Aqui tienen otra continuación de "Codiciando a la Rosa"

Jose y yo agradecemos a todos por los reviews que nos mandan y la paciencia para esperar XD

como ya saben, Bleach es propiedad de Tite Kubo.

Capitulo 24: Sellando tu luz.

-Niisama. – Rukia y Byakuya estaban en una habitación, siendo vigilados por Renji y Kira. – Gomen ne por haber actuado en contra de sus órdenes, pero he hecho lo que me parecía correcto.

Byakuya no le respondió, no le había dirigido la palabra y ella sabía que estaba molesto, así que decidió desistir. Lanzo un suspiro resignada y trato de ocultar sus tristezas.

-Por cierto. – Viendo a sus vigilantes. – ¿De quien es este cuarto? ¿El dueño no se molestara?

-No porque ya no esta aquí – Dijo Renji algo molesto de que sacasen ese tema.

-Este era el cuarto de Hisana-san, aún conservamos sus cosas porque no nos atrevíamos a botarlas. – Explico Kira.

-¿El cuarto de Hisana? – Pregunto Byakuya examinando su alrededor, ahora que lo veía, tenía los gustos de ella.


Orihime termino en el pueblo, entro en un bar y se sentó en una de las mesas, ignorando las miradas de curiosos o lujurioso que la penetraban. Pidió tequila y se quedo tendida en esa mesa, tratando de calmarse. Finalmente llego su pedido, abrió la botella y lleno el vaso del contenido, estaba a milímetros de tomar cuando una mano se puso entre ambos.

-No deberías tomar.

-Maldición. – Dijo furiosa al ver a Aizen acompañada de la tal Lolly y de Menolly – Ahora no estoy para aguantarte, así que déjame sola. – Enfrentándolo. – Vete a matar a otro inocente a otro lado... Hay muchos políticos corruptos en el pueblo cercano, vete para allá.

-He estado todo el día afuera, así que no se lo que paso... ¿Alguien te hizo daño, mi bella Orihime? – Acariciándole el rostro, para molestia de Lolly.

-Definitivamente no debí venir. – Apartando aquella mano de una bofetada para ponerse de pie, dejo algo de dinero en la mesa, le aviso al cantinero y salió.

-Aizen-sama, esa mujer le falto al respeto – advirtió Lolly – déjenos ir a hablar con ella para que le venga a dar una disculpa.

-¿En serio creen poder hacer eso? – pregunto curioso Aizen. – seria interesante verlo.

-No lo defraudaremos Aizen-sama – dijo emocionada Menolly.

-La traeremos a sus pies – finalizo Lolly mientras ambas chicas salieron corriendo del bar.

-Esas mujeres locas la pueden lastimar – Stark interviene con su taciturna voz – se supone que usted tiene sentimientos por ella, ¿o me equivoco?

-No te preocupes Stark – Aizen toma con suavidad su copa – Orihime es una rosa difícil de marchitar,

Lolly y Menolly caminaban por el pueblo, a través de las tiendas y los puestos, lograron divisar a Orihime que se encontraba mirando un puesto donde vendían collares y pulseras, necesitaba algunos para regalarle a Matsumoto cuando despertara ya que a la rubia mujer, le gustaba mucho esos accesorios.

Se acercaron a ella, Lolly la tomo del hombro y la jalo de su ropa, provocando que girara bruscamente, cual si fuera una de sus rutinas de baile.

-Ustedes son… - Orihime reacciona sorprendida al ver a aquellas mujeres plantándose frente a ella, ¿que no se suponía que Aizen respetaría su prorroga?, pensó.

-Maldita mujer, te llevaremos a rastras para que te disculpes con Aizen-sama – amenazo Lolly.

-Ya lo hable con el, dentro de una semana lo veré – dijo Orihime molesta – por el momento no quiero saber nada de el, ni de sus hombres.

-Estúpida, no estas en condiciones de exigir – grita Menolly, tomo un pequeño recipiente con tequila en el interior y lanzo el líquido a la cara de Orihime. – querías beber, ¿cierto?

Las dos mujeres reían como locas y se burlaban de la pelinaranja quien se limpiaba el rostro con un pañuelo.

Orihime no contesto y las miro de reojo, sabiendo que actuaban como mujeres resentidas por la ira y los celos, se notaba a leguas.

-Maldita, ¿Por qué me ves con esa cara de superioridad? – Lolly lanza un golpe con el puño.

Orihime lo detiene con la mano derecha, de forma tranquila y sin mostrar gran cambio en su cara.

-No tengo nada en su contra, por favor váyanse – recomendó Orihime.

Lolly arrebato su mano y saco una espada de su kimono Orihime imito el movimiento sacando su propia espada, los comerciantes de alrededor se alejaron lo mas posible para no resultar heridos.

-No se que ve Aizen-sama en ti – Lolly comenzó con su monologo ante la mirada seria de Orihime – solo eres una chiquilla tonta, no estas a su altura.

Lolly lanza una estocada la cual Orihime repele con autoridad, con un ligero movimiento de cintura, logra ganarle la espalda y con un sutil movimiento de muñeca pudo estirar su brazo de tal forma que atravesó por el cuello de la sirvienta de Aizen.

-No puede ser – dijo Menolly al darse cuanta que Lolly tenia la espada de Orihime al borde de su garganta y esta atrás susurrándole en la oreja.

-Ríndete, ya no tienes salida – dijo Orihime sosteniendo su espada.

-Maldita hija de...-Exclamo Lolly tratando de ocultar su miedo de que esa espada le atraviese su cuello.

-No quiero matarte, por favor... - Insistía la joven.

-¡No actúes con superioridad! – Grito Menolly ya recuperada de la impresión, atacando a la chica.

Orihime no se inmuto, simplemente lo esquivo girando hacía su izquierda. Eso provocó que fuese Lolly quien recibiese el leve corte y la comandante puso el filo en el suelo, provocando que tropezasen y cayesen al suelo. La gente no pudo evitar reírme en silencio, Orihime mostró una amplia sonrisa de superioridad y diversión mientras tomaba las espadas.

-Que espadas tan inútiles... ni Uryuu las quisiera. – Pensó lanzándolas a volar. – Ya-ne. – Partiendo hacía otra tienda.

Después de comprar lo que estaba segura que a la teniente le gustará, volvió al refugio. Se enteró del estado de la chica y se sintió un poco mejor. Camino hacía su cuarto cuando se pilló a Ichigo en el camino.

-Orihime, ¿Donde andabas?

-Fui a dar una vuelta al pueblo, gomen ¿te preocupe?

-Claro, deberías andar con cuidado, los hombres de Aizen podrían hacerte algo.

-Tranquilo que Aizen no me pondrá un dedo encima. – Sonrió. – Por ahora – Pensó.

-¿Quieres dar una vuelta?

-Claro – Sonríe. Cualquier cosa por estar con él.


Hinamori fue al cuarto que una vez fue de Hisana a dejarles comida a sus amigos y a los hermanos Kuchiki. Ahora caminaba por la mansión con la cabeza gacha, la verdad es que estaba muy triste por lo de Rangiku, a pesar que la capitana afirmo esta estable, no podía evitar el miedo porque la situación era similar con sus padres... Tenia miedo de que su amiga sufriese el mismo destino que ellos.

-¿Momo? – La joven alza su rostro.

-Shiro-chan – Murmuro sorprendida al verlo ya que pensó que estaría entrenando.

-¿Aún estas preocupada por Matsumoto? – Vio como agacho su cabeza nuevamente-No le pasara lo ismo que a tus padres, ella es fuerte y ya sabes lo que dicen..."Mala hierba nunca muere"

Momo sonrió ante su comentario, sabía que trataba de animarla – Arigatou Toushirou.


-Mira Ichigo-kun esas ardillas se están peleando – dijo Orihime apuntando a la rama de un árbol con una sonrisa y riendo como una niña – jaja le arrojo una nuez, ¿viste?

-Esa ardilla se parece a Zaraki – agrego Ichigo provocando una carcajada de Orihime – jeje igual de sádica.

-Si, si, es verdad – respondió Orihime con sus manos entrelazadas a la altura de su ombligo.

-Orihime – Ichigo llama su atención – ¿algo te preocupa?

-N-no, ¿por que lo dices? – respondió la chica con una sonrisa forzada, que en realidad era un grito de auxilio disfrazado.

-Bueno, tal vez es mi imaginación, pero desde tu encuentro con Aizen estas no se – Ichigo cambia su expresión a un semblante serio – rara.

-Supongo que son solo nervios – respondió manteniendo su sonrisa.

-Si el te hizo algo dímelo y en este momento voy y lo… – decía Ichigo pero Orihime lo interrumpió con un beso en la boca, derribándolo sobre el césped del bosque.

-Por ahora lo único que quiero es disfrutar este momento.


Finalmente la semana había pasado, Orihime había logrado mantenerse serena durante los días previos pero con la llegada de la fecha establecida, era un manojo de nervios, estaba confundida y no sabia como actuar. La vida de su hermano dependía de ella.

Urahara e Isshin se encontraban en la sala de la base del Seireitei, charlando y riendo, ambos notaron que Ichigo iba y venia.

-¿Ocurre algo Ichigo-kun? – dijo Urahara, agitando su abanico.

-¿Han visto a Orihime? – Pregunto Ichigo bajando la vos – la vi en la mañana y no la he vuelto a ver, esta muy rara hoy.

-No se, debe andar por ahí… - Urahara es interrumpido por Isshin.

-Yo lo arreglo Kisuke… Hijo tienes que entender a las mujeres – Isshin se acerca al joven y le pone una mano en su hombro mostrando una gran cara de sabiduría – hay días en que la mujer… – el hombre pone su mano derecha a lado de su boca como contando un secreto – se pone mas sensible de lo normal, es cuestión de hormonas y esas cosas del cuerpo de las mujeres.

-Cabrón, tu nada tomas con seriedad – responde Ichigo mientras lo golpea en la cabeza con una vena en la frente por el coraje – yo no hablo de eso.

-Debes escucharme hijo – Isshin lloriquea y se arrodilla – si no tomas en cuenta mis consejos lo arruinaras.

-Ichigo-kun, deberías ir con Yoruichi, tal vez ella sepa algo. – recomienda Urahara amablemente.

-Si, a donde sea lejos de este patético sujeto – dice mientras lleva a rastras a Isshin quien lo abrazaba de las piernas.

-¡Ya suéltame! – Apartándolo de una patada-Joder, me saca de quicio.

-Hola Ichigo, ven un momento – Fueron las palabras de Yoruichi al aparecerse.

-Hola Yoruichi-san, iba a verte.

-Lo se, por eso estoy aquí, es sobre Orihime, ¿No? – Ve como asiente – Sígueme.

-Quería saber si sabías algo de ella, ha estado extraña.

-Lo que pasa es que esta preocupada.

-¿Preocupada de que?

-No quiso que te lo dijésemos, pero... ¿Recuerdas aquel chico con el cual te enfrentaste? Sora.

-Si, si lo recuerdo... ¿Qué pasa con él?

-Él es el hermano de Orihime – Vio como Ichigo reflejo la sorpresa en sus ojos – Ella solo... – Se interrumpe, parecía estar bajo en trance unos minutos que hasta se le cayo el tazón de sus manos – Ay no... ¡KISUKE! – Corriendo.

-¡¿Yoruichi-san? – Exclamo – ¡Matte! – Siguiéndola.

-¡Kisuke, Kisuke! – Gritaba la mujer histérica.

-¿Qué pasa? – Pregunto sorprendido porque se abalanzo hacía él con lágrimas en los ojos – ¿Qué viste? – Alarmado


-Aizen-sama, lamento interrumpirlo cuando esta paseando por su jardín – Hablo Lolly con la cabeza gacha – Pero aquella mujer ya esta aquí. Lo espera en su estudio.

-¿Orihime-chan? Que bien, la estaba esperando – Con su sonrisa de siempre – Gracias Lolly.

Sousuke caminaba algo emocionado por verla y oír su respuesta, cosa que molestaba a su sirvienta. Cuando llegó, la vio de pie, dándole la espalda porque veía la ventana.

-Bienvenida Orihime-chan – Alzando sus brazos.

-Déjate de juegos... – Sin voltearse o se arrepentiría de su decisión.

-Y dime... ¿Tu respuesta es...?

Hubo silencio, la joven necesitaba fuerzas para lo que diría, incluso tuvo que contener sus lágrimas, no iba a llorar delante de nadie de aquella casa de locos asesinos. Inhalo aire y voltea para enfrentarlo.

-Te detesto, pero... pero... no puedo perder a mi hermano... no de nuevo... Yo... me casare contigo, pero a cambio no le pondrás un dedo encima a mi gente, a los del pueblo, a mi hermano y no me quitaras mi virginidad hasta que estemos casados.

Aizen no pudo ocultar su amplia sonrisa de triunfo, finalmente tiene lo que siempre quiso.