Bien, aqui tienen el proximo capitulo
Agradecemos todos sus comentarios ^^
Bleach, como ya saben, es de Kubo Tite-sama que mas le vale que no se venda y no ponga ichiruki de final por miedo a los fans de ellos(No lo digo con intenciones de oferder a alguien)
Capitulo 6: Cazando a la Rosa.
-Oh... ¿Y ahora que hacemos?-Decía Gin despreocupado mientras levantaba su mano para tocar su cabello y antes de que hiciese un movimiento, alguien tomo su muñeca y también sintió un filo en su cuello.
-Por favor, no te muevas Gin.
-Tanto tiempo...Rangiku.
-Kisuke y Yoruichi-Dijo Aizen con una sonrisa, viendo a sus opresores-Los comandantes de la Resistencia.
-Creo que te olvidas de otra comandante-Dijo la bailarina quitándose su cabello negro, reemplazándolos por unos largos de color naranja-Orihime Inoue, la tercera comandante de la Resistencia.
-Como olvidarte Orihime-chan...para mí, esas caderas son inconfundible...Sueño con ellas todas las noches.
-Eres un enfermo... ¿Sabes que fácilmente podemos matarlos? Pero no lo haremos, porque a diferencia de ti, no jugamos sucio...Solo nos estamos previniendo para que nadie nos ataca mientras te decimos algo.
-La resistencia ha vuelto y te partirá la cabeza-Dijo Yoruichi.
-Esta vez no nos vas a engañar-Finalizo Urahara-No nos detendremos hasta verte muerto.
-No digas palabras tan fuertes – responde sarcástico Aizen a Urahara con el filo de la espada aun sobre el – la gente pensara que eres débil.
-Kisuke – Isshin quien era amenazado por Kurotsuchi decidió intervenir – deja atrás este absurdo, si tienes algún problema lo resolveremos en el campo de batalla – hace una pausa para tomar aire – con honor
Urahara desvió su mirada hacia el hombre de barba y cabellera negra – ¿honor?, hace años tú lo perdiste.
Isshin contuvo sus instintos, sabía que si hablaba de más incluso sus pequeñas hijas corrían peligro, ellas también eran amenazadas, a Karin la tenia atrapada de un brazo Ururu, quien tímidamente le decía "por favor no te muevas" por su parte el niño travieso llamado Jinta tenia tomada a Yuzu quien por el susto no dejaba de llorar.
-Maldita mocosa, ¿no escuchaste que no te haremos nada? – Se dirige a ella Jinta, quien no la había visto bien ya que la niña se encontraba agachada, cubriéndose la cabeza con las manos – vamos levántate, niña rica.
Yuzu no tuvo mas remedio que levantarse, y con sus ojos llenos de lagrimas y sus pómulos sonrojados se dirigió al niño – no le hagan nada a mi familia – aquella escena aflojo al imbatible Jinta, su corazón palpito a mil por hora, con una mezcla de ternura y compasión, al ver a aquella niña.
-C-calma no p-pasa nada, mocosa – un sonrojado Jinta le pasa un pañuelo a la niña. –deja de llorar.
-Ustedes siguen siendo un montón de campesinos – Byakuya por fin muestra su punto de vista sin levantarse de su asiento a pesar de estar bajo la amenazantes espadas de Ukitake y Shunsui – hace veinte años los vencimos, lo haremos de nuevo.
-Estos tipos hace veinte años llegaron al poder matando a gente importante – dice Hirako amplificando su gran sonrisa y sacando su espada de forma brusca, extendiéndola a unos centímetros de la nariz de Byakuya, toda la gente lanzo un grito de horror, incluso Rukia quien era sostenida por Retsu Unohana, pero Byakuya ni parpadeo. – deberíamos hacer lo mismo y llegar al poder nosotros.
-Hirako-kun – Orihime llama su atención, reflejando su cara mas seria de la velada – no somos como ellos, nuestro objetivo no es el poder, si no la libertad.
-¡RETIRADA! – grito la comandante Yoruichi y todos la obedecieron.
-¡Y feliz cumpleaños Byakuya-san!-Grito Orihime.
Sabía que los demás salieron con éxito, pero al ser de las últimas, eso provocó que tres soldados se le acercasen, pero ella no se inmuto, en vez de eso, dio un par de giros como si fuese una rueda con sus brazos y piernas extendidas y de un impulso con la ayuda de sus manos, termino girando en el aire sobre ellos. Apenas se puso de pie y los mando a volar de una patada.
-¡Ya-ne!-Se despidió haciendo una reverencia y desapareciendo.
Los nobles no dejaban de armar escándalo, reflejando el horror y la preocupación. Isshin corrió hacía sus hijas para asegurarse de que estuviesen bien y grito aliviado para luego ganarse un golpe por parte de Karin.
-Conque ellos son La resistencia-Dijo-Finalmente alguien que pone la cara por la gente.
-¿Los seguimos?-Pregunto Ulquiorra a Aizen.
-No es necesario...Hagámosle creer que podrán con nosotros esta noche-Confiado.
Ichigo descubrió que a la muchacha se le había olvidado una delicada tela transparente y la recoge para guardársela a escondidas.
-¡Niisama!-Rukia corrió hacía su hermano para abrazarlo-¿Te encuentras bien? ¿No te hicieron daño?
-Estoy bien, descuida.
-Es una lastima y en el día de tu cumpleaños.
-¿Estas bien, tío Aizen?
-Claro que si Rukia-Acariciándole los cabellos.
-Te dije que no la usarás-Le regaño Matsumoto.
-Lo se, pero aún así...-Suspiro-Y era de mi madre.
-Tranquila Orihime-chan, ya aparecerá-Sonríe.
-Rangiku-san... ¿Como te sentiste al ver a Gin de nuevo?-Vio como se paralizo unos segundos, después de todo, ella sabía de la intima amistad que ellos tuvieron al conocerse de niños.
Rangiku giro por unos segundos, el pueblo estaba desierto y solo las estrellas eran testigo de su mirada.
-No importa cuanto lo intente, nunca podré odiarlo – la voz de Rangiku parecía cortarse, como si fuera a llorar – junto a el pase los momentos mas felices de mi vida…. Y los más tristes también.
Orihime la observo y pudo verse reflejada en su mirada, se identifico con sus circunstancias, se identifico con su miedo.
Ya nadie quedaba en el baile, los cuatro grandes se reunieron de manera emergente debido a la situación, el cuadro era el de siempre Isshin hiperactivo moviéndose y caminado constantemente, Byakuya sentado hablando lo menos posible, Ichimaru recargado en la ventana, mientras Aizen sentado tomaba la palabra mientras bebía una taza de te.
-En verdad es una pena – Aizen volteo a ver a Kuchiki, de manera solemne – tu fiesta se estropeo, en recompensa te traeré la cabeza de esos tipos.
-Eso espero, tus hombres esta noche hicieron el ridículo – Byakuya le responde de forma agresiva y sarcástica, Aizen y Byakuya nunca se habían llevado bien, Byakuya ya no recordaba por que se asocio con el, con la persona mas temible que conocía – ¿esa tal Inoue?, se burlo de nosotros.
-No te preocupes, Gin ya se encargo de ellos – responde Aizen viéndolo de reojo, mientras Gin movía su mano saludando. – no fallaran de nuevo.
En una habitación de alguna posada de la ciudad Karakura, los espadas discutían de forma poca amistosa.
-Maldita entupida hija de… - Grimmjow estaba vuelto loco, no paraba de maldecir y gritar. – esa mujer, le cortare la cabeza.
-Esa mujer evadió a tus soldados con mucha facilidad Grimmjow – le dice Nnoitra de manera burlona – pero no los culpo, con tu nivel me sorprende que puedan siquiera cargar un arma.
-Cállate imbecil – Grimmjow le lanza un pequeño cuchillo – muere.
Ulquiorra lo detiene en el aire, y mira con un aire de desprecio al hombre de cabellera celeste.
-No necesitamos mas problemas, Grimmjow – dice Ulquiorra sin mover un solo músculo facial – si tanto coraje traes, ve a matar a esos sujetos en nombre de Aizen-sama, pero te advierto que la mujer es de Aizen.
-Te lo advierto Ulquiorra – Grimmjow se acerca a Ulquiorra y lo señala con el dedo índice – la mujer es mía, la matare, la violare, y le daré su cuerpo a los perros y ni tú ni Aizen lo impedirán.
Las carcajadas de Grimmjow inundaron aquella habitación, entre botellas de sake y mujeres, la elite de los espadas disfrutaba de las delicias del poder, ganada por su violencia, y su hambre de muerte.
Grimmjow, encontró su presa
Byakuya finalmente se quedo solo y aprovecho para ver sus presentes, por supuesto, él no iba a desperdiciar su energía en abrir regalos, de eso se encargaban sus empleados, ellos decían quien lo enviaba y le mostraban el presente.
-El siguiente presente es de una Srta. llamada Butterfly.
Byakuya abrió sus ojos sorprendido, hace años que no oía ese nombre. Ordeno que trajesen el regalo y personalmente rompió el sobre para ver en su interior un elegante y carísimo abanico que tenía grabado "Hisana". Vio que venía acompañado de una nota.
"Sabía que mi madre y tu fallecida esposa eran amigas intimas y que se intercambiaron abanicos. Se que la quieres y que te gustaría recuperarlo, así que aquí tienes...Solo espero que tengas algo de dignidad y honor y me des el abanico que era de mi madre. Orihime Inoue. PD: La resistencia no lo sabe, iré a verte en la siguiente luna llena"
-Conque era cierto...Al final te casaste con un revolucionado...Butterfly...Ahora veo porque se parecían tanto-Pensó-Tiene agallas...en eso se parece a su padre-Suspiro-Respetare la nota-Decidió.
Finalmente era un nuevo día y cuando Ichigo termino de desayunar, pensaba ir a ver a Orihime y devolverle la tela, aunque en realidad, lo único que quería era verla. Estaba por irse cuando Yuzu la detuvo.
-Ichinii, no salgas hoy
-¿Y eso?
-Hoy vienen Rukia-chan ha visitarte.
-Maldición-No tenía problemas, pero sabía que se le abalanzaría de preguntas ya que su modo de actuar con Orihime no era común en él.-Karin-Dijo al ver que su otra hermanita se fue.
-Dime Ichinii
-Necesito que me cubras.
-De acuerdo, si me dices el nombre de la persona con quien bailabas.
-Te lo diré cuando vuelva, ¿Vale?-Y se fue.
Corrió hacía su bodega para vestirse nuevamente como aldeano y a escondidas salio de su aldea. No detuvo su carrera hasta llegar al bosque en donde estaba la puerta del escondite de la resistencia, pero al girar por un árbol, choco con alguien y al descubrir que era una mujer por el tono de voz, rápidamente la tomo de la cintura y la apego a él para que no cayese.
-Arigatou...Ichigo-kun-Sonrojada.
-Ah...Orihime...buen día-Apartándose también algo sonrojado, a pesar que lo oculto bien.
Era una sensación extraña, Ichigo al verla ahí en medio de la naturaleza, entre los árboles que filtran la luz del sol, la veía en su estado más puro, con esa cercanía podía ver su ternura, su fragilidad. No entendía y no aceptaba como esa dulce chica pudiera atreverse a enfrentar a uno de los hombres más poderosos de Japón. Ichigo debió entender que las rosas también tienen espinas.
-Ichigo –kun, sobre anoche…. -Orihime aun sonrojada, estaba dispuesta a decir algo, una parte de ella le decía que dijera algo que lo apartara, que lo alejara para siempre de ella, así era mejor, pensó. Yo solo le traería desgracia el tiene una vida lejos, muy lejos de mí, se repitió durante toda la noche. Sin embargo la realidad era que en el fondo quería que el cumpliera su promesa de protegerla por siempre, una parte de ella le exigía que le dijera que la besara.
Ninguno de los dos se había percatado, pero el temible Grimmjow, estaba al acecho, sentado sobre la copa de un árbol, tomado sorbos de su cantimplora, solo él sabía lo que estaba bebiendo, ¿agua?, ¿sake? o ¿sangre?, el caso es que esperaba el momento para atacar.
-Orihime, tengo algo para ti – el chico metió la mano en su bolsillo, Orihime lo observaba curiosa pensando en que podía ser – se te cayo anoche, cuando escapaste – el joven le mostró un pequeño pareo, de fina tela transparente, con una tonalidad azul, al verlo los ojos grises de Orihime se iluminaron y su boca se abrió instintivamente.
-Ahhhh, lo encontraste, gracias, gracias – la chica con lágrimas en los ojos, da un par de saltos de alegría, y se lanza sobre el chico dándole un abrazo, la pareja perdió el equilibrio, cayeron al suelo, muy cerca el uno del otro.
Se miraron sorprendidos y fijamente. El rojo cereza invadió las mejillas de la chica, dándole un toque de ternura que cautivo al chico y sintiese como su corazón dio un brinco y su mente le ordenaba besarla, pero eso definitivamente no estaba bien, aunque la tentación podía más que su cordura.
-G-Gomen...n-ne...I-Ichigo-kun...-Le susurraba nerviosa y con la voz cortada, estar tan cerca no le permitía pensar y eso solo ocasionaba que sus sentimientos la dominase-D-Déjame a-ayudarte-Y se sorprende cuando las manos del chico rodeando su cintura se lo había impedido-¿I-Ichigo-kun?
Él no dijo nada, sin apartar su mano de la blanca y sedosa piel, recorrió su mano desde la cintura hasta que llego por detrás de su cabeza para enredarlo entre sus cabellos. Aquel recorrido hizo que Orihime sintiese un escalofrió en todo el cuerpo y sus labios no pudieron evitar lanzar un suspiro de gusto. Quería besarla, probar aquellos carnosos labios que lo volvían loco incluso en sus sueños.
Tuvo que romper aquella burbuja cuando se dio cuenta que una silueta iba directo hacía ellos con su espada y de un movimiento, salto a su derecha con la bailarina guerrera entre sus brazos, quien se sorprendió al ver quien era.
-Grimmjow-Dijeron a la vez.
-Me estaban aburriendo con tanto acaramelado-Poniendo su espada por su hombro derecho-Mujer, voy a vengarme por dejarme en ridículo...Voy a gozar el violarte y luego hacerte picadillo.
