Digna
Scootaloo llegó a la estación junto a sus amigas, su madre, Applejack, Rarity y Fluttershy, está última queriendo despedirse de Starblue. Todos los andenes estaban llenos, y los trenes estaban siendo llenados con diversos ponis, pero habían varios de estos que eran exclusivos para el hospital, los estudiantes de la escuela de la amistad y para los dos orfanatos. A excepción del tren especificado para el hospital y los huérfanos, los estudiantes tenían varios que llevaban a distintos destinos. Algunos recorrían el país, otros llegaban hasta el Imperio Grifo, las Tierras Dragón, el Monte Aris, entre otros muchos. Los pacientes serían llevados a la capital, algunos para los dos hospitales de Canterlot, y quienes no tuvieran sitio, harían un transbordo en un dirigible hasta Cloudsdale.
Todo era un caos, policías por todas partes dando espacio para los enfermos y los huérfanos, guiando al resto de pasajeros a los trenes prestados para la evacuación. A pesar de esto, muchos ponis habían decidido quedarse en la ciudad, a pesar de las múltiples advertencias. El grupo de Twilight, escoltado por algunos guardias, llegó a la estación, y la princesa se dirigió a uno de los grupos de los orfanatos, buscando a Love Heart, encontrándola junto a varios encargados del orfanato, observando la lista de los niños.
- Señorita Heart- dijo Twilight, llamando la atención de la yegua.
- Princesa, es un placer verla de nuevo- Love Heart sonrió a la alicornio, viendo a Scootaloo junto a ella.- Hola Scootaloo, ¿qué tal estás?
- Bien- dijo la niña con una sonrisa.
- Señorita Heart, me gustaría pedirle un favor.
- Por supuesto.
- Vera, aquí está pequeña bola de energía- dijo Twilight acariciando la cabeza de Scootaloo-, quiere ir con Starblue al castillo para no dejarla sola, y sus amigas tampoco están dispuestas a dejarla. ¿Puede cuidarlas?
- Encantada- dijo Love Heart sonriendo antes de girarse a la multitud de niños.- ¡¿Starblue?!
La pequeña unicornio se abrió paso entre la multitud, llegando junto a la matrona y viendo con alegría a su hermana no oficial y a Fluttershy.
- Las dejaré un tiempo para despedirse- dijo Love Heart mientras se centraba en la lista nuevamente.
- Hola Starblue, ¿lista para ir a un castillo?- dijo Scootaloo con una sonrisa.
- ¿Tú también vienes?
- Por supuesto que vamos- dijo Appleblom con energía.- No creas que te vamos a dejar sola.
La niña dio un salto de alegría antes de abrazar con fuerza a Scootaloo, quien lo acepto encantada. Pasaron un rato hablando hasta que el tren dio el aviso de partir. En ese punto, Applejack y Rarity se acercaron a sus hermanas para darles un gran abrazo de despedida, por su parte, Fluttershy, un poco reacia, hizo lo propio con la pequeña unicornio, quien abrazo a la pegaso amarilla con fuerza. Por su parte, Twilight miró a Scootaloo con una pequeña sonrisa.
- Pórtate bien en el castillo, ¿de acuerdo?
- Si mamá.
- Te quiero, no lo olvides.
Madre e hija se fundieron en un abrazo bastante largo, separándose a regañadientes al escuchar el pitido del tren y a Love Heart instando a los niños a entrar en el mismo. Desde fuera, las yeguas observaron al vehículo partir hacia la capital, siendo Fluttershy la última en apartar la mirada.
- Si puedo dar una opinión- dijo Twilight mientras caminaban-, serías una gran madre, Fluttershy.
Caballeron se detuvo en la linde del bosque Everfree, observando Ponyville a la distancia, notando los miles de coches que abandonaban la ciudad y empezaban a circular por las carreteras construidas hacia pocos años. Con una sonrisa, el poni empezó a caminar hacia la población. "Les doy miedo, me encanta".
- Absorbe lo que puedas y luego ve por la princesa.
- Por supuesto, en cuanto caiga el sol, la magia de la princesa será mía.
El tren llegó a pocas horas del atardecer, y cuando los niños salieron del vehículo, fueron colocados en grupos. Uno a uno, cada uno de estos fue llevado a un automóvil bautizado como autobús, un modelo mucho más grande de coche, preparado para llevar hasta a 30 ponis a la vez, llamados comúnmente como los trenes urbanos. Tras varios minutos, llegaron al castillo, acercándose a la entrada. Starblue observo impresionada el palacio, mientras que Scootaloo y sus amigas, también algo asombradas, se centraron más en la niña.
- Impresiona, ¿verdad? Yo tuve la misma cara cuando vine para la boda de Cadence- dijo Scootaloo con una sonrisa orgullosa.
- ¿De verdad?- contestó Starblue asombrada mientras avanzaban dentro del castillo.
- Ella no fue la única- intervino Appleblom.- Fuimos las tres.
- Ya, pero yo estoy contando la historia, así que solo yo fui la niña de las flores- dijo Scootaloo levantando la cabeza.
Mientras sus amigas refutaban ese pensamiento, fueron guiadas hasta el gran salón, donde se realizaba la Gran Gala del Galope y muchas otras fiestas. Allí, para asombro de los niños, estaban las dos princesas de Ecuestria, que miraron a los pequeños con una sonrisa cálida.
- Bienvenidos, pequeños- dijo la princesa Celestia.- Tanto yo como mi hermana estamos contentas de daros la bienvenida a nuestro hogar. Dentro de unos minutos se os servirá la cena aquí mismo. Desgraciadamente, también tendréis que dormir aquí. Si por casualidad mañana aún tenéis que quedaros, vuestras habitaciones ya habrán sido preparadas. Espero que disfruteis de estar aquí, os dejaré con mi hermana, pues yo tengo asuntos importantes que tratar. Buenas noches, mis pequeños ponis.
Con una última sonrisa, Celestia empezó a caminar hacia la salida, deteniéndose un momento para saludar a Scootaloo, quien le devolvió el saludo algo tímida. Una vez fuera de la sala, Luna indicó a los niños que se acercaran, pues tenía preparada una historia de tiempo atrás que todos estaban deseosos de escuchar.
El sol empezó a ponerse lentamente sobre Ecuestria, dando al cielo un toque dorado al atardecer. Caballeron vio, desde lo alto de un edificio, como la luz solar era sustituida por la lunar, mucho más suave. Al ver las estrellas en el firmamento, el poni dejó libre a uno de los pecados, en concreto, el que tenía forma de minotauro sin cuernos y sin alas, el pecado de la ira.
- Ya sabes que hacer.
Convirtiéndose en una bocanada de humo, ira se dirigió al cielo. Unos minutos después, aterrizó en medio de una plaza en Manehattan, rugiendo con furia y empezando a destrozar todo a su paso. Cuando estuvo a punto de atacar con sus fauces a una madre que defendía a su hijo, fue golpeado con gran fuerza y lanzado varios metros hacia atrás. La causante fue una poni de pelaje marrón claro, crin negra, un traje azul, capa y botas rojas y un escudo con una "S" en su pecho. La yegua de acero, Supermare.
- ¿Tú otra vez?
Ira rugio con furia asesina antes de lanzarse contra la yegua, empezando una batalla de titanes. Aunque sorprendiera a la kryptoniana, este monstruo tenía una fuerza muy similar a la suya, por lo que tenía que tener especial cuidado para no destrozar mucho el campo de batalla. Para colmo, se convertía en humo casi siempre que iba a golpear. Lejos de allí, Caballeron esperaba pacientemente su señal.
- La última hija de Krypton esta siendo retenida. Es tu oportunidad.
Caballeron sonrió mientras alzaba el vuelo y se lanzaba a las calles, llenas de coches, que aún estaban abandonando la ciudad, y de transeúntes que se habían negado a evacuar. Esa sería una gran noche.
Scootaloo se encontraba jugando a una partida de cartas junto a Appleblom, Sweetie Belle y Starblue, con sus sacos de dormir ya preparados. Hacía poco que habían visto a la princesa alzar la luna, para deleite de los niños, y estaban pasando el rato hasta la hora de dormir. Justo cuando estaba por mostrar su casco ganador, vio a Fight acercarse sonriente junto a Red, quien parecía incómodo.
- Mira por donde, la pollo no voladora. ¿Qué haces aquí, tú madre te ha abandonado? No me extrañaría, la verdad.
- No, estoy aquí para acompañar a mi hermana, ¿tienes un problema con eso?- dijo Scootaloo levantándose y colocándose frente a la mencionada, protegiéndola.
- ¿Hermana?- Fight se rio con fuerza ante eso.- ¿De verdad eres su hermana? Vaya, mira por donde, nadie quiere ser el padre de esa flanco en blanco, pero al menos tiene una hermanita que no vuela.
Por una vez, Scootaloo se mordió la lengua y se mantuvo callada. Red se acerco a su amigo, visiblemente incómodo.
- Vamos tío, vámonos de aquí.
- ¿Y a ti qué te pasa? Tú también te reías de ellas, no actúes como si no fuera así.
- Si, lo hacía, pero no llegábamos al extremo de pegar a una niña mucho más pequeña que nosotros.
- ¿Y qué más da?
- Vámonos, ya.
Por respuesta, el terrestre le dio un potente golpe en el hocico al pegaso, tirándole al suelo antes de girarse a Scootaloo, a quien se le habían unido sus amigas.
- Por cierto, aún te debo una por ese golpe que me diste hace ya mucho. Otra por los castigos y otra por los sermones de tu estúpida madre.
Scootaloo estuvo por decir algo, a punto de explotar como otras veces, pero lo que vio tras Fight, hizo que se quedara callada. En cuanto al terrestre, alzó su casco para dar otro golpe, pero se congeló al escuchar una voz detrás de él.
- ¿Se puede saber qué estas haciendo a mi sobrina?
Fight se giro lentamente para ver a la mismísima princesa Luna, cuya voz y mirada habían perdido su semblante cálido y amoroso, sustituido por uno serio y gélido.
- ¿S... so... sobrina?
- Si, sobrina. Su madre, Twilight Sparkle, es como una hija para mi hermana y una hermana para mi, por ende, pertenece a la familia real. Ergo, está potra es considerada como mi sobrina, así que repito, ¿qué crees qué estás haciendo?
- Y... yo... yo...
- Lárgate a tu saco de dormir, ya hablaré con la responsable de tu orfanato sobre tu comportamiento- en cuanto el niño salió corriendo, la princesa se giro hacia el pegaso herido, quien miró asombrado a la alicornio.- ¿Estas bien, pequeño?
Para sorpresa de Red, Luna tenía nuevamente su actitud amorosa, haciendo un contraste con su actitud anterior. Con duda, el niño asintió.
- Bien, guardia- uno de los soldados presentes, perteneciente a la guardia nocturna y, por ende, un thestral, se acerco a su señora.- Lleve a este niño a la enfermería y denle un dulce por haber hecho lo correcto.
El guardia asintió y se llevó al asombrado niño a donde se le ordenó. En cuanto a Scootaloo, miró a Red irse, un poco indignada de que le dieran un dulce, pero lo comprendió. No todos los días se hace algo bueno, tenían que recompensarlo para que viera que era mucho mejor ser amable que un matón.
- Bueno- dijo Luna, llamando la atención de la niña-, un problema menos. ¿Hay algo más que pueda hacer por ti?
- No, gracias princesa Luna.
- Puedes llamarme solo Luna, y si en vez de eso fuera tía Luna sería... ¿Cómo lo decís ahora los jóvenes? ¿Un puntazo?
Las niñas rieron un poco, uniéndose la alicornio poco después. Con una última despedida, las chicas se centraron en su juego nuevamente.
Se estaba acercando al castillo, y todo aquel que se topaba en su camino era, o drenado de su magia, o asesinado. No obstante, pronto se topo con la heroína más rápida del planeta, conocida por algunos como la velocista celeste, The Dash. Observo a Caballeron un rato antes de ponerse en posición de combate.
- ¡Dash, déjalo inmediatamente!- ordenó la voz de Twilight por su comunicador, a lo que Dash la ignoro.
Este era el hijo de puta que casi mata a su novia, y no iba a dejar que se saliera de rositas. Cuando corrió hacia Caballeron, se topo con un campo de energía mágica, viendo al poni sonreir mientras el monstruo alado de la convención salía de su ojo, la soberbia.
- Ten a un amigo con el que jugar.
Soberbia se lanzó a la pegaso a una velocidad igual a la suya, llendo hacia los civiles. Dash, sabiendo que era una distracción, trato de ignorarlo, pero no podía, pues sabía que ese monstruo podría matar a los ponis. Maldiciendo, la heroína desapareció en un borrón azul lleno de rayos arcoíris mientras Caballeron seguía su camino. Media hora después, llegó al centro de Ponyville, la zona vieja, dirigiéndose al castillo. Allí, en la entrada, y con cientos de guardias, estaban las mane six, Starlight, Spike y Smolder, quien se había negado a dejar a su novio, mirando con odio a Caballeron.
- Vine a por el resto de tu magia, Twilight. Dámela, y me iré.
- Rindete pacíficamente y no tendremos que recurrir a la fuerza- contesto la princesa, con el ceño fruncido.
- Como quieras.
De su ojo salieron más pecados, en concreto cuatro. Un ser amorfo y lleno de grasa con una boca gigantesca en su barriga, una yegua con la cabeza llena de serpientes y tentáculos a su espalda, el mismo gusano que casi mató a Twilight y un ser bipedo de cuatro brazos, gula, lujuria, pereza y avaricia respectivamente. A un gesto de Caballeron, los pecados se lanazaron al ataque. El gusano se enterró en tierra, surgiendo de vez en cuando cual tiburón para matar a algún guardia extraviado. Gula extendía cientos de lenguas para devorar a sus presas, mientras que lujuria encantaba a los débiles de espíritu para luego matarlos. Avaricia, por su parte, sólo cercenaba cuerpos sin descanso usando sus garras y velocidad.
Twilight y Caballeron se enzarzaron en una lucha de magia, teniendo el semental las de ganar, pues el tenía en ese momento más poder que la princesa de la amistad.
Scootaloo miró al techo incapaz de dormir, pensando una y otra vez en si su madre podría contra Caballeron. Podía escuchar a Luna caminar entre los niños, asegurándose de que tuvieran dulces sueños. En un momento dado, un guardia entró sigilosamente en la estancia, dirigiéndose a la señora de la noche.
- ¿Pasa algo?- dijo Luna en un susurro, aunque gracias a que estaba cerca de Scootaloo, pudo oírlo sin problemas.
- Noticias de uno de nuestros ponis en Ponyville.
- Dime que son buenas.
- Lamento informar de lo contrario, mi princesa. La cosa está complicada, este Caballeron está poniendo las cosas muy difíciles. Supermare sigue luchando contra un demonio y The Dash corre el mismo destino.
- Me lo temía. Vaya a informar a mi hermana de inmediato.
Scootaloo escucho al poni abandonar la sala, y ella no pudo hacer otra cosa que mirar al techo. "¿Qué hago?", pensó, aún insegura. Si eso era cierto, ni su hermana estaba ayudando mucho. Mientras pensaba, varios recuerdos inundaron su mente, de el mago, Pyro y su madre: "Tú corazón tiene más luz que cualquier otro que ha pasado por aquí", "usted es la campeona, elegida por su corazón bondadoso", "pues solo quien está preocupado de no hacerlo bien, quien se busca mil y un fallos para justificar el no ser digno, es quien el que más digno es de lo que se gana". Abriendo sus ojos, Scootaloo se decidió por fin. Girando su cabeza, observo las figuras que eran las otras dos crusaders.
- Chicas, ¿estais despiertas?- susurro.
- Desde hace un rato- dijo Appleblom, abriendo sus ojos, Sweetie Belle haciendo lo mismo poco después.
- Necesito un favor.
- ¿El qué?- pregunto Sweetie Belle curiosa.
- Una distracción. Mi madre necesita ayuda, y tengo que actuar.
Unicornio y terrestre se miraron entre sí antes de sonreír. Levantándose con cuidado de no despertar a Starblue, fueron hacia la princesa Luna, empezando a hablar con ella.
- Princesa- dijo Sweetie Belle con al voz más melosa que pudo reunir.
- ¿Ocurre algo pequeña?
- Tenemos que ir al baño, pero no sabemos donde está, y nos da miedo ir solas- intervino Appleblom.
Enternecida por la petición supuestamente inocente, la princesa guió a las niñas fuera de la sala. Una vez la amenaza más grande estuvo fuera, Scootaloo se levantó un poco y observo bien la sala, viendo a algunos guardias vigilando. Por suerte, era muy pocos, pero demasiados en las puertas que llevaban al jardín, así que tendría que optar por las que iban al resto del castillo, por lo que si se movía con cuidado, llegaría a una de estas con facilidad. Esacabulliéndose sin hacer ruido, entró en la puerta y subió las escaleras, llegando a un pasillo. Miró a ambos lados pero no vio ninguna ventana, por lo que, soltando una maldición, se interno en el castillo.
Tras unos pocos minutos, llegó a un pasillo en el que vio un balcón al final. Con una sonrisa, empezó a caminar hacia allí. No obstante, detrás de ella apareció la mismísima Celestia, saliendo de uno de los pasillos.
- Ahí estas- dijo al ver a Scootaloo, quien se congeló en el sitio.- Luna me informó que habías desaparecido. Si vuelves a la cama ahora, prometo no decírselo a tu madre. Aunque esto me recuerda a cuando ella hacía eso mismo, no sabes las noches que me daba- dijo con una pequeña risita.
Scootaloo lo pensó un poco, empezando a ir tras Celestia, y en cuanto esta le dio la espalda, empezó a correr con todas sus fuerzas hacia el cercano balcón. La princesa, por su parte, sólo suspiro mientras se giraba. Podría usar magia, pero sabía que solo asustaria a la niña, por lo que solo se dedico a seguirla. La pequeña pegaso abrió las puertas del balcón, que daba al patio recubierto de césped del castillo, a una buena caída. Detrás noto a la alicornio blanca acercarse, por lo que, tras dar una respiración, miró al cielo. Su hermana corría peligro, su hermano también, Starlight, quien veía como otra hermana mayor, estaba en las mismas condiciones, pero sobretodo, su madre estaba otra vez con ese monstruo. Cogiendo carrerilla, Scootaloo corrió hacia la barandilla, saltando y lograr estar sobre el vacío. Antes de que una asustada Celestia usara su magia para agarrarla, Scootaloo observo al cielo cubierto de nubes, que se iluminaban con algún rayo pasajero, como si supieran lo que iba a pasar.
- ¡¡SHAZAM!!
El rayo cayó con fuerza atronadora, y Celestia se cubrió sus ojos un segundo antes de ver la figura de alicornio extender sus alas y salir volando al cielo. La princesa del sol pensó durante un segundo en ir a buscarla, después de todo, era una niña. Pero, recordando sus actuaciones pasadas y lo que le dijo su maestro, decidió darle una oportunidad. Al fin y al cabo, no sería la primera vez que un Sparkle la sorprendiera.
Twilight cayó al suelo tras ser alcanzada por un rayo de Caballeron. Sus amigas habían intentado ir a ayudarla, pero los monstruos no les habían permitido tal cosa. Varios zarcillos surgieron del suelo y agarraron a la alicornio lavanda en su lugar, evitando que pudiera soltarse. El poni se acerco con una sonrisa e hizo brillar su ojo, absorbiendo la magia restante de la princesa, quien cayó al suelo debilitada, con sus amarres desapareciendo rápidamente. El antiguo terrestre expulsó un gran rayo de energía al cielo, disfrutando del gran poder adquirido.
- ¡Esto si es poder! ¡Con razón eres el elemento de la magia!- Caballeron miró a una debilitada Twilight, quien miraba al poni desafiante.- Y ahora, alteza, es hora de su muerte.
Antes de poder hacer nada, un relámpago impacto contra su cuerpo, lanzándolo varios metros hacia atrás. Poco después, Alicorn Marvel aterrizó justo frente a Twilight, cubierta en rayos y mirando con furia a Caballeron, quien la miró confundido antes de reír.
- ¿Tú otra vez? ¡Volveré a...!
- No te confíes- susurro pereza mientras agarraba a Applejack, antes de ser liberada por Starlight.
- Ha descubierto su potencial- continuo lujuria, que luchaba contra Pinkie Pie y Fluttershy.
- Subestimala, y perderás- terminó gula, luchando contra Rarity.
Caballeron miró a los pecados furioso, incapaz de creerlos. El era el más poderoso, no esa imitación de heroína. Con furia, lanzó un rayo destructor, al que Alicorn Marvel respondió con el suyo propio. Esta vez, la chica no se contuvo, aumentando un poco si veía que necesitaba más poder. El terrestre extendió sus alas y plantó bien sus cascos en el suelo, tratando de contener la magia cada vez más grande. En un momento dado, fue arrollado por el poder de la alicornio, creando un escudo casi a tiempo, aunque por poco no aguanta. Cuando la magia desapareció, se lanzó hacia Alicorn Marvel con furia, logrando llevarla consigo al cielo.
Allí libraron un combate casco a casco, y la chica descubrió que era tan fuerte como ella. Volaron durante un rato entre edificios, y cuando Alicorn Marvel estuvo por darle un gran golpe, fue embestida por un monstruo que la lanzó al suelo. En concreto, era avaricia, que voló hacia ella en su forma de nube antes de embestirla. Calleron cerca de una plaza desierta, en la que el pecado la mantuvo en el suelo, empezando a darle una paliza monumental. Entre golpe y golpe, la alicornio observo al cielo, viendo la capa de nubes, teniendo una idea repentina.
- ¡Shazam!
El rayo impacto contra el monstruo, volviéndolo en una neblina, momento aprovechado por Scootaloo para levantarse. Sin embargo, detrás apareció Caballeron, que aterrizó con un golpe seco, asustando a la chica.
- ¡Sha...!
El grito se vio interrumpido por un zarcillo que cubrió su cuello, dejándole el espacio justo para respirar pero no el suficiente para hablar.
- ¿Una niña?- dijo Caballeron indignado.- ¿Le han dado el mayor poder de todos, a una niña?
Viendo una fuente tras el, lanzó a la chica hacia allá, chocando contra la estatua de Twilight y sus amigas y hundiéndose en el agua. Cuando salió para tomar aire, el casco de Caballeron la hundió nuevamente. Por mucho que lo intentó, Scootaloo no logró decir la palabra bajo el agua.
- Pienso absorber tu magia y matarte, chiquilla- el poni dejó salir a Scootaloo, quien tomo aire desesperada.- ¿Qué te parece eso?
Antes de que pudiera decir nada, volvió a ser hundida en el líquido. Caballeron la sacaba cada tanto para volver a meterla poco después, disfrutando de su tortura. La última vez que lo hizo, se dedico a mirar el rostro de sufrimiento de la niña.
- Pronto estarás muerta, y tu madre seguirá tu destino.
- ¡Shazam!- grito Scootaloo echa una furia, aprovechando el momento de disfrute de Caballeron.
Cuando el rayo impacto, Caballeron fue expulsado hacia atrás, y al levantarse, vio a Alicorn Marvel salir de entre la nube blanca, mirándolo con severidad, pero empezando a volverse en una mirada retadora.
- ¿Segunda ronda?- dijo con una sonrisa arrogante.
Por respuesta, Caballeron se lanzó hacia la chica con un grito, volviendo ambos al cielo. Estuvieron volando entre los edificios, intercambiando golpes y rayos entre sí. Pronto, ambos se detuvieron sobre una azotea, mirándose uno al otro. Alicorn Marvel estudiaba a Caballeron, pues por mucho que lo superara en magia, seguía igualándola en el resto de poderes. Fue cuando se fijo en el ojo, recordando las palabras de Star Swirl, el Orbe de la Tentación, notando que de allí salían todos los pecados, bueno, seis de los siete, así que la pregunta era, ¿por qué no sacar a todos? Con una sonrisa, miró a su adversario.
- Oye, nunca fui buena en matemáticas, pero se supone que hay siete pecados capitales. Pero que yo sepa solo hay seis. Uno está con Supermare y otro con The Dash, seguramente ira y soberbia, tal vez, luego están gula, pereza, lujuria y avaricia. ¿Dónde está el pequeño?
- ¿Y qué te importa?- dijo Caballeron, empezando a volar sobre la calle, iluminando su cuerno, listo para atacar.
- Bueno, es que me extraña. Aunque supongo que es normal, es el más débil e inútil- Alicorn Marvel sonrió al ver el rostro del pecado mostrarse unos segundos.- Si saliera, perdería seguro, por eso no le dejan salir a jugar.
- ¡CALLATE!- Caballeron soltó un rayo, que la alicornio bloqueo con un escudo mientras seguía hablando.
- ¡Y es qué nadie quiere a la pequeña, inútil y asquerosa envidia!
Un demonio del tamaño de Spike, bipedo y pequeño salió de Caballeron, haciendo que tanto su cuerno como sus alas desaparecieran de inmediato, cayendo al vacío mientras gritaba. En cuanto a envidia, se abalanzó sobre Alicorn Marvel, tirándola al suelo.
- Te pille. ¡Shazam!
El rayo golpeó y vaporizo al pecado, pero Scootaloo no tenía tiempo para eso. Corrió hasta el borde del edificio y se tiro en busca del terrestre.
- ¡Shazam!
El rayo golpeó nuevamente y Alicorn Marvel desapareció en un borrón blanco, amarillo y rojo, alcanzando a Caballeron y llevándolo hasta la zona centro de Ponyville, siendo seguida por envidia, quien se recompuso rápidamente. Por desgracia para el pecado, no era tan rápido. La alicornio tiro al terrestre en el suelo y apoyo su casco derecho en su cuello, mientras esté intentaba liberarse inútilmente. Su cuerno se iluminó en un halo naranja y envolvió el ojo izquierdo, empezando a tirar para sacarlo. Los pecados, que estaban en el castillo, salieron disparados hacia el ojo, en un vano intentó de dar fuerza a su anfitrión. En el otro lado de la ciudad, The Dash salvo a una familia de ser aplastada por una viga, y cuando se giro a ver al responsable, este había desaparecido. En Manehattan, ira desapareció en una bocanada de humo frente a Supermare, quien la vio desaparecer, rezando para que esa fuera la última vez que lo viera.
Cuando Alicorn Marvel consiguió sacar el orbe, todos los pecados fueron encerrados en el mismo al tiempo que una gran cantidad de luces lo abandonaba. Cientos de estas volaron por el cielo y volvieron a sus dueños. Twilight sintió repentinamente a su magia volver a ella, levantándose y mirando el resultado de la cruenta batalla, pero si de algo estaba segura, era que habían ganado. En uno de los hospitales de Canterlot, en la mejor habitación de todas, Star Swirl lebito un vaso de agua para beberlo, contento de recuperar su poder.
- Sabía que podrías, campeona, eres como tu madre, después de todo- dijo con una sonrisa.
En el castillo de las princesas, Celestia observo el cielo lleno de magia, volviendo todas a sus dueños. "Creo que tengo una nueva alumna", pensó con una sonrisa mientras extendía sus alas.
En cuanto a Alicorn Marvel, observo las últimas luces desaparecer antes de centrarse en Caballeron, que se arrastraba, buscando escapar. Antes de que la alicornio naranja pudiera hacer nada, unas cadenas doradas aparecieron a su alrededor, dejándolo en el suelo, antes de que un borrón blanco cayera frente a el, revelándose como la princesa del sol.
- Quieto ahí mientras hablo con la campeona- dijo severamente mientras generaba un bozal, también dorado, para cubrir su hocico, antes de caminar hacia Alicorn Marvel.
- Princesa, yo... yo...
- ¿Qué?- dijo Celestia con una sonrisa.- ¿Creías qué solo Supermare, The Dash y tú podías ir tan rápido? Ahora, con respecto a ti... No te preocupes, no le diré nada a tu madre- Alicorn Marvel dio un gran suspiro de alivio, antes de ser eliminado por Celestia.- No obstante, quiero que, mínimo dos días a la semana, des clases conmigo para dominar esa magia. No puedo dejar a una alicornio todopoderosa sin conocimientos de magia.
Sonriendo, Alicorn Marvel asintió, a lo que Celestia hizo lo mismo satisfecha.
- Bien, en cuanto a ese orbe...
- ¿Esto?- la alicornio naranja miró el orbe que tenía en su magia, antes de girarse nuevamente a Celestia.- Lo lamento, pero creo que debería volver a su sitio.
Extendiendo las alas, alzó el vuelo y desapareció por el portal a la Roca de la Eternidad, justo cuando las mane six, Dash incluida, llegaban a la escena.
- ¿Qué ha pasado?- pregunto Twilight.
- La campeona de la magia ha triunfado. No tenemos que preocuparnos más por los 7 pecados capitales. Ahora, en cuanto a Caballeron, tendríamos que hacer algo.
- La cárcel de Ponyville siempre estará dispuesta a recibir más huéspedes- dijo Dash con una sonrisa.
Caballeron, por su parte, sólo se retorcio en su sitio, incapaz de aceptar su derrota. Pero una cosa tenía clara, se vengaría, de una manera o de otra, recuperaría su magia.
Alicorn Marvel avanzó por la Roca de la Eternidad, llegando hasta el salón del trono. Queriendo saber donde poner el orbe, miró a todos lados, buscando a su amigo draconiano, pero en su lugar, un pedestal empezó a surgir del suelo frente a los asientos de piedra. Suponiendo que ese era su lugar, dejó el Orbe de la Tentación ahí, y pronto, humo negro salió del mismo. Asustada, la chica se preparo para luchar, pero el humo simplemente avanzó a los pilares tras los tronos, reconstruyendo los escombros y formando las estatuas de los monstruos que ella ya había visto. Estos hicieron brillar sus ojos en rojo, haciendo que la yegua los mirara fijamente.
- No has alcanzado tú potencial, nosotros te ayudaremos. Coge el Orbe, y permitenos guiarte.
Scootaloo observo el objeto durante unos segundos, antes de alzar la vista furiosa.
- ¿De verdad creéis que os haré caso? ¡Casi matais a mi madre! ¡Tenéis suerte de qué no os destruya!
Por respuesta, las estatuas se volvieron silenciosas, apagando el brillo de sus ojos. El pilar con el Orbe se hundió nuevamente en el suelo, y antes de que Scootaloo pudiera preguntar que había pasado, escucho unos aplausos detrás de ella.
- Impresionante, campeona. Habéis resistido con éxito la tentación de los 7, eso es un logro.
- ¿Pyro?- dijo Scootaloo, girándose para ver a su amigo hacerle una reverencia.
- A su servicio, campe...
No pudo terminar, pues recibió un abrazo de la chica, sorprendiéndolo un poco. Al final, hizo lo mismo, sintiendo a la chica llorar.
- Lo siento... L... lo siento tanto... Estabas tratando de animarme y yo...
- Tranquila, campeona, no te preocupes. No eres la primera que pasa por lo mismo, ni serás la última.
Scootaloo se separó un poco para mirar a su amigo con una sonrisa, a lo que este respondió con la suya propia.
- Ahora, vi la batalla desde aquí, pero me gustaría oírla de ti.
- Me encantaría, pero tengo a mi hermana y a mis amigas esperando en el castillo.
- Comprendo. Vuelva aquí cuando lo necesite.
Scootaloo asintió, contenta, dando un último abrazo al dragón antes de marcharse a la sala de las puertas. Deteniéndose frente a la estatua de su predecesor, se llevó un casco al corazón.
- Te prometo, no, te pinkie prometo que no volveré a dudar de mí misma. Honrare tu elección y seré la mejor campeona que pueda.
Tras esto, Scootaloo avanzó hasta abandonar la estancia, sin percatarse de que el símbolo con el rayo de el mago brillo intensamente antes de volver a apagarse.
