Para celebrar mi libertad!

Conti!!

Capitulo 8: No tengo dudas.

Ichigo por fin había llegado a casa, había tomado el camino largo, no quería llegar muy temprano, por temor a encontrarse con su padre aún despierto o peor aún, con Rukia quien se suponía lo iría a visitar aquella tarde.

El chico abrió lentamente la puerta del servicio, entraría por ahí, para no despertar sospechas, se iría a su cuarto y se dispondría a dormir, no quería saber nada, estaba hecho un lió.

-¿En donde demonios andabas? – Isshin lo recibió con una patada descendente, la cual fue esquivada apenas por Ichigo.

-¿Estas loco?, ¿Qué demonios haces aquí? – le pregunta Ichigo empujándolo con una mano.

-¿No te han dicho que es de mala educación responder una pregunta con otra pregunta? – le pregunta Isshin, apuntándolo con el dedo.

-Hijo de… ¡tú estas haciendo lo mismo! – reclama Ichigo imitando a su padre apuntando con su dedo índice.

-Como sea, Rukia estuvo aquí durante tres horas – Isshin le reclamo, cambiando su cara a una más seria. –Hijo, tú eres el heredero de mi dinastía, nunca te he querido imponer una esposa – Ichigo reacciona al escuchar esto – ¿pero qué te parece Rukia?, ella es de tu edad y es hermosa.

-Pero yo…. – Ichigo se detiene antes de decir una tontería.

-¿Que pasa hijo? – Isshin lo ve preocupado - ¿hay alguien que te guste?

-A Rukia solo la veo como una amiga...no me la imagino con algo más, es todo... ¿Puedo hacerte una pregunta?-Pregunto antes de que su padre hablase-¿Cómo conociste a kaa-san?

-Mi Masaki era hermosa, gentil y de espíritu libre...Me sentí hipnotizado cuando la oí cantar...Te digo que tenía una voz fabulosa...Y ni te digo lo tonto que me sentía cuando me sonreía o me tocaba la mano...jajaja-Riendo avergonzado mientras pasaba una mano tras su cabeza.

Su hijo no pudo evitar sorprenderse, su situación era la misma que sentía por Orihime ¿En verdad era...?

-Aja-Hablo Isshin-Para que me hagas esta pregunta solo significa una cosa: Te gusta alguien.

-¿Pero que...?-Exclamo sorprendido y algo molesto.

-Mi hijo finalmente se ha enamorado...Quiero que traigas a la chica para conocerla.

-Vete a la mierda-Caminando hacía su cuarto. Su padre le dará un ataque si supiese quien era.

Se detuvo ante ese pensamiento ya que estaba afirmándolo, estaba afirmando que le gustaba Orihime.

-Ah, ya llegaste-Dijo Urahara al ver a Orihime.

-Bienvenida Orihime-chan-El de las sandalias venía acompañado de Ukitake.

-Pero que noche tan hermosa-Fue su saludo con una radiante sonrisa y pesco a Urahara para hacerlo bailar como si estuviesen bailando vals.

-Estas demasiado animada-Dijo.

-¿Se nota?-Cubriéndose sus sonrojadas mejillas con sus manos.

-Me da gusto que estés feliz, Orihime-chan – Ukitake la saluda con una gran sonrisa en su rostro – tu padre estaría muy orgulloso, por como estas enfrentando esta situación.

-Gracias Ukitake-san, yo había escuchado que usted era uno de los mejores amigos de mi padre – responde Orihime sobando su nuca con la mano izquierda.

-Si, junto a Byakuya éramos grandes amigos – al decir esto la mirada de Ukitake se pierde en la oscuridad de la noche – y hoy ninguno de los dos esta más a mi lado.

-Bueno, y dime Orihime-chan, ¿te fue bien con Ichigo-kun? – interviene Urahara, al notar que el ambiente se ponía denso.

-Si, fui a encami…. – Orihime se interrumpió a si misma sonrojada – ¿cómo sabías que estaba con él?

-Jojojo, te conozco desde que naciste – Urahara agita alegre su abanico – no me puedes engañar.

-Espero que estés conciente Orihime… – Urahara se pone serio –…de que no pertenecen al mismo mundo.

Orihime se queda callada, aguantando la respiración, ese era su mayor miedo, ¿era un amor imposible?

En casa de la familia Kurosaki, también los cuestionamientos estaban a la orden del día.

-Ichigo – Isshin retorna a su gesto de seriedad, que en el fondo a Ichigo le daba miedo. – espero que no te hayas enamorado de la persona equivocada.

-Eso es lo de menos-Fue su respuesta-Al diablo si es equivocada o no...O lo que la gente diga...Haré esta vez las cosas bien...no como un idiota que obedece a Aizen-Enfrentándolo-Me voy a la cama.

-¡Ichigo!-Pero su hijo no le hizo caso-Que ironía...eso mismo dijo Masaki...Antes de su muerte, ¿Hago todo mal?

Ichigo no podía creerse que se haya enfrentado a su padre. Lanzo un suspiro, al parecer...Si le estaba gustando aquella joven bailarina.

Orihime se quedo toda la mañana en su cuarto, por muy que llevaba 4 horas despierta y su estomago le pedía algo para ingerir. Su mente no le dejaba de recordar las palabras de Urahara y eso la hacía miserable y triste hasta el punto de derramar lágrimas. Pero por otra parte, le recordaba lo feliz que se sentía con solo su presencia y aquel dulce beso que sintió que para ser su primer beso, fue algo torpe y todo por culpa de sus miedos.

Opto por vestirse y bajar, escucho como tocaban a la puerta, curiosa, se acerca y al abrirla, se sorprende al ver a Ichigo ya que no se lo esperaba tan pronto. En cambio, Ichigo se le detuvo la respiración al verla con el cabello algo desordenado y con un kimono de pijama demasiado corto, dándole un toque de sensualidad.

Como se acercaba gente, Orihime lo pesco de sus ropas y lo hizo entrar para luego cerrar. Lanzo un suspiro de alivio cuando ya no se oyó nada, no quería que la viesen con él en ese estado o toda la Resistencia se enteraría y eso era muy vergonzoso.

-G-Gomen ne Ichigo-kun...m-me quede dormida-Limpiándose el rostro para que no se le notasen las lágrimas.

-B-buenos días Orihime, no veo a nadie – la saluda Ichigo de forma inusualmente nerviosa.

Orihime noto que la tonalidad en la piel de Ichigo era tan roja como las flores de los elegantes jarrones que adornaban la entrada del Seireitei, no se había percatado que la causante de semejante reacción había sido ella misma, al salir frente a él con aquel encantador atuendo, que dejaba ver un poco su pecho, y sus bien formadas piernas.

-Ahh, g-gomen ne – Orihime al darse cuenta de su atrevido aspecto, cubrió con sus manos la parte del escote – ahora vuelvo voy a cambiarme.

La bailarina partió, acelerando su paso directo a su cuarto, volteando eventualmente a ver al chico de cabello naranja, quien no dejaba de sonreír, le parecía muy graciosa la reacción, tan infantil y enternecedora.

-Entonces el nivel de los espada ha bajado mucho – Ichigo escucha una voz que se acerca por el pasillo, trata de esconderse pero no hay donde – para que un debilucho como tú haya derrotado a uno sin esfuerzo.

-Por favor Zaraki-kun, no digas cosas tan hirientes – responde Hirako quien camina delante de Zaraki con los ojos cerrados y sonriendo, sin querer tropezó de frente a Ichigo. – fíjate por donde camin…. ¿tú?

-¿Shinji? – le responde Ichigo sorprendido.

-Capitán Hirako, para ti Kurosaki – Shinji desvaneció su sonrisa y lanzo una advertencia – mas te vale que andes derecho con nosotros Kurosaki, y sobre todo con Orihime si la lastimas yo mismo te cortare la garganta.

-Dale una oportunidad Hirako, se ve que es un buen muchacho – Zaraki le pone una mano en el hombro de forma amenazadora.

-No lo se, es difícil – Shinji acaricia su espada – es difícil confiar en el hijo de un traidor.

Ichigo reacciona al escuchar esto, encoge sus brazos y empuña sus manos, su quijada se aprieta, su frente y cejas se arrugan a la par de su nariz.

-¡Mi padre no es un traidor! – Se abalanza sobre el capitán y lo coge de su ropa a la altura del cuello-¡No vuelvas a repetir eso de mi padre...Ni mucho menos en mi presencia!

-Tienes agallas como el inepto de tu padre...Y Masaki.

-¿Okasan?-Sorprendido, ¿Este tipejo conocía a su madre?

-¿Cómo crees que se conocieron? Masaki no solo era una gran amiga nuestra, sino también...-No siguió porque algo le golpeo en la cabeza.

-No te sobresaltes-Le dijo Zaraki-El chico no debe saber nada aún.

-Tsk-Sin problemas, aparta al pelinaranja de él-No eres más que basura-Rápidamente lo apunta con su espada-Tienes suerte de la protección de los comandantes porque sino...ya habrías probado mi espada.

-Shinji-Advirtió Kenpachi.

-Ya estoy lista Ichigo-kun-Dijo Orihime al salir-¡Pero que...!-Exclamo al ver la escena-¡¿Qué haces Shinji-kun?!-Le grito mientras le dio una fuerte patada en el rostro, mandándolo a golpearse en la pared-¡¿Cómo se te ocurre tratar así a un invitado y más a Ichigo-kun?!

-Hime...chan...

-Te lo advertí-Dijo el grandullón de apariencia peligrosa lanzando un suspiro.

-Vuelves a molestarlo mientras no este y me enteré...Te dejare solo en una habitación con Tessai y Hiyori.

-¡No! ¡Hime-chan, todo menos eso!-Abrazándola por las piernas-Pero que suaves-Acariciándolos.

-¡Hentai!-Propinándole una serie de patadas y golpes hasta que lo dejo hecho polvo en el suelo-Vamos Ichigo-kun-Llevándoselo lo más rápido posible o le volverían a dar más ganas de matar a Hirako.

La tarde era muy agradable, Aizen gustaba de salir a su jardín, sentarse cerca de la fuente, bajo la sombra de algún árbol, Ulquiorra lo veía sin decir ni una palabra. Él sabía que probablemente era en ocasiones como esta cuando su maquiavélica mente trabajaba de lleno en sus estrategias, por eso nadie lo interrumpía cuando el caminaba por el jardín, todos sabían que el genio estaba trabajando, aunque no lo pareciera.

-Acércate Ulquiorra, quiero que veas algo – el espada dio una reverencia y se acerco – las mujeres son como las rosas, bellas y frágiles, PERO también tienen espinas y... eso las vuelve peligrosas.

Ulquiorra asintió sin demostrar en su cara la sorpresa que le había producido tal discurso.

-Hace años cuando era parte de las filas de los rebeldes, mi comandante era la señorita Butterfly, una auténtica revolucionaria que venía del extranjero, sin duda la mujer más hermosa e inteligente que conocí en mi vida – Aizen hace una pausa mostrando un gesto de dolor inédito ante los ojos de Ulquiorra – se caso con el hombre equivocado- sonrió finalmente mirando la dinámica del agua en la fuente

-¿ella era una rosa con espinas? – pregunta finalmente Ulquiorra.

-Si, y no estaba sola, a lado de sus dos mejores amigas llevaron a la sima al grupo – Aizen sonríe de nuevo – la señora Kurosaki, la señora Kuchiki y por supuesto la señora Inoue fueron piezas claves para derrotar a ese tirano de Yamamoto, fueron ellas las que ganaron la guerra realmente.

-Sin embargo, usted fue el que tomo el poder – Ulquiorra intervino nuevamente- y ellas están muertas.

-Digamos que… ¡he aprendido a esquivar las espinas! – Aizen metió la mano en el rosal y corto una rosa por el tallo.

-¿Ella era la madre de aquella mujer?

-Orihime-chan se parece mucho a Butterfly...Pero debo admitir que la hija es más hermosa que la madre...Y más revoltosa, por eso va a cometer el mismo error que la señora Inoue-Examinando la rosa.

-¿Qué es lo que desea?

-A la chica Ulquiorra...Vamos a "salvarla" de su error...por eso, debes asegurarte que Grimmjow no haga con ella lo que quiera...no quiero que nada malo le ocurra a uno de los mejores Espada.

-Como usted diga Aizen-sama.

-Puedes acercarte, mi querida Hallibel-Invito al verla en la entrada, esperando.

-Aizen-sama, he venido para decirle que su "paquete" estará aquí sin problemas para mañana.

-Gracias Hallibel-Agradeció mientras la mencionada hacía una reverencia-Eres tan eficiente-Tomándola del mentón-Espero que mi futura esposa no se ponga celosa por nuestra relación.

Orihime había llevado a Ichigo a su lugar favorito, un hermoso jardín que estaba alejado de la mansión y pueblo subterráneo, tenía un lago y hermosas flores.

-Te ves bien, te sientan las blancas-Dijo la chica una vez que le puso sobre su cabeza una corona de flores.

-Muy graciosa-Notando aquel tono burlón.

-Gomen-Besando su mejilla con dulzura.

Se estaba alejando cuando él se lo impidió tomándola de la nuca y la trajo hacía él para besarla. Este beso fue seguro e intenso, ella acerco un poco más su cuerpo mientras se agarraba de las ropas del chico, sus bocas se movían a un compás acelerado por las ansias de probar del otro. Finalmente se separaron por falta de aire, ambos trataban de recuperar el aire y Orihime tenía los ojos cerrados.

-Te amo-Susurro.

Lo dijo así sin más, ni lo había pensado y eso la sorprendió y sonrojo. Se tapo la boca algo asustada por haberlo arruinado, especialmente porque veía como el chico la veía asombrado.

-Yo…lo siento...no debí...-Cerrando sus ojos nuevamente por no atreverse a verlo.

El tomo la mano de Orihime, al sentir esto ella abrió sus ojos sorprendida, aun sin aliento, por todo el cúmulo de sensaciones que este había provocado en ella, con un simple beso, dirán muchos, pero el placer, la pasión y el amor que le provoco, ese simple beso, se convirtió en lo mas grande para la chica.

-Ya no tengo dudas – Ichigo se acerca cada vez más, juntaron sus frentes – yo también te amo.

Sus miradas se fusionaron con intensidad, la chica deseaba a toda costa saborear los labios del chico, pero ella sintió que él debía ser quien diera el primer paso, el chico sobreentendió esto al instante, puso su mano derecha entre la mejilla y la barbilla de la ojigris.

-Ichigo-kun…- el joven traslado su mano a la nuca de Orihime, de nuevo acarició su cabellera, era lo más suave y delicado que había tocado en toda su vida, pensó en el instante. Orihime al sentir el suave masaje sobre su cuello, cerró sus ojos e inhalo una gran bocanada de aire, el calor la empezaba a recorrer.

Ichigo finalmente la beso, empujando con suavidad desde su nuca y bajando la mano hasta su espalda alta, y posando su mano derecha atrevidamente sobre la cadera de la chica, el calor se intensifico, sus cuerpos entraron en simbiosis, el medio ambiente favoreció a sus instintos.

De pronto el sonido de un extraño instrumento de viento llamo la atención de la chica.

-Ichigo-kun, esa es la alarma del pueblo vecino – Orihime se despega rápidamente del chico, quien por dentro maldecía por la interrupción.

-¿Crees que sean los hombres de Aizen? – Pregunta Ichigo, aun con su mano en la cintura de la chica.

-Por favor señor, nosotros ya cumplimos con nuestro deber – un aldeano le rogaba piedad a Nnoitra uno de los espada – no le debemos nada a nadie, no se vale.

-¡Idiota!, - el espada lanza a volar al anciano de una patada – en época de guerra todo es válido.

-Espero que con este escándalo que estas armando, vengan esos sujetos – habla Ulquiorra sentado bajo la sombra de un árbol viendo el desastre que había armado Nnoitra – de lo contrario, nada valdría la pena.

Nnoitra se divertía mucho y estaba por volver a golpearle cuando una espada de apariencia desgastada, pero muy firme, se lo impide.

-¿Te crees valiente al atacar a un débil anciano?-Dijo Kenpachi Zaraki.

-Ya va uno-Dijo Ulquiorra.

-Te estaba esperando Shinigami.

-Pues ya me encontraste Espada-Sonriendo ampliamente, ansioso por comenzar.