Una ves que es el señor se fue nos quedamos viendo con mis padres, estos aun con la incredulidad en sus miradas, pero quien no lo estaría después de que te dicen que tu hija es una bruja siendo que tú no tienes ningún poder mágico, hasta yo que he leído de esas cosas, no puedo creer lo que esta pasando. Todo se parece a un cuento de fantasía, nada parece realidad.

Mis padres no se notan muy contentos con la noticia debido a que aún no creían del todo lo que aquel señor acaba de decir, si ya me había visto hacer cosas que no tenía explicación, o eso creíamos. Ahora resuelta que soy una bruja no se como puedo asimilar todo esto, puede que así no me sienta tan excluida, al ser igual a otros niños, ya no me verán como la chica rara a la cual le tengan miedo el acercarse.

Ya pasado un par de días mis padres deciden ir a ese dichoso lugar llamado caldero chorreante, al llegar, se veía como una taberna de mala muerte, todos nos veían de una manera extraña, mis padres le preguntaron a una mujer que se encontraba en ese lugar como podríamos llegar al callejón Diagon. Esta le dio las indicaciones y nos llevo hasta un lugar mas alejado abriendo una pared con un par de toques en esta, mostrando en el lugar un gran callejón que se veía algo ajetreado debido a la gran cantidad de personas en esta, algunos niños llevaban escobas, otros unos atuendos algos extraños, la señora que nos ayuda nos preguntó si éramos nuevos en el lugar, y mis padres les explicaron la situación, ella ya comprendiendo lo que pasaba, nos guía por todo el lugar diciendo que era cada una de las tiendas y que traían en ella, al llegar al final de este callejón nos dijo que frente a nosotros se encontraba el "BANCO DE GRINGOTTS".

Al entrar en este nos asustamos un poco debido a los pequeños hombres que hay se encontraban, no se veían para nada contentos al acercarnos a uno, le dijimos que queríamos cambiar el dinero por galeones, Sickle y knut, que por lo que nos había explicado el señor que nos visito ese era el dinero que se ocupaba en ese lugar, al ya cambiar nuestro dinero, nos dirigimos a hacer las compras, viendo la lista extensa que en esta se encontraba.

Fuimos primero por una varita, pero al momento de llegar, choque con un chico de cabello platinado, se veía un chico serio por lo visto debe tener mi edad, aun que se ve muy estirado y con ese cabello que luce gracioso, me fijo en sus ojos que fue lo que mas me llamo la atención, era grises con un pequeño destello azul en este, parecía que dentro de sus ojos había una tormenta queriendo salir, era como si su mirada me absorbiera por completo . Me doy cuenta que lo estoy mirando mas de lo normal.

—siento interrumpir tu camino, no quise molestar—al mirar al chico se podía notar una pequeña mueca, asemejando a una sonrisa algo distorsionada

—no te preocupes, también fue mi culpa el no haberme fijado por donde iba—me dice con un tono muy bajo casi sonaba como un susurro, como si no quisiera que se enteraran de que el estaba disculpándose, no se a que se deberá eso.

—Draco, ven rápido ya nos vamos, no te quedes hay parado frente a esa niñita ahora vamos—dice un hombre alto de contextura delgada, cabello platinando igual al de su hijo, pero mucho mas largo, ya que este le llegaba al final de la espalda baja, en su mano derecha como un apoyo llevaba un bastón que en la sima se asomaba un adorno muy peculiar en forma de serpiente, que mostraba en sus dos ojos unos pequeños casi imperceptibles esmeraldas.

Veo al chico marcharse del lugar junto a su padre, no sin antes darme un último vistazo, cuando lo perdí de vista entre a la tienda de varitas, donde un hombre amable se acercaba a mi y me mostraba distintas clases de varitas, las cuales agitaba y en uno hice sin querer que salieran volando algunos libros que se encontraban en aquel lugar, luego de muchos intentos fallidos, al fin pudimos encontrar una varita que me aceptara ya agradeciendo por la ayuda y la paciencia que tuvo, le pagamos la varita y nos fuimos directo a comprar el resto de los materiales.

Estabas ya casi por terminar, solo nos faltaban los libros, decidimos dejarlos para el final a sabiendas que cuando yo entraba a una biblioteca o cualquier lugar que tenia libros, era muy difícil sacarme, debido a que me encanta leer libros y sobre todo unos que nunca he leído.

Cuando entramos a la tienda, me sentía en el paraíso estaba lleno de libros que nunca había leído, primero fuimos por los mas importantes que eran mis libros de estudios, luego de eso mis padres me autorizaron escoger dos libros de mi preferencia para así poder leer durante las vacaciones restantes.

Caminé por todos los estantes fascinada con lo que mis ojos veían, cada libro era mejor que el anterior, a lo lejos pude divisar entre algunos estantes al chico que me había topado cuando estaba comprando la varita, me iba acercar hasta que vi como una chica de cabellos negros y cortos se acercaba a el y lo abrazaba llenándolo de besos, se veía muy melosa. Así que preferí seguir con lo mío, y agarre un libro que se podía detallar en el titulo unas hermosas letras doradas "HISTORIA DE HOGWARTS" era el lugar, al cual iría a estudiar no estaría mal saber su historia y no estar tan perdida cuando llegue a ese lugar, luego de escoger ese libro me fijo en otro que decía "EL MUNDO MAGICO Y SU HISTORIA" también este para averiguar mas donde me estaba metiendo, al ya escoger los dos libros mis padres pagaron todo y nos dirigimos a la salida de la tienda, revisamos por ultima ves la lista para saber si teníamos todo. Pensar que donde mas nos demoramos fue en la tienda de túnicas donde mis padres pidieron que me hicieran uno a la medida, nos sorprendió la rapidez en la que esa mujer tuvo la túnica y el resto del uniforme que habíamos pedido que era para alumnos de primer año. Se nota que este lugar esta lleno de magia.

Al ya llegar a la casa, nos estiramos en el sofá cansados, por el largo día de compras, yo me dedicaba a observar cada una de las cosas, ya siendo mas creyente de que todo lo que estaba pasando era real. Al ya hacerse tarde luego de la cena, me cepillé los dientes y me fui directo a la cama cayendo rendida por el cansancio.