo lo que sé de historias con lo que estoy experimentando mientras sigo caminando y analizando lo que me rodea, esto en definitiva no ayuda a mi cabeza.
Hay poca gente alrededor, pero todos giran su cabeza al verme pasar, lo que encuentro grosero y confuso hasta que me veo reflejada en el escaparate de una tienda de deportes. Estoy usando pantalones negros de lana que vieron mejores días, están desgarrados por todas partes y llenos de lodo, pero el problema son los zapatos y blusa o más bien la falta concreta de estos, estoy descalza y con solo una delgada y muy rota camiseta cubriendo mi torso, sé por lo que he visto que debería estar usando botas y una gran chamarra, no hay nieve pero no me sorprendería que empezara a caer de pronto, debo llegar al hospital antes de que alguien llame a la policía por la loca vagabunda caminando por el pueblo.
Sigo caminando con toda la tranquilidad que puedo, no es difícil imitar a los humanos, lo he hecho por siglos, caminar lento, pero firme, algo encorvada y con la mirada al frente, eso los mantiene alejados sumado a sus propios instintos. Al fin, veo la entrada de urgencias del hospital del pueblo, entro pasando el registro hasta que una enfermera me detiene, pequeña, delgada y mayor.
¿Estás bien linda? ¿Qué ocurrió? – Mi ropa está destrozada así que sabe que algo va mal, pero la experiencia es lo que la mantiene calmada, esta tratando de darme fuerzas. Pienso rápidamente considerando todo lo que vi de los alrededores. Aclaro mi voz y mi mente preparada para explicar
Estaba escalando y me resbalé, creo que estuve inconsciente mucho tiempo, tengo un dolor punzante en la cabeza – Eso esta mejor de lo que escuche antes, mi voz suena baja, pero clara y con un ligero toque de angustia y confusión, como lo haría la de un humano que sufrió tal accidente.
Tranquila cariño, todo estará bien, te llevaré a una camilla y tomaré tus datos, un doctor vendrá a ti enseguida – Pasa su brazo por mi espalda y me sostiene con el otro al tiempo que me guía lentamente hasta una poco ocupada sala de urgencias, me indica una sección y me ayuda a recostarme, dioses, la tierra en la que desperté es más cómoda que esta cosa - ¿puedes recordar tu nombre? – mientras menos mentiras diga será más fácil recordarlo todo, debo mantenerme lo más cercano posible a la verdad.
Bella, Bella Thomas – Le digo suavemente con el mejor acento americano que puedo, Isabella Tomeksdóttir es nórdica, pero Bella Thomas puede ser una chica de un pequeño pueblo sin nombre en Estados Unidos, no hay problema, antes de que la enfermera pueda preguntar otra cosa llega un doctor y mi respiración se paraliza.
¡Dr. Cullen! Llega justo a tiempo, iré por los folios de registro en lo que usted inicia la revisión de la señorita Thomas, estaba escalando y cayó, dice tener un dolor en la cabeza y yo creo que esta desorientada – Estoy apunto gritarle que corra, cuando ya se dio la vuelta y corrió la cortina, pero sigo viendo fijamente hacia donde estaba parada.
Muy bien señorita Thomas, soy el doctor Carlisle Cullen, yo cuidaré de usted - ¿cuidarme? Conozco muy bien a su gente y el desinterés y abnegación no son una de sus cualidades, volteo lentamente y miro sus ojos fijamente, raro, no son negros ni del usual color rojo, son color ámbar, pero eso no importa porque no cambia las cosas.
Vampiro – mi susurro parece más un siseo extraño, que solo él y yo podemos oír, su expresión se congela.
