Espero que estén bien, lectores. Aquí les traigo el tercer capítulo de "From Childhood Friendship to Love Encounter". El manga escrito y sus personajes son del autor Yuya Aoki, mientras que Himeko es de mi propiedad.

¡Vamos con el capítulo!


Capítulo 3

Recordando

POV en Tercera Persona

Sueño

Se encontraba en oscuridad, sola, abrazando mis piernas y la cabeza cabizbaja una niña de cabello plateado atado en una coleta, con un kimono rojo cereza.

- No necesito amigos. Yo hare mi vida como me plazca.

Sin embargo ella sentía un vacío en su interior, sin notarlo. Hasta que una luz se dirigió a la niña.

- ¿Estas bien?

Se escuchó la voz de un niño, ella alzo la cabeza y vio una silueta blanca de su casi tamaño que le tendía su mano.

- ¿Quién eres tu?

Preguntó la niña tratando de secar sus lagrimas que seguían fluyendo.

- Me llamó Kazuki, ¿quieres jugar conmigo?

Entonces ella duda un poco, pero le da la mano y el lugar se ilumina haciendo que ella se cubra los ojos, entonces un pequeño tiempo después abre los ojos y ve a su alrededor de que ahora estaban en un jardín con un río a unos metros adelante de ellos, con vegetación alrededor de ellos. Ella miraba a su alrededor, maravillada y entonces ve al niño: kimono color rosa, cabello castaño corto y un rostro que le pareció que era una niña.

- ¿Sucede algo?

Le preguntó el que estaba en frente de ella.

- N-no, no pasa nada. Es que de alguna manera siempre me pregunto si te han dicho sobre...

La niña de detuvo por un momento de su pregunta y el niño la miró curioso.

- ¿Sucede algo?

Ella reacciona y pone sus manos en frente de ambos.

- Nada. No pasa nada, olvídalo.

Dijo para despreocuparlo y voltea hacia la vista en frente de ambos.

- Sólo que no he tenido un verdadero amigo.

Comentó la niña, eso le llamó la atención al que estaba a lado de ella.

- ¿Por qué es eso?

Preguntó el niño inclinando un poco su cabeza.

- Porque luego ellos escogen a alguien que es mejor que yo y no sé más de ellos. Es como si me engañaran en que siempre seamos buenos amigos y eso me duele. Además de que les parece raro que tenga clases de defensa

Las lagrimas comienzan a brotar de sus ojos azul cielo y trata de secárselas, aunque cubre su rostro con sus manos para que no la viera, pero él ya se estaba dando cuenta.

- No llores.

Le descubre la cara al apartar sus manos y el muchacho le seca los ojos a Himeko.

- Yo no pienso despreciarte, creo que eres alguien linda y no veo porqué los otros lo tomaron mal, y por lo de las clases de defensa es como algo necesario para que nadie se meta contigo.

Dijo el niño.

- ¿De verdad no piensas que es raro?

Volvió a preguntar la pequeña.

- No, para nada. Mi madre enseña la técnica de hilo de los Fuuchoin en una escuela.

Despertó la curiosidad de la niña.

- Vaya, me gustaría ver algún día la técnica de tus hilos, Kazuki kun.

Propuso muy contenta.

- Solo lo usó para defensa personal, pero tal ves pueda mostrártelo.

Le hizo una pequeña demostración, pidiéndole a la niña peli plateada que le arrojara algunas piedras y ella con sus propios ojos veía como su amigo las detenía con los hilos que estaban en el cascabel.

- ¡Increíble, Kazuki kun!

- Gracias, Himeko.

Lo tomó como un cumplido, en tanto Himeko se le acercó tomándolo de las manos.

- ¿No te lastime?

- Estoy bien, no me pasó nada.

Le confirmó él, Himeko pensó un segundo para después decirle lo siguiente:

- Nee, Kazuki kun.

- ¿Qué pasa, Himeko?

Preguntó él.

- Quiero hacerte una promesa: Que ambos nos protejamos el uno al otro, sin importar la situación.

- ¿A pesar de la distancia?

Ella asiente con la cabeza.

- No importa la distancia, ni el tiempo, ni el lugar.

Agregó ella con esa cautivadora sonrisa, sorprendiéndolo a él.

- Himeko, tu...

No sabía que decirle.

- Somos amigos ¿no, Kazuki kun? A pesar de que tiene un poco de tiempo en que nos conocemos, tu eres una de las personas que me he abierto y me siento cómoda. No quiero olvidar eso, haría lo que fuera para estar a tu lado y luchar hasta que me cueste la vida.

Pone entre ambos su dedo meñique.

- Es una promesa.

El niño peli castaño le da una sonrisa amable y le da su dedo meñique.

- Si, es una promesa.

Ambos sueltan una risilla.

Fin del Sueño.


POV de Himeko

Comencé a moverme, sintiendo algo suave en mi espalda hasta cuando me movía de lugar... Un momento, ¿algo suave? Lo último que recuerdo es que un hombre joven me salvó de mis perseguidores, además de que pude ver parte de su cara, me recordó a un amigo de la infancia: su rostro parecía femenino, su cabello café oscuro era largo, hasta tenía unos cascabeles colgaban de unos de sus mechones laterales.

Abrí los ojos lentamente y trate de acostumbrarme a la iluminación, me senté para mirar a mi alrededor.

- ¿Dónde estoy?

Era una habitación simple con unos cuantos muebles: un tocador, un sillón y un closet. Las paredes eran de color rosa beige, con una ventana y cortinas, en el cual se transparentaba los rayos del sol en ellas, cerca estaba mi espada; no me percate de los pasos que se acercaban en la habitación donde me encontraba, pero vi que alguien abrió la puerta.

- Veo que has despertado.

Me dijo una mujer: parecía que era un poco más grande que yo por la edad, como de uno o dos años mayor. Cabello negro con reflejos azules, ojos azules y piel clara; vestía una playera de manga corta blanca y un pantalón de cuero negro.

- ¿Dónde estoy?

Le pregunte.

- Estas en mi casa, te trajo aquí un joven que tenía un rostro femenino.

Me dijo ella.

- ¿Un joven con rostro femenino? ¿cómo era?

Ella puso una mano debajo de su mentón.

- Bueno... Como dije: un rostro femenino, cabello castaño largo, ojos del mismo color, y tenía unos cascabeles atados en su cabello.

Entonces se me vino a la mente aquel joven que me ayudó, pero eso fue lo último que vi antes de desmayarme.

- ¿A dónde se fue?

Me estaba alarmando un poco, porque mi corazón dio un vuelco al tener el presentimiento de que éste chico era alguien que yo recuerdo, pero no podía estar segura.

- Me dijo que tenía unos asuntos que hacer, que te cuidara mientras descanses. Como tienes días de no descansar bien y de probar bocado, necesitas quedarte aquí.

Comentó la mujer peli negra, entonces decidí levantarme de mi cama y se alarma.

- ¡Oye, no te muevas! Sigues muy débil como para irte.

Quiso detenerme para volver a la cama.

- Tengo que encontrar a ese chico, el que me salvó la vida de esos malvados que me perseguían.

Le dije un poco de mi razón.

- Yo entiendo, pero él no estará en alguna parte de la ciudad. Lo verás pronto.

Me aseguró, para después dejarme llevar a la cama, creyendo en su palabra.

- Oye ¿eres de por aquí?

Me preguntó.

- No, soy de una aldea.

Dije simplemente, poniendo su cara de asombro y curiosidad, sentándose en frente de mi como una niña que quería escuchar una historia.

- Bueno, para decirte brevemente: yo vivía en una aldea que esta lejos de aquí, junto con dos amigos que han impactado en mi vida y nos volvimos como inseparables, pasábamos los días hablando y a veces jugar.

Ahora mi sonrisa desapareció.

- Pero ocurrió un incidente.

- ¿Qué paso? ¿Se pelearon?

Yo negué con la cabeza.

- La escuela Fuuchoin se incendio y él murió, días después no supe nada de Juubei kun.

Se me pasó que dije el nombre de uno de ellos, pero no me importó.

- ¿"Juubei kun"?

Su cabeza se inclinó un poco.

- Él iba a ser el médico mío y de Kazuki kun. Técnica de los Kakei con la aguja.

Incline hacia abajo mi cabeza.

- Se nota que eran importantes para ti.

Comentó como para aligerar el ambiente.

- Si, un gran impacto en mi vida lograron.

Entonces se me vino algo a la mente.

- Por cierto, ¿Quién eres tu?

- ¡Oh! Casi me olvidaba.

Sacó la lengua y me daba la cara de disculpa con una pequeña sonrisa.

- Me llamo Mikasa. Minamoto Mikasa, encantada de conocerte.

Entonces decidí presentarme también, parecía que era de confiar.

- Yo soy Himeko, Izumi Himeko. Mucho gusto.

Le di la mano y nos dimos un apretón.

- Quería preguntarte algo.

- ¿Qué cosa?

Me señalo en un tocador mis armas: mi kodachi y mi libro de hechizos.

- ¿Por qué llevas esto conmigo?

Recordé ese momento de aquellos hombres.

- Estaba siendo perseguida, pero ellos eran demasiados para mi. Mi madre me los cedió cuando termine mi entrenamiento de defensa propia, no quiero ser siempre la damisela en aprietos.

Ella lo meditó por unos segundos.

- En eso tienes razón. Oye, ¿me puedes mostrar como es tu entrenamiento con tu espada y con tu libro?

- ¿Estas segura?

Me preocupaba si podría destruir su casa.

- Claro, solo es una demostración. No es como si hubiera una invasión de alienígenas.

Movió una de sus manos en el aire despreocupadamente.

Ahora se me vino un recuerdo.

Flashback

Estaba sentada sobre mis pies en mi casa, con un hakama que vestía para otro día de entrenamiento, al principio me pareció que era aburrido, pero luego me acostumbre en los primeros 7 días.

El caso es que estaba muy concentrada en estar tranquila, que no me di cuenta que alguien entró a la habitación y me sobresalte cuando alguien me tocaron, me levante torpemente y me iba a caer de espaldas sin antes ser sostenida por una mano.

- Estuvo cerca ¿te encuentras bien, Himeko?

Esa persona suspiró de alivio.

- Si, gracias...

Mire hacia donde estaba la persona.

- Jubei kun ¿qué estas haciendo aquí?

Le pregunte.

- Bueno, quería visitarte, tu madre y algunos que estaban en la casa me dijeron donde estas y que no te interrumpiera. Lo siento.

Yo negué con la cabeza para que no se sintiera mal.

- Esta bien, ya que pronto terminare mi entrenamiento.

- ¿Entrenamiento?

Repitió lo último e inclinó un poco su cabeza de lado, lo que hizo reir un poco por su curiosidad.

- Mi madre dice que ahora las mujeres tenemos que independizarnos más en cuanto a la defensa propia.

Pensé que me diría que los hombres luchaban por las mujeres, pero me comentó:

- No eres la única, mi hermana mayor también practica para defensa propia. Tendré en cuenta que no debó subestimar a las mujeres.

Él me dice poniendo una de sus manos detrás de su cabeza y rascándose.

Ambos nos reímos un poco, él luego hace una petición que me tomó por sorpresa:

- Me gustaría ver tu entrenamiento.

- ¿Eh?

Me tomó por los hombros.

- Por favor, quiero que tanto has practicado estos años antes de conocernos y también a Kazuki.

- No lo sé.

Me sentía algo insegura, pero Juubei kun me insistía, suspire cortamente.

- De acuerdo, siéntate en un lado y mira.

Con una gran sonrisa se sentó y estuvo muy atento a cada técnica con la espada de madera.

Fin de Flashback

- ¿Por qué me recordaste a él?

- ¿De quien hablas?

No me di cuenta que lo dije en voz alta y que Mikasa siguiera ahí.

- No, de nadie. Solo un recuerdo.

La convencí y fuimos al jardín trasero para enseñarle sobre como manejo mi kodachi, aunque seguía pensando en esos dos.

Kazuki kun, tu muerte es en vano. Juubei kun, ojala nos podamos vernos algún día.


Espero que les haya gustado, díganmelo en un review y si son malas, no las acepto.

Pronto habrá una emocional encuentro, pero no les diré quien es, les dejare con la duda.

¡Nos vemos en el próximo capítulo!