Aqui tienen otro capitulo del fic ^^

Capitulo 10: Zangetsu

-¿Sería amable de alejarse de la señorita, señor Espada?-Pidió Kyoraku mientras se cubría el rostro con su sombrero con la mano libre.

-¡Shunsui!, hace años que no sabía nada de ti – exclama Gin, aun sosteniendo a Rangiku – oye Rangiku, ¿no me digas que este chico es el niño prodigio del que tanto se hablaba? – dice Gin apuntando al chico que lo amenazaba de frente.

-Nadie te ha dado el privilegio de hablar – Toushiro mantenía el filo de su espada de frente a hombre de rasgados ojos. – si aprecias tu vida, será mejor que la sueltes.

-Pero si ella esta muy a gusto aquí conmigo, ¿cierto Rangiku? – la chica reacciono ante esta afirmación, reacciono expandiendo sus ojos, lo que había dicho era ciertamente cercano a la realidad, hacía tiempo que había deseado estar con él, aún en esas circunstancias.

-No digas tonterías – la mujer forcejeo para inclinarse, eso le daría a que Toushiro tuviera la oportunidad de atacarlo de lleno, al hacer esto cerro sus ojos, no quería ver que lo hirieran, no soportaba verlo sufrir, a pesar de todo aun lo amaba y no lo podía negar.

Toushiro lanzó su estocada, había apuntado bien a su blanco, sin embargo se sorprendió ver que el arrogante Gin Ichimaru ya se encontraba a su espalda – ¿cómo llego hasta ahí?, es muy rápido. – Ichimaru lo saludo, y se alejo aún más.

-Adiós Rangiku, me dio gusto escuchar de nuevo tu voz – el chico se aparto – Ulquiorra deberíamos retirarnos, con ellos dos aquí estamos en desventaja.

-Deberías hacerle caso a tu compañero – Shunsui, aún amenazándolo con espada al cuello lo advierte – aquel joven que esta peleando con Shinji esta muy malherido, y Hirako ni siquiera se ha despeinado, y creo que tú no estás en condiciones de pelear contra alguien como yo.

El malherido espada, sin cambiar su semblante, baja su espada y sale caminando lentamente – sin embargo, su guerra esta pérdida, la historia esta destinada a repetirse.

-E-eso no pasara –Al decir esto Orihime, cae inconsciente y Rangiku corre a ayudarla al igual que Shinji, dejando atrás a un malherido Grimmjow.


Mas tarde en el Seireitei, Orihime despertó de su sueño, al despertar lo primero que vio hizo que se olvidara por completo del dolor.

-Ahhh Ichigo-kun- la chica se sonrojo al ver al chico dentro de su cuarto, y al verla en ese estado, herida y vendada.

-¿Estas bien?

-Si... ¿Me atendió la capitana Unohana?-Vio como asintió-Tendré que agradéceselo después-Tratando de sonreír.

-¿Qué ocurre?-Tomándole su mano.

-Gomen...De seguro te he hecho esperar mucho...o pasar un mal rato, no quiero imaginar como estaba cuando llegue.

-Mejor así...Me siento mal de no haberte podido ayudar.

-No digas eso, si levantas tu mano contra Aizen, él te atacará a ti y a tu familia-Acariciándole la mano que él había usado para agarrar la suya.

-Pero yo he hecho una promesa y debo cumplirla.

-Demo...-Preocupada con solo pensar en lo que le podría pasar.

-Orihime, eres lo mejor que me ha pasado por mucho tiempo...no quiero perderte.

Oírle decir esas palabras con su expresión seria y decidido, clavando su mirada en ella la hizo poner nerviosa, el aire se le había ido por unos segundos y tuvo que cubrirse el rostro con un cojín porque se había sonrojado hasta quedar como la sangre. Aquel gesto le pareció divertido al muchacho e intento quitarle aquel cojín sin usar mucha fuerza para no lastimarla.

-No...Que vergüenza...-Murmuro apenada mientras miro hacía otro lado.

-Al contrario...te ves muy bien-Le aseguro para luego besarla, pero con cuidado.

Ella no se negó, al contrario, le gusto aquel trato. Despacio, llevo su mano derecha a la mejilla del chico y se la acarició mientras sus bocas bailaban al compás de su propio ritmo.


-Es una pena lo de Nnoitra-Comento Aizen.

-Ahora Ulquiorra y Grimmjow están siendo atendidos-Dijo Gin con su sonrisa de siempre-Gomen ne Aizen.

-Descuida, posibilidades hay muchas...Mi querida Orihime-chan quedo muy lastimada, pero para dejar así a Ulquiorra, uno de mis mejores hombres...Tiene un gran potencial-Sonriendo.

-Más deseas poseerla ahora, ¿No es así?

-Así es Gin...Debo admitir que ya no aguanto las ganas de tenerla...Aunque creo que subestimamos un poco a nuestros enemigos...Deberemos pensar en un plan un poco mejor...Uno en que matemos a dos pájaros de un tiro.

-Aizen y-yo… – dice un malherido Grimmjow, levantándose de su asiento donde era atendido – no estoy seguro, pero creo que esa mujer tiene un punto débil.

Al escuchar esto, Aizen cambio su mirada, y frotando su barbilla de forma misteriosa e interesada, amplificó un poco su sonrisa.

-Te escucho mi estimado Grimmjow – Aizen lo invito a tomar asiento, tomándolo del hombro y señalando con la mano. – ¿que me tienes que decir?

-Antes de mi primera pelea, la vi al lado de un joven, parecía que estaban muy cariñosos – Aizen, quien se asomaba por la ventana, cambio su expresión por una enfermiza mirada de celos, nadie la notó porque él, inteligentemente, había previsto una noticia así y por eso volteo hacía un lugar donde nadie lo pudiera ver, sin embargo, por la sonrisa de Gin, él se había dado cuenta de esa reacción.

-Continua –dijo fríamente Aizen, volteando ligeramente a ver al espada, a quien le costaba respirar.

-Yo no conozco a las personas de este pueblo, así que no puedo decir quien es – Grimmjow hace una pausa para acomodarse dolorosamente en su asiento – lo único que pude ver es que tenía un extraño color de pelo.

Aizen reaccionó de nuevo pero esta vez con una sonrisa – ¿extraño color de pelo?, ¿podrías ser mas especifico?

-El tipo tenía el pelo naranja, aunque se cubría con una capucha lo note – dice Grimmjow mientras se levanta ligeramente de su silla exaltado, Aizen acarició su cabello y giro a la ventana de nuevo – si es verdad que esa mujer tiene sentimientos por él, podemos utilizarlo a nuestro favor.

-Buen trabajo Grimmjow – Aizen seguía viendo por la ventana, ahora veía el jardín, precisamente la zona de los rosales, ya planeaba algo. – ¿Ichigo-kun?, ahhh es una pena, mi sobrina se va a poner muy triste.

-¿Cuando se entere que esta con esa mujer? – pregunta con su típico sarcasmo Ichimaru, sonriendo como loco.

-No, cuando se entere que esta en el otro mundo – Aizen levanta su copa, y Gin siente un escalofrió, cuando hacía eso sabía que tenía la victoria en sus manos, y eso era aterrador incluso para él.


Las semanas pasaron y Orihime los paso en su cuarto. Por prevención, Urahara le había pedido a Ichigo que no saliese de su casa y por precaución, Yoruichi iba a vigilar por las noches la residencia Kurosaki.

-¿Mandas a Yoruichi a vigilar?-Pregunto Orihime sorprendida.

-Sí, ella ha tenido algunas predicciones cortas sobre Kurosaki-san-Fue la respuesta de su tutor y entrenador.

-¿Para que tanto empeño por él? Dejémoslo a su suerte.

-No digas eso Shinji-Rogó la joven.

-Kurosaki-san nos ayuda manteniendo el lugar a escondidas y hemos recolectado información de los proyectos de los cuatros grandes idiotas gracias a él-Le recordó Komamura.

-Para mí, se ha ganado nuestra confianza-Pensó la pacífica Unohana.

-Y a Orihime-chan-Dijo Jinta despreocupado pero sonriendo burlonamente.

-¡No digas eso, Jinta-chan!-Avergonzada.

-¿Que deberíamos hacer con él?-Pregunto Soifong.

-Creo que hay que darle "aquello"-Opino su líder del abanico. Sus palabras sorprendieron a los demás.

-Me parece bien-Hablo Kyoraku.

-Si, tenerlo le será más fácil-Opino Ukitake con una sonrisa.

-Pero hay que entrenarlo mejor-Hablo Mayuri-Que darle un tesoro así es como darle un explosivo a un niño.

-De eso me encargo yo-Ansioso.

-Contigo va a morir, Zaraki-Fue lo que dijo Toushirou.

-Yo entrenaré personalmente a Kurosaki-san-Sentenció Urahara mientras movía de su abanico...Pero primero hay que sacar "aquello" de la muerte.

-Me rehusó a dárselo-Hablo Shinji.

-Deja tus celos aún lado Hirako-Dijo Yoruichi al llegar-Después de todo, "eso" le pertenece y lo sabes bien.

-Orihime-chan, ¿Podrías sacarlo de nuestro cuarto de tesoros y enviarlo a resucitar?

-Claro Urahara-san.

La joven hace una inclinación y sale del cuarto de reunión. Camina por la mansión hasta que llego a una puerta que al abrirla, vio unas escaleras que descendía en forma de espiral y lucía abandonado. Despreocupada, bajo sin problemas, aún cuando cada vez se volvía todo oscuro. Cuando las bajo por completo, de golpe todo se ilumino por muchas antorchas que parecía producto de magia.

Vio una gran cantidad de enormes paredes, era como una gran biblioteca con estantes, pero estas delgadas paredes tenían otra cosa y eran fotos de todos los miembros de la Resistencia a través de los años y para estar ahí enmarcado, tenías que morir honrosamente o llevar mucho años hasta que ya cumples la mayoría de edad.

Camino por esas paredes, viendo una gran cantidad de personas que debajo de sus retratos, tenían nada menos que las armas que usaron, como una forma de homenaje. Encontró las fotografías de sus padres, de Hisana y Masaki con sus espadas debajo. La fotografía de su hermano no estaba aún por el simple hecho de que su muerte aún no era confirmada.

Se puso frente a la fotografía en la que salía Masaki con una gentil sonrisa mientras hacía la V de la victoria y lucía algo sucia, al parecer, se la tomaron después de un combate. Debajo de su retrato, había una katana completamente negra, tanto el filo como la empuñadura, que tenía colgado una pequeña y gruesa cadena. Lucía desgastada y a punto de romperse y todo por sus batallas y por lo mucho que tuvo que ser usada antes de que la dueña muriese.

-Masaki-san...he conocido a su hijo y no solo es lindo, sino que su carácter es como tal me la describieron de usted, aunque creo que también se parece a su padre-Sonríe-Lamento mucho ocultarle a Ichigo-kun todo, pero le prometo que se lo diré en el momento que le de Zangetsu. Onegai-Inclinándose ante ella-Deje que su hijo la use, que les muestre a todos lo que es capaz de hacer el hijo de la legendaria Masaki.

Tomo aquella espada y se la amarro en el hombro, ahora debía ir al pueblo a ver a Ishida, el encargado de las armas de la resistencia, como aquella identidad era secreta, ya que todo que no fuese de ellos lo conocían como un pacífico pintor, nadie podría sospechar de su unión a la Resistencia.

-¡Ya me voy!-Exclamo saliendo de Seireitei.