Epílogo

La sirena que anunciaba el final de las clases sonó en todo el colegio, liberando a cientos de niños. Entre estos estaba el grupo de las cutie mark crusaders, al que se unió Starblue. Cerca paso Red, con su nuevo grupo de amigos, saludando rápidamente a Scootaloo, quien devolvió el saludo, antes de despedirse e ir al carruaje que lo llevaría al orfanato. Cerca estaba Fight, que desde su pelea con su antiguo amigo había estado solo, empeñado en seguir con su actitud de matón, aunque sin un ayudante, ya no imponía tanto, y menos si estaba Scootaloo cerca, pues temía que la pegaso llamara a su ya conocida tía Luna o, peor, a su tía Celestia.

A lo lejos, las chicas vieron a Twilight, Rarity, Applejack y las nuevas corporaciones, Rainbow Dash y Fluttershy. En cuanto se acercaron, Starblue fue corriendo hacia la pegaso amarilla, quien desde hacía un mes, después de la batalla contra Caballeron, se había propuesto a adoptar a la niña, consiguiéndolo una semana atrás.

- ¡Hola mami!- dijo Starblue con alegría.

- Hola mi niña, ¿qué tal el cole?

- ¡Muy bien! ¡Hoy estudiamos la vida salvaje y yo fui la mejoooooooor de la clase!

- ¡Eso es fantástico!

Subiéndose al lomo de su nueva madre, Starblue se despidió rápidamente para irse con la pegaso hasta la cabaña. Por su parte, Appleblom frunció un poco el ceño.

- Eso fue rápido.

- Déjala, cuando un huérfano encuentra al poni indicado para ser su padre o madre, quiere pasar el máximo tiempo con el, dale una semana. Lo sé por experiencia- dijo Scootaloo mirando a su madre, quien dio una ligera risa.

- ¿Y yo qué?- dijo Rainbow Dash en un puchero.- ¿Yo no soy tú madre también?

- No te ofendas, pero tendrás que hacer bastante para que te considere así- dijo la pequeña pegaso con una sonrisa traviesa, a la que Rainbow dio la suya.

- ¿De verdad?

Antes de que pudiera hacer nada, Scootaloo se vio con la panza arriba y Rainbow haciéndole cosquillas a base de pedorretas.

- ¡Ra... Rainbow... pa... para!- dijo la niña entre risas y con el rostro completamente rojo de vergüenza.

- No... pararé... hasta... que me digas... mamá...- contesto Rainbow entre pedorreta y pedorreta.

- ¡Ba... basta... ma... mamá!- dijo al fin, rendida.

Con una sonrisa triunfante, soltó a Scootaloo, quien observo a su alrededor, rezando para que nadie la hubiera visto. Para su desgracia, fueron muchos. Con un puchero, se giro hacia Twilight, quien hacia esfuerzos enormes para no reír.

- ¡Mamá! ¡Rainbow Dash me está molestando!

La mencionada la agarró y la colocó sobre su lomo, mirándola felizmente.

- ¿Qué te parece un helado en Sugar Cube Corner como compensación?- al ver el asentimiento enérgico de la pequeña que escaló rápidamente de hermana a hija, Rainbow sonrió enormemente.- Bien, por cierto, lo de antes sabes que era broma, ¿no? Si no quieres, no tienes que llamarme...

- ¡A Sugar Cube Corner mamá Rain!

Feliz de escuchar eso, Rainbow encabezó la marcha hacia la mejor panadería de la ciudad, seguida por Twilight. Por su parte, Appleblom y Sweetie Belle observaron curiosas la escena.

- ¿Esta es la misma pegaso que rechazo nuestros abrazos?- pregunto la niña granjera.

- Déjala, es normal. Paso de ser huérfana, a tener una madre y ahora tiene dos.

- ¿Vais a querer un helado también?- dijo Applejack sonriendo junto a Rarity.

Mirándose entre sí, ambas niñas corrieron tras la familia Sparkle Dash, ansiosas de su helado. La pareja de granjera y diseñadora las siguieron poco después, está última fijándose de reojo en su amiga, concretamente, en su bella y hermosa sonrisa. Pronto, volvió su vista al frente, completamente roja. "¿Qué haces Rarity? Esto no es propio de una dama". Al mirar al frente, vio a Twilight mirándola con unos ojos y una sonrisa que decían, simple y llanamente, "la venganza se sirve fría". "Algo me dice que voy a sufrir" pensó Rarity con un suspiro.


Sector Galáctico 2814

Una nave crucero, capaz de llevar a casi mil pasajeros, surcaba una de las rutas comerciales y turísticas más transitadas. En su interior, específicamente en una sala de ceremonias, habían seres de toda índole. Unos con aspecto equino, otros bipedos, algunos reptantes, en especial el que parecía ser el dueño de la nave, que se colocó tras una tarima con micrófono, una especie de babosa gigante, con dos brazos y un único ojo igual a los de las moscas, llevando un traje ajustado a la parte superior de su cuerpo.

- Bienvenidos- dijo con voz alegre-, bienvenidos una vez más. Quiero agradecer nuevamente a todos por venir al primer viaje de la primera nave crucero capaz de dar saltos espaciales sin turbulencias. Dentro de poco, llegaremos al primer salto y podremos disfrutar de la hermosa vista que es el túnel de gusano y...

Fue interrumpido por un fuerte golpe que sonó en toda la nave. En poco tiempo, se escucharon disparos, y la puerta que separaba la sala del pasillo fue cerrada a cal y canto por un sistema de seguridad.

- ¡Piratas!- dijo lo que parecía ser una mujer, bipeda, parecida a un insecto palo y con cuatro brazos.

- ¡Estamos perdidos!- dijo otro parecido a un centauro, pero en vez de cuerpo equino, tenía un cuerpo de araña, con ocho ojos.

Uno de los seres, no obstante, avanzó hasta la puerta, que estaba siendo ya atacada. Era similar a un poni, pero carecía de pelaje, su piel era rosa y de textura suave, sus cascos delanteros poseían cuatro dedos, uno prensil a modo de pulgar, y en el derecho estaba un anillo verde.

- ¡Por fin los encuentro! He tenido que coger cuatro cruceros y cinco naves mercantes, pero los encontré.

- ¡¿Qué dices?! ¡Vamos a morir!- dijo uno de los seres.

- No, no lo haréis.

El ser extendió su pata con el anillo, que empezó a brillar en un tono verde. La joya verde poseía grabado el símbolo de una linterna, iluminando toda la sala con su fulgor.