Les traigo conti!!! si, es que ya ha pasado mucho, no? ^^U Bueno, es que también se me hara dificil escribir ya que con la U...a pesar que me lo hago todo a lo relajado porque no me presiono aun sabiendo lo que me espera XD
Hoy es mi cumple, ya soy una veinteañera con camara!! si, me regalaron una y ando arrasando con sacar fotos XD
Bleach bla bla bla bla Tite
Capitulo 5: Una mariposa rebelde.
Esa noche, la resistencia festejaba a lo grande su regreso al pueblo con la gente del pueblo. Esta vez...esta vez ellos ganarían. Tomaron, rieron, bailaron, compitieron entre ellos en combates de espada o cuerpo a cuerpo. Fue tanto la diversión que estuvieron despiertos hasta altas horas de la noche.
El lugar parecía un pueblo fantasma por casi toda la tarde debido a que aún se recuperaban del festejo. Orihime había dormido temprano, así que era una de las pocas que andaba por la mansión...o por la "ciudad subterránea", pero no era la única, ella se encontraba jugando ajedrez...con Urahara.
-Esta noche será la fiesta de cumpleaños de Byakky-Decía Urahara emocionado.
-Si...-Parecía pensativa, pero no solo por su jugada, sino porque estaba segura que Ichigo iría igual.
-¿Te ocurre algo?
-No...Ando muy bien-Sonriendo.
-Que mentirosilla eres...te eh criado como a una hija, así que se cuando mientes.
-¿Crees que Ichigo-kun vaya a la fiesta? – pregunta Orihime mientras sostiene una de las piezas sobre el tablero.
-Si, seguramente será de los invitados especiales – responde Urahara analizando su siguiente jugada – ya me lo imagino con su dama de compañía y toda la cosa, así lo acostumbran los nobles.
Al escuchar esto, Orihime no pudo evitar sentir un escalofrió que recorrió su cuerpo, sus ojos se dilataron y su mirada se perdió. ¿Y si Ichigo tenia prometida? pensó, al borde de las lágrimas, y si la tenia ¿que?, ¿a ella que le importaba?, se repetía a si misma.
-¿Ocurre algo? – Urahara pregunta sorprendido, al ver que la chica se levantaba a mitad de la partida.
-Disculpa, tengo que irme – Orihime sale de ahí apresurando el paso, de forma involuntaria, ¿había sido tan tonta como para enamorarse de Ichigo?
Urahara se quedo sentado, cruzado de brazos, preocupado por lo que pasaba.
-Orihime-chan, elegiste un mal momento – bajando su mirada y acomodando su sombrero, el hombre rubio mostró su muy rara vez vista mirada melancólica – te necesitamos para ganar.
-Soy baka, baka, baka...de todos los hombres... ¿Tenía que ser él?-Pensaba. No había disminuido su paso y sus ojos luchaban inútilmente por no llorar-Soy tan tonta-Susurro apoyándose en la pared y derramando silenciosamente las lágrimas.
Decidió encerrarse toda la tarde, no salió de allí hasta que fue la hora de arreglarse para dar la declaración de guerra. Se colocó el traje que eligió ayer: Era un kimono bastante atrevido, tenía un profundo escote que mostraba sus pechos, con los hombros al descubierto, de mangas largas y desde arriba de las rodillas hacía abajo, tenía las piernas al descubierto. La tela era de seda, delgada y casi transparente, blanca con dibujos de pequeñas flores en todos los colores.
Su cabello se lo recogió en un tomate alto, dejando que algunos mechones queden libres para rozar sus hombros y su rostro. Se puso el antifaz en forma de mariposa, un simple collar, un par de pulseras en cada brazo y solo un anillo en su mano derecha. También se adornó el cabello, poniéndose lo que parecían ser perlas, dándole un toque marítimo. Al ver que todo estaba en orden, se reunió con los demás.
-Mi pequeña cada día crece más...Pronto será el día que haga "aquello" y abandone el nido T_T
-Deja esa actitud Kisuke.
-¿C-C-Como me veo?
-¡Luces tan kawaii Orihime!-Grito Matsumoto mientras la abrazaba emocionada.
Todos los que irían iban a su estilo, pero bien cubiertos con sus antifaces que nadie se daría cuenta.
Mientras, Ichigo ya había llegado con su familia a regañadientes, pero no era el único, Karin estaba igual que él, en cambio Yuzu estaba emocionada y se junto con su grupo de amigas de su misma edad.
-Esto es ridículo-Dijeron.
-Por favor, compórtense-Pidió Isshin buscando al cumpleañero con la mirada para felicitarlo.
-Lo sabemos-Respondieron.
-¡Ichigo!-El mencionado lanzo una maldición mientras siente algo en su brazo.
-Hola Rukia...Linda fiesta la de tu hermano.
-Gracias – Rukia le sonrió tomándolo del brazo, la menor de los Kuchiki llevaba un kimono rojo, elegante y tradicional, su hermano jamás le permitiría usar modelos atrevidos como los de Matsumoto, Yoruichi y Orihime. – Ichigo, esta noche no te escaparas como lo haces siempre
-Jejeje, por favor, me conoces bien sabes que odio todo esto – Ichigo y Rukia eran amigos de la infancia, aunque Rukia siempre había tratado de conquistar a Ichigo, este juraba que nunca creería en el amor, le parecía un sentimiento productor de debilidad y tristeza. – me quedaré contigo siempre y cuando los "señores" no se pongan pesados.
-Rukia-chan. ¿Dónde pongo el presente para Byakuya-san?– pregunta Yuzu sonriendo sin dejar su rostro maravillado atrás – que bonito esta todo esto.
-Ponlo en una de las mesas, que están por allá…– Rukia le indica en dirección a la puerta principal en ese momento, Aizen venía entrando acompañado por notables personalidades – mira eso Ichigo.
-¡Vean eso son los del kimono blanco!, ¡son los famosos asesinos! –murmuraba la gente al verlos entrar.
Aizen entraba de frente con su elegante kimono blanco, de la mano de una delgada y morena mujer de cabello rubio, la cual llevaba una mascada que cubría su boca, como una mujer árabe.
A su derecha, Gin Ichimaru, vestido igual que su compañero, caminaba saludando a la gente que se le acercaba, a su espalda, un hombre de pequeña estatura y piel pálida, caminaba inexpresivo, con una katana en su cintura.
Detrás de Aizen un hombre de cabellera celeste y mirada sádica iba armando un gran lió, con todo aquel que se le atravesara – ¿por qué demonios no te comportas Grimmjow?- un hombre de gran tamaño, enorme sonrisa y parche en el ojo, se divertía a lado de su rijoso compañero.
-¿Quiénes son esos sujetos Rukia? – Pregunta Ichigo a su amiga, sorprendido por la reacción de la gente a su llegada – ¿por que la gente ha reaccionado así?
-Ellos, son los guerreros de elite de Aizen – responde Rukia bajando la voz y mirando a su alrededor – algo debe estar pasando para que aparezcan en este lugar.
-Byakuya, viejo amigo he venido a felicitarte – Aizen se acerca a Byakuya para saludarle – la resistencia va a venir – le susurra Aizen al noble – pero traje a mi gente.
-Era justo y necesario - respondió de forma fría Kuchiki - con permiso
Aizen no tardo en sentirse familiarmente observado con odio, pero al girar su rostro hacía su izquierda, solo vio a un par de jóvenes que hablaban y reían despacio. Decidió ignorar aquello y se integro a la fiesta con tal naturalidad sin saber que detrás de ellas y a unos metros, salió una silueta que lo miro con seriedad.
Rápidamente, unas cuantas figuras se habían adentrado a la fiesta como si nada, ni siquiera llamaban la atención.
-En serio Rukia, deja mi brazo o me lo arrancaras.
-No sino bailamos primero.
-Sabes que odio estas fiestas y bailar.
-Pero no quieres hacer nada.
-Konbawa-Vieron que era una mujer realmente hermosa y que no se le podía ver el rostro por el antifaz. Ichigo no pudo evitar asombrarse, a pesar del antifaz, esos ojos los reconocería de inmediato. Trago saliva al verla vestida así-Es un placer conocerla Kuchiki-san, mi nombre es Butterfly.
-Es un placer-Ambas se saludaron-¿Butterfly?
-Soy de España y mi madre ama las mariposas por lo que me puso ese nombre. Quisiera saber donde poner el presente para Byakuya-san. Me dijeron que se lo preguntara.
-Por ahí-Indicando dicho lugar.
-Arigatou-Hace otra inclinación y después de ver al pelinaranja por un par de segundos, se volteo para luego irse.
-No tenías que haber echo eso-Hablo Yoruichi poniéndose a su lado.
-Tenía curiosidad por conocer a Rukia Kuchiki...me parece agradable a pesar de compartir la misma sangre con ese tirano-Depositando el presente en su lugar.
-¿Segura que es por eso?-Vio como la miro confusa-¿No será porque querías verlo o saber si salían?
Al verse descubierta, miro hacía otro lado.
-Dime... ¿Crees que...?
-Pregúntaselo tú misma, el hijo de Isshin se acerca.
-¿Eh?-Giro su rostro para ver que era cierto. Pero cuando quiso pedir ayuda a Yoruichi, esta se había ido-Que cruel Yoruichi... ¿y ahora que le digo?-Nerviosa-Siento que me falta el aire-Sonrojándose.
-¡Konbawa Kurosaki-kun! – Orihime logra controlar su nerviosismo y saludar de forma formal al heredero de la dinastía Kurosaki – ¿no venia con Kuchiki-san?
Ichigo la miraba fijamente, Orihime se sentía segura en su identidad por el antifaz, pero por como la miraba el chico con sus intensos ojos marrón, sentía como si la pudiera ver a través de su antifaz, como si su mirada atravesara la ropa y rozara su piel.
-¡Orihime! – Ichigo pronuncia con suavidad su nombre, mostrando una extraña ternura, mezclada con dolor, reflejando en ella una leve sonrisa – se que eres tú, este lugar es peligroso, la gente de Aizen ya esta aquí. – Ichigo hace una pausa para mirar a su alrededor, mientras Orihime lo sigue disimuladamente – esos sujetos de blanco, ¿los ves?
-Ellos son los espada, lo se – responde Orihime, susurrando y cuidando que nadie escuche su conversación, ella conocía bien a los espada, como enemigos naturales de la resistencia. – pero nuestra gente también esta aquí.
Al escuchar esto Ichigo giro su rostro y se dio cuenta de que había personajes desconocidos, a los cuales en una segunda inspección logro identificar. El tipo enorme que había visto en la recepción era Zaraki, pensó mientras seguía analizando el lugar.
Apartado de esa escena, sentado desde un pequeño estrado, a lado de Byakuya, Isshin y Gin, Aizen también inspeccionaba el lugar, las miradas amenazadoras que se postraban sobre él, cada vez eran más firmes. Para cualquiera seria un sentimiento como estar entre la espada y la pared, pero el noble ni se inmutaba, la presencia de sus Espada le daba la autoridad para no tener miedo.
-Veo que tienen una platica interesante – dice Rukia a Ichigo y a Orihime, notando que ya tenían rato parados hablando como si nada, algo raro en Ichigo y más si era con una mujer desconocida –¿puedo unirme a ustedes?, Ichigo, Butterfly
-No hay problema Kuchiki-san-Sonríe-Déjeme decirle que se ve muy mona hoy, toda una princesa...tal como la hermana menor de Byakuya Kuchiki.
-Gracias...usted también se ve bien Butterfly, aunque va algo...
-Lo se, es culpa de mi diseñadora personal, le gusta que muestre porque quiere que me case pronto, ya sabe como son las cosas de la nobleza-Mintió tan natural que Rukia lo creía sin problemas.
-Iré por algo para tomar-La conversación le estaba incomodando-¿Quieren también?
-Si, por favor-Dijeron a la vez. Vieron como se alejo.
-¿Tienes algo que ver con Ichigo?
-Acabo de conocerlo, Kuchiki-san
-Por eso mismo lo digo, parecen muy cercanos y eso que a él no le gusta entablar muchas amistades con las mujeres.
-¿Y eso? ¿Ni siquiera tiene una prometida?
-No, su padre no le gustan los matrimonios arreglados, quiere que sus hijos elijan por si mismos.
-Vaya...-Exclamo-Su padre no es tan malo como aparenta-Pensó.
-Aún así, no te le acerques...Él no le gusta eso de tener relaciones o el amor...no cree en eso.
-¿E-En verdad?-Sorprendida-¿Acaso tuvo una decepción amorosa o algo así?
-No lo se...puede ser por la muerte de su madre, a lo mejor no quiere sufrir o eso.
-Conque su madre esta muerta-Murmuro no muy sorprendida mientras lo veía volver.
-Aquí tienen-Dándoles sus tragos.
Después de un rato agradable, indirectamente Orihime miro a los altos nobles y se sorprende por dentro cuando descubrió que Aizen la miraba curioso y eso solo significaba que quería conocerla y todo por su cuerpo desarrollado, tenía que liberarse de inmediato, aunque sea por un par de horas más y lo único que se le ocurrió no le gusto mucho y la hizo incomodar.
-Quiero bailar...bailemos Kurosaki-kun.
-¿Eh? Pero...
-Soy muy tímida y aún no conozco a nadie, onegai-Llevándoselo.
Se unieron a los demás bailarines en la pista de baile y el joven estaba nervioso por estar bailando y por estar tan cerca de ella, incluso no pudo evitar mirar un poco más de lo permitido.
-Lo siento, pero tenía que liberarme de la atención de Aizen-Susurro.
Aizen sonreía agitando una copa.
-Entiendo, ese sujeto es peligroso y yo lo se mejor que nadie – Ichigo seguía moviéndose al compás de la música, a pesar de que mostraba una cara seria y decidida, en el fondo estaba nervioso y el mayor vestigio de esto era su frente llena de pequeñas gotas de sudor, que bajaban por sus mejillas, debe ser por el baile pensaría una de las invitadas al ver sudar de esa manera al heredero de la dinastía Kurosaki. – Y no dejare que te ponga una mano encima – su rostro de piedra se endureció aún más, frunciendo el seño y arrugando la nariz lanzo su promesa – me volveré mas fuerte para protegerte – inclino su cabeza como reverenciando – te lo prometo.
La cara de Orihime se lleno de una alegre sorpresa, era la primera vez que alguien le prometía algo así, ella, a pesar de todo, siempre se había sentido sola en el mundo, y más con las largas temporadas en que Yoruichi y Urahara viajaban por el mundo. Al escuchar aquellas palabras por primera vez, sintió pertenecer a algo y a alguien.
-G-gracias Ichigo-kun – tal vez Ichigo no lo noto aquella vez, por el ajetreo y por el antifaz, pero una pequeña lágrima bajo desde los plateados ojos de la niña, para morir en su fina barbilla – estoy muy feliz.
Aizen sonreía, sentado a lado de Gin, escuchándolo y asintiendo.
Ichigo y Orihime volaban en su propia realidad, aislados de su entorno, de la guerra y de las injusticias, no lo dirían nunca, pero por momentos ambos pensaron que estaban bailando solos en el desierto bajo la luz de la luna.
Ellos lo creían así, pero la realidad, la realidad que todo devora, era totalmente diferente, era más fría, más violenta y triste.
Rukia tenía rato viendo la escena, estaba educada para ser una dama, pero hubiera querido convertirse en vagabunda para tener la calidad moral de ir a bajar a golpes a esa "maldita zorra", ¿Quién se creía que era?, pensó la chica de cabello negro y ojos azules, Rukia siempre había conseguido TODO, en eso se parecía a su hermano, Ichigo no sería la excepción.
Aizen sonreía, agitaba su copa, platicaba con Gin, acariciaba la desnuda rodilla de Halibell, sonreía, sonreía, siempre sonreía y eso volvía loca a Orihime, miraba fijamente a la pareja, para él, eran dos cadáveres moviéndose, esa misma noche los mataría y por eso su sonrisa.
-Una cosa Ichigo-kun, aparte de actuar sorprendido como los demás cuando "descubras" quienes somos, quiero que me digas si Aizen sospecha de ti y haremos lo posible para demostrarle lo contrario.
-Pero...tu...
-Por favor, no quiero que corras tantos peligros...y hazlo por tu familia...Es hora de mi show.
-¿Te refieres...?
-No, es un calentamiento...Voy a llamar la atención de los hombres como ha sido por años-Le guiña un ojo para luego soltarse-Gracias por la pieza de baile-Sonríe y se pierde en el mar de gente.
Pasó una hora y eso significaba que era la hora de diversión, es decir, tener algo de entretenimiento. Las bailarinas del lugar y las invitadas, bailaban elegantemente, maravillando a las personas, pero una a una comenzaron a salir, dejando sola en la pista a una chica de cabello corto y negro. Ella había atrapado con sus encantos a los hombres gracias a sus movimientos sensuales y algo atrevidos, mostrando lo necesario, pero no extralimitarse.
La música paro y ella se inclino mientras recibía los aplausos. Una sonrisa leve invadió los labios de la joven y antes de que alguien se diese cuenta, parte de los invitados impedía a la gente moverse con el filo de sus espadas, incluyendo a los Espadas y a los nobles. Era la resistencia y los capitanes, los Shinigami, tenían atrapados al ejército de Aizen.
