Evacuación

Scootaloo esperaba junto a Twilight y Spike en el vestíbulo del castillo a Shining, Cadence y sus abuelos. Starlight no se encontraba allí, pues había alegado trabajo en la escuela, aunque la alicornio lavanda no paro de murmurar algo sobre abandonarla. El dragón había dejado de reírse hacia un rato bajo la amenaza de enseñarle a Smolder sus fotos de cuando era un bebé. La pequeña pegaso vio a su madre caminar de un lado a otro, completamente nerviosa, y cuando tocaron a la puerta con cuatro golpes secos y contundentes, dio tal salto que por poco llega al techo. Con una respiración profunda, Twilight abrió la puerta, mostrando a los príncipes de cristal y a Night Ligth y Twilight Velvet, acompañados por varios guardias de la amistad y de cristal. Con una sonrisa, la princesa los invito a pasar, siendo los soldados los únicos en quedarse fuera. Solamente Cadence y su padre correspondieron a la sonrisa de la alicornio, su hermano y madre tenían miradas severas.

- Bueno, puedes comenzar a explicar- dijo Shining con calma. Pero antes de que Twilight pudiera hacerlo, Velvet interrumpió.

- ¡¿Qué diablos hay que explicar?!- la unicornio se acerco amenazante a su hija, haciendo que está retrocediera un poco.- ¡¿Cómo se te ocurre no decirnos nada, eh!? ¡Ohh, esta es la última vez que nos ocultas algo así! ¡Primero fue Nightmare Moon, luego Discord, Sombra...! ¿Quieres que siga?- Twilight acertó a negar con la cabeza rápidamente.- ¡Al menos tu hermano tuvo la cortesía de decirnos que se iba al imperio de cristal a protegerlo de un ser malvado! ¡¿Tú?! ¡Esperaste a hacer esa estúpida misión para decir "ay, tengo que decirle a mis padres que arriesgue la vida"! ¡En serio, a veces me pregunto si lo haces solo para jodernos! ¡¿Acaso no somos lo suficientemente importantes como para...?!

- ¿Crees qué eso es suficiente castigo?- dijo Cadence a su esposo en un susurro.

- Definitivamente, no hay mejor castigo que el regaño de una madre- dijo Shining en otro susurro, empezando a suavizar su mirada.

- ¡¿Algo más qué no sepamos?!- grito Twilight Velvet a su hija, totalmente furiosa.

- N... no... Nada más...

- Más te vale, Twilight, más te vale- susurro Velvet en un tono amenazante, solo usado cuando sus hijos acababan con su paciencia, cosa que ambos temian, mucho más que un centauro roba magia. En cuestión de segundos, la unicornio dejó de estar enfadada a alegre, apartándose un poco de su hija para acercarse a Scootaloo, quien retrocedió un poco.- ¿Esta es la pequeña Scootaloo?

- Si- dijo Twilight, completamente aliviada de ver que su madre volvía a ser la yegua cariñosa que recordaba.- Mamá, papá, os presento a mi hija Scootaloo Sparkle.

- U... un placer- dijo la niña, haciendo una pequeña reverencia ante los dos unicornios, que se acercaron a la pequeña.

Escucho unas leves risas provenientes de Spike, pero antes de que pudiera erguirse con su rostro rojo, sintio que la abrazaban entre dos. Tanto Night Light como Twilight Velvet abrazaron a su nieta con fuerza, ambos con grandes sonrisas.

- ¡Por Celestia, estoy tan feliz! ¡Eres la cosa más linda que he visto!- grito Velvet.

- ¿No era yo lo más lindo?- dijo Spike con un pequeño bufido.

- Acostúmbrate- comento Shining con una risa.- Los primeros años le prestarán más atención a ella, yo sufrí lo mismo cuando esa bola de pelo vino al mundo- dijo mirando a Twilight, quien le sacó la lengua en respuesta.

- Entonces... ¿Ya no estás enfadado?- dijo Cadence con una risita.

- Ya tuvo suficiente castigo con mamá.

- Y que lo digas, había olvidado lo mal que se pasaba- dijo Twilight con un suspiro.

- ¿Eso significa que no volverás a aplicar esa técnica conmigo ni con Scoots?- dijo Spike esperanzado.

- ¿Y renunciar al privilegio de toda madre de gritar a sus hijos como castigo? Na.

Scootaloo, ajena a esto, trataba de sobrevivir al ataque conjunto de sus abuelos, pero mentiría si dijera que no lo disfrutaba. Definitivamente, prefería tener los mofletes rojos a volver al orfanato. Por su cabeza paso la idea de que si quería mantener esta familia, debía atrapar a Caballeron antes de que él la encontrara a ella, pero desterro esa idea de inmediato. Prometió que no volvería a convertirse en Alicorn Marvel, y lo iba a cumplir.


Cuando la sirena tocó, un centener de niños salieron al patio de la escuela, entre ellos el grupo de las cutie mark crusaders. Hacía dos días que Scootaloo tuvo su visita de sus abuelos, y Twilight pensó que ya era hora de volver al colegio, cosa que no apasionó a la niña, pero poco podía hacer ella. Pese a lo mucho que sus amigas querían saber que había pasado, tuvieron que esperar al recreo para poder hablar con tranquilidad. Starblue se habría acercado, pero había ido a jugar con algunos amigos que había echo, y pese a que Scootaloo estaba tentada de invitarla a ir con ella y sus amigas a Sugar Cube Corner, sabía que la niña iba a ir con Fluttershy, quien la había invitado a ver a todos sus animales. Aún así, la pegaso se alegro por la pequeña que era como una hermanita, por lo que se centro en sus amigas.

- Vale- dijo Appleblom-, desembucha. ¿Dónde has estado?

- Con Twilight, quería pasar tiempo de madre-hija conmigo, y yo tampoco iba a negarme.

Sweetie Belle escupió su bebida sorprendida mientras que Appleblom casi se atragantó con su comida.

- Espera, espera, ¿ya consideras a Twilight como tu madre?- dijo Sweetie encantada con la idea.

- Si, tarde un poco, pero lo hice.

- Me alegro tanto por ti- dijo Appleblom con una gran sonrisa, antes de fruncir un poco el ceño, mirar a su alrededor y decir en un susurro.- ¿Y qué hay de Caballeron? ¿Lo atrapaste?

- No...- dijo Scootaloo mirando hacia su almuerzo, preparado por Twilight esa misma mañana.- Se escapó.

- Bueno, para la próxima vez seguro que...

- No habrá próxima vez- dijo Scootaloo, interrumpiendo a Sweetie.- No volveré a transformarme, no soy la herramienta de nadie.

Tanto Appleblom como Sweetie Belle se miraron confusas. Tras unos segundos de silencio, la potra terrestre miró indignada a Scootaloo.

- ¿Qué diablos significa eso? Te eligieron por una razón y...

- Si, solo para atrapar a un loco. Y se equivocaron al elegir. Solo fui su último recurso.

- Eso no es cierto- dijo Sweetie.- Eres la indicada y...

- Por favor, casi mato a Fight y a mi madre, eso no creo que signifique ser digno de algo.

- Lo de Fight fue un error, y según escuche de Applejack, si no hubieras hecho lo que hiciste, Twilight no estaría aquí- dijo Appleblom firmemente.

- ¡Casi la mato!- grito Scootaloo echa una furia, bajando la voz al ver a algunos potros mirarla extrañados.- Da igual lo que me digas, casi mato a la poni que me dio un hogar, una familia. La poni que fue mejor madre que esa idiota que se largo con el primero que le puso ojitos bonitos. Da igual lo que digáis las dos, pero ser elegida por ese estúpido mago solo me trajo desgracias.

- ¿Salvarnos fue una desgracia?- dijo Sweetie Belle seriamente, haciendo que Scootaloo la mirara sorprendida.- Te recuerdo que de no ser por esos poderes, yo y Appleblom habríamos sido secuestradas, a saber que habría sido de nosotras. De no ser por esos poderes, Zecora habría muerto.

Scootaloo, no queriendo escuchar a sus amigas, se levantó y se fue a paso rápido. Sabía que tenían razón, pero su orgullo y el sentimiento de culpa se lo impedía, seguía viéndose como indigna, un error. Sweetie estuvo a punto de ir tras ella, pero Appleblom la detuvo.

- Déjala, ya sabes como es. Tiene que resolver esto y darse cuenta de la verdad por ella misma.

A regañadientes, Sweetie Belle volvió a sentarse, viendo su almuerzo y guardándolo, ya no tenía ganas de comer.


Había pasado una semana desde la convención, y Caballeron había estado ocupado. Se había estado moviendo de ciudad en ciudad, absorbiendo la magia de todo unicornio con el que se encontraba, pero su ruta era clara. En ese momento, observaba un pueblo desde una colina. Era uno pequeño, pero cercano a su objetivo final.

- Te queda poco. Drena a esos idiotas, luego a la princesa de la amistad, y tendrás el poder suficiente para enfrentarte a la campeona.

Caballeron sonrió macabramente mientras avanzaba. Pronto, la magia de Twilight Sparkle y después de esa Alicorn Marvel serían suyas, y él dominaría el universo entero como su emperador.


- ¿Cuál es la situación?- dijo Celestia.

Tanto ella como su hermana estaban en la sala de reuniones, sobre cuya mesa se colocó un mapa de Ecuestria. El nuevo general del ejército ecuestre desde el despido del anterior estaba junto a ellas, señalando varios puntos en el mapa. Era un unicornio azul marino con una crin rojiza, ojos de color castaño y una cutie mark de un martillo dentro de un sol, llamado Hammer War.

- Cuatro pueblos han sido atacados en la última semana, el último de ellos fue ayer mismo. Como pueden observar, los ataques empezaron aquí, y han ido avanzando en una sola dirección.

- Ponyville- dijo Celestia seriamente.- ¿Alguna baja?

- Todos los unicornios fueron drenados de su magia, y salvo los que, según testigos, se resistieron, entre estos la mayoría de la policía, nadie ha muerto.

- Típico- dijo Luna con un suspiro irritado.- Este es de los que quieren dar el mensaje de "rendiros y seréis perdonados". Estoy un poco harta de estos.

- Yo también, hermana, yo también- Celestia observo el mapa detenidamente antes de decir nada más.- ¿Qué hay de Supermare? ¿No ha actuado en ningún ataque?

- Según informes, en cada ataque, un monstruo con aspecto de minotauro ha atacado donde fuera que estuviera Supermare, amenazando a los civiles presentes, y cuando acaba, desaparece. La chica no ha estado dispuesta a dejar sólo al monstruo, pues podría matar a muchos inocentes.

- Una distracción- dijo Luna con el ceño fruncido.- Este Caballeron sabe lo que hace.

- Luna- dijo Celestia sin apartar la vista del mapa-, manda una carta de inmediato a Twilight. Deben evacuar la ciudad y prepararse para uno de los combates más grandes que hayan tenido.

- ¿Hermana?

- Luna, este Caballeron no es un simple poni. Si Star Swirl tiene razón, que siempre la tiene, ese poni tiene de su lado a los 7 enemigos de la ponidad, que en su día trajeron desolación y muerte, no sólo los ponis, sino a todo el planeta.

- ¿Y qué hay de Alicorn Marvel? Se supone que ella es la encargada de mantener bajo control a esos monstruos, ¿no?

- Solo podemos esperar a que aparezca.

Luna asintió mientras salía de la sala, dispuesta a cumplir con el mandado. Celestia, por su parte, se preparaba mentalmente para luchar en el caso de que su alumna o esa Alicorn Marvel no vencieran, pero tenía miedo de hacerlo. "Padres, no permitais que luche. No quiero liberar nuevamente a Daybreaker, os lo suplico".


Scootaloo llegó a su casa del colegio junto a Spike, empezando a correr a su habitación para ir a comer enseguida. No obstante, la voz de su madre, quien salió de la sala del cutie map, le hizo bajar el ritmo.

- ¡No corras en casa!

- ¡Perdón!

A trote rápido pero sin llegar a correr, llegó a su cuarto, tirando sus alforjas sobre la cama. Cuando se dio la vuelta, vio a su madre en la puerta, mirándola con preocupación.

- Scoots, ¿puedo hablar contigo un momento?

- Supongo, ¿hice algo mal?- dijo la niña preocupada, a lo que su madre negó con la cabeza, acercándose a Scootaloo.

- Verás, Rarity y Applejack me han comentado que, por lo visto, ya no te hablas con tus amigas. ¿Pasa algo?

- No- dijo Scootaloo mirando al suelo.

- Scootaloo Sparkle, soy la princesa de la amistad y tu madre, ¿de verdad crees que me creeré una mentira así? Por favor, solo quiero ayudarte.

Scootaloo estuvo a punto de decir que no lo necesitaba, pero cuando vio el rostro de Twilight, no tuvo el valor de hacerlo. Suspirando, la niña trato de pensar en como exponer su problema sin revelar nada de la Roca de la Eternidad.

- Yo... aún me siento culpable por como golpearon a Starblue, pero Appleblom y Sweetie Belle insisten que no es así y...

- Te conozco lo suficiente como para saber que esa no es la verdadera razón.

- Esta bien...- Scootaloo trato de pensar otra escusa válida, hasta que recordó que había algo que la llevaba carcomiendo prácticamente desde que fue adoptada, y, curiosamente, encajaba con su otro problema.- No me siento... digna de esta familia...

- ¿Cómo puedes decir eso?- dijo Twilight asustada y preocupada, a lo que Scootaloo solo suspiro.

- Yo... yo... ¡Mírame! ¿Cómo ibas tú, la poni más amable, dulce e inteligente, a quererme a mi en tu familia? Soy impulsiva, dudo de mi misma, me asustan hasta las historias de miedo más tontas, cuando me enfado decido sin pensar... Y tú... ¡Eres perfecta! No... no merezco esta familia y...

- Basta- la mirada de Twilight era severa, levanto la barbilla de su hija con un caso y la obligó a mirarla a los ojos.- Scoots, puede que lo que hayas dicho sea verdad, pero te centras solo en lo malo- la alicornio dio una sonrisa mientras acercaba a la pegaso a su pecho y la abrazaba con sus alas.- Eres dulce, inteligente, amas a tu familia y amigos, y siempre estás dispuesta a ayudar a cualquiera que pida tu ayuda. ¿Sabes cuando fue el momento exacto en el que me robaste el corazón?

- No- dijo Scootaloo, mirando a su madre con lágrimas en sus ojos.

- Fue el primer día que decidí daros clases particulares a ti y a tus amigas- Twilight dio una risita al ver el rostro incrédulo de la niña.- Si, fue ahí. Aún no sabía que era lo que sentía exactamente, pero a medida que más te enseñaba, te veía crecer, aprender y divertirte, más tenía claro que te quería en mi familia. Eres mi hija, y aunque no te sientas digno de ello, te lo mereces con creces.

Twilight beso la frente de Scootaloo, acariciando su espalda, tratando de transmitir su seguridad. Pero al ver que aún parecía dudosa, la alicornio lavanda pensó en como ayudar, recordando un suceso de hace mucho.

- ¿Sabes qué yo tampoco me sentí digna de mis alas?- Scootaloo miró sorprendida a su madre, quien asintió solemnemente.- Pensé que no las merecía. ¿Yo, quien volvió loco a todo el pueblo con un muñeco por un ataque de nervios? ¿Yo, quien libero accidentalmente a Cerbero? ¿Yo, qué soy impulsiva, actuó sin pensar bajo presión y muchas veces dudo de mi misma? ¿Te suena?

Scootaloo abrió sus ojos como platos, incapaz de creer que su madre, a quien empezaba a ver a la altura de Rainbow, quizá un poco por encima, fuera así, a excepción de lo del muñeco. Con esa no había escusa.

- Después de mi coronación, se lo dije a Celestia, y... ¿Sabes qué dijo?- la pequeña pegaso negó con su cabeza, ansiosa de escuchar la historia.- Me dijo que si pensaba que no era digna de esas alas, entonces había elegido bien. Pues solo quien está preocupado de no hacerlo bien, quien se busca mil y un fallos para justificar el no ser digno, es quien el que más digno es de lo que se gana. Y eso es aplicable a muchos ámbitos, y este es uno de ellos. ¿Comprendes?

Scootaloo miró al suelo, pensando en sus palabras. Pese a que lo que sentía respecto a la familia era verdad, esas dudas se resolvieron con la charla con su madre, pero era lo otro lo que le preocupaba. ¿De verdad podía ser digna de ser la campeona de la magia? Decidiendo no pensar en eso, miró a su madre con una gran sonrisa, asintiendo y dándole un abrazo, que Twilight acepto encantada. Fue ahí que Spike entró corriendo, asfixiado y llevando un pergamino con un lazo negro, símbolo de la urgencia del mensaje.

- ¡Mensaje de Luna!

Twilight agarró el pergamino sin soltar a su hija y empezó a leer. Al terminar, su rostro mostró una gran preocupación, separándose de Scootaloo y mirando a su hijo dragón.

- Spike, manda un mensaje a todas mis amigas para que vengan aquí de inmediato. Lo mismo para el alcalde y el comisario de policía, si alguno dice que está ocupado, recalca que es una orden directa de su princesa.

Spike hizo un saludo militar antes de salir corriendo a hacer el mandado. Cuando desapareció de la vista, Twilight se giro a Scootaloo, que estaba muy confundida.

- Scootaloo, recoge tus cosas, irás a pasar un tiempo a casa de tus abuelos en Canterlot.

Antes de que Twilight abandonara la habitación, Scootaloo la interrumpió.

- ¿Qué pasa?

- Yo...- barajando sus opciones, Twilight recordó lo que le dijo Rainbow cuando adoptó a Scootaloo, "recuerda que no le gusta que le mientan, por mucho que la verdad sea dura, disela".- Caballeron viene hacia aquí, tenemos que evacuar la ciudad. No te preocupes, no me pasará nada.

Twilight se acerco a su hija para darle un abrazo antes de marcharse. Por su parte, Scootaloo sólo pensaba en Caballeron, ¿le haría frente? ¿O confiaría en qué su madre y sus amigas lo atraparían? Decidiendo confiar en esa última opción, se preparo para hacer su maleta. Casi veinte minutos después, alguien tocó en su puerta, y al girarse, la pegaso vio a Spike junto a sus amigas, quienes simplemente la miraron sin pronunciar palabra, a lo que Scootaloo respondió dándose la vuelta.

- Bueno...- dijo Spike incómodo.- Yo me voy para ver si necesitan algo de mi.

Cuando el dragón se fue, las dos crusaders se sentaron a un lado de la puerta, mirando como Scootaloo observaba una maleta ya hecha, tratando de pensar en que hacer. Con un suspiro, se acerco a sus amigas, sentándose frente a ellas y mirando a cualquier otro lado que no fuera a ellas.

- Yo... siento como me comporte.

- No pasa nada- dijo Appleblom con una sonrisa.

- Eso no significa que haya cambiado de idea.

Pese a que Appleblom quiso protestar, recibió un golpe de Sweetie Belle, quien miró amablemente a Scootaloo.

- No te preocupes, es tu vida y tu decisión.

- Entonces... ¿Amigas?

Pese a que miraba hacia otro lado, las observaba atentamente por el rabillo del ojo. Appleblom y Sweetie Belle se miraron un segundo antes de lanzarse a darle un abrazo a la pegaso. Por una vez, Scootaloo no negó la muestra de afecto, feliz de tener a sus amigas cerca.


- Bien, me alegro que hayáis podido venir.

Twilight se encontraba en su trono, observando a los presentes en la sala del cutie map. Sus amigas estaban en sus respectivos tronos, mientras que el alcalde y el comisario estaban en dos sillas específicas para estos casos. Junto a la alicornio estaban Spike y Starlight, esperando a que se necesitara su ayuda.

- Si, si, hagamos esto rápido, hoy es mi día libre- dijo el comisario, un poni terrestre ya anciano.

- Olvídese de su día libre, estamos ante una emergencia nacional- Twilight ignoro la queja que el poni están formulando, continuando con su discurso.- La princesa Luna me ha informado de que Caballeron ha estado atacando varias ciudades en su camino a Ponyville. En todas ellas, a los unicornios se les ha arrebatado su magia por completo y quienes se han opuesto a él, han muerto. Debemos evacuar la ciudad.

- ¿Evacuar?- dijo el nuevo alcalde de Ponyville, elegido sobre la anterior por su mejor desempeño.- Permitame que le diga que somos alrededor de un millón de habitantes, ¿cómo evacuaremos a tantos ponis en un solo día?

- Debemos hacerlo, sus vidas corren peligro- dijo Twilight firmemente.

- ¿Qué hay de los hospitales o los orfanatos?

- Los pacientes serán trasladados a hospitales en Canterlot y Cloudsdale. En cuanto a los huérfanos, las princesas han ofrecido su castillo para alojarlos, y dado que sólo hay dos orfanatos en Ponyville, será algo sencillo.

- Por favor, están exagerando y...

El comisario se interrumpió al escuchar un golpe en la mesa, producido por Rainbow Dash, quien parecía furiosa.

- ¿Me estáis tomando el pelo? ¿Desde cuando las princesas exageran con algo así?

- No tolerare...

- ¡Basta!- dijo el alcalde, mirando luego a la princesa, inclinando su cabeza respetuosamente.- Informaremos a la población de inmediato y evacuaremos los hospitales y los orfanatos de inmediato.

Levantándose, el alcalde indicó al comisario, que no paraba de echar pestes, a salir de allí. Una vez solas, las mane six esperaron indicaciones de Twilight.

- Starlight, Spike- los aludidos miraron a la alicornio atentamente, esperando sus indicaciones.- Vosotros evacuareis el colegio de la amistad, organizad su vuelta a casa hasta nuevo aviso. Tienen que volver hoy, ya sea en tren, carruaje o coche. Confío en vosotros.

Unicornio y dragón asintieron antes de salir por la puerta, deteniéndose un momento, mirando a alguien tras esta, observándose entre ellos, encogerse de hombros y seguir adelante. Por su parte, Twilight, que no los había notado, miró a sus amigas.

- Bien, dado que es obvio que Caballeron viene por mi, nosotras esperaremos aquí y...

- Ejem- dijo Rainbow, mostrando sus rayos arcoíris.

- Salvo Rainbow que patrullará la ciudad en su búsqueda y si lo encuentra me avisará de inmediato y saldrá de allí- dijo la princesa mirando seriamente a su novia, quien, pese a que no le gustaba la idea, acabó por aceptar.- Applejack, Rarity, vuestras hermanas pueden quedarse con mis padres junto a Scootaloo y...

- En realidad, quería preguntarte algo...- dijo una voz desde la puerta.

Cuando Twilight se giro, vio a Scootaloo ahí, junto a Appleblom y Sweetie Belle. Con un suspiro, la alicornio lavanda se levantó para acercarse a su hija.

- Scootaloo, no puedes quedarte aquí y...

- Lo sé, solo quería saber si puedo ir con Starblue al castillo. No tiene tantos amigos en el orfanato como en el colegio, y no quiero dejarla sola. ¿Por favor?

- Esta bien, avisaré a Luna y... Espera, ¿cómo sabes qué los niños del orfanato van al castillo de las princesas?

- Bueno, yo...- Scootaloo miro al suelo, jugueteando con sus cascos, evitando la mirada de su madre.

- Scootaloo, ¿cuánto tiempo llevas escuchando?

- Taaaaal vez desde lo de los unicornios a los que les quitan la magia- Scootaloo dio una sonrisa que trataba de hacer ver a la niña como la más inocente, algo que Twilight no se trago.

- Scootaloo, sabes que no puedes entrar aquí cuando me reúno con ponis importantes.

- ¿Y por qué Spike si puede?

- Porque el es mayor que tú y también me hace de asistente.

Scootaloo iba a protestar, pero la mirada de su madre basto para hacerla callar. Con un suspiro, Twilight observo detenidamente a su hija, quien se encogió un poco, rezando para no recibir un regaño.

- Esta bien, ve y busca un saco de dormir, tendrán que dormir en el gran salón hasta que preparen bien todas las habitaciones de invitados.

Scootaloo asintió antes de salir rápidamente de la sala del cutie map junto a sus amigas.