Nuevo capítulo, mis lectores. Lamento haberles hecho esperar, es que nuevos personajes llegaron a mi mente y estoy indecisa en como empezarlas.
Se los diré al final del capítulo. Si no les agrada este fanfic o algún otro, entonces no lo lean, por favor y busquen otro que sea de su gusto. Respeten mis gustos y yo respetare los suyos.
¡Disfrútenlo!
Capítulo 4
Unos nuevos lazos
POV de Himeko
Los siguientes pocos días fueron tranquilos, Mikasa san era alguien muy buena conmigo y salía cuando se acababan algunas provisiones, debido a que hay pocas veces que tenía mucha hambre y no paraba de pedirle otra porción, ella se reía nerviosamente y accedía para servirme, hasta que luego me decía que no siguiera comiendo, o sino me enfermaría, luego le decía que casi nunca había disfrutado de una buena comida.
Una vez estaba recargada en mis brazos sobre el marco de la ventana, viendo hacia la ciudad. Sentía nostalgia por todo lo que ma ha pasado hasta ahora, pero había algo que no me podía quitar de la cabeza, sin percatar que Mikasa san entró a la habitación.
- Himeko, es hora de comer.
No le hice caso debido a esos pensamientos, que no me dejaban en paz.
- Ko... Meko... HIMEKO. Tierra llamando a Himeko.
Sentí que me tocaron el hombro y eso me sobresaltó un poco, casi me caí de mi asiento si no fuera por ella que me agarró de la muñeca.
- Perdón.
Me disculpe al reincorporarme como un rayo, aunque no aparte mi muñeca.
- ¿De verdad estas bien?
Mirándome más de cerca.
- S-si, si.
Sonreí para aliviar su preocupación, aunque ella dudaba si creerme o no, pero decidió no preguntar más.
- Bueno, hay que comer o se te enfriara lo que esta en la mesa.
Comentó Mikasa san, y baje para comer algo.
Pero por más que las horas pasaron, no sabía que responderle a ella sobre lo que sentía al no conocer aquel hombre que me salvó la vida de esos rufianes.
Cuando estaba oscureciéndose, decidí tomarme un baño: a mí me encanta bañarme, hasta estar en aguas termales, me ayuda tener la mente más clara o a solo relajarme. En esta ocasión, mi mente seguía en aquel hombre y solo recuerdo que lo último que vi fue su cabello largo y algo colgado en el lado izquierdo, hacían un ruido que apenas pude percatar.
Y en eso, se me vino un recuerdo.
Flashback
Era otro día en que hacía una visita a la familia Fuuchoin, lo que les daba alegría a ellos y a mi madre.
Ellas se encontraban en una de las habitaciones, hablando sobre algo y nos dijeron a ambos que fuéramos a los jardines.
En ese entonces tenía trece años, y Kazuki casi cumpliría los catorce años. Para nosotros la edad no importaba mucho, solo pasar el tiempo era lo que teníamos en mente y hacer esos días casi inolvidables.
- Kazuki kun.
Él volteó su cabeza hacia mí.
- ¿Hace cuanto que has aprendido de la técnica del hilo?
Le pregunte.
- Desde que tengo memoria, no fue fácil al principio, pero con las enseñanzas hasta de mi madre pude dominarlo.
Me dijo con una sonrisa serena.
- ¿Y qué me dices de ti? ¿Has tenido que entrenar?
Me tomó un breve momento en responder:
- ... Sí, para ser honesta al principio no quería arriesgarme, pero mamá insistió en que no sea una damisela en apuros y debía también cuidarme sola.
Dije al juntar mis rodillas y recargue mi cabeza en estas.
- No es tan malo. Los padres saben lo que es mejor para sus hijos, aunque hay veces que se pueden equivocar.
Comentó con una sonrisa dulce.
- No estoy segura de eso. Todos piensan que sería un buen momento para independizarme, pero...
Solté un suspiro y me cubro la cara, pero en eso escuchamos el chillido de un animal.
- ¿Escuchaste eso?
Me preguntó él, alzando su cabeza y levantándose de su lugar.
- Sí, hay que ver de donde proviene y rápido.
En eso corrimos, y llegamos a un río. Resulta que los chillidos son de un perrito, que estaba en las orillas del agua.
- Ay no...
Escuché decir a mi amigo, que quería hacer algo para ayudarlo, pero no sabía alguna técnica para hacerlo y no quería terminar lastimándolo.
- "Maldición, si no pensamos rápido, el perrito terminara siendo arrastrado por la corriente y se ahogue."
Sin embargo, mis pensamientos fueron interrumpidos por no escuchar más aquellos chillidos y ahora estaba temiendo lo peor.
Entonces hice algo que me cambio la vida: corrí hacia la orilla y recite un encanto, lo que hizo que un pedazo de tierra comenzara a tomar la forma de una esfera, pero con unas cuantas aberturas para sacar el agua y el cachorro respirara, entonces con un solo movimiento de mi mano, se movió hacia donde estábamos y cuando la bajé, se deformó volviendo a su sitio.
- ¿Cómo hiciste eso?
Me preguntó mi amigo.
- Yo... solo sentí que algo... me impulsaba a moverme y actuar.
Logré decir, aún tratando de procesarlo en mi cabeza. Ahora nos acercamos a ver si estaba bien la criatura.
- No se mueve.
Comentó Kazuki kun.
- Veré lo que pasa dentro de su cuerpo.
Dije, estando concentrada en hacer otro hechizo: puse dos dedos de una mano al aire, con otro encanto, pero diciéndolo en mi mente. Una corriente de aire vino de repente, pude sentir que algo me susurraba al oído, luego para bajar mis dedos hacia el inconsciente perro y el viento lo rodea, levantarlo un poco del suelo por un breve instante.
- ¿Qué era eso?
Vaya, si que Kazuki kun estaba muy curioso ese día.
- Puedo escuchar ya sea pasos que se acerquen, o latidos del corazón con tan solo escuchar el susurro del viento. Y si hay alguien que esta herido o cerca de la muerte, puede aliviar al individuo con solo señalarlo.
Explique, casi como cuando mi madre me enseñó.
- Es increíble. Se ve que el perrito que no esta agonizando.
Se agachó para verlo más de cerca, y luego me dijo:
- Himeko, mira.
Entonces el perrito abrió los ojos lentamente, se levanta con un poco de trabajo y ladra.
- Esta bien, no te haremos daño.
Le extendí mi mano, para que me oliera y confiara en nosotros. Y así fue, se puso cómodo ante nuestra presencia.
- Eso fue impresionante, Himeko.
Él se puso frente mío.
- ¿En serio? Yo no estoy tan segura.
Trate de negarlo, pero él me tomó de las manos.
- Claro que serás capaz, lo has demostrado al salvar a éste cachorrito y tu misma lo viste. Confía en ti misma, Himeko.
Sentí algo acariciarme la pierna, baje mi mirada y vi que aquel canino que trataba de consolarme.
- ¿Ves? Hasta el perro dice lo mismo.
Y éste ladra, concordando con mi amigo.
- ... Si, tal vez tengas razón.
Y seguimos divirtiéndonos, junto con el perro.
Fin del Flashback
- ¡Oye Himeko! ¿Estas bien? Has estado mucho tiempo dentro del baño.
La voz de Mikasa san me interrumpió al pensar en ese recuerdo.
- Estoy bien, no te preocupes. Ya voy a salir.
Sequé mi cuerpo con una toalla y después me puse una bata, para abrir la puerta.
- No me asustes de esa manera, pensé que algo de verdad te pasó, ¿podrías contarme qué es lo que te pasa?
Creo que ahora lo notó, y no puedo mentirle más.
- *Suspiro pesado* Yo... no he dejado de pensar en aquel hombre, hay algo en él que se me hace... familiar, pero no sé que es.
Dije en un tono melancólico.
- Ya veo. No te preocupes, lo verás muy pronto. Lo prometo.
Apenas esas palabras pudieron consolarme, pero no quería preocuparla más de lo que ya estaba.
Después de esa conversación, notaba que estaba algo sonriente al pasar una semana más; una mañana ella me despierta sacudiendome suavemente.
- ¿Qué pasa?
Seguía medio dormida.
- Tengo un regalo para ti, ven.
Fue lo que dijo, antes de que la siguiera por detrás.
- "¿Qué será lo que tiene para mí?"
Era lo pregunte en mente. Bajamos hacia la sala y de pronto escuche unos ladridos, en ese momento aparecieron un perro; de pelo café oscuro desde la cabeza hasta las patas, blanco de su pecho hasta su panza y tenía la cola enroscada hacia su espalda; en los brazos de Mikasa san una gata blanca de ojos verdes, con pelo negro en las patas, las orejas y la punta de la cola.
- Pero ¿qué...?
No entendí porque trajo animales, ella dijo:
- Como te veía algo triste y desanimada, pensé que necesitabas amigos peludos.
El perro se me acercó, oliendo y luego se me inclinó, en señal de que quiere jugar. La muchacha de pelo negro sacó de uno de sus bolsillos un juguete y el perro dio vueltas en su lugar, emocionado. Mientras la gata se recostaba en uno de los sillones, pero sin quitarle la vista a la escena frente a ella.
- Pero tienes que responsabilizarte en cuidar bien a estos dos.
Asentí.
- Los cuidare bien, si me puedes aconsejar de que hacer. Por favor.
Le suplique, y claro que no pudo rechazarlo.
- ¿Tienes algún nombre para ellos?
Lo medité por unos minutos, aunque parecía una eternidad. Pronto me llegaron los nombres perfectos.
- Al perro lo llamaré... Kurenai. Y la gata: Yuna.
Mikasa san estaba encantada de verme sonreír. Al menos tengo algo que me haga feliz y me distraiga por ahora. He formado nuevos lazos de amistad y los viejos nunca serán reemplazados.
¡Hola! Feliz año nuevo. Espero que les haya gustado el primer capítulo del año.
Lamento la demora, es que había carencia de ideas, pero prometo seguir escribiendo capítulos en éste fanfic.
Como les dije al principio: se me ocurrieron nuevos personajes para otros fanfics cuando veía anime.
Los que tengo en mente son para: Code Geass, Shaman King, Hatenkou Yuugi (Dazzle).
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
